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miércoles, 19 de agosto de 2026

LAS PENAS QUE LA DIVINIDAD INFLIGÍA EN EL INTERIOR DE JESÚS. LAS PENAS DE LA PASIÓN FUERON SOMBRAS Y SEMEJANZAS DE LAS PENAS INTERNAS



                    Encontrándome en mi habitual estado (1), el dulce Jesús me hacía sufrir parte de Sus penas y de Sus muertes que sufrió por cada una de las criaturas. Por mis pequeñas penas comprendía cuán atroces y mortales habían sido las penas de Jesús, entonces me ha dicho: 

                    “Hija Mía, Mis penas son incomprensibles a la naturaleza humana, las mismas penas de Mi Pasión fueron sombras o semejanzas de Mis penas internas. Mis penas internas Me eran infligidas por un Dios Omnipotente, al cual ninguna fibra podía esquivar el golpe; las de Mi Pasión me eran infligidas por los hombres, los cuales no teniendo ni la omnipotencia ni la omnividencia, no podían hacer lo que ellos mismos querían, ni podían penetrar en todas Mis fibras internas. Mis penas internas estaban encarnadas y Mi Misma Humanidad era transformada en clavos, en espinas, en flagelos, en llagas, en martirio, tan crueles que me daban muertes continuas, éstas eran inseparables de Mí, formaban Mi Misma Vida; en cambio las de Mi Pasión eran extrañas a Mí, eran espinas y clavos que se podían clavar, y queriendo se podían también quitar, y el solo pensamiento de que una pena se puede quitar es un alivio; pero Mis penas internas, que eran formadas por la misma carne, no había ninguna esperanza de que se Me pudieran quitar, ni disminuir la agudeza de una espina, del traspasarme con clavos. 

                    Mis penas internas fueron tales y tantas, que las penas de Mi Pasión las podría llamar alivios y besos que daban a Mis penas internas, que uniéndose juntas daban el último testimonio de Mi grande y excesivo Amor por salvar a las almas. 

                    Mis penas externas eran voces que llamaban a todos a entrar en el océano de Mis penas internas, para hacerlos comprender cuánto Me costaba su salvación. Y además, por tus mismas penas internas, comunicadas por Mí, puedes comprender en algún modo la intensidad continua de las mías. Por eso date ánimo, es el amor lo que a esto Me empuja”.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 19 de Agosto de 1922


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.


viernes, 8 de mayo de 2026

LAS PENAS DE QUIEN AMA A JESÚS ESTÁN EN CONTINUAS CORRIENTES CON SU CORAZÓN



                    Continuando mi habitual estado (1), el Bendito Jesús se hacía ver como rayo que huye; ahora hacía ver la sombra de Su luz, ahora su mano. Yo sentía una pena indescriptible y Él, acariciándome la cara con su mano me ha dicho: 

                    “Pobre hija, cuánto sufres”. 

                    Y rápidamente se ha retirado. Entonces yo pensaba entre mí: “Tantas veces Jesús me ha dicho que me ama tanto y que sufre mucho cuando me ve sufrir por causa de Su privación, ¿quién sabe cuánto sufra ahora al verme petrificada por el dolor de Su privación?. Entonces para no hacerlo sufrir tanto, quiero hacerme fuerza a mí misma, tratando de estar más contenta, menos oprimida, más atenta en mantener mi vuelo, mi actitud en Su Voluntad, a fin de que le lleve mi beso no amargado, sino pacífico y contento, que no lo entristezca sino lo consuele”. Mientras esto pensaba, ha salido de mi interior todo doliente y con Su Corazón todo herido, y en su centro se veía una herida de la que salía una llamita, y me ha dicho: 

                    “Hija Mía, es cierto que por cuanto más te veo sufrir cuando te privo de Mí, tanto más siento Yo la pena, porque siendo tu pena ocasionada por Mi privación, no es otra cosa que efecto del Amor que tienes por Mí, por lo tanto si tú estas amargada, oprimida, tu latido hace eco en Mi Corazón y siento tu amargura y tu opresión. ¡Ah! si supieras cuánto sufro cuando te veo sufrir por causa Mía, usarías siempre esta cautela, esta atención para no amargarme de más; son las penas de quien más Me ama las que están en continuas corrientes con Mi Corazón. Mira, la herida que ves en el centro de Mi Corazón, de donde brota la llamita, es precisamente la tuya, pero consuélate, porque si Me da sumo dolor, también Me da sumo Amor. Tú quédate tranquila y Yo seguiré adelante en cumplir Mi Justicia, pero no te dejo, volveré frecuentemente, aunque sea como relámpago, no dejaré de hacerte Mis pequeñas visitas”.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 8 de Mayo de 1922


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.



miércoles, 29 de abril de 2026

QUIEN VIVE EN EL DIVINO QUERER VIVE DE UN LATIDO ETERNO




                    Encontrándome en mi habitual estado (1), veía mi alma y todo mi interior: pensamientos, afectos, latidos, tendencias, cambiados en tantos hilos de luz, y éstos se alargaban y se ensanchaban tanto, que saliendo de mi interior armonizaban con el Sol, subían más alto y tocaban el Cielo, se difundían sobre toda la tierra, y mientras miraba esto he visto a mi dulce Jesús que tenía en Su mano todos aquellos hilos de luz, y con una maestría encantadora los dirigía, los alargaba, los multiplicaba y ensanchaba cuanto quería. Al toque de aquella Luz todas las cosas creadas se abajaban y armonizaban juntas, y hacían fiesta. Entonces mi Jesús me ha dicho:

                “Hija Mía, ¿has visto con qué amor Me divierto y dirijo los actos hechos en Mi Querer?. Es tal Mi celo que no los confío a nadie, ni siquiera a la propia alma, ni un pensamiento, ni una fibra dejo sin encerrar en ella toda la potencia de Mi Voluntad, cada acto de estos contiene una Vida Divina, por eso al toque de estos actos todas las cosas creadas sienten la Vida de su Creador, sienten de nuevo la fuerza de aquel Fiat Omnipotente del cual tuvieron la existencia y hacen fiesta, así que estos actos son para ellas nueva gloria y nueva fiesta. Ahora, esta bella armonía, estos hilos de luz que salen de tu interior, si tu corazón no corriera en Mi Querer sino en tu voluntad o en otra voluntad, en tu corazón faltarían tantos latidos de Vida Divina, quedando tantos latidos humanos por cuantos le faltan a la Divina, y así también de las fibras, de los afectos, y como lo humano no es capaz de formar Luz, sino tinieblas, por tanto se formarían tantos hilos de tinieblas, y Mi Querer quedaría entristecido, no pudiendo desenvolver en ti toda la potencia de Mi Voluntad”.

                    Mientras esto decía, yo quería ver si en mi alma había estos latidos humanos que interrumpieran la vida del latido divino, y por cuanto miraba no los encontraba. 

                    Y Jesús: “Por ahora no hay nada, te lo he dicho para hacerte estar atenta y hacerte conocer qué significa vivir en Mi Querer, significa vivir de un latido eterno y divino, vivir con Mi aliento omnipotente”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 29 de Abril de 1922


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.



sábado, 21 de marzo de 2026

EL DOBLE SELLO DEL FIAT EN TODAS LAS COSAS CREADAS



                    Continuando mi habitual estado, estaba pensando en el Santo Querer Divino, y mi siempre adorable Jesús me ha estrechado entre sus brazos, y suspirando fuerte yo sentía su aliento que me penetraba hasta en el corazón, y después me ha dicho: 

                    “Hija de Mi Querer, Mi Aliento Omnipotente te da la vida de Mi Querer, porque a quien hace Mi Voluntad Mi Querer le suministra Su aliento por vida, y conforme le da el aliento le aleja todo lo que no pertenece a Mí, y ella no respira otra cosa que el aire de Mi Voluntad, y así como el aire que se respira se recibe y se saca, así el alma es un continuo recibirme a Mí, y un darse en cada respiro a Mí. 

                    Sobre todo lo creado aletea Mi Voluntad, no hay cosa en la que Mi Querer no tenga Su sello; en cuanto pronuncié el Fiat al crear las cosas, Mi Querer tomó sobre ellas el dominio y se hizo vida y conservación de todas las cosas. Ahora, este Mi Querer quiere que todas las cosas sean encerradas en Él, para recibir la correspondencia de Sus mismos actos nobles y divinos, quiere ver aletear sobre todos los actos humanos el aire, el viento, el perfume, la Luz de Su Querer, de manera que aleteando juntos los actos Suyos con los de la criatura, se confundan y formen una sola cosa. 

                    Esto fue el único fin de la Creación, que las emanaciones de los quereres fueran continuas; lo quiero, lo pretendo, lo espero, por eso tengo tanta premura de que se conozca Mi Querer, Su valor y Sus efectos, para hacer que las almas que vivan en Mi Querer, con sus emanaciones continuas en Mi Voluntad, conforme hagan sus actos, como aire los difundirán sobre todo, se multiplicarán en todos los actos humanos, invistiendo y cubriendo todo, como actos de Mi Voluntad, y entonces tendré la finalidad de la Creación, Mi Voluntad se reposará en ellas y formará la nueva generación, y todas las cosas creadas tendrán el doble sello de Mi Querer: el Fiat de la Creación y el eco de Mi Fiat de las criaturas”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 21 de Marzo de 1922




domingo, 19 de octubre de 2025

POR CUANTOS EFECTOS Y VALORES SE CONOCEN, TANTO MÁS SE RECIBE DEL QUERER DIVINO. ESPERA DE JESÚS POR TANTOS SIGLOS PARA HACER CONOCER SU QUERER



                    Continúo estando toda abandonada en los brazos de mi dulce Jesús, me sentía toda inmersa en Su Santísimo Querer, en el cual me encontraba como en el centro. Entonces al venir Jesús me ha dicho: 

                    “Hija Mía, Mi Humanidad vivía como en el centro del Sol Eterno de Mi Voluntad Divina, y de este centro partían rayos que llevando con ellos mi inmensidad envolvían todo y a todos, y Mi obrar, partiendo de este centro se encontraba como en acto por cada acto de criatura, cada palabra como en acto por cada palabra, cada pensamiento como en acto por cada pensamiento, y así de todo lo demás, y conforme descendía, como un sólo acto volvía a subir a Su Centro, llevando Consigo todos los actos humanos para rehacerlos, para reordenarlos según como quería Mi Padre, así que sólo porque mi Humanidad vivía en el centro del Querer Eterno pudo abrazar a todos como un acto solo, para cumplir con decoro y digna de Mí la obra de la Redención, de otra manera habría sido una obra incompleta y no digna de Mí. 

                    Y así como la ruptura de la voluntad humana con la Divina fue todo el mal del hombre, así la unión estable de la voluntad de Mi Humanidad con la Divina debía formar todo su bien, y esto sucedía en Mí como connaturalmente. 

                    Mira el sol, ¿qué cosa es?. Es un globo de luz, y esta luz la difunde igualmente a derecha, a izquierda, adelante, atrás, arriba, abajo, por doquier; la luz de tantos siglos atrás es la de hoy, nada ha cambiado, ni luz, ni calor, y la luz de hoy será la del fin de los siglos; si tuviera razón podría decir todos los actos humanos, es más, los tendría en sí como propiedad suya, habiendo sido él vida, efecto y causa de cada acto, y esto como cosa connatural para él. 

                    Ahora, todo esto sucede al alma que vive en el centro de Mi Querer, ella abraza a todos y ninguno se le escapa, hace por todos y nada omite, junto Conmigo no hará otra cosa que expandirse a derecha y a izquierda, adelante y atrás, pero en modo simple y connatural, y conforme obra en Mi Querer hace el giro de todos los siglos, y a todos los actos humanos los eleva en su acto en Modo Divino, por virtud de Mi Voluntad. 

                    Escucha hija Mía, regenerada en Mi Supremo Querer, lo que quiero hacer de ti y en ti, lo que hacía Mi Humanidad en la Divina Voluntad quiero repetirlo, pero quiero tu querer unido junto, a fin de que repita junto Conmigo lo que hacía y hago aún. 

                    En mi Querer están todos los actos que hizo Mi Humanidad, tanto externos como internos; de los actos externos más o menos se sabe lo que Yo hice, y la criatura, queriendo, se puede unir junto Conmigo y tomar parte en aquel bien que hice, y Yo siento el contento porque veo Mi bien como multiplicado en medio de las criaturas en virtud de la unión que forman Conmigo; mis actos son puestos como en un banco y Yo recibo los intereses. En cambio, de los actos internos que hizo Mi Humanidad en la Divina Voluntad por amor de todos, poco o nada se sabe de ellos, y la criatura no conociendo ni la potencia de este Querer, ni cómo mi alma obraba en Él, ni lo que hice, ¿cómo podrá unirse Conmigo para tomar parte de aquel bien?. 

                    El conocimiento lleva consigo el valor, los efectos, la vida de aquel bien. Un objeto tanta utilidad produce por cuanto se conoce, y muchas veces sucede que dos objetos que contienen el mismo valor, uno que conoce el valor de más, vendiéndolo gana más; otro que no tiene aquel conocimiento lo vende en menos. Cuántas cosas hace el conocimiento, muchos se hacen ricos porque tienen cuidado de conocer las cosas; otros se encuentran en las mismas circunstancias, pero porque no conocen bien las cosas son pobres. 

                    Ahora, queriéndote junto Conmigo también en Mis actos internos que hacía Mi Humanidad en este Querer Supremo, es justo que te haga conocer los méritos, el valor, los efectos, la potencia, el modo que tiene este Mi Querer, y según te los voy manifestando, abro entre tú y Yo la participación de lo que te hago conocer, de otra manera, ¿para qué decírtelo?. ¿Tal vez para darte una simple noticia?. 

                    No, no, cuando Yo hago conocer es porque quiero dar, así que cuantos valores y efectos conoces, tanto te he dado. Por eso ve el gran bien que quiero hacer, no sólo a ti sino también a los demás, porque conforme se haga camino este conocimiento del vivir en Mi Querer, será amado de más, y el Amor absorberá en ellos todo el bien que el conocimiento, como madre fecunda les ha dado a luz. Yo no Soy el Dios aislado, no, quiero a la criatura junto Conmigo, Mi eco debe resonar en el suyo y el suyo en el Mío y hacer de los dos uno solo; y si he esperado tantos siglos para hacer conocer Mi Querer obrante en la criatura, y el suyo obrante en el Mío, casi elevándolo a Mi Mismo nivel, ha sido porque debía preparar, disponer a las criaturas a pasar de los conocimientos menores a los mayores, debía hacer como un maestro que debía enseñar las vocales, las consonantes, después pasar a las composiciones. 

                    Hasta ahora no se sabía otra cosa de Mi Voluntad que las vocales y las consonantes, era necesario que pasara a las composiciones, y esto me desarrollará la Vida de Mi Voluntad. La primera composición la quiero de ti, si eres atenta la desarrollarás bien, de modo que Me darás el honor de un tema que te ha dado tu Jesús, el tema más noble, el tema del Querer Eterno, que Me traerá la Gloria más grande, que formando la conexión con las criaturas hará conocer nuevos horizontes, nuevos cielos y nuevos excesos de Mi Amor. 

                    Mira, en mi Querer Supremo están todos Mis actos internos que hizo Mi Humanidad, como en expectativa para salir como mensajeros para ponerse en camino. Estos actos han sido hechos para las criaturas y quieren darse y hacerse conocer; y no dándose se sienten como aprisionados, y piden, suplican, que Mi Querer los haga conocer para poder dar el bien que ellos contienen. 

                    Me encuentro en las condiciones de una pobre madre, que por largo tiempo tiene su parto en su seno, y que habiendo llegado el tiempo de hacerlo salir, si no lo hace sufre espasmos, se duele, y no teniendo en cuenta su propia vida, a cualquier costo quiere hacer salir fuera su parto; las horas, los días de retraso le parecen años y siglos, todo lo ha hecho y dispuesto, no queda otra cosa que hacerlo salir. Así Soy Yo, más que madre por tantos siglos he contenido en Mí, más que parto, todos Mis actos humanos hechos en la Santidad del Querer Eterno, para darlos a la criatura, y conforme se den elevarán los actos humanos de la criatura a actos divinos, y la adornarán con las más variadas bellezas, haciéndola vivir con la Vida de Mi Voluntad, dándole el valor, los efectos, los bienes que Mi Querer posee. 

                    Por eso, más que madre sufro los espasmos, los dolores, ardo porque quiero hacer salir este parto de Mi Voluntad; el tiempo ha llegado, no queda otra cosa que encontrar a quien debe recibir el primer parto, para continuar con los otros partos en las otras criaturas. 

                    Por eso te digo, sé atenta, agranda tu corazón para poder recibir todo el valor, los efectos, el conocimiento que Mi Querer contiene, para poder poner en ti el primer parto. Cuánta alegría Me darás, serás el principio de Mi felicidad en la tierra; el querer humano, podría decir, me ha vuelto infeliz en medio a las criaturas, y Mi Voluntad obrante en la criatura Me restituirá mi felicidad”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 19 de Octubre de 1922



miércoles, 24 de septiembre de 2025

TODO EL MAL DEL HOMBRE ESTÁ EN HABER PERDIDO EL GERMEN DE LA DIVINA VOLUNTAD. LA DIVINA VOLUNTAD: VESTIDO DEL ALMA



                    Encontrándome en mi habitual estado (1), mi dulce Jesús se hacía ver desnudado, que temblaba de frío y diciéndome: 

                    “Hija Mía, cúbreme y caliéntame que tengo frío; mira, la criatura con el pecado se había despojado de todos los bienes, y Yo quise formarle una vestidura más bella, tejiéndola con Mis obras, adornándola con Mi Sangre y decorándola con Mis Llagas, ¿pero cuál no es Mi dolor al ver que me rechaza esta vestidura tan bella, contentándose de permanecer desnuda? Y Yo Me siento desvestido en ellas y siento su frío, por eso vísteme, porque tengo necesidad de ello”. 

                    Y yo: “¿Cómo podré vestirte? Yo no tengo nada”. 

                    Y Él: “Sí que podrás vestirme, tienes toda Mi Voluntad en tu poder, absórbela en ti y luego hazla salir, y me harás la más bella vestidura, una vestidura de Cielo y divina, ¡oh! cómo quedaré calentado y Yo te vestiré a ti con el vestido de Mi Voluntad, a fin de que podamos quedar vestidos con un mismo vestido, por eso la quiero de ti, para podértela dar a ti con justicia; si tú Me vistes a Mí, es justo que Yo te vista a ti para darte la correspondencia de lo que has hecho por Mí. Todo el mal en el hombre es que ha perdido el germen de Mi Voluntad, por eso no hace otra cosa que cubrirse con los más grandes delitos que lo degradan y lo hacen obrar como loco. ¡Oh, cuántas locuras están por cometer! Justa pena, porque quieren tener por Dios al propio yo”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 24 de Septiembre de 1922


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.



jueves, 11 de septiembre de 2025

LA FINALIDAD PRIMARIA DE TODO LO QUE DIOS HA HECHO EN LA CREACIÓN Y REDENCIÓN, ES QUE LA CRIATURA VIVA EN EL DIVINO QUERER. SÓLO EN EL DIVINO QUERER HAY VERDADERO REPOSO



                    Continuando mi habitual estado (1), me abandonaba toda en el Santo Querer de mi dulce Jesús, y sintiendo necesidad de reposar decía entre mí: “También mi sueño en Tu Voluntad, no quiero otra cosa que tomar el verdadero reposo en los brazos de Tu Querer”. 

                    Y Jesús: “Hija, extiende sobre todas las criaturas tu reposo como manto para cubrirlas a todas, porque sólo en Mi Querer hay verdadero reposo, y como Él lo envuelve todo, reposando en Mi Voluntad te extenderás sobre todos, para conseguir a todos el verdadero reposo. Cómo es bello ver a una criatura Nuestra reposar en los brazos de Nuestra Voluntad, pero para encontrar verdadero reposo es necesario que ponga en camino todos sus actos, sus palabras, su amor, sus deseos, etc., en Nuestro Querer, a fin de que conforme tomen su lugar en Él, así reciban el reposo, y Yo Me reposo en ellos. Todas las obras, sólo dan reposo cuando están ya cumplidas, pero si no están cumplidas dan siempre una preocupación, un quehacer que vuelve inquieto el verdadero reposo. 

                    Ahora, el cumplimiento de la Obra de la Creación era que el hombre cumpliera en todo Nuestra Voluntad, Ella debía ser la vida, el alimento, la corona de la criatura, y como esto no se realiza todavía, la obra de la Creación no está cumplida aún, y ni Yo puedo reposar en ella, ni ella en Mí, Me da siempre qué hacer, y Yo anhelo este cumplimiento y reposo, por eso amo y quiero tanto que se conozca el modo de vivir en Mi Querer; jamás podré decir que la Obra de la Creación y de la Redención están cumplidas si no tengo todos los actos de la criatura, que como lecho se extiendan en Mi Querer para darme reposo. Y Yo, ¿qué bello reposo no daré a ella al verla regresar sobre las alas de Nuestra Voluntad, con el sello del cumplimiento de la Creación?. Mi Seno será su lecho, por eso no hay cosa que haya hecho que no tuviera por primera finalidad que el hombre tomara posesión de Mi Querer y Yo del suyo. En la Creación fue esta Mi finalidad primaria, en la Redención lo mismo; los Sacramentos instituidos, las tantas gracias hechas a Mis Santos, han sido semillas, medios para hacer llegar a esta posesión de Mi Querer, por eso no transgredas nada de lo que quiero sobre Mi Voluntad, sea con el escribir, sea con la palabra, sea con las obras. Sólo por los tantos preparativos que la han precedido puedes conocer que la cosa más grande, la más importante y la que más me interesa es el vivir en Mi Querer. 

                    ¿Quieres saber dónde fue sembrada esta semilla de Mi Querer?. En Mi Humanidad, en Ella germinó, nació y creció, así que en Mis Llagas, en Mi Sangre, se ve esta semilla que quiere trasplantarse en la criatura, para que ella tome posesión de Mi Voluntad y Yo de la suya, a fin de que la Obra de la Creación regrese al principio, como salió, no sólo por medio de Mi Humanidad sino también por medio de la misma criatura. Serán pocas, aunque fuera una sola, ¿y no fue uno solo aquél que sustrayéndose de Mi Querer desadornó, rompió Mis planes, destruyó la finalidad de la Creación?. Así una sola puede adornarla y realizarla en su finalidad, pero Mis obras no quedan jamás aisladas, así que tendré el ejército de las almas que vivirán en Mi Querer, y en ellas tendré la Creación reintegrada, toda bella y hermosa como salió de Mis manos, de otra manera no tendría tanto interés de hacerla conocer”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 11 de Septiembre de 1922


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.



sábado, 23 de agosto de 2025

EN EL ALMA QUE VIVE EN LA DIVINA VOLUNTAD SE FORMA LA FUENTE DE TODOS LOS DOLORES Y TAMBIÉN DE TODAS LAS ALEGRÍAS



                    Me sentía oprimida y sufriente, y mi interior como si estuviese en continuo acto de sufrir nuevas destrucciones y aniquilamiento de mi pobre ser. Entonces pedía a Jesús que me diese la fuerza, y Él al venir me ha tomado en Sus brazos para infundirme nueva vida, pero esta nueva vida era para darme ocasión de sufrir una nueva muerte, para después infundirme otra nueva vida. Entonces me ha dicho: 

                    “Hija Mía, Mi Voluntad abraza todo, encierra en Sí todas las penas, todos los martirios, todos los dolores que hay en el giro de todos los siglos, he aquí por qué Mi Humanidad abrazó todo, cada pena, cada martirio de criatura, porque Mi Vida no fue otra cosa que la Vida de la Divina Voluntad, y esto era conveniente para cumplir la Obra de la Redención, y no sólo para ello, sino para poderme constituir Rey, ayuda y fuerza de todos los martirios, dolores y penas. Si no tuviera en Mí la fuente de todos los martirios, dolores y penas, ¿cómo podría llamarme Rey de todos y poseer en Mí la fuente de todas las ayudas, apoyos, fuerza y gracia que se necesitan en cada pena de criatura?. 

                    Es necesario tener para dar, he aquí por qué te he dicho tantas veces que la misión de llamar a un alma a vivir en Mi Querer es la más grande, la más alta y sublime, no hay otra que la pueda igualar. La inmensidad de Mi Querer le hará llegar todos los martirios, penas y dolores, Mi Misma Voluntad le dará la fuerza divina para sostenerlos, y formará en ella fuentes de martirios y dolores, y Mi Mismo Querer la constituirá reina de todos los martirios, dolores y penas. ¿Ves qué significa vivir en Mi Querer?. Sufrir no sólo un martirio, sino todos los martirios; no una pena y dolor, sino todas las penas y todos los dolores. 

                    He aquí por qué la necesidad de que Mi Voluntad le sea vida, de otra manera, ¿quién le daría la fuerza en tanto sufrir?. Y si esto no fuera así, ¿cómo se podría decir que el alma que vive en Mi Querer es la fuerza del mártir?. Si no tuviera en ella la sustancia de esa pena, ¿cómo podría ser fuerza de otro?. Sería solamente un modo de decir, una cosa fantástica, no una realidad. 

                    Veo que te asustas al oír esto, no, no temas, tantos martirios, dolores y penas serán correspondidos con innumerables alegrías, contentos y gracias, de los cuales Mi Mismo Querer formará fuentes inagotables. Es justo, si en el alma que vive en Mi Querer formará la fuente de los dolores para ayuda de toda la familia humana, es también justo que forme la fuente de las alegrías y de las gracias; con esta diferencia, que la de los dolores tendrá un fin, porque las cosas de acá abajo, por cuan grandes sean, están siempre determinadas, en cambio la fuente de las alegrías, son de allá arriba, son divinas, por lo tanto sin término, por eso ánimo en hacer el camino en Mi Voluntad”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 23 de Agosto de 1922



lunes, 28 de julio de 2025

SEMEJANZA DEL ALMA CON JESÚS, NO SÓLO EN LAS MUERTES DE DOLOR, SINO TAMBIÉN EN LAS DEL AMOR



                    Me sentía toda inmersa en su Santísimo Querer, y mi dulce Jesús al venir me ha dicho: “Hija Mía, funde tu inteligencia con la Mía, a fin de que circule en todas las inteligencias de las criaturas, y reciba el vínculo de cada uno de los pensamientos de ellas para sustituirlos con tantos otros pensamientos hechos en Mi Querer, y Yo reciba la Gloria como si todos los pensamientos fuesen hechos en modo divino. Ensancha tu querer en el Mío, ninguna cosa debe escapar que no quede atrapada en la red de la tuya y Mía Voluntad; Mi Querer en Mí y Mi Querer en ti deben confundirse juntos y tener los mismos confines interminables, pero tengo necesidad de que tu querer se preste a extenderse en el Mío y no se le escape ninguna cosa creada por Mí, a fin de que en todas las cosas escuche el Eco de la Voluntad Divina en la voluntad humana, a fin de que ahí genere Mi semejanza. Mira hija Mía, Yo sufrí doble muerte por cada una de las criaturas, una de Amor y la otra de Pena, porque al crearla la creé un complejo todo de Amor, por lo cual no debía salir de ella otra cosa que Amor, tanto que Mi Amor y el suyo debían estar en continuas corrientes, pero el hombre no sólo no Me amó, sino que ingrato me ofendió, y Yo debía rehacer a Mi Divino Padre de esta falta de Amor, y debí aceptar una muerte de Amor por cada uno, y otra de Dolor por las ofensas”. 

                    Pero mientras esto decía, veía a mi dulce Jesús todo una llama, que lo consumía y le daba muerte por cada uno, es más, veía que cada pensamiento, palabra, movimiento, obra, paso, etc., eran tantas llamas que consumían a Jesús y lo vivificaban. Entonces Jesús ha agregado: “¿No quisieras tú Mi semejanza?. ¿No quisieras tú aceptar las muertes de Amor como aceptaste las muertes de Dolor?”. Y yo: “¡Ah! mi Jesús, yo no sé qué me haya sucedido, siento aún gran repugnancia por haber aceptado las de Dolor, ¿cómo podría aceptar las de Amor que me parecen más duras?. Yo tiemblo al sólo pensarlo, mi pobre naturaleza se aniquila más, se deshace. Ayúdame, dame la fuerza porque siento que no puedo seguir adelante”. 

                    Y Jesús todo bondad y decidido ha agregado: “Pobre hija Mía, ánimo, no temas ni quieras turbarte por la repugnancia que sientes; es más, para tranquilizarte te digo que también ésta es una semejanza Mía. Debes saber que también Mi Humanidad, por cuan Santa, deseosa a lo sumo de sufrir, sentía esta repugnancia, pero no era Mía, eran todas las repugnancias de las criaturas que sentían en hacer el bien, en aceptar las penas que merecían, y Yo debía sufrir estas penas que Me torturaban no poco, para dar a ellas la inclinación al bien y hacerles más dulces las penas, tanto, que en el Huerto grité al Padre: ‘Si es posible pase de Mí este cáliz”. ¿Crees tú que fui Yo?. ¡Ah no!. Te engañas, Yo amaba el sufrir hasta la locura, amaba la muerte para dar vida a Mis hijos, era el grito de toda la familia humana que resonaba en Mi Humanidad, y Yo, gritando junto con ellos para darles fuerzas repetí tres veces: ‘Si es posible pase de Mí este cáliz’. Yo hablaba a nombre de todos, como si fueran cosa Mía, pero Me sentía aplastar; así que la repugnancia que sientes no es tuya, es el eco de la Mía, si fuera tuya Me habría retirado, por eso hija Mía, queriendo generar de Mí otra imagen Mía, quiero que aceptes, y Yo mismo quiero imprimir en tu voluntad ensanchada y consumida en la Mía estas Mis muertes de Amor”. Y mientras esto decía, con Su santa mano me las imprimía, y ha desaparecido. Sea todo para Gloria de Dios.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 28 de Julio de 1922



jueves, 24 de julio de 2025

VÍNCULOS ENTRE JESÚS Y TODAS LAS ALMAS. CORRESPONDENCIA A LA GRACIA



                    Continuando mi habitual estado, mi siempre amable Jesús ha venido con una majestad y amor encantadores y me ha hecho ver todas las generaciones, desde el primero hasta el último hombre, cada uno de los cuales estaba vinculado y atado junto con mi dulce Jesús, y era tanta la unión, que parecía que Jesús se multiplicaba para cada una de las criaturas, de modo que cada uno lo tenía todo para sí, y que Jesús daba Su Vida para sufrir cualquier pena y muerte que cada una debía sufrir, para poder decir al Padre Celestial: “Padre Mío, en cada criatura tendrás otros tantos Yo Mismo que Te darán por cada una lo que cada una Te debe”. 

                    Mientras esto veía, mi dulce Jesús me ha dicho: “Hija Mía, ¿quieres también tú aceptar el vínculo de cada ser, a fin de que entre Yo y tú no haya ninguna desemejanza?”. 

                    Yo no sé cómo sentía como si el peso de todos se apoyase sobre mis espaldas, veía mi indignidad y debilidad, y sentía tal repugnancia que me sentía aniquilar, tanto que el Bendito Jesús teniendo compasión de mí me ha tomado entre Sus brazos y me ha estrechado a Su Corazón, haciéndome poner la boca en la herida que lo traspasaba diciéndome: “Bebe hija Mía la Sangre que brota de esta herida para recibir la fuerza que te falta, ánimo, no temas, Yo estaré contigo, dividiremos juntos todo el peso, el trabajo, las penas y las muertes, por eso te digo, sé atenta y fiel, porque Mi Gracia quiere correspondencia, de otra manera se necesita nada para descender. ¿Qué se necesita para abrir y cerrar los ojos?. No se necesita nada, sin embargo qué gran bien lleva el tenerlos abiertos, y que gran mal el tenerlos cerrados, con tenerlos abiertos los ojos se llenan de luz, de sol; con esta luz la mano puede obrar, el pie caminar seguro y sin tropezar, distingue los objetos, si son buenos o malos, reordena las cosas, lee, escribe; ahora, ¿qué se necesita para perder todo este bien?. Cerrar los ojos, entonces la mano no puede obrar, el pie no puede caminar y si camina está sujeto a tropezar, no distingue más los objetos, se reduce a la inhabilidad. Tal es la correspondencia, no es otra cosa que abrir los ojos del alma, y en cuanto los abre se hace luz en la mente, Mi Imagen se refleja en todo lo que va haciendo, copiándome fielmente, de manera que no hace otra cosa que recibir continua luz de Mí, tanto que llega a convertir todo su ser en luz. En cambio la incorrespondencia arroja al alma en las tinieblas y la vuelve inactiva”.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 24 de Julio de 1922



domingo, 20 de julio de 2025

EL VIVIR EN EL DIVINO QUERER INJERTA EN EL ALMA TODO LO QUE LA DIVINA VOLUNTAD HIZO Y LE HIZO SUFRIR A LA HUMANIDAD DE JESÚS



                    Encontrándome en mi habitual estado, mi siempre amable Jesús ha venido y me ha sumergido tanto en Su Querer, que aun el querer salir de Él me resultaba imposible; me sucedía como a una persona que voluntariamente se ha arrojado desde su pequeño lugar a otro lugar interminable, la cual, viendo lo largo del camino, del cual no conoce ni siquiera los confines, deja el pensamiento de encontrar a su pequeño lugar, pero es feliz de su suerte. 

                    Entonces, mientras nadaba en el mar inmenso del Querer Divino, mi dulce Jesús me ha dicho: “Hija amadísima de Mi Querer, quiero hacer de ti una repetidora de Mi Vida; el vivir en mi Querer debe injertar en el alma todo lo que Mi Voluntad hizo y Me hizo sufrir en Mi Humanidad, no tolera ninguna desemejanza. Mira, Mi Voluntad eterna impuso a Mi Humanidad que aceptara tantas muertes por cuantas criaturas debían tener vida a la luz del día, y Mi Humanidad aceptó con amor estas muertes, tanto que el Querer Eterno hizo tantas marcas en Mi Humanidad por cuantas muertes debía sufrir. Ahora, ¿quisieras tú que Yo marcara la tuya con tantas marcas por cuantas fue marcada la Mía, a fin de que cuantas muertes sufrí Yo sufras tú?”. 

                    Yo he dicho Fiat, y Jesús con una maestría y velocidad al mismo tiempo, ha marcado la mía con tantas marcas de muerte por cuantas tenía Él, diciéndome:“Sé atenta y fuerte en sufrir estas muertes, mucho más porque de estas muertes saldrá la vida para tantas otras criaturas”. 

                    Ahora, mientras esto decía, con Sus mismas manos creadoras me tocaba, y conforme me tocaba creaba el dolor, tanto, de hacerme sentir penas mortales, me arrancaba el corazón, lo hería de mil modos, ahora con flechas de fuego, y ahora con flechas de hielo que me hacían tiritar, ahora lo apretaba tan fuerte que lo dejaba inmóvil; ¿pero quién puede decirlo todo? Sólo Él puede decir lo que hace. 

                    Yo me sentía aplastada, aniquilada y casi temía que no tuviera la fuerza, y Él, como queriendo reposar de las penas que me había dado, ha vuelto a decir: “¿De qué temes?. ¿Tal vez que Mi Querer no tenga fuerza suficiente para sostenerte en las penas que quiero darte?. ¿O bien que pudieras salir de los confines de Mi Querer?. Esto no será jamás, ¿no ves cuántos mares inmensos ha extendido Mi Querer en torno a ti, de modo que tú misma no encuentras el camino para salir de Él?. Todas las verdades, los efectos, los valores, los conocimientos que te he manifestado, han sido tantos mares de los cuales has quedado circundada, y otros mares continuaré extendiendo. Ánimo hija Mía, todo esto es necesario a la Santidad del vivir en Mi Querer, generar semejanza entre Yo y el alma. Esto hice con Mi Mamá, no toleré ni siquiera una pequeña pena, ni ningún acto o bien que hice, en que Ella no tomase parte; una era la Voluntad que Nos animaba, y por lo tanto cuando Yo sufría las muertes, las penas, cuando obraba, Ella moría, penaba, obraba junto Conmigo, en Su Alma debía ser copia fiel Mía, de modo que reflejándome en Ella debía encontrar otro Yo mismo. Ahora, lo que hice con Mi Mamá lo quiero hacer contigo, después de Ella te pongo a ti, quiero que sea reflejada la Santísima Trinidad sobre la tierra: Yo, Mi Mamá y tú. Y esto es necesario, que por medio de una criatura Mi Querer tenga Vida obrante sobre la tierra, ¿y cómo puedo tener esta Vida obrante si no doy lo que Mi Querer contiene y lo que hizo sufrir a Mi Humanidad?. Mi Querer tuvo verdadera Vida obrante en Mí y en Mi inseparable Mamá; ahora quiero que la tenga en ti, una criatura me es absolutamente necesaria, así Mi Querer lo ha establecido, las demás serán condicionadas”.

                    Entonces yo me sentía toda confundida, comprendía lo que Jesús decía, y más me sentía aniquilar, deshacer mi pobre ser; me sentía tan indigna que pensaba entre mí: “Qué equivocación comete Jesús, hay tantas almas buenas a las cuales podría elegir”. Pero mientras esto pensaba en mí, Él ha agregado: “Pobre hija, tu pequeñez junto a Mí se pierde, pero así lo he decidido, de la raza humana debía tomarla; si no te tomaba a ti, tomaba a otra criatura, pero porque tú eres más pequeña te he hecho crecer sobre Mis rodillas, te he nutrido a Mi seno como una pequeña niña, así que siento en ti Mi misma Vida y por eso he fijado sobre ti Mis miradas, te he mirado y vuelto a mirar, y complaciéndome he llamado al Padre y al Espíritu Santo a mirarte, y por consenso unánime te hemos elegido, por eso no te queda otra que serme fiel, y abrazar con amor la vida, las penas, los efectos, y todo lo que quiere nuestro Querer”.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 20 de Julio de 1922



jueves, 10 de julio de 2025

EL VIVIR EN EL DIVINO QUERER ES REPETIR LA VIDA REAL DE JESÚS NO SOLAMENTE EN EL ALMA, SINO TAMBIÉN EN EL CUERPO

 


                    Continuando mi habitual estado, sentía a mi siempre amable Jesús en mi interior, pero tan real, que ahora sentía que me estrechaba tan fuerte el corazón que me hacía sufrir, ahora estrechaba Sus brazos a mi cuello y me sofocaba, ahora se sentaba sobre mi corazón, tomando un aire imperante y de mando, y yo me sentía como aniquilar y luego resurgir a nueva vida bajo Su mandato, ¿pero quién puede decir lo que Él hacía en mi interior y lo que yo sentía?. Creo que es mejor pasarlo en silencio. 

                    Entonces mientras sentía Su Presencia real en mi interior me decía: “Hija Mía, elévate, elévate más, pero tanto de llegar al seno de la Divinidad, entre las Divinas Personas será tu vida. Mira, para hacerte llegar a esto he formado Mi Vida en ti, he encerrado Mi Querer eterno en lo que tú haces, y ahí corre en modo maravilloso y sorprendente; Mi Querer está obrante en ti en continuo acto inmediato. Ahora, después de haber formado Mi Vida en ti, con Mi Querer obrante en ti, en tus actos, tu querer ha quedado impregnado, transfundido en el Mío, de modo que Mi Querer tiene una vida sobre la tierra. Ahora es necesario que te eleves y lleves contigo Mi Vida, Mi Querer, a fin de que Mi Querer de la tierra y el del Cielo se fundan juntos y tú hagas vida por algún tiempo en el seno de la Divinidad, donde tu querer será obrante en el Mío para poderlo ensanchar por cuanto la criatura puede ser capaz, después descenderás de nuevo sobre la tierra llevando la potencia, los prodigios de Mi Querer, por los cuales las criaturas serán sacudidas, abrirán los ojos y muchos conocerán qué significa vivir en Mi Querer, vivir a semejanza de su Creador. Esto será el principio de que Mi Reino venga sobre la tierra y que Mi Querer tenga su último cumplimiento. ¿Crees que sea cosa de nada el vivir en Mi Querer?. No hay cosa que lo iguale, ni santidad que lo iguale; es la Vida real, no fantástica como alguno puede imaginar, y ésta Mi Vida está no sólo en el alma, sino también en el cuerpo, ¿pero sabes tú cómo es formada esta Mi Vida?. Mi Querer eterno es el del alma, y Mi latido, latiendo en su corazón forma Mi concepción; su amor, sus penas y todos sus actos hechos en Mi Querer forman Mi Humanidad, y me hacen crecer tanto que no puedo mantenerme escondido, ni ella puede hacer menos que sentirme. ¿No Me sientes tú, vivo en tu interior?. Por eso te he dicho que a la santidad del vivir en Mi Querer no hay nada que la iguale, todas las otras santidades serán las pequeñas luces, y ella será el gran sol transfundido en su Creador”. 

                    Ahora, por obedecer y con gran repugnancia digo cómo siento a Jesús en mi interior: lo siento en el lugar de mi corazón, casi en modo visible, ahora oigo que reza y muchas veces lo oigo con los oídos del cuerpo, y yo rezo junto con Él; ahora que sufre y me hace sentir Su respiro entrecortado, afanoso, y lo siento en mi respiro, tanto que estoy obligada a afanarme junto con Él, y como en Él están contenidas todas las criaturas, siento Su respiro que como vida se difunde en todos los movimientos y respiros humanos, y yo me difundo junto con Él. Ahora lo siento gemir, agonizar; ahora lo siento mover los brazos y los extiende en los míos; ahora que duerme, quedando en mi interior un profundo silencio; ¿pero quién pude decirlo todo?. 

                    Sólo Jesús puede decir lo que obra en mí, porque yo no tengo palabras suficientes para manifestarlo. Lo he hecho sólo por obedecer, con sumo desgarro de mi alma y por temor de que mi Jesús pudiera disgustarse, porque Él me tolera siempre que la obediencia no me mande, pero si la obediencia manda, sólo me queda Fiat, de otra manera me aniquilaría. Espero que sea todo para Gloria Suya y para confusión mía.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 10 de Julio de 1922



domingo, 1 de junio de 2025

QUÉ COSA ES LA VERDAD



                    Encontrándome en mi habitual estado (1), estaba siguiendo las Horas de la Pasión de mi dulce Jesús, especialmente cuando fue presentado a Pilatos, el cual le preguntó cuál era Su Reino, y mi siempre amable Jesús me ha dicho: “Hija Mía, fue la primera vez en Mi Vida terrena que tuve que tratar con un gobernante gentil, el cual Me preguntó cuál era Mi Reino, y Yo le respondí que Mi Reino no es de este mundo, que si de este mundo fuera, millones de legiones de Ángeles Me defenderían. Con esto abría a los gentiles Mi Reino y les comunicaba Mi celestial Doctrina, tanto que Pilatos Me preguntó: '¿Cómo, Tú eres rey?'. Y Yo inmediatamente le respondí: 'Rey Soy Yo, y he venido al mundo a enseñar la Verdad'. Con esto Yo quería abrirme camino en su mente para hacerme conocer, y él, sintiéndose como golpeado Me preguntó: '¿Qué cosa es la verdad?'. 

                    Pero no esperó Mi respuesta, no tuve el bien de hacerme comprender, le habría dicho: 'La Verdad Soy Yo, todo en Mí es Verdad; Verdad es Mi paciencia en medio de tantos insultos; Verdad es Mi mirada dulce entre tantas burlas, calumnias, desprecios; Verdad son Mis modos afables, atrayentes, en medio de tantos enemigos, que mientras ellos Me odian Yo los amo, y mientras quieren darme la muerte, Yo quiero abrazarlos y darles la vida; Verdad son Mis palabras dignas y llenas de Sabiduría celestial; todo en Mí es verdad'. 

                    La Verdad es más que sol majestuoso que por cuanto se quiera pisotear, surge más bello, más luminoso y hace avergonzar a los mismos enemigos, haciéndolos caer a tierra, a sus pies. Pilatos me preguntó con ánimo sincero y Yo le respondí inmediatamente, en cambio Herodes me preguntó con maldad y por curiosidad y Yo no le respondí, así que a quien quiere saber las cosas santas con sinceridad, Yo Me revelo más allá de lo que se quiere; en cambio, a quien quiere saberlas con maldad y para curiosear, Yo Me le escondo, y mientras éstos quieren hacer burla de Mí, Yo los confundo y Me burlo de ellos. Pero como Mi Persona llevaba Consigo la Verdad, también ante Herodes hizo Su oficio, el silencio ante sus tempestuosas preguntas, Mi mirada modesta, el aspecto todo lleno de dulzura, de dignidad, de nobleza de Mi misma Persona, eran todas verdades, y verdades operantes”.


  1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 1 de Junio de 1922