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viernes, 30 de octubre de 2026

QUIEN VIVE EN EL DIVINO QUERER CRECE ALIMENTADO POR LAS LLAMAS DE JESÚS. LA LUZ DE LA DIVINA VOLUNTAD FILTRA TODO



                    Vivo siempre amargada y con el corazón petrificado por el dolor de la privación de mi dulce Jesús, me siento sin vida porque Aquél que es verdadera Vida no está conmigo. ¡Oh! cómo frecuentemente repito: “Dime, oh mi único y sumo Bien, ¿hacia dónde dirigiste Tus pasos?. Y así yo, siguiéndolos, pueda encontrarte. ¡Ah! de lejos Te beso aquellas manos que con tanto amor me abrazaban y me estrechaban a Tu Corazón; adoro y beso aquel Rostro que con tanta gracia y belleza se hacía ver, y que ahora se oculta y está lejano de mí, dime, ¿dónde estás?. ¿Qué camino debo tomar para ir a encontrarte?. ¿Dime qué debo hacer?. ¿En qué Te he ofendido que huyes lejos de mí?. Me decías que jamás me dejarías, ¿y ahora me dejas?. ¡Ah! Jesús, Jesús, vuelve a quien no puede vivir sin Ti, a la pequeña hija Tuya, a la pobre exiliada”. 

                    ¿Pero quién puede decir todos los lamentos y desatinos que decía?. Mientras me encontraba en esto, he sentido perder los sentidos y veía una paloma, toda fuego, que temblaba, y una persona junto que con su aliento ardiente daba a la paloma sus llamas para alimentarla, e impedía que pudiera tomar otro alimento, teniéndola estrechada y tan cerca de su boca que no podía hacer más que respirar y absorber las llamas que de aquélla salían, y la pobre paloma sufría y se convertía en aquellas llamas por las que era alimentada. Yo he quedado asombrada al ver esto, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

                    “Hija Mía, ¿por qué temes que te deje?. Debería dejarme a Mí Mismo para dejarte a ti, y eso no lo puedo hacer; por cuanta Potencia tenga, no tengo el Poder de separarme de Mí Mismo. Así es para quien hace Mi Voluntad, haciéndose inseparable de Mí me falta el Poder de separarme de ella; y no sólo esto, sino que la voy alimentando con Mis Mismas llamas, ¿no has visto aquella paloma toda fuego?. Era la imagen de tu alma, y aquél que la alimentaba con su aliento de fuego era Yo, que tanto Me deleito en nutrir a quien vive de Mi Querer sólo de las llamas que hace salir Mi Corazón por medio de Mi aliento. ¿No sabes que quien vive en Mi Voluntad debe ser filtrado en la luz purísima de Ella?. Y ser filtrado es más que ser puesto bajo una prensa, porque la prensa, si bien hace todo pedazos, pero deja todo junto, cáscaras y pulpa, las cuales, precipitándose abajo hacen quedar siempre algo de turbio. 

                    En cambio, cuando una cosa es filtrada, en especial si es filtrada por la fina luz de Mi Voluntad, no hay peligro de que haga depósito de alguna cosa turbia, sino que todo es claro, semejante a la claridad de la luz en la cual ha sido filtrada, y esto es un gran honor para el alma que vive en Mi Querer, que todo lo que hace, si piensa, si habla, si ama, etc., Mi Voluntad toma el trabajo de filtrarlo en Su purísima luz, y esto es necesario, a fin de que en todo lo que haga no haya ninguna distinción con lo que Nosotros hacemos, sino que todas las cosas se deben dar entre ellas la mano y la semejanza”. 

                    Ahora, mientras esto decía, me he encontrado fuera de mí misma, dentro de un jardín, y yo, cansada, me he sentado bajo un árbol para descansar, pero los rayos del sol me dardeaban de tal manera que me sentía quemar, y quería irme bajo otro árbol más tupido, que hiciera más sombra, a fin de que el sol no me quemara, pero una voz (me parece que era mi querido Jesús) me lo ha impedido diciéndome:

                    “Quien vive en Mi Voluntad debe estar expuesto a los rayos de un sol ardiente y eterno para vivir de luz, para no ver otra cosa que luz, para no tocar sino luz, y esto lleva a la deificación del alma; entonces se puede decir que el alma vive en Mi Voluntad, cuando queda toda deificada en Dios. Más bien, sal de debajo de ese árbol y pasea en este Edén Celestial de Mi Querer, a fin de que el Sol, invadiéndote toda te convierta en luz y te dé la última pincelada de la deificación en Dios”.

                    Yo me he puesto a pasear, pero mientras esto hacía la obediencia me ha llamado en mí misma.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 16, 30 Octubre de 1923


domingo, 18 de octubre de 2026

LA TURBACIÓN DEL ALMA ES NOCHE E IMPIDE QUE DESPUNTE EL SOL JESÚS. LA TURBACIÓN NO ES OTRA COSA QUE FALTA DE ABANDONO EN DIOS



                    He pasado el día distraída por algunas cosas que he escuchado y que no es necesario decirlas aquí, y también un poco turbada, y por cuanto me esforzaba no lograba liberarme. Por todo el día no he visto a mi dulce Jesús, la vida de mi alma, como si la turbación fuese un velo que poniéndose entre Él y yo impedía el poderlo ver. Entonces, ya avanzada la noche, mi mente cansada se ha calmado, y mi amable Jesús, como si estuviera esperando, se ha hecho ver y doliente me ha dicho:

                    “Hija Mía, hoy con tu turbación has impedido que el Sol de Mi Persona despuntara en ti, la turbación es nube entre tú y Yo que impide que los rayos desciendan en ti, y si no descienden los rayos, ¿cómo puedes ver el Sol?. Si supieras qué significa no hacer despuntar Mi Sol, el gran mal para ti y para todo el mundo, estarías muy atenta a no turbarte jamás, porque para las almas turbadas es siempre noche, y en la noche no surge el Sol; en cambio para las pacíficas es siempre día, y Yo, a cualquier hora que quiera surgir Mi Sol, el alma está siempre pronta a recibir el bien de Mi venida. 

                    Además, la turbación no es otra cosa que falta de abandono en Mí, y Yo te quiero tan abandonada en Mis brazos, que ni siquiera un pensamiento debes tener de ti, Yo pensaré en todo. No temas, tu Jesús no puede hacer menos que tomar cuidado de ti, tenerte defendida de todos, Me cuestas mucho, mucho he puesto en ti, sólo Yo tengo derecho sobre ti. Entonces, si los derechos son Míos, la custodia será toda Mía, por esto estate en paz y no temas”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 13, 18 de Octubre de 1921



viernes, 9 de octubre de 2026

EL REINO DE LA VOLUNTAD DE DIOS SERÁ UNA NUEVA CREACIÓN. GUSTO DE JESÚS AL OÍR HABLAR DE SU VOLUNTAD



                    Estaba según mi costumbre haciendo mi giro en el Querer Supremo y mi dulce Jesús me hacía ver un globo de luz en mi interior, y conforme repetía mis actos en el Fiat Divino se hacía más grande y los rayos que de él salían se hacían más largos, y mi siempre amado Jesús me ha dicho:

                    “Hija Mía, por cuanto más frecuentemente gires en Mi Voluntad para repetir tus actos, tanto más grande se hace la circunferencia del globo de luz, y por cuanta más fuerza de luz posee, tanto más se pueden extender sus rayos que deben iluminar el Reino del Fiat Eterno. 

                    Tus actos fundidos, perdidos en Mi Querer, formarán el sol especial que debe iluminar un Reino tan Santo, este sol poseerá la fuerza creadora y conforme extienda sus rayos, así quedará la marca de su Santidad, de la Bondad, de la Luz, de la Belleza y de la semejanza Divina. Quien se haga iluminar por su luz sentirá la fuerza de una nueva creación continua de alegría, de contentos y de bienes sin fin. Por eso el Reino de Mi Voluntad, dominando Ella todos los actos de aquellos que vivirán en Ella, será continua creación, así que la criatura estará bajo un acto nuevo continuado de este Supremo Querer, que la tendrá tan absorbida, que le hará faltar el campo de acción al propio yo. 

                    Por eso amo tanto que el Reino de Mi Voluntad sea conocido, por el gran bien que recibirán las criaturas y por el libre campo de acción que Ella tendrá, porque ahora el Supremo Querer está obstaculizado por el propio yo, en cambio cuando sea conocido, sus rayos vivificantes, penetrantes y plenos de viva luz, eclipsarán la voluntad humana, ésta quedará deslumbrada por su luz refulgente y viendo el gran bien que le vendrá, dará libertad de acción a Mi Voluntad dándole el total dominio. Así que para Mi Voluntad, en este Su Reino, empezará una nueva era, una creación continua, pondrá fuera todo lo que había establecido dar a las criaturas si hubieran hecho siempre Su Voluntad, y que por tantos siglos ha debido tener en Sí como en depósito, para después sacarlos para bien de los hijos de Su Reino”.

                    Después de esto he seguido rezando, pero mientras rezaba veía que mi sumo Bien Jesús, de prisa salía del fondo de mi interior, empujando un bulto de luz que estaba encima de Él, que lo tenía como eclipsado bajo de ella dentro de mí y me impedía el verlo, por eso Él empujándolo de prisa ha salido y yo le he dicho: “Jesús mío, ¿qué cosa es esta prisa que tienes?, ¿es tal vez alguna cosa que Te interesa mucho?”.

                    Y Jesús: “Cierto, cierto hija que es la cosa que más Me interesa, mira, he escuchado hasta dentro de ti al Padre (Sacerdote) que se llevó Nuestros escritos que hablaba de Mi Voluntad a los que lo rodeaban, con tanto amor que Me sentí herir hasta en el Corazón, y por eso he querido salir fuera de ti para escucharlo, son Mis Mismas palabras que he dicho sobre Mi Voluntad que Me resuenan al oído, escucho Mi eco y por eso quiero tomarme todo el gusto de escucharlo, y quiero que también tú lo tomes por compensación de los sacrificios que has hecho”. 

                    Mientras estaba en esto, yo veía que un rayo de luz salía de Jesús, que se alargaba tanto, que llegaba hasta donde se encontraba el Reverendo Padre, que invistiéndolo lo hacía hablar y Jesús se consolaba al oír hablar sobre Su adorable Voluntad.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 20, 9 de Octubre de 1926



miércoles, 30 de septiembre de 2026

EL EDÉN, CAMPO DE LUZ. DIFERENCIA ENTRE QUIEN OBRA EN LA DIVINA VOLUNTAD Y QUIEN OBRA EN EL HUMANO QUERER. EL PEQUEÑO TERRENO DE LA CRIATURA; EL SEMBRADOR CELESTIAL





                    Estaba continuando mis acostumbrados actos en el Querer Divino, y mi pobre mente se ha detenido en el Edén, donde Dios creaba al hombre para dar principio a la vida de la criatura. Y mi amado Bien Jesús, haciéndose ver todo ternura y bondad me ha dicho:

                    “Hija Mía, el Edén campo de luz en el cual Nuestro Ser Supremo creaba al hombre, se puede decir que él fue creado en la Luz de Nuestro Fiat, su primer acto de vida fue luz, la cual extendía detrás y delante a él, a derecha e izquierda, un campo interminable de luz, él debía recorrer su camino para formar su vida tomando en sus actos tanta luz por cuantos actos hacía, para formar una luz toda propia, como propiedad suya en virtud de sus actos, si bien tomada de Mi Divina Voluntad. 

                    Ahora, la diferencia de quien obra en Ella como su principio y fin, en la cual todos sus actos están unidos al principio de la luz donde fue formada su vida, y tuvo su primer acto de vida, la luz tiene en custodia esta vida, la defiende, y nada de extraño deja entrar en su luz para formar uno de los portentos que sólo sabe formar la luz. 

                    En cambio, quien desciende de esta luz entra en la oscura cárcel de su voluntad, y al hacer sus actos toma tinieblas, y toma tantas tinieblas por cuantos actos hace, para formarse una propiedad toda suya de tinieblas. Las tinieblas no saben custodiar, ni defender a aquél que vive en ellas, y si algún acto bueno hace es siempre tenebroso, porque están atados por tinieblas, y como ellas no tienen virtud de saber defender, entran cosas extrañas a las mismas tinieblas, entran las molestias de las debilidades, los enemigos de las pasiones, los ladrones aguerridos que precipitan a la criatura en el pecado, y llegan a precipitarla en las tinieblas eternas donde no hay esperanza de luz. ¡Qué diferencia entre quien vive en la Luz de Mi Divina Voluntad y entre quien vive como aprisionada en su voluntad humana!”.

                    Después continuaba siguiendo el orden que la Divina Voluntad había tenido en la Creación, y mi pequeña y pobre inteligencia se detuvo en el punto cuando Dios creó a la Virgen Inmaculada, y mi amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

                    “Hija Mía, todos los actos buenos y santos de los Profetas, Patriarcas, y del pueblo antiguo, formaron el terreno donde el Ente Supremo sembró la semilla para hacer desarrollar la Vida de la Celestial Niña María, porque su germen fue tomado de la estirpe humana. La Virgen, teniendo en Sí la Vida obrante de la Divina Voluntad, amplió este terreno con Sus actos, lo fecundó y divinizó, hizo correr en él, más que lluvia benéfica y restauradora, la Santidad de Sus virtudes, el calor de Su Amor, y dardeándolo con la luz del Sol de la Divina Voluntad que poseía como propia, preparó el terreno para desarrollar al Celestial Salvador, y nuestra Divinidad abrió el Cielo e hizo llover el Justo, el Santo, el Verbo, dentro de este Brote, y así fue formada Mi Vida Divina y humana para formar la Redención del género humano. 

                    Mira entonces, en todas Nuestras obras dirigidas a bien de las criaturas queremos encontrar un apoyo, un lugar, un pequeño terreno dónde poner nuestra obra y el bien que queremos dar a las criaturas, de otra manera, ¿dónde la ponemos?, ¿en el aire?. ¿Sin que al menos uno lo sepa y que nos atraiga con sus actos formando su pequeño terreno, y Nosotros como celestial sembrador sembrar el bien que queremos dar?. Si esto no fuese, que de ambas partes, Creador y criatura, la formaran juntos, ella preparándose con sus pequeños actos para recibir, y Dios con el dar, sería como si nada hiciéramos o quisiéramos dar a la criatura. 

                    Así que los actos de la criatura preparan el terreno al Sembrador Divino; si no hay tierra no hay que esperar la siembra, ninguno va a sembrar si no tiene un pequeño terreno, mucho menos Dios, Sembrador Celestial, arroja la semilla de Sus verdades, el fruto de Sus obras, si no encuentra el pequeño terreno de la criatura. La Divinidad para obrar, primero se quiere poner de acuerdo con el alma, después de que lo hemos hecho y vemos que ella quiere recibir aquel bien, hasta rogarnos y formarnos el terreno donde ponerlo, entonces con todo amor lo damos, de otra manera sería exponer a la inutilidad nuestras obras”.

Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 28, 30 de Septiembre de 1930



lunes, 18 de mayo de 2026

VALOR DE LOS ACTOS HECHOS EN EL DIVINO QUERER. CÓMO QUIEN VIVE EN ÉL POSEE LA FUENTE DE LOS BIENES. CÓMO DIOS NO SABE HACER LAS COSAS A MEDIAS. VICTORIA DE AMBAS PARTES



                    Estaba siguiendo al Divino Querer girando por toda la Creación, y mientras hacía mis actos, mi dulce Jesús se hacía ver en mi interior, que recogía estos actos en Su regazo, los cuales eran todos de luz, pero uno más brillante que otro, uno más bello que otro, y llamaba a los Ángeles y les daba a cada uno parte en estos actos, y ellos hacían competencia para recibirlos y como en triunfo los llevaban al Cielo. Y Jesús todo Bondad me ha dicho:

                    “Hija Mía, es tanto el valor de los actos hechos en Mi Voluntad, que los Ángeles se consideran afortunados de recibirlos, ven en ellos la virtud creadora, escuchan en estos actos el eco del Fiat Divino, y mientras son luz, son voces divinas, y mientras son voces son música, son bellezas, bienaventuranzas, Santidad, Ciencia Divina, y como Mi Voluntad es virtud de Cielo, los Ángeles ambicionan llevar los actos hechos en Ella, y llevarlos a su Morada Celestial. Todo lo que es hecho en Mi Supremo Querer no puede quedar en la tierra, se pueden hacer en lo bajo, pero Mi mismo Querer como imán se los retira en su fuente y los pare en la Patria Celestial”.

                    Después sentía a mi pobre mente como absorbida en el Eterno Fiat y pensaba entre mí: “¿Cómo es posible tanta Potencia, tantos actos en uno que quedan hechos con el obrar en la Divina Voluntad?”. Y mi amable Jesús ha agregado:

                    “Hija Mía, ¿por qué el Sol da luz a toda la tierra?. Porque es más grande que la Tierra, porque posee la fuerza única y completa de la luz, posee la fuente de los colores, de la fecundidad y de la variedad de las dulzuras. Por esto siendo más grande el Sol que la Tierra, puede dar luz a toda la tierra, puede dar la variedad de los colores a las flores, las diferentes dulzuras a las plantas y a los frutos. El Sol en su grandeza y magnificencia, uno es el acto que hace, pero en su acto único hace tantos, que tiene raptada a sí toda la tierra, dando a cada cosa su acto distinto. 

                    Ahora, más que Sol es Mi Voluntad, y como es la interminable que con un solo acto hace salir de Sí la fecundidad de todos los otros actos juntos, el alma que vive en Ella posee la fuente de Sus actos, Su fecundidad; es por esto que en el alma donde Mi Querer reina y domina no cambia ni régimen, ni modos, y así conforme el alma obra en Mi Voluntad, sus actos salen con la multiplicidad y fecundidad de sus actos divinos. 

                    Todos los actos de Dios son actos únicos, que abrazan todo y hacen todos los actos juntos. Mira, en la creación del hombre uno fue Nuestro acto, pero en este acto único salió de Nosotros todo junto: Santidad, Potencia, Sabiduría, Amor, Belleza, Bondad, en suma, no hubo cosa nuestra que saliera de Nosotros que no fuera infundida en el hombre, de todo lo hicimos partícipe, porque cuando Nosotros obramos no sabemos hacer cosas a la mitad, sino todas obras completas, y cuando damos, damos todo. 

                    Mucho más que Mi Voluntad es Luz interminable, y la virtud de la Luz desciende en lo más profundo de lo bajo, se eleva a lo más alto, se extiende alrededor, no hay punto donde no llegue, ni puede entrar en ella ni materias ni cosas extrañas a su luz, ella es intangible, su oficio es de dar y dar siempre, sin jamás terminar de dar. Así es para el alma que vive en Mi Divino Querer, ella se vuelve luz junto con la Luz de Mi Voluntad, y por lo tanto, como luz desciende a lo más profundo de los corazones y lleva el bien de su luz, se extiende por todas partes buscando con su luz a todos y a todo para llevar a cada uno sus efectos, la multiplicidad y variedad de los bienes que su luz contiene; se sentiría como defraudada si no se pudiese extender a todos y por todas partes, tanto que elevándose a lo alto y penetrando más arriba de la bóveda azul y haciendo eco a Mi Misma Voluntad reinante en la Patria Celestial, Ésta y Mi Misma Voluntad que reina en el alma se funden juntas, y extendiéndose sobre todos los Bienaventurados forma su lluvia y hace llover sobre todos nuevas alegrías, felicidad y nuevas beatitudes. 

                    El vivir en Mi Voluntad es admirable, es prodigio continuado, es el portador de todos los bienes, es semilla que se multiplica al infinito, su fecundidad es inalcanzable y por eso es suspirado por la tierra y por todo el Cielo, es la Victoria de Dios sobre la criatura y la victoria del alma sobre su Creador. 

                    Cómo es bello ver cantar la victoria al más grande, al Ente Supremo, a la Eterna Majestad y a la pequeñez de la criatura, y en virtud de esta Voluntad Divina ponerse a competir el grande y el pequeño, el fuerte y el débil, el rico y el pobre, y quedar los dos victoriosos. Por eso suspiro tanto que sea conocida Mi Divina Voluntad, que venga Su Reino, para hacer vencer a la criatura y ponerla como a la par Conmigo. Sin Mi Voluntad reinante en la criatura esto no puede suceder, habrá siempre distancia entre Yo y la criatura, siempre será perdedora, jamás podrá celebrar y cantar victoria. La obra de Nuestras manos no tendrá Nuestra semejanza”.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 21, 18 de Mayo de 1927




sábado, 16 de mayo de 2026

LA DIVINA VOLUNTAD ES LA QUE DA FORMA A LOS ACTOS DE LA CRIATURA. ÍMPETU DE AMOR DIVINO AL CREAR AL HOMBRE; TOQUES DE LAS CUALIDADES DIVINAS



                    Estoy siempre en mi querida heredad del Fiat Divino, me parece que me susurra al oído: “Como era en el principio, seré siempre, en los siglos de los siglos, también tú si estás en Mi Divina Voluntad serás siempre igual a ti misma, jamás cambiarás acción, harás siempre Mi Voluntad, y la variedad de tus acciones las podrás llamar efectos de aquel acto primero y único de Ella, que corre en tus actos para hacer de ellos uno sólo, que tiene virtud de producir como Sol, el bello arcoiris de la variedad de los colores como efecto de su luz, sin cambiar su acto único de dar siempre luz”. Qué felicidad se siente en el alma al poder decir: “Hago siempre la Divina Voluntad”. 

                    Ahora, mi pequeña y pobre inteligencia me la sentía absorbida en la Luz de la Voluntad Divina, sentía en mí la fuerza única y potente de Ella, y la variedad de sus innumerables efectos haciéndome corona e invistiéndome eran portadores de Alegría, de Paz, de Fortaleza, de Bondad, de Amor, de Santidad, de Belleza indescriptible; estos efectos eran como tantos besos de vida que daban a mi alma, de los cuales quedaba poseedora. Yo he quedado maravillada por esto, y mi siempre amable Jesús me ha dicho:

                    “Hija Mía, todos los actos hechos por la criatura en la Divina Voluntad son confirmados por Dios como actos divinos, y esta confirmación forma la vida de los mismos actos, y vienen sellados con el Sello Divino como actos imperecederos, siempre nuevos, frescos, y de una belleza encantadora. Los actos hechos por la criatura en Mi Voluntad, podría llamarlos nueva creación que Yo hago en la criatura; conforme ella va haciendo su acto en Mi Voluntad, Mi Fiat se impone con Su fuerza creadora, y forma ahí Su acto, y con derecho lo confirma. 

                    Sucede como sucedió en la Creación, como corría la fuerza creadora de Mi Voluntad en el crear tantas cosas, quedaron inmutables, sin cambiarse jamás; ¿acaso se ha cambiado el Cielo, las estrellas, el Sol?. En absoluto, tal como fueron creados tales son, porque donde Mi Querer pone Su fuerza creadora, queda la vida perenne de Su mismo acto, y como confirmación no se puede cambiar jamás. 

                    Ve entonces qué significa hacer y vivir en Mi Divina Voluntad: ‘Estar bajo el imperio de una fuerza creadora y confirmadora, que pone al seguro todos los actos de la criatura volviéndolos inmutables’. Así que con vivir en Mi Querer ella quedará confirmada en el bien que hace, en la Santidad que quiere, en el conocimiento que posee, en el triunfo del sacrificio. 

                    Nuestra Divinidad, de Nuestra espontánea Voluntad, está bajo el imperio de un Amor que corre irresistiblemente porque quiere dar a la criatura, tanto que al crear al hombre fue creado en nuestro ímpetu de Amor por los toques de nuestras cualidades divinas. Nuestro Ser Divino, siendo purísimo espíritu no tenía ni manos ni pies, Nuestras cualidades divinas nos sirvieron de manos para formar al hombre, y volcándose sobre él como un impetuoso torrente lo modelamos, y tocándolo le infundimos los efectos de nuestras cualidades supremas. 

                    Estos toques permanecen en el hombre, y por eso se ven en él ciertas bellas cualidades de bondad, de ingenio, de inteligencia y otras, son la virtud de Nuestros toques divinos, que continuando a modelar al hombre producen sus efectos, son nuestras prendas de Amor con las cuales lo amasamos, y que a pesar de que él no se recuerda y tal vez ni siquiera nos conoce, continúan su oficio perenne de amarlo. Y así como cuando se toca un objeto o una persona, quien toca siente la impresión de la persona tocada, por eso, así como Nuestros toques de las cualidades divinas quedaron en el hombre, así quedó en nuestras cualidades supremas la impresión de haberlo tocado. Así que lo sentimos en Nosotros mismos, ¿cómo no amarlo?. Por eso, por cuanto haga el hombre, le vamos al encuentro con nuevos encuentros de Amor, y con nuestro agradable estribillo de amarlo siempre”.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 29, 16 de Mayo de 1931




miércoles, 29 de abril de 2026

QUIEN VIVE EN EL DIVINO QUERER VIVE DE UN LATIDO ETERNO




                    Encontrándome en mi habitual estado (1), veía mi alma y todo mi interior: pensamientos, afectos, latidos, tendencias, cambiados en tantos hilos de luz, y éstos se alargaban y se ensanchaban tanto, que saliendo de mi interior armonizaban con el Sol, subían más alto y tocaban el Cielo, se difundían sobre toda la tierra, y mientras miraba esto he visto a mi dulce Jesús que tenía en Su mano todos aquellos hilos de luz, y con una maestría encantadora los dirigía, los alargaba, los multiplicaba y ensanchaba cuanto quería. Al toque de aquella Luz todas las cosas creadas se abajaban y armonizaban juntas, y hacían fiesta. Entonces mi Jesús me ha dicho:

                “Hija Mía, ¿has visto con qué amor Me divierto y dirijo los actos hechos en Mi Querer?. Es tal Mi celo que no los confío a nadie, ni siquiera a la propia alma, ni un pensamiento, ni una fibra dejo sin encerrar en ella toda la potencia de Mi Voluntad, cada acto de estos contiene una Vida Divina, por eso al toque de estos actos todas las cosas creadas sienten la Vida de su Creador, sienten de nuevo la fuerza de aquel Fiat Omnipotente del cual tuvieron la existencia y hacen fiesta, así que estos actos son para ellas nueva gloria y nueva fiesta. Ahora, esta bella armonía, estos hilos de luz que salen de tu interior, si tu corazón no corriera en Mi Querer sino en tu voluntad o en otra voluntad, en tu corazón faltarían tantos latidos de Vida Divina, quedando tantos latidos humanos por cuantos le faltan a la Divina, y así también de las fibras, de los afectos, y como lo humano no es capaz de formar Luz, sino tinieblas, por tanto se formarían tantos hilos de tinieblas, y Mi Querer quedaría entristecido, no pudiendo desenvolver en ti toda la potencia de Mi Voluntad”.

                    Mientras esto decía, yo quería ver si en mi alma había estos latidos humanos que interrumpieran la vida del latido divino, y por cuanto miraba no los encontraba. 

                    Y Jesús: “Por ahora no hay nada, te lo he dicho para hacerte estar atenta y hacerte conocer qué significa vivir en Mi Querer, significa vivir de un latido eterno y divino, vivir con Mi aliento omnipotente”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 29 de Abril de 1922


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.



domingo, 26 de abril de 2026

EL BIEN QUE HARÁN LOS ESCRITOS ACERCA DE LA DIVINA VOLUNTAD. JESÚS Y SU VOLUNTAD SON INSEPARABLES, Y ÉSTA VUELVE INSEPARABLE DE JESÚS A QUIEN SE DEJA DOMINAR POR ELLA




                    Estaba pensando entre mí en ciertas cosas sobre la Voluntad de Dios, que el Buen Jesús me había dicho y que las han publicado, y en consecuencia corren entre manos de quien las quiere leer. Sentía tal vergüenza en mí que me daba una pena indescriptible y decía: “Amado bien mío, ¿cómo has permitido esto?. Nuestros secretos, que por obedecer he escrito y sólo por amor Tuyo, están ya a la vista de los demás, y si continúan publicando otras cosas yo me moriré de vergüenza y de pena. Y después de todo esto, como premio a mi duro sacrificio me has tan dolorosamente dejado. ¡Ah! si Tú hubieras estado conmigo habrías tenido piedad de mi pena y me habrías dado la fuerza”.

                    Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior, y poniéndome una mano en la frente y otra en la boca, como si quisiera detener tantos pensamientos desconsoladores que me venían, me ha dicho:

                    “Calla, calla, no quieras ir más allá, no son cosas tuyas sino Mías, es Mi Voluntad que quiere hacer su camino para hacerse conocer. Mi Voluntad es más que Sol, y para esconder la luz del Sol se necesita mucho, más bien es del todo imposible, y si la detienen por un lado, ella supera el obstáculo que le han puesto enfrente, y conduciéndose por otros lados, con majestad hace su camino, dejando confundidos a quienes querían impedir su curso, porque la han visto escapárseles por todas partes sin poderla detener. 

                    Se puede esconder una lámpara, pero el Sol jamás; tal es Mi Voluntad, más que Sol, y quererla tú esconder te resultará imposible. Por eso calla hija Mía, y haz que el Sol Eterno de Mi Voluntad haga su curso, sea por medio de los escritos, de la publicación, de tus palabras y de tus modos; haz que Ella huya como luz y recorra todo el mundo, Yo lo suspiro, lo quiero. Y además, ¿qué cosa han hecho salir de las verdades de Mi Voluntad?. Se puede decir que apenas los átomos de Su Luz, y si bien átomos todavía, si supieras el bien que hacen, ¿qué será cuando reunidas todas las verdades que te he dicho de Mi Voluntad, la fecundidad de Su Luz, los bienes que contiene, unidos todos juntos formarán no los átomos, o el Sol que despunta, sino su pleno mediodía?. ¿Qué bien no producirá este Sol Eterno en medio de las criaturas?. Y Yo y tú estaremos más contentos al ver Mi Voluntad conocida, amada y cumplida, por eso déjame hacer. 

                    Y además, no, no es verdad que te haya dejado, ¿cómo, no Me sientes en ti?. ¿No oyes el eco de Mi oración en tu interior, que abrazo todo y a todos, sin que nadie Me escape, porque todas las cosas y todas las generaciones son como un punto solo para Mí, y por todos Yo rezo, amo, adoro y reparo, y tú haciendo eco a Mi oración te sientes como si tomaras en un puño a todos y a todo, y repites lo que hago?. ¿Acaso eres tú quien lo hace, o bien tu capacidad?. ¡Ah no, no! Soy Yo que Estoy en ti, es Mi Voluntad que te hace tomar como en un puño a todo y a todos y continúa su curso en tu alma. 

                    Y además, ¿quieres tú alguna cosa fuera de Mi Voluntad?. ¿Qué temes?. ¿Que pudiera dejarte?. ¿No sabes tú que la señal más cierta de que Yo habito en ti, es que Mi Voluntad tenga Su lugar de honor, que te domine y que haga de ti lo que quiere?. Yo y Mi Voluntad somos inseparables, y vuelve inseparable de Mí a quien se deja dominar por Ella”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 17, 26 de Abril de 1925



miércoles, 25 de marzo de 2026

EL VERBO DE DIOS AL ENCARNARSE SE VUELVE LUZ DE LAS ALMAS



                    Esta mañana, mi adorable Jesús al venir me ha dicho: 

                    “Así como el Sol es la luz del mundo, así el Verbo de Dios al encarnarse se hizo Luz de las almas, y así como el Sol material da luz a todos en general y a cada uno en particular, tanto que cada uno lo puede gozar como si fuera propio, así el Verbo, mientras da luz en general, es Sol para cada uno en particular, tan es verdad, que a este Sol Divino cada uno lo puede tener consigo como si fuera para él solo”.

                    ¿Quién puede decir lo que comprendía acerca de esta luz y los benéficos efectos que produce en las almas que tienen este Sol como si fuera propio?. Me parecía que el alma poseyendo esta Luz pone en fuga las tinieblas, como el sol material al surgir sobre nuestro horizonte pone en fuga las tinieblas de la noche. Esta Luz Divina, si el alma es fría, la calienta; si está desnuda de virtudes, la hace fecunda; si está inundada por la dañina enfermedad de la tibieza, con su calor absorbe aquel humor malo; en una palabra, para no alargarme demasiado, este Sol Divino, introduciendo al alma en el centro de Su esfera, la cubre con todos Sus rayos y llega a transformarla en Su misma Luz. 

                    Después de esto, como yo me sentía toda abatida, Jesús queriéndome aliviar me ha dicho: 

                    “Esta mañana quiero deleitarme en ti”. 

                    Y ha comenzado a hacer Sus acostumbradas estratagemas amorosas.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 3, 25 de Marzo de 1900




domingo, 15 de marzo de 2026

LA DIVINA VOLUNTAD TIENE EL PODER DE FORMAR LA VIDA DE JESÚS EN LA CRIATURA



                    Me estaba fundiendo toda en el Santo Querer Divino, pero mientras esto hacía sentía toda la amargura de la privación de mi Dulce Jesús, y aunque casi habituada a sufrir Su ausencia, sin embargo cada vez que estoy privada de Él, es siempre nueva la pena. Me parece que cada vez que quedo privada de la Vida de mi vida, Jesús pone un grado más de dolor, y yo siento más a lo vivo la pena de su lejanía. ¡Oh, cuán cierto es que en Jesús son siempre nuevas las penas y nuevas las alegrías!. 

                    Ahora, mientras me abandonaba en Su Voluntad, mi amable Jesús ha sacado una mano de dentro de mi interior, toda llena de luz, pero en la suya tenía también la mía, pero tan fundida en la suya, que con trabajo se descubría que en lugar de una eran dos manos fundidas juntas; y Jesús teniendo compasión de mi extrema amargura me ha dicho: 

                    “Hija Mía, la luz de Mi Voluntad nos transforma juntos y forma una sola vida; la luz se hace camino y el calor que contiene la luz vacía, consume todo lo que puede impedir la transformación con Mi Vida y hacer de ellas una sola. ¿Por qué tanto te afliges?. ¿No sientes en ti ésta Mi Vida, y no fantástica sino real?. ¿Cuántas veces no sientes en ti Mi Vida obrante, otras veces sufriente, y otras veces te lleno tanto que tú te ves obligada a perder el movimiento, el respiro, las facultades mentales, y tu naturaleza misma pierde su vida para dar lugar a la Mía?. Y para hacer que puedas revivir estoy obligado a empequeñecerme en ti misma para hacerte readquirir el movimiento natural y el uso de los sentidos, pero siempre dentro de ti permanezco, ¿y no adviertes que cada vez que me ves, es de dentro de tu interior que me ves salir?. Entonces, ¿por qué temes que Yo te deje si tú sientes a ésta Mi Vida en ti?”.

                    Y Yo: “¡Ah! mi Jesús, es verdad que siento otra Vida en mí, que obra, que sufre, que se mueve, que respira, que se extiende en mí, pero tanto, que yo misma no sé decir que me sucede, muchas veces creo que estoy por morir, pero como aquella vida que siento en mí se empequeñece, retirándose de los brazos, de la cabeza, yo comienzo de nuevo a revivir, pero muchas veces no Te veo, Te siento, pero no veo Tu amable presencia, y yo temo y tengo casi pavor de aquella vida que siento en mí, pensando: ‘¿Quién podrá ser aquél que tiene tanto dominio en mí, que yo me siento un harapo bajo su poder?. ¿No podrá ser algún enemigo mío?’.Y si me quiero oponer a lo que Él quiere hacer en mí, se hace tan fuerte e imponente que no me cede ni un acto de mi voluntad, y yo de inmediato le cedo la victoria sobre de mí”. 

                    Y Jesús: “Hija Mía, sólo Mi Voluntad tiene este poder de formarse una Vida en la criatura. Se entiende que el alma me haya dado, quién sabe cuántas veces, pruebas seguras de que quiere vivir de Mi Voluntad, no de la suya, porque cada acto de voluntad humana impide que se cumpla esta Vida Mía, y este es el más grande prodigio que sabe hacer Mi Voluntad: ‘Mi Vida en la criatura’. Su luz me prepara el lugar, su Calor purifica y consume todo lo que podría ser inconveniente a Mi Vida, y Me suministra los elementos necesarios para poder desarrollar Mi Vida, por eso déjame hacer a fin de que pueda cumplir todo lo que ha establecido Mi Voluntad sobre de ti”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 17, 15 de Marzo de 1925




jueves, 5 de marzo de 2026

EL MAL EJEMPLO DE LAS CABEZAS


                    Esta mañana me he encontrado fuera de mí misma, y después de haber ido en busca de mi adorable Jesús lo he reencontrado, pero para mi sorpresa he visto que tenía clavadas en los pies, en las plantas, muchas espinas que le daban dolor y le impedían caminar; todo afligido se ha arrojado en mis brazos como queriendo encontrar reposo y que yo le quitara aquellas espinas, yo me lo he estrechado y le he dicho: “Dulce Amor mío, si hubieras venido en los días pasados no te habrías clavado tantas espinas, a lo más, conforme se te clavara alguna te la habría sacado, he aquí lo que has hecho con no venir”. 

                    Y mientras esto le decía, le iba quitando todas aquellas espinas, y los pies del Bendito Jesús derramaban sangre, y Él sufría por el fuerte dolor. Después de esto, como si se hubiera aliviado ha querido también verter y después me ha dicho: 

                    “Hija Mía, ¡qué corrupción en los pueblos, qué torcidos senderos recorren!, pero en esto ha influido el mal ejemplo de las cabezas (1), mientras que en quien posee la mínima de cualquier autoridad, el espíritu de desinterés debería ser luz para hacerlo distinguir que es cabeza, y la justicia ejercitada por él debería ser como fulgor para herir los ojos de los presentes, de modo de no poder separarlos de él y de sus ejemplos”. 

                    Dicho esto ha desaparecido.

NOTA:

1) El Señor se refiere a los gobernantes de las naciones de este mundo.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 4, 5 de Marzo de 1902



sábado, 28 de febrero de 2026

CON VIVIR EN EL QUERER DIVINO TODOS LOS BIENES QUEDAN CONCENTRADOS EN EL ALMA. LA FINALIDAD PRIMARIA DE LA REDENCIÓN FUE EL FIAT DIVINO



                    Habiendo recibido la Santa Comunión, estaba llamando a todos, a mi Reina Mamá, a los Santos, al primer hombre Adán, con el séquito de todas las generaciones hasta el último hombre que vendrá sobre la tierra y además a todas las cosas creadas, a fin de que todos junto conmigo, postrados en torno a Jesús lo adoráramos, lo bendijéramos y lo amáramos, a fin de que a Jesús nada le faltara en torno a Él de todas las obras salidas de Sus manos, ni un solo corazón que palpita, ni un sol que refulge, ni la vastedad del cielo azul adornado de estrellas, ni el mar que murmura, ni siquiera la pequeña florecita que eleva su perfume, todo y a todos quisiera concentrar en torno a Jesús Hostia, a fin de que le rindieran los honores debidos; Su Querer me hacía todo presente como si todo fuera mío, y yo quería dar todo a Jesús. 

                    Ahora, mientras esto hacía, me parecía que Jesús era feliz al mirar a todas las generaciones y las cosas suyas en torno a Él, y estrechándome a Sí me ha dicho: 

                    “Hija Mía, cómo Estoy contento al ver en torno a Mí a todas Mis obras, me siento restituir la alegría, la felicidad que les di al crearlas, y Yo les correspondo con nueva felicidad; este es el gran bien que contiene y lleva Mi Voluntad, y en quien vive en Ella concentra los bienes de todos en Ella, porque Mi Voluntad no hay bien que no lleve y vincula el alma a todos y a todo lo que a Ella pertenece, así que si la criatura no se hubiese sustraído de Mi Querer, Yo debía encontrar a todos en una, y a cada una en todos; los Bienes, la Luz, la Fuerza, la Ciencia, el Amor, la Belleza, debían ser comunes a todos, no debía haber ni tuyo ni mío, ni en el orden natural ni en el orden espiritual, cada una de las criaturas podría tomar cuanto quisiera. 

                    Símbolo del Sol debía ser la vida humana en Mi Voluntad, que todos pueden tomar la luz por cuanto quieran, sin que a ninguno le falte; pero como se sustrajo de Mi Voluntad, los Bienes, la Luz, la Fuerza, el Amor, la Belleza, quedaron divididos y como incompletos entre las criaturas, por eso no hubo más Orden, ni Armonía, ni verdadero Amor, ni hacia Dios ni entre ellos. 

                    ¡Oh!, si el Sol se pudiera dividir en tantos rayos, separándose del centro de la Luz, estos rayos solares terminarían volviéndose tinieblas, y ¿qué sería de la tierra?. ¡Ah, ciertamente ninguno habría podido tener más una luz toda suya y toda para sí!. Así fue de Mi Voluntad, el hombre al sustraerse de Ella perdió la plenitud de los Bienes, la plenitud de la Luz, de la Fuerza, de la Belleza, etc., y por eso fue obligado a vivir con privaciones. Por eso sé atenta, tu vivir en Mi Querer sea continuo, a fin de que tú contengas todo y Yo encuentre a todos en ti”. 

                    Después estaba pensando entre mí: “Si tanto bien contiene el verdadero vivir en la Suprema Voluntad, ¿por qué mi Mamá Celestial, que era toda Voluntad de Dios, no consiguió junto al suspirado Redentor el Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra, y así hacer regresar al hombre en aquel Fiat Supremo de donde salió, para darle nuevamente todos lo bienes y el fin por el cual había sido creado?. Mucho más que Ella, siendo toda Voluntad de Dios, no tenía ningún alimento extraño a Dios, por lo tanto poseía la misma Potencia Divina y con ésta todo podía conseguir”. 

                    Y mi dulce Jesús moviéndose de nuevo en mi interior, suspirando ha agregado:

                    “Hija mía, todo lo que hizo mi Mamá y todo lo que hice Yo en la Redención, su finalidad primaria era que Mi Fiat reinase sobre la tierra; no sería ni decoroso, ni verdadero Amor, ni gran magnanimidad, ni mucho menos obrar como aquel Dios que era, si viniendo al mundo debiera y quisiera dar a las criaturas la cosa más pequeña, como eran los medios para salvarse, y no la cosa más grande, como era Mi Voluntad, que contiene no sólo los remedios sino todos los Bienes posibles que hay en el Cielo y en la tierra, y no sólo la Salvación y la Santidad, sino aquella Santidad que la eleva a la misma Santidad de su Creador. 

                    ¡Oh, si tú pudieras penetrar en cada oración, acto, palabra y pena de Mi indivisible Mamá, tú encontrarías dentro el Fiat que suspiraba e impetraba; si pudieras penetrar dentro de cada gota de Mi Sangre, en cada latido Mío, respiro, paso, obra, dolor y lágrima, encontrarías dentro el Fiat que tenía la Supremacía, que suspiraba y pedía para las criaturas, pero mientras el fin primario era el Fiat, Mi Bondad debió descender al fin secundario y casi hacer como un maestro que mientras posee las ciencias más altas, y podría dar lecciones nobles y sublimes, dignas de sí, como los escolares son todos analfabetos se debe abajar a dar lecciones de: a, b, c, para poder poco a poco llegar a su fin primario de impartir las lecciones de la ciencia que posee para hacer otros tantos maestros dignos de tal maestro; si este maestro no se quisiera abajar a dar lecciones de estudios inferiores y quisiera dar lecciones de Su alta ciencia, los escolares, siendo analfabetos, no lo habrían entendido y confundidos por tanta ciencia ignorada por ellos lo habrían dejado, y el pobre maestro por no haberse querido abajar, no ha dado ni el pequeño bien de su ciencia ni el grande. 

                    Ahora hija Mía, cuando Yo vine a la tierra las criaturas eran todas analfabetas en las cosas del Cielo, y si Yo hubiese querido hablar del Fiat y del verdadero vivir en Él, habrían sido incapaces de comprenderlo si no conocían el camino para venir a Mí, en su mayor parte eran cojos, ciegos, enfermos, debí abajarme en los vestidos de Mi Humanidad que cubrían aquel Fiat que quería dar, hermanarme con ellos, mezclarme con todos para poder enseñar las primeras nociones, el a, b, c, del Fiat Supremo, y todo lo que Yo enseñé, hice y sufrí, no fue otra cosa que preparar el Camino, el Reino y el Dominio a Mi Voluntad. 

                    Esta es la costumbre en nuestras obras, hacer las cosas menores como acto preparatorio a las cosas mayores, ¿no hice contigo otro tanto?. Al principio no te hablé del Fiat Supremo, ni de la Altura, ni de la Santidad a la que Yo quería que tú llegases en Mi Querer, ni te hice ninguna mención de la gran misión a la cual te llamaba, sino que te tuve como a una pequeña niña, con la cual Yo me deleitaba con enseñarte la Obediencia, el Amor al sufrir, el desapego de todo y de todos, la muerte a tu propio yo; y conforme tú te prestabas Yo Me alegraba, porque veía en ti preparado el puesto dónde poner Mi Fiat y las lecciones sublimes que pertenecían a Mi Voluntad. 

                    Así fue en la Redención, todo fue hecho con la finalidad de que el Fiat pudiese de nuevo reinar en la criatura, como cuando la sacamos de Nuestras manos creadoras; Nosotros no tenemos prisa en Nuestras obras, porque tenemos no solamente los siglos sino toda la Eternidad a Nuestra disposición, por eso vamos a paso lento, pero con Nuestro triunfo; primero preparamos y después hacemos. 

                    No por haberme regresado al Cielo Mi Potencia ha disminuido de como era cuando estaba en la tierra, Mi Potencia es siempre igual, tanto estando en el Cielo como en la tierra; ¿no llamé y elegí a Mi Mamá estando en Mi patria celestial?. Así te he llamado y elegido a ti con aquella misma Potencia que ninguno Me puede resistir para el suspirado Fiat, más bien te digo que para obtener esto, tú tienes a tu disposición cosas más grandes y más importantes que no las tuvo Mi amada Mamá, por eso tú eres más feliz, porque Ella no tuvo una Mamá, ni Sus obras por ayuda para conseguir al suspirado Redentor, sino sólo tuvo el cortejo de los actos de los Profetas, de los Patriarcas y de los buenos del Antiguo Testamento y de los grandes Bienes previstos del futuro Redentor. 

                    En cambio tú tienes una Mamá y todas Sus obras por ayuda, tienes las ayudas, las penas, oraciones y la misma Vida, no prevista sino efectuada, de tu Redentor; no hay bien ni plegarias que hayan sido hechas o se hacen en la Iglesia que no estén contigo para darte ayuda para obtener el suspirado Fiat; y como todo lo que fue hecho por Mí, por la Reina del Cielo y por todos los Buenos, el fin primario era el cumplimiento de Mi Voluntad, por eso todo está contigo para implorar la realización de Su finalidad. Por eso sé atenta, Yo Estaré junto contigo, también Mi Mamá, no estarás sola a suspirar el triunfo de Nuestra Voluntad”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 19, 28 de Febrero de 1926





domingo, 22 de febrero de 2026

EL TERCER FIAT DARÁ TAL GRACIA A LA CRIATURA, QUE LA HARÁ CASI REGRESAR AL ESTADO DE ORIGEN, Y ENTONCES DIOS TOMARÁ SU PERPETUO REPOSO EN EL ÚLTIMO FIAT



                    Estaba en mi habitual estado (1), y mi dulce Jesús estaba silencioso, y le he dicho: “Amor mío, ¿por qué no me dices nada?”.

                    Y Jesús: 

                    “Hija Mía, es Mi costumbre después de haber hablado, el hacer silencio, quiero reposarme en Mi Misma palabra, es decir en Mi Misma obra salida de Mí, y esto lo hice en la Creación, después de haber dicho Fiat Lux y la luz fue; Fiat a todas las demás cosas, y las cosas salieron a la vida, quise reposar, y Mi Luz eterna reposó en la luz salida en el tiempo; Mi Amor reposó en el amor con el que investí a todo lo creado; Mi belleza reposó en todo el Universo, el cual adorné con Mi Misma belleza; como también reposó Mi Sabiduría y Potencia, con las que ordené todo con tal Sabiduría y Potencia, que Yo Mismo mirando todo, dije: “¡Cómo es bella la obra salida de Mí, quiero reposarme en ella!” Así hago con las almas, después de haber hablado quiero reposarme y gozar los efectos de Mi Palabra”. 

                    Después de esto ha agregado: 

                    “Digamos juntos Fiat”. Y todo, Cielo y tierra se llenaban de adoración a la Majestad Suprema. Y de nuevo ha repetido “Fiat”, y la Sangre, las Llagas, las penas de Jesús surgían, se multiplicaban al infinito. Y después por tercera vez “Fiat”, y este Fiat se multiplicaba en todas las voluntades de las criaturas para santificarlas. 

                    Después me ha dicho: 

                    “Hija Mía, estos tres Fiat son el Creante, el Redimente y el Santificante. Al crear al hombre lo doté con tres potencias, inteligencia, memoria y voluntad. Con tres Fiat cumpliré la Obra de Santificación en el hombre. 

                    Ante el Fiat Creante la inteligencia del hombre queda como raptada, y cuántas cosas comprende de Mí, y de cómo lo amo, estando Yo oculto en todas las cosas creadas para hacerme conocer y darle amor para hacerme amar. 

                    En el Fiat de la Redención la memoria queda como encadenada por los excesos de mi amor al sufrir tanto para ayudar y salvar al hombre en el estado de la culpa. 

                    En el tercer Fiat Mi Amor quiere desahogar de más, quiero asaltar la voluntad humana, quiero poner como sostén de su voluntad Mi Misma Voluntad, de manera que la voluntad humana quedará no sólo raptada, encadenada, sino sostenida por una Voluntad Eterna, la cual haciéndose apoyo a todo, el hombre casi no le podrá escapar. 

                    No terminarán las generaciones si antes no reina Mi Voluntad en la tierra. Mi Fiat Redentor se pondrá en medio, entre el Fiat Creante y el Fiat Santificante, se entrelazarán los tres juntos y cumplirán la santificación del hombre. 

                    El tercer Fiat dará tal gracia a la criatura, de hacerla regresar casi al estado de origen, y entonces, cuando haya visto al hombre como salió de Mí, Mi Obra será completa y tomaré Mi perpetuo reposo en el último Fiat. Únicamente la vida en Mi Querer dará de nuevo al hombre el estado de origen; por eso sé atenta, y junto Conmigo ayúdame a completar la santificación de la criatura”. 

                    Yo al oír todo esto le he dicho: “Jesús, amor mío, yo no sé hacer como haces Tú, ni como Tú me enseñaste, y casi tengo miedo de tus reproches si no hago bien lo que quieres de mí”. 

                    Y Él, todo bondad: 

                    “También Yo sé que no puedes hacer perfectamente lo que te digo, pero a donde tú no llegues te suplo Yo; pero es necesario que te animes y que comprendas lo que debes hacer, a fin de que si no haces el todo, hagas lo que puedas, pero mientras te hablo, tu voluntad queda encadenada a la Mía y quisieras hacer lo que te digo, y Yo lo tomo como si todo lo hicieras”. 

                    Y yo: “¿Cómo se podrá divulgar y enseñar a los demás este modo de vivir en el Querer Divino, y quién es el que se prestará a esto?”.

                    Y Jesús:

                    “Hija Mía, si a pesar de haber descendido a la tierra ninguno se hubiera salvado, la Obra de glorificar al Padre estaba ya completa; así ahora, a pesar de que ningún otro quisiera recibir este bien, lo que no será, tú sola Me bastarás y Me darás la Gloria completa que quiero de todas las criaturas”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 12, 22 de Febrero de 1921


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.