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viernes, 28 de noviembre de 2025

LA FALTA DE AMOR HA ARROJADO AL MUNDO EN UNA RED DE VICIOS



                    Encontrándome en mi habitual estado (1) veía a mi siempre amable Jesús, y yo me sentía en mi interior toda transformada en el Amor de mi amado Jesús, y ahora me encontraba dentro de Jesús y prorrumpía en Actos de Amor junto con Él, y amaba como amaba Jesús, pero no sé decirlo bien, me faltan palabras; ahora encontraba a mi dulce Jesús en mí y prorrumpía yo sola en Actos de Amor, y Jesús los oía y decía: 

                    “Di, di, repite de nuevo, alíviame con tu amor; la falta del Amor ha arrojado al mundo en una red de vicios”. 

                    Y hacía silencio para oírme, y yo repetía de nuevo los Actos de Amor; diré lo poco que recuerdo: 

                    “En todos los momentos, en todas las horas, quiero siempre amarte con Tu Corazón. En todos los respiros de mi vida, respirando Te amaré; en todos los latidos de mi corazón, Amor, Amor repetiré; en todas las gotas de mi sangre, Amor, Amor gritaré; en todos los movimientos de mi cuerpo, sólo Amor abrazaré. Sólo de Amor quiero hablar, sólo al Amor quiero mirar, sólo al Amor quiero escuchar, siempre en el Amor quiero pensar. Sólo de Amor quiero arder, sólo de Amor quiero consumir, sólo el Amor quiero gustar, sólo al Amor quiero contentar. Sólo de Amor quiero vivir, y en el Amor quiero morir. En todos los instantes, en todas las horas, a todos al Amor quiero llamar. Sola y siempre con Jesús, y en Jesús siempre viviré, en Su Corazón me sumergiré, y junto con Jesús y con Su Corazón, Amor, Amor, Te amaré”.

                    ¿Pero quién puede decirlo todo?. Al hacer esto me sentía toda yo misma dividida en muchas pequeñas llamitas, y después se hacían una sola llama.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 10, 28 de Noviembre de 1910


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.




jueves, 6 de noviembre de 2025

PUREZA DE INTENCIÓN



                    Esta mañana, habiendo venido el adorable Jesús y transportándome fuera de mí misma, me ha hecho ver calles llenas de cadáveres. ¡Qué despiadada carnicería!. Da horror pensarlo. 

                    Después me ha hecho ver que sucedía una cosa en el aire y muchos morían de improviso; esto lo vi también por el mes de Marzo. Yo empecé, según mi costumbre, a rogarle que se aplacara y que librara a Sus mismas imágenes de suplicios tan crueles, de guerras tan sangrientas, y como tenía la corona de espinas se la he quitado para ponérmela yo, y esto para aplacarlo mayormente; pero con suma pena he visto que casi todas las espinas quedaban rotas en Su Santísima cabeza, así que poquísimo me quedaba para sufrir a mí. 

                    Jesús se mostraba severo; casi sin ponerme atención me ha transportado de nuevo a mi cama, y como yo me encontraba con los brazos en cruz, sufriendo los dolores de la crucifixión que Él mismo me había participado antes, ha tomado mis brazos y me los unió, atándolos con una cuerdecilla de oro. Yo, no poniendo atención a qué significaba aquello, para romper ese aire severo que tenía le he dicho: “Dulcísimo amor mío, Te ofrezco estos movimientos de mi cuerpo que Tú mismo me has hecho y todos los demás que pueda yo hacer, con el único fin de agradarte y glorificarte. Ah sí, quisiera que también los movimientos de los párpados, los de mis ojos, de mis labios y de toda yo misma sean hechos con el único fin de agradarte solo a Ti. Haz, oh buen Jesús, que todos mis huesos, mis nervios, resuenen entre ellos y con clara voz Te atestigüen mi amor”. Y Él me ha dicho: 

                    “Todo lo que se hace con la única finalidad de agradarme, resplandece ante Mí de una manera tal, que atrae Mis miradas divinas, y Me agrada tanto, que a esas acciones, aunque fuesen sólo un movimiento de pestañas, les doy el valor como si fueran hechas por Mí. En cambio las otras acciones, que en sí mismas son buenas y aun grandes, no hechas únicamente para Mí, son como ese oro enlodado y lleno de herrumbre que no resplandece, y Yo no Me digno ni siquiera mirarlas”. 

                    Y yo: “Ah Señor, qué fácil es que el polvo ensucie nuestras acciones”. Y Él: 

                    “No se necesita poner atención al polvo, porque este se sacude, a lo que hay que atender es a la intención”. 

                    Ahora, mientras esto se decía, Jesús se ocupaba en atarme los brazos. Yo le he dicho: “Señor, ¿qué haces?”. Y Él: 

                    “Hago esto porque tú estando en la posición de la crucifixión Me aplacas, y Yo como quiero castigar a las gentes te los estoy atando”. 

                    Y dicho esto desapareció.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 3, 6 de Noviembre de 1899




viernes, 29 de agosto de 2025

ADOREMOS LAS LLAGAS DE NUESTRO SEÑOR JUNTO CON LA PURÍSIMA VIRGEN MARÍA


                    Estaba escribiendo las Horas de la Pasión, y pensaba para mí: « ¡Cuántos sacrificios al escribir estas benditas Horas de la Pasión, especialmente al poner en papel ciertos actos internos que habían ocurrido sólo entre Jesús y yo! ¿Cuál será la recompensa que él me dará?».

                    Y Jesús, haciéndome escuchar su voz tierna y dulce, me dijo: «Hija Mía, como recompensa por haberlas escrito, por cada palabra que has escrito te daré un alma, un beso».

                    Y yo: «Amor mío, esto para mí; y a los que las hagan, ¿qué les darás?». 

                    Y Jesús: «Si las hacen junto Conmigo y con Mi Misma Voluntad, por cada palabra que repitan les daré un alma, porque toda la mayor o menor eficacia de estas Horas de Mi Pasión está en la mayor o menor unión que tengan Conmigo. Y haciéndolas con Mi Voluntad, la criatura se esconde en Mi Voluntad, y obrando Mi Voluntad puedo hacer todos los bienes que quiero, aun por medio de una sola palabra. Y esto, cada vez que las hagan».


Del "Libro de Cielo", revelaciones de Nuestro Señor a Luisa Piccarreta


Toca sobre la imagen para verla en su tamaño original; se recomienda 
imprimirla, también su copia y difusión, sin fines comerciales ni lucrativos


               Oh Jesús, junto con Tu Madre Te beso el pie izquierdo suplicándote que quieras perdonarme a mí y a todas las criaturas por todas las veces que no hemos caminado hacia Dios. 

               Beso Tu pie derecho pidiéndote me perdones a mí y a todas las criaturas por todas las veces que no hemos seguido la perfección que Tú querías de nosotras.

              Beso Tu mano izquierda pidiéndote nos comuniques Tu pureza. 

               Beso Tu mano derecha pidiéndote me bendigas todos mis latidos, mis pensamientos, los afectos, para que recibiendo el valor de Tu bendición sean todos santificados. Y bendiciéndome a mí bendice también a todas las criaturas y con Tu bendición sella la salvación de sus almas.

               Oh Jesús, junto con Tu Madre Te abrazo y besándote el Corazón Te ruego que pongas en medio de Vuestros dos Corazones el mío para que se alimente continuamente de Vuestros amores, de Vuestros dolores, de Vuestros mismos afectos y deseos, en suma, de Vuestra misma Vida. Así sea. 


Extraído de “Las Horas de la Pasión”, de las Revelaciones 
de Nuestro Señor a Luisa Piccarreta. Primera Hora




martes, 12 de agosto de 2025

JESÚS LA TRANSFORMA TODA EN SÍ Y LE ENSEÑA LA CARIDAD



                    Esta mañana mi adorable Jesús, después que me ha hecho esperar por algún tiempo, ha venido diciéndome: “Hija Mía, esta mañana quiero uniformarte toda a Mí: quiero que pienses con Mi misma mente, que mires con Mis mismos ojos, que escuches con Mis mismos oídos, que hables con Mi misma lengua, que obres con Mis mismas manos, que camines con Mis mismos pies, y que ames con Mi mismo corazón”. 

                    Después de esto, Jesús unía Sus sentidos mencionados arriba con los míos, y veía que me daba Su misma forma; no sólo eso, sino me daba la gracia de usarlos como lo hizo Él mismo, y después ha continuado diciendo: “Gracias grandes vierto en ti, te recomiendo que las sepas conservar”.

                    Y yo: “Temo mucho, oh mi amado Jesús, al conocerme que estoy toda llena de miserias, y que en vez de hacer bien, hago mal uso de Tus gracias. Pero lo que más me hace temer es la lengua, que frecuentemente me hace faltar en la caridad hacia el prójimo”. Y Jesús: “No temas, te enseñaré Yo mismo el modo que debes tener al hablar con el prójimo; la primera cosa: cuando se te dice algo respecto al prójimo, hecha una mirada sobre ti misma y observa si tú eres culpable de ese mismo defecto, y entonces el querer corregir es un querer indignarme y escandalizar al prójimo. La segunda: si tú te ves libre de aquel defecto, entonces elévate y busca hablar como habría hablado Yo, así hablarás con Mi misma lengua. Haciendo así jamás faltarás en la caridad del prójimo, es más, con tus palabras harás bien a ti, al prójimo, y a Mí me darás Honor y Gloria”.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 2, 12 de Agosto de 1899


Oración para fundirnos con la
Divina Voluntad


Estampa devocional diseñada para ser impresa
a doble cara. Permitida su difusión, sin fines comerciales




viernes, 27 de junio de 2025

EXTENDERME TAMBIÉN YO SOBRE LA CRUZ



                    “Quiero poner mi cabeza junto a la Tuya no sólo para sentir Tus espinas sino también para lavar con Tu Sangre Preciosísima, que de la cabeza te chorrea, todos mis pensamientos, para que todos puedan estar en tacto de repararte por cualquier ofensa de pensamiento que cometan las criaturas. 

                    Oh amor mío, estréchate a mí, pues quiero besar una por una las gotas de Tu Sangre que chorrean sobre Tu Rostro Santísimo; y mientras las adoro una por una, te ruego que cada gota de Tu Sangre sea luz para cada mente creada, para hacer que ninguna te ofenda con pensamientos malos... Y mientras te tengo estrechado y apoyado en mí, te miro, oh Jesús, y veo que miras la Cruz que Tus enemigos te preparan. Oyes los golpes que dan a la Cruz para hacerle los agujeros en los que te clavarán. 

                    Quiero poner mi cabeza junto a la Tuya no sólo para sentir Tus espinas sino también para lavar con Tu Sangre Preciosísima, que de la cabeza te chorrea, todos mis pensamientos, para que todos puedan estar en tacto de repararte por cualquier ofensa de pensamiento que cometan las criaturas… quiero permanecer Contigo y extenderme también yo sobre la Cruz y quedar clavada junto Contigo. El verdadero amor no soporta ninguna clase de separación. Tú perdonarás la audacia de mi amor y me concederás quedarme crucificada Contigo... ”.



Extraído de “Las Horas de la Pasión”, de las Revelaciones 
de Nuestro Señor a Luisa Piccarreta. Decimonovena Hora





lunes, 19 de mayo de 2025

RODÉAME DE ESPINAS



                    Amor mío, el corazón se me oprime al dejarte... Por eso Te ruego que cierres mis oídos con Tus espinas para que sólo pueda oír Tu voz, que me cubras con Tus espinas mis ojos para poder mirarte sólo a Ti, que me llenes con Tus espinas la boca para que mi lengua permanezca muda a todo lo que pudiera ofenderte y está libre para alabarte y bendecirte en todo... Oh Rey mío Jesús, rodéame de espinas, y estas espinas me custodien, me defiendan y me tengan abismada por entero en Ti...


Extraído de “Las Horas de la Pasión”, de las Revelaciones 
de Nuestro Señor a Luisa Piccarreta. Decimoséptima Hora