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domingo, 8 de febrero de 2026

EL AMOR VUELVE FELIZ A JESÚS. LUISA, EL PARAÍSO DE JESÚS EN LA TIERRA



                    Continuando mi habitual estado (1) he pasado cerca de seis días inmersa en el amor de mi Bendito Jesús, tanto, que a veces sentía que no podía más y le decía: “Basta, basta porque no puedo más”. 

                    Me sentía como dentro de un baño de Amor que me penetraba hasta la médula de los huesos, ahora me hablaba Jesús de amor y de cuánto me amaba, y ahora Le hablaba yo de amor. Lo bello era que a veces Jesús no se dejaba ver, y yo nadando en este baño de Amor sentía rompérseme el cerco de la pobre naturaleza, y me lamentaba con Jesús, y Él me susurraba al oído: 

                    “El Amor Soy Yo, y si tú sientes el Amor, cierto es que Estoy contigo”. 

                    Otras veces, lamentándome, me decía al oído, pero todo de improviso:

                    “Luisa, tú eres Mi paraíso en la tierra, y tu amor Me vuelve feliz”. 

                    Y yo: “Jesús, mi Amor, ¿qué dices?. ¿Quieres burlarte de mí?. Tú eres feliz por Ti mismo, ¿por qué dices que eres feliz por mí?.

                    Y Él: 

                    “Escúchame bien hija Mía y comprenderás lo que Yo te digo. No hay cosa creada que no tenga vida de Mi Corazón, todas las criaturas son como tantas cuerdas que salen de Mi Corazón y que tienen vida de Mí, por eso por necesidad y naturalmente todo lo que hacen repercute en Mi Corazón, aunque sea un solo movimiento; por consecuencia, si hacen mal, si no Me aman, Me dan continua molestia, aquella cuerda hace sonar en Mi Corazón sonidos de disgustos, de amarguras, de pecados y forma sonidos lúgubres que Me vuelven infeliz por parte de aquella cuerda o vida que sale de Mí; en cambio si Me ama y está toda atenta a contentarme, aquella cuerda me da continuo placer y forma sonidos festivos, dulces, que armonizan con Mi Misma Vida, y por parte de aquella cuerda Yo gozo tanto, hasta volverme feliz y gozar por causa suya Mi Mismo paraíso. Si comprendes bien todo esto, no dirás más que me burlo de ti”.

                    Y ahora digo lo que decía yo de Amor y lo que decía Jesús, lo diré disparatando y quizá revuelto, porque la mente no se adapta del todo a las palabras: 

                    Luisa: -¡Oh! mi Jesús, Amor eres Tú, eres todo Amor, y Amor yo quiero, Amor deseo, Amor suspiro, Amor yo suplico y Te ruego Amor, Amor me invita, el Amor me es vida, Amor me rapta el corazón hasta el seno de mi Señor. De Amor me embriaga, de Amor me hace feliz. ¡Yo sola, sola y sólo para Ti!. ¡Tú solo, y sólo para mí!. Ahora que estamos solos hablemos de Amor, ¡ah! hazme entender cuánto me amas, porque sólo en Tu Corazón, Amor se comprende!.

                    Jesús: -De amor quieres tú que te hable?. Escucha hija amada Mía Mi Vida de Amor: si respiro te amo; si Me late el Corazón, Mi latido te dice Amor, Amor, son locuras de Amor por ti; si Me muevo, Amor te agrego, de Amor te inundo, de Amor te circundo, de Amor te acaricio, de Amor te flecho, de Amor te saeteo, de Amor te atraigo, de Amor te alimento y agudos dardos te mando al corazón. 

                    Luisa: -Basta ¡oh! mi Jesús por ahora, ya me siento desfallecer de Amor, sostenme entre Tus brazos, enciérrame en Tu Corazón y desde dentro de Él hazme desahogar también a mí de Amor, de otra manera muero de Amor, de Amor deliro, de Amor me quemo, de Amor hago fiesta, de Amor languidezco, de Amor me consumo, el Amor me mata y me hace resurgir más bella a una vida nueva. Mi vida me huye y siento sólo la Vida de Jesús, mi Amor, y en Jesús mi Amor me siento inmensa y amo a todos, me llaga de Amor, me enferma de Amor, de Amor me embellece y me hace más rica aún. Decir más no sé, ¡oh! Amor, sólo Tú me entiendes, Tú solo me comprendes, mi silencio Te dice más todavía, en Tu bello Corazón se dice más con el callar que con el hablar, y amando se aprende a amar. Amor, Amor, habla sólo Tú, porque siendo Amor sabes hablar de Amor.  



Díptico devocional diseñada para ser impresa
a doble cara, junto con la imagen que aparece más abajo.
Permitida su difusión, sin fines comerciales



                    Jesús: -¿Amor tú quieres oír?. Todo lo creado te dice amor: si brillan las estrellas Amor te dicen; si nace el Sol, Amor te manda; si resplandece de toda su luz en su pleno mediodía, dardos de Amor te manda al corazón; si el Sol se pone te dice: “Jesús muere por ti de Amor”. En los truenos y relámpagos Amor te mando y toques de besos te doy al corazón; sobre las alas de los vientos es Amor que corre; si murmuran las aguas te extiendo los brazos; si se mueven las hojas, te estrecho al Corazón; si perfuma la flor, te recreo de Amor. Todo lo creado en mudo lenguaje te dice al corazón: sólo de ti quiero Vida de Amor. Amor Yo quiero, Amor deseo, Amor mendigo desde dentro del Corazón, sólo Estoy contento si Me das Amor.  

                    Luisa: -Mi bien, mi todo, Amor insaciable, si quieres Amor, Amor dame; si me quieres feliz, Amor me dices; si me quieres contenta, Amor me entregas. Amor me inviste, Amor me eleva, me lleva al Trono de mi Creador; el Amor me señala la Sabiduría increada y me conduce al Eterno Amor y ahí yo hago mi morada. Vida de Amor viviré en Tu Corazón, Te amaré por todos, Te amaré con todos, Te amaré en todos. Jesús, séllame toda de Amor dentro de Tu Corazón, ábreme las venas y en vez de sangre haz correr Amor; quítame el respiro y haz que respire aire de Amor; quémame los huesos y las carnes y téjeme toda, toda de Amor. El Amor me transforme, el Amor me conforme, el Amor me enseñe a sufrir Contigo, el Amor me crucifique y me vuelva toda similar a Ti.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 10, 8 de Febrero de 1900


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.





lunes, 19 de enero de 2026

LA PALABRA DE JESÚS ES ETERNA. JESÚS QUIERE AL SACERDOTE LIBRE DE LAS ATADURAS DE LA FAMILIA. EL ESPÍRITU DE LOS SACERDOTES DE ESTOS TIEMPOS ES: ESPÍRITU DE VENGANZA, DE ODIO, DE INTERÉS, DE SANGRE

 


                    Escuchando las dificultades de los Sacerdotes, especialmente sobre el romper del todo la atadura de la familia, y que era imposible llevarlo a cabo en el modo como decía el Bendito Jesús, y que si fuera verdad que Él así lo quiere, que le hablara al Papa, para que él que tiene autoridad pudiese ordenar a todos y ponerse a la cabeza de la obra, yo estaba diciéndole otra vez al Bendito Jesús todo esto, y me lamentaba con Él diciendo: “Sumo Amor mío, ¿no tenía yo razón al decirte que fueras a las cabezas para decirles a ellos estas cosas, en vez de decírmelas a mí, ignorante?. ¿Qué puedo hacer yo?”. 

                    Y mi siempre amable Jesús ha dicho: 

                    “Hija Mía, escribe, no temas, Yo Estoy contigo, Mi Palabra es eterna, y lo que no puede hacer de bien aquí, puede hacer bien en otra parte, lo que no se puede llevar a cabo en estos tiempos, se llevará a cabo en otros tiempos, pero así quiero al Sacerdote, libre de la atadura de la familia. ¡Ah! tú no sabes cuál es el espíritu de los Sacerdotes de estos tiempos, no es nada diferente del de los seglares, espíritu de venganza, de odio, de interés, de sangre. Ahora, debiendo vivir juntos, si uno gana más que el otro y no deja su ganancia para bien de todos, quién se sentirá antepuesto, quién defraudado, quién humillado, creyendo que también él es bueno para hacer aquella ganancia, y por lo tanto aparecen las riñas, los rencores, los disgustos y llegarán aún a las manos. 

                    Te lo ha dicho tu Jesús y basta, este punto es necesario, es la columna, es el fundamento, es la vida, es el alimento de esta obra; si pudiese ir a los jefes Yo no habría insistido tanto. Además, mira un poco hija Mía cómo son burdos e ignorantes en las cosas divinas, Yo no tengo su modo de pensar, que van buscando, humillándose y poniéndose a las órdenes de las dignidades, Yo al comunicarme a las almas no miro a las dignidades, ni si son Obispos o Papas, sino que miro si están despojados de todo y de todos, miro si en ellos, todo, todo es amor para Mí, miro si se hacen escrúpulo de volverse jefes aun de un solo respiro, de un latido, y encontrándolos todo amor, no miro si son ignorantes, bajos, pobres, despreciados y polvo; el mismo polvo lo convierto en oro, lo transformo en Mí, le comunico todo Mí Mismo, le confío los más íntimos secretos Míos, le doy parte en Mis alegrías y en Mis dolores, es más, viviendo en Mí en virtud del Amor, no es de maravillar que estén al día de Mi Voluntad sobre las almas y sobre Mi Iglesia. Una es la vida de ellos Conmigo, uno el Querer y una es la Luz con la cual ven la Verdad según el punto de vista divino y no según el humano, y por eso Yo no tengo que trabajar en comunicarme a estas almas, y las elevo por encima de todas las dignidades”. 

                    Después, estrechándome y besándome me ha dicho:

                    “Bella hija Mía, pero bella de Mi misma belleza, ¿te afliges por las cosas que dicen?. No te aflijas, pregunta al padre B. pobre hijo Mío, cuánto ha sufrido por causa Mía por los Superiores, por sus compañeros y por los demás, hasta declararlo necio, hechicero, hasta llegar a creer un deber el castigarlo, ¿y cuál era su delito?. ¡El amor!. 

                    Sintiendo los otros vergüenza de su vida frente a la suya, le han hecho guerra y le hacen guerra. ¡Ah, cómo es costoso el delito del amor!. Mucho Me cuesta a Mí el amor y mucho les cuesta a Mis amados hijos. Pero Yo lo amo mucho, y por lo que ha sufrido, en premio le he dado a Mí Mismo y moro en él. Pobre hijo Mío, no lo dejan libre, lo espían por todas partes, lo que no hacen con los demás, quien sabe y a lo mejor puedan encontrar materia para corregirlo y mortificarlo, pero Yo estando con él vuelvo vanas sus artes, dale ánimos, pero, ¡oh, cómo será terrible el juicio que haré de estos tales que osan maltratar a Mis amados hijos!”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 10, 19 de Enero de 1911


domingo, 14 de diciembre de 2025

LA PALABRA DE JESÚS ES SOL, NUTRE LA MENTE Y SACIA EL CORAZÓN DE AMOR



                    Continúo con mis días amarguísimos pero resignada al Querer de Dios. Mi siempre amable Jesús, si se hace ver, es siempre afligido y taciturno, parece que no me quiere prestar atención. Esta mañana, haciéndose ver, me ponía dos aretes, tan brillantes que parecían dos soles, y después me ha dicho:  

                    “Hija amada Mía, para quien está toda atenta a escucharme, Mi Palabra es Sol que no sólo alegra el oído, sino que nutre la mente y sacia el corazón de Mí y de Mi Amor. ¡Ah!, no se quiere comprender que toda Mi intención es de tenerlos a todos ocupados en Mí, sin poner cuidado en otra cosa. Mira a aquella, señalando a una persona, con ese modo que examina todo, pone atención a todo, se impresiona de todo, hasta de los excesos y también de las cosas santas, no es otra cosa que un vivir fuera de Mí, y a quien vive fuera de Mí, por necesidad le viene que se siente mucho a sí misma, cree hacerme honor, pero es todo lo contrario”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 10, 14 de Diciembre de 1911





martes, 2 de diciembre de 2025

LA LLAMITA DE JESÚS



                    Continuando mi habitual estado (1) mi siempre amable Jesús ha venido, y yo me veía a mí misma como una llamita, y esta llamita giraba en torno a mi amado Jesús, y ahora se detenía en la cabeza, ahora en los ojos, ahora entraba en la boca y descendía dentro, hasta lo íntimo de Su Corazón adorable, después salía de Él y giraba, y Jesús se la ponía hasta debajo de Sus pies, y en vez de extinguirse al calor de las plantas divinas se encendía de más y con más velocidad salía de debajo de Sus pies y giraba de nuevo en torno a Jesús, y ahora rezaba con Jesús, ahora amaba, ahora reparaba, en suma, hacía lo que hacía Jesús y con Jesús, esta llamita se hacía inmensa, abrazaba a todos en la oración, no le escapaba ninguno, se encontraba en el amor de todos y por todos amaba, reparaba, suplía por todos y por todo. ¡Oh, cómo es admirable e inenarrable lo que se hace con Jesús!, me faltan las palabras para poder poner en el papel las expresiones de amor y de otras cosas que se hacen con Jesús; la obediencia quisiera, pero la mente se va a lo alto para tomar de Jesús las palabras y desciende a lo bajo, hace por encontrar las expresiones, las palabras del lenguaje natural y no encuentra el camino para sacarlo fuera, por eso no puedo. 

                    Entonces mi amado Jesús me ha dicho:

                    “Hija Mía, tú eres la llamita de Jesús, la llamita puede estar en cualquier parte, puede penetrar en todo, no ocupa lugar, a lo más vive en lo alto y gira, y también es deleitable”. 

                    Y yo: 

                    “Ah Jesús, es muy débil y es fácil de apagarse la llamita, y si se apaga no hay forma de darle nueva vida, así que pobre de mí si llego a apagarme”. 

                    Y Jesús: 

                    “No, no, la llamita de Jesús no se puede apagar, porque su vida es alimentada por el Fuego de Jesús, y las llamitas que tienen Vida de Mi Fuego no están sujetas a muerte, y si mueren, mueren en el mismo Fuego de Jesús. Te he hecho llamita para poder divertirme más contigo, y por la pequeñez de la llamita puedo servirme de ella para hacerla girar continuamente dentro y fuera de Mí y tenerla en cualquier parte que quiera de Mí mismo, en los ojos, en los oídos, en la boca, bajo los pies, donde mejor me plazca”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 10, 2 de Diciembre de 1910


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.



viernes, 28 de noviembre de 2025

LA FALTA DE AMOR HA ARROJADO AL MUNDO EN UNA RED DE VICIOS



                    Encontrándome en mi habitual estado (1) veía a mi siempre amable Jesús, y yo me sentía en mi interior toda transformada en el Amor de mi amado Jesús, y ahora me encontraba dentro de Jesús y prorrumpía en Actos de Amor junto con Él, y amaba como amaba Jesús, pero no sé decirlo bien, me faltan palabras; ahora encontraba a mi dulce Jesús en mí y prorrumpía yo sola en Actos de Amor, y Jesús los oía y decía: 

                    “Di, di, repite de nuevo, alíviame con tu amor; la falta del Amor ha arrojado al mundo en una red de vicios”. 

                    Y hacía silencio para oírme, y yo repetía de nuevo los Actos de Amor; diré lo poco que recuerdo: 

                    “En todos los momentos, en todas las horas, quiero siempre amarte con Tu Corazón. En todos los respiros de mi vida, respirando Te amaré; en todos los latidos de mi corazón, Amor, Amor repetiré; en todas las gotas de mi sangre, Amor, Amor gritaré; en todos los movimientos de mi cuerpo, sólo Amor abrazaré. Sólo de Amor quiero hablar, sólo al Amor quiero mirar, sólo al Amor quiero escuchar, siempre en el Amor quiero pensar. Sólo de Amor quiero arder, sólo de Amor quiero consumir, sólo el Amor quiero gustar, sólo al Amor quiero contentar. Sólo de Amor quiero vivir, y en el Amor quiero morir. En todos los instantes, en todas las horas, a todos al Amor quiero llamar. Sola y siempre con Jesús, y en Jesús siempre viviré, en Su Corazón me sumergiré, y junto con Jesús y con Su Corazón, Amor, Amor, Te amaré”.

                    ¿Pero quién puede decirlo todo?. Al hacer esto me sentía toda yo misma dividida en muchas pequeñas llamitas, y después se hacían una sola llama.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 10, 28 de Noviembre de 1910


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.




domingo, 26 de octubre de 2025

JESÚS TIENE NECESIDAD DE DESAHOGO EN EL AMOR, Y LOS DESAHOGOS DE AMOR LOS PUEDE HACER SÓLO CON QUIEN LO AMA Y ES TODO AMOR POR ÉL



                    Continúa haciéndose ver, pero que quiere esconderse en mí para no ver los males de las criaturas. Parecía que me encontraba fuera de mí misma, veía hombres venerables, todos consternados que hablaban de la guerra y temían fuertemente. 

                    Después se dejaba ver la Reina Mamá, y yo: “Bella Mamá mía, ¿qué será de la guerra?”. Y Ella: 

                    “Hija Mía, reza, ¡oh, cuántos ay! Reza, reza hija Mía”. 

                    Yo he quedado consternada y rogaba al Buen Jesús, pero parece que no me quiere hacer caso, más bien parece que ni siquiera quiere que se hable de esto, parece que sólo quiere consuelo, y consuelo de amor; en vez de derramar amarguras derrama dulzuras, y si se Le dice: “Tú estás lleno de amarguras; ¿y en mí viertes las dulzuras?”, Jesús dice: “Hija Mía, las amarguras las puedo desahogar con todos, pero los desahogos de amor, las dulzuras, sólo las puedo verter en quien Me ama y es todo amor por Mí. ¿No sabes tú que también el Amor es necesidad en Mí, y que tengo necesidad de él más que de todo?”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 10, 26 de Octubre de 1911



martes, 14 de octubre de 2025

EL TODO ESTÁ EN EL AMOR. CÓMO ES ESCASO EL NÚMERO DE AQUELLOS QUE FUNDEN SU VIDA TODA EN EL AMOR



                    Mi siempre amable Jesús se hacía ver como queriendo dormir dentro de mí, y yo distrayéndolo le he dicho: “Jesús, ¿qué haces? No es tiempo de dormir, los tiempos son tristes y se necesita mucha vigilia, o qué, ¿quieres hacer que suceda hoy alguna cosa grave?”. 

                    Y Jesús: “Déjame dormir, porque siento necesidad de ello, y tú reposa junto Conmigo”. 

                    Y yo: “No Señor, Tú sufres mucho y Te es necesario el reposo, yo no”. 

                    Y Él: “Entonces Yo duermo y tú detén el peso del mundo, ¿a ver si lo haces?”. 

                    Y yo: “Ciertamente que por mí no lo haré, pero junto Contigo sí, del resto, ¿no es el amor para Ti más que el reposo?. Yo quiero amarte mucho, mucho, pero con Tu Amor, para poder darte el amor de todos; con el amor Te aliviaré todo dolor, Te hare olvidar todos los disgustos, supliré a todo lo que las criaturas deberían hacer, ¿no es verdad ¡oh! Jesús?”. 

                    Y Él: “Es verdad lo que tú dices, pero el Amor es también justo. ¡Oh, cuán escaso es el número de aquellos que funden toda su vida en el Amor!. Te recomiendo hija Mía, haz conocer a todos aquellos que puedas que el todo está en el Amor, la necesidad del Amor, y que todo lo que no es Amor, aunque sean cosas santas, en lugar de hacerles caminar hacia delante los hacen ir hacia atrás; tu misión sea enseñar la verdadera Vida de Amor, que es donde está todo lo bello de las criaturas y todo lo más bello que Me pueden dar”. 

                    Y yo: “Cuánto se necesita para hacerlos comprender eso, a algunos les parece extrañeza que el todo esté en el Amor, y que amando, el Amor asume el empeño de hacerlas similares a Ti que eres todo Amor, pero haré todo cuanto pueda”. 

                    En eso veía a Jesús que quería retirarse, y yo: “No me dejes, ¿ahora que estamos hablando de Amor quieres retirarte?. El Amor te agrada tanto”. 

                    Pero después de un poco ha desaparecido. Agrego que el día 11 había dicho a Jesús: “O me tendrás en la Cruz o Te tendré en la Cruz”. Y como Jesús me había hecho ver que Él llevaba un ataúd todo negro sobre la espalda, Él todo curvado bajo de aquel ataúd me dijo: “Este ataúd es Italia, no resisto más el llevarla, me siento aplastar bajo su peso”. Y parecía que levantándose, el ataúd se tambaleaba e Italia recibía una terrible sacudida.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 10, 14 de Octubre de 1911



viernes, 10 de octubre de 2025

JESÚS LA ATRAE A HACER SU QUERER



                    Me siento morir por el dolor y voy repitiendo frecuentemente mi estribillo: “Pobres hermanos míos, pobres hermanos míos”. Jesús ha acrecentado mi dolor haciéndome ver la tragedia de la guerra; cuánta sangre parecía que se derramaba y se derramará. Jesús parecía inexorable y decía: 

                    “No puedo más, quiero terminar con esto, tú harás Mi Querer, ¿no es verdad?” .

                    “Cierto, como Tú quieras, ¿pero puedo acaso olvidar que son Tus hijos salidos de Tus mismas manos?”. 

                    Y Jesús: “Pero estos hijos Me hacen sufrir mucho, y no sólo quieren matar a su propio Padre, sino que se quieren volver homicidas de ellos mismos. Si tú supieras cuánto Me hacen sufrir, tú te uniformarías Conmigo”. 

                    Y mientras esto decía, parecía que me ataba las manos y me estrechaba Consigo, y me sentía tan transformada en Su Querer, que perdía la fuerza de hacerle violencia, y ha agregado: 

                    “Así está bien, toda en Mi Voluntad”. 

                    Yo, viendo mi inhabilidad y al mismo tiempo la tragedia, he roto en llanto y decía: “Mi Jesús, ¿cómo harán?. No hay medios para salvarlos, salva al menos sus almas, ¿quién podrá resistir?. Al menos llévame a mí primero”. 

                    Y Jesús: “¿Has visto?. Si tú continúas llorando Yo me voy y te dejo sola, también tú quieres afligirme. Yo salvaré a todos aquellos que están dispuestos, por eso no llores, te daré sus almas, estate contenta. ¿Tal vez no puedo llevarte más al Cielo, y será por lo que tanto te afliges?. ¿Sabes tú por qué no te llevo?”. 

                    Y como yo continuaba llorando, Jesús hacía como que se retiraba, y yo he debido gritar fuerte diciéndole: “Jesús, no me dejes, que no lloro más”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 10, 10 de Octubre de 1911