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sábado, 1 de agosto de 2026

SILENCIO Y LLANTO DE JESÚS POR LAS CRIATURAS. HABLA ACERCA DE LA PUREZA



                    Esta mañana mi suavísimo Jesús, transportándome fuera de mí misma, me hacía ver la corrupción en la cual ha caído el género humano. ¡Da horror pensarlo! Mientras me encontraba en medio de estas gentes, Jesús decía casi llorando: “¡Oh hombre, cómo te has desfigurado, deformado, desnoblecido!, ¡oh hombre, Yo te hice para que fueras Mi templo vivo, y tú en cambio te has hecho habitación del Demonio!; mira aun las plantas, con estar cubiertas de hojas, de flores y frutos, te enseñan la honestidad, el pudor que tú debes tener de tu cuerpo, y tú habiendo perdido todo pudor y también la vergüenza natural que deberías tener, te has vuelto peor que las bestias, tanto que no tengo más a quien compararte. Tú eras Mi imagen, pero ahora no te reconoces más, más bien Me das tanto horror por tus impurezas, que Me da náuseas el verte, y tú mismo Me obligas a huir de ti”. 

                    Mientras Jesús así decía, yo me sentía desgarrar por el dolor al ver tan amargado a mi amado Jesús, por eso le he dicho: “Señor, tienes razón de que no encuentras más nada de bien en el hombre y que ha llegado a tal ceguera, que no sabe ya ni siquiera respetar las leyes de la naturaleza, entonces si quieres ver al hombre, no harás otra cosa que mandar castigos, por eso te pido que mires Tu Misericordia y así será remediado todo”. Mientras así decía, Jesús me ha dicho:

                    “Hija, dame tú un alivio a Mis penas”.

                    Al decir esto, se ha quitado la corona de espinas que parecía encarnada en Su adorable cabeza y me la ha clavado en la mía, yo sentía un dolor fortísimo, pero estaba contenta de que Jesús se reconfortara. Después de esto me ha dicho:

                    “Hija, Yo amo grandemente a las almas puras, y así como de las impuras estoy obligado a huir, de las puras en cambio como por un imán Soy atraído a hacer morada en ellas. A las almas puras con gusto les presto Mi boca para hacerlas hablar con Mi misma lengua, así que no se fatigan para convertir a las almas; en dichas almas Yo Me complazco no sólo de continuar en ellas Mi Pasión, y así continuar aun la Redención, sino lo que es más, Me complazco sumamente de glorificar en ellas Mis mismas virtudes”.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 2, 1 de Agosto de 1899



jueves, 28 de mayo de 2026

LA MORTIFICACIÓN DERRUMBA TODO E INMOLA TODO A DIOS



                    Continuando mi habitual estado (1), y estando con suma amargura por las continuas privaciones de mi adorable Jesús, se ha hecho ver diciéndome:

                    “Hija Mía, la primera mina que se debe arrojar en el interior del alma es la mortificación, y cuando esta mina se pone en el alma echa por tierra todo, e inmola todo a Dios, porque en el alma hay como tantos palacios, pero todos de vicios, como sería el orgullo, la desobediencia y tantos otros vicios, y la mina de la mortificación derrumbándolo todo reedifica muchos otros palacios de virtudes, inmolándolos y sacrificándolos todos a la Gloria de Dios”.

                    Dicho esto ha desaparecido, y después ha venido el Demonio que sólo quería molestarme, y yo sin sentir miedo le he dicho: “¿Qué ganas con molestarme?. Quieres aparentar ser más valiente, toma un palo y golpéame hasta no dejarme ni siquiera una gota de sangre, entendiendo sin embargo, que cada gota de sangre que derrame es un testimonio de más de Amor, de Reparación y de Gloria que intento dar a mi Dios”. 

                    Y aquél: “No encuentro palos para poderte golpear, y si voy a buscarlo tú no me esperas”.

                    Y yo: “Ve entonces que aquí te espero”. Y así se ha ido, quedando yo con la firme voluntad de esperarlo, cuando con mi sorpresa he visto que habiéndose encontrado con otro demonio iban diciendo: “Es inútil que regresemos, ¿en qué aprovecha el golpear si debe servir para nuestro daño y con nuestra pérdida?. Es bueno hacer sufrir a quien no quiere sufrir, porque éste ofende a Dios, pero a quien quiere sufrir, nos hacemos mal con nuestras manos”. 

                    Y no ha regresado, quedando yo mortificada.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 6, 28 de Mayo de 1904


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.



martes, 27 de enero de 2026

EL ORDEN DE LAS VIRTUDES EN EL ALMA



                    Continúo quedando casi privada de mi dulce Jesús, mi vida desfallece por la pena, siento un tedio, un fastidio, un cansancio de la vida. Iba diciendo en mi interior: “¡Oh, cómo se ha prolongado mi exilio!. ¡Qué felicidad sería la mía si pudiera desatar las ataduras de este cuerpo y así mi alma emprendería libre el vuelo hacia mi sumo Bien!”. 

                    Entonces un pensamiento me ha dicho: “¿Y si tú vas al Infierno?”. Y yo, para no llamar al Demonio a combatirme, enseguida lo rechacé diciendo: “Pues bien, también desde el Infierno enviaré mis suspiros a mi dulce Jesús, también ahí quiero amarlo”. 

                    Mientras me encontraba en estos y otros pensamientos, que sería demasiada larga la historia si los dijera todos, el amable Jesús por poco tiempo se ha hecho ver, pero con un aspecto serio, y me ha dicho:

                    “No ha llegado aún tu tiempo”.

                    Después, con una luz intelectual me hacía comprender que en el alma todo debe estar ordenado. El alma posee muchos pequeños apartamentos donde cada virtud toma su lugar, y si bien se puede decir que una sola virtud contiene en sí a todas las demás, y que el alma poseyendo una sola, es cortejada por todas las otras virtudes; pero a pesar de esto todas son distintas entre ellas, tanto, que cada una tiene su lugar en el alma, y he aquí que todas las virtudes tienen su principio en el Misterio de la Sacrosanta Trinidad, que mientras es Una, son Tres Personas distintas, y mientras son Tres son Una. 

                    Comprendía también que estos apartamentos en el alma, o están llenos de virtud o del vicio opuesto a aquella virtud, y si no está ni la virtud ni el vicio, quedan vacíos. A mí me parecía como una casa que contiene muchas habitaciones, todas vacías, o bien, una llena de serpientes, otra de fango, otra llena de algunos muebles cubiertos de polvo, otra oscura. ¡Ah Señor, sólo Tú puedes poner en orden mi pobre alma!.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 3, 27 de Enero de 1900



sábado, 27 de diciembre de 2025

DIOS NO ESTÁ SUJETO A CAMBIARSE, EL DEMONIO Y LA NATURALEZA HUMANA FRECUENTEMENTE SE CAMBIAN


                    Esta mañana me encontraba con temor sobre mi estado, que no fuera el Señor el que obrara en mí, con el agregado de que no se dignaba venir; entonces, después de mucho esperar, en cuanto lo he visto le he expuesto mi temor y Él me ha dicho:

                    “Hija Mía, antes que todo, para ponerte en este estado está el concurso de Mi Potencia, y después, ¿quién te habría dado la fuerza, la paciencia de estar por tan largo tiempo en este estado dentro de una cama?. La sola perseverancia es una señal cierta de que la obra es Mía, porque solamente Dios no está sujeto a cambiarse, pero el Demonio y la naturaleza humana muy frecuentemente se cambian, y lo que hoy aman, mañana aborrecen, y lo que hoy aborrecen, mañana aman y encuentran en eso su satisfacción”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 4, 27 de Diciembre de 1900



domingo, 16 de noviembre de 2025

LAS HUMILLACIONES SON FISURAS POR LAS CUALES ENTRA LA LUZ



                    Continuando mi habitual estado, mi dulce Jesús ha venido y parecía que sentía un fuerte dolor en el corazón, y pidiéndome ayuda me ha dicho: 

                    “Hija Mía, qué cadenas de delitos en estos días, qué triunfo satánico, la prosperidad del impío es la señal más mala, y son empujones con los cuales la Fe parte de sus naciones, quedando como atrapados dentro de una oscura prisión; en cambio las humillaciones al impío son tantas fisuras por las cuales entra la Luz, que haciéndolo reentrar en sí mismo le lleva la Fe a él y a las mismas naciones. Así que les hará más bien las humillaciones que cualquier victoria y conquista. ¡Qué momentos críticos y dolorosos atravesarán!. El Infierno y los malvados se roen de rabia por comenzar sus embrollos y maldades. ¡Pobres hijos Míos, pobre Iglesia Mía!”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 12, 16 de Noviembre de 1918



martes, 4 de noviembre de 2025

EFECTOS DIFERENTES ENTRE LA PRESENCIA DE JESÚS Y LA DEL DEMONIO



                    Como esta mañana el Bendito Jesús no venía, el Demonio trataba de tomar Su aspecto y hacerse ver, pero yo no advirtiendo los acostumbrados efectos, he comenzado a dudar y me he persignado con la cruz, primero yo y después a él, y el Demonio viéndose persignado temblaba; enseguida lo rechacé de mí sin mirarlo. Poco después ha venido mi amado Jesús, y temiendo que fuese otra vez el espíritu maligno, trataba de rechazarlo e invocar la ayuda de Jesús y de la Reina Mamá, pero Él para asegurarme que no era el Demonio me ha dicho:

                    “Hija Mía, para asegurarte si Soy Yo, o no Soy Yo, tu atención debe estar en los efectos internos, si se mueven a virtud o a vicio, ya que como Mi naturaleza es virtud, de ninguna otra cosa hago herederos a Mis hijos, más que de virtud. Esto lo puedes comprender también en la naturaleza humana, que siendo carne, sucede que si tiene alguna llaga, la carne se cambia en pus y se puede decir que no es más carne; así Mi naturaleza, si mínimamente pudiese retener en Sí la sombra del vicio, cesaría de ser aquel Dios que es, lo que no puede suceder jamás”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 3, 4 de Noviembre de 1899





martes, 16 de septiembre de 2025

DIVERGENCIA CON JESÚS. EFECTOS DEL SUFRIR SÓLO POR DIOS



                    Esta mañana, mi adorable Jesús ha venido, y temiendo que fuese el Demonio le he dicho: “Permíteme que te signe la frente con la cruz”, y enseguida lo he persignado y así he quedado más segura y tranquila. 

                    Ahora, Jesús Bendito parecía cansado y se quería reposar en mí, y como también yo me sentía cansada por los sufrimientos de los días pasados, especialmente por Sus poquísimas venidas, sentía la necesidad de reposarme en Él. Entonces, después de haber discutido un poco me ha dicho: 

                    “La vida del corazón es el Amor. Yo Soy como un enfermo que arde por la fiebre, que va buscando un refrigerio, un alivio para el fuego que lo devora. Mi fiebre es el Amor; ¿pero dónde obtengo los refrigerios, los alivios más aptos para el fuego que me consume? De las penas y aflicciones sufridos por Mis almas predilectas sólo por Mi Amor; muchas veces estoy esperando y esperando a que el alma se vuelva a Mí para decirme: “Señor, sólo por amor Tuyo quiero sufrir esta pena”. ¡Ah sí, estos son Mis refrigerios y los alivios más aptos que Me alivian y Me apagan el fuego que Me consume!”. 

                    Después de esto se ha arrojado en mis brazos languideciendo para reposarse. Mientras Jesús reposaba yo comprendía muchas cosas sobre las palabras dichas por Él, especialmente sobre el sufrir por amor Suyo. ¡Oh, qué moneda de inestimable valor! Si todos la conociéramos haríamos competencia a ver quién pudiera sufrir más; pero yo creo que todos somos cortos de vista para conocer esta moneda tan preciosa, por eso no se llega a tener conocimiento de ella.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 2, 16 de Septiembre de 1899