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jueves, 28 de mayo de 2026

LA MORTIFICACIÓN DERRUMBA TODO E INMOLA TODO A DIOS



                    Continuando mi habitual estado (1), y estando con suma amargura por las continuas privaciones de mi adorable Jesús, se ha hecho ver diciéndome:

                    “Hija Mía, la primera mina que se debe arrojar en el interior del alma es la mortificación, y cuando esta mina se pone en el alma echa por tierra todo, e inmola todo a Dios, porque en el alma hay como tantos palacios, pero todos de vicios, como sería el orgullo, la desobediencia y tantos otros vicios, y la mina de la mortificación derrumbándolo todo reedifica muchos otros palacios de virtudes, inmolándolos y sacrificándolos todos a la Gloria de Dios”.

                    Dicho esto ha desaparecido, y después ha venido el Demonio que sólo quería molestarme, y yo sin sentir miedo le he dicho: “¿Qué ganas con molestarme?. Quieres aparentar ser más valiente, toma un palo y golpéame hasta no dejarme ni siquiera una gota de sangre, entendiendo sin embargo, que cada gota de sangre que derrame es un testimonio de más de Amor, de Reparación y de Gloria que intento dar a mi Dios”. 

                    Y aquél: “No encuentro palos para poderte golpear, y si voy a buscarlo tú no me esperas”.

                    Y yo: “Ve entonces que aquí te espero”. Y así se ha ido, quedando yo con la firme voluntad de esperarlo, cuando con mi sorpresa he visto que habiéndose encontrado con otro demonio iban diciendo: “Es inútil que regresemos, ¿en qué aprovecha el golpear si debe servir para nuestro daño y con nuestra pérdida?. Es bueno hacer sufrir a quien no quiere sufrir, porque éste ofende a Dios, pero a quien quiere sufrir, nos hacemos mal con nuestras manos”. 

                    Y no ha regresado, quedando yo mortificada.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 6, 28 de Mayo de 1904


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.



sábado, 1 de noviembre de 2025

QUIEN PIENSA EN SÍ MISMO EMPOBRECE, Y SIENTE NECESIDAD DE TODO



                    Estando muy afligida por la privación de mi adorable Jesús, estaba rezando y reparando por todos, y en mi extrema amargura he dirigido el pensamiento hacia mí y he dicho: “Piedad de mí, Jesús perdona a esta alma, Tu Sangre, Tus penas ¿no son también mías?. ¿Valen acaso menos para mí?”. Y mientras esto decía, mi amable Jesús desde dentro de mi interior me ha dicho: 

                    “¡Ah!, hija Mía, ¿qué haces pensando en ti?. Tú así desciendes y de dueña te reduces a la mísera condición de pedir, pobre hija, con pensar en ti misma te empobreces, pues estando en Mi Voluntad tú eres dueña y por ti misma puedes tomar lo que quieras; si hay algo que hacer en Mi Voluntad es rezar, reparar por los demás”. 

                    Y yo: “Dulcísimo Jesús, Tú amas tanto que quien está en Tu Voluntad no piense en sí mismo, y Tú ¿piensas en Ti mismo?” (qué pregunta tan disparatada). 

                    Y Jesús: “No, no pienso en Mí Mismo, piensa en sí mismo quien tiene necesidad de alguna cosa, Yo no tengo necesidad de nada, Yo Soy la misma Santidad, la misma Felicidad, la misma Inmensidad, Altura, Profundidad, nada, nada me falta, Mi Ser contiene en Sí mismo todos los bienes posibles e imaginables. Si algún pensamiento Me pudiera ocupar es el pensamiento del género humano, que habiéndolo sacado de Mí quiero que regrese a Mí, y en tales condiciones pongo a las almas que quieren hacer verdaderamente Mi Voluntad, son una sola cosa Conmigo, las vuelvo dueñas de Mis bienes, porque en Mi Voluntad no hay esclavitud, lo que es Mío es de ellas, y lo que quiero Yo lo quieren ellas. 

                    Entonces, si uno siente necesidad de alguna cosa, significa que no está en verdad en Mi Voluntad, o bien que se da sus escapadas, como estás haciendo tú ahora, ni más ni menos. ¿No te parece extraño que quien ha formado una sola cosa, un solo querer Conmigo, Me pida piedad, perdón, Mi Sangre, Mis penas, mientras que la he constituido dueña junto Conmigo?. Yo no sé que piedad, que perdón darle, pues le he dado todo, a lo más debería tener piedad, perdonarme a Mí Mismo de alguna falla, lo que no puede ser jamás. Por tanto te recomiendo que no salgas de Mi Voluntad, y que continúes no pensando en ti misma sino en los demás, como has hecho hasta ahora, de otra manera vendrías a empobrecer y a sentir necesidad de todo”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 11, 1 de Noviembre de 1912





lunes, 25 de agosto de 2025

EL INTERÉS Y LAS CIENCIAS HUMANAS EN LOS SACERDOTES



                    Esta mañana, encontrándome fuera de mí misma, me parecía ver Sacerdotes, Prelados atentos al interés y a las ciencias humanas, que no son necesarios para su estado, agregando a esto un espíritu de rebelión a las Autoridades Superiores. Nuestro Señor, muy afligido me ha dicho: 

                    “Hija Mía, el interés, las ciencias humanas, y todo lo que al Sacerdote no le pertenece, le forma una segunda naturaleza, fangosa y putrefacta, y las obras que salen de éstos, aun santas, Me provocan náuseas por la peste que exhalan, tanto, que Me son intolerables. Reza y repárame estas ofensas, porque no puedo más”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 7, 25 de Agosto de 1906



lunes, 21 de octubre de 2024

UNO MI BOCA A LA TUYA…



               "Amor mío, no tengo ánimo de dejarte solo; quiero dividir Contigo el peso de la Cruz, y para aliviarte del peso de los pecados me estrecho a Tus pies... Y en nombre de todas y de cada una de las criaturas quiero darte amor por la que no te ama; alabanzas, por la que Te desprecia, y bendiciones, gratitud y obediencia, por todas. 

               Declaro que por cualquier ofensa que recibas quiero ofrecerte todo mi ser en reparación y hacer el acto opuesto a las ofensas que las criaturas Te hagan y consolarte con mis besos y con mis continuos actos de amor... 

               Pero veo que soy demasiado miserable, por lo que tengo necesidad de Ti para poder darte reparación de verdad. Por eso me uno a Tu Santísima Humanidad, y junto Contigo uno mis pensamientos a los Tuyos para reparar los pensamientos malos míos y los de todos; uno mis ojos a los Tuyos para reparar por las malas miradas; uno mi boca a la Tuya para reparar por las blasfemias y por las malas conversaciones; uno mi corazón al Tuyo para reparar por las inclinaciones, por los deseos y por los actos malos; en una palabra, quiero reparar por todo lo que repara Tu Santísima Humanidad, uniéndome a la inmensidad de Tu Amor por todos y al bien inmenso que haces a todos. Pero no me contento aún... quiero unirme a Tu Divinidad para perder mi nada en Ella y así poder dar todo..." 


Extraído de la Decimoctava Hora de “Las Horas de la Pasión”, 
revelaciones de Nuestro Señor a la mística Luisa Piccarreta




martes, 24 de septiembre de 2024

POR TANTOS QUE SE DESPOJAN DE TODO PUDOR



                 Purísimo Jesús mío, ya estás junto a la columna. Los soldados, con ferocidad te sueltan para atarte a la columna, pero no les es suficiente, te despojan de Tus vestiduras para hacer cruel carnicería de Tu Santísimo Cuerpo... Amor mío y vida mía, me siento desfallecer de dolor viéndote casi desnudo.

               Despojado Jesús mío, permíteme que me desahogue, pues de lo contrario no podré continuar viéndote sufrir tanto... ¿Cómo? Tú, que vistes a todas las cosas creadas, al sol de la luz, al cielo de estrellas, a las plantas de hojas y de flores y a los pajarillos de plumas... Tú, ¿desnudo? ¡Qué osadía, qué atrevimiento!

               Pero mi amantísimo Jesús, con la luz que irradia de Sus ojos, me dice: "Calla, oh hija. Era necesario que Yo fuese desnudado para reparar por tantos que se despojan de todo pudor, de candor y de inocencia; que se desnudan de todo bien y virtud y de Mi Gracia, y se visten de toda brutalidad, viviendo a la manera de las bestias. En Mi virginal confusión quise reparar por tantas deshonestidades y lascivias y placeres bestiales... Pero sigue atenta a todo lo que hago, ora y repara Conmigo…


Extraído de la Decimosexta Hora de “Las Horas de la Pasión”, 
revelaciones de Nuestro Señor a la mística Luisa Piccarreta