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jueves, 23 de octubre de 2025

EL VERDADERO AMOR JAMÁS ESTÁ SOLO



                    Esta mañana, habiendo recibido la Comunión, mi adorable Jesús me hacía ver al Confesor que ponía la intención de hacerme sufrir la Crucifixión; mi pobre naturaleza sentía repugnancia, no porque no quisiera sufrir, sino por otras razones que no es necesario describirlas aquí, pero Jesús, como lamentándose de mí decía al Padre: “No quiere someterse”. 

                    Yo me he enternecido ante el lamento, el Padre ha renovado la orden y me he sometido. Después de haber sufrido un poco, como veía al padre presente, el Señor ha dicho: “Amada Mía, he aquí el símbolo de la Sacrosanta Trinidad: Yo, el Padre y tú. Mi Amor desde “ab eterno” jamás ha estado solo, sino siempre unido en perfecta y recíproca unión con las Divinas Personas, porque el verdadero amor jamás está solo, sino que produce otros amores y goza el ser amado por los amores que él mismo ha producido, y si está solo, o no es de la naturaleza del Amor Divino, o bien está solo aparentemente. Si supieras cuanto Me complazco y Me gusta poder continuar en las criaturas aquel Amor que desde “ab eterno” reinaba y reina todavía ahora en la Santísima Trinidad. He aquí el por qué digo que quiero el consentimiento de la intención del Confesor unido Conmigo, para poder continuar más perfectamente este Amor que simboliza a la Trinidad Sacrosanta”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 4, 23 de Octubre de 1900



sábado, 31 de mayo de 2025

JESÚS SE LAMENTA DEL CONFESOR


                    Esta mañana, estando en mi habitual estado, mi adorable Jesús ha venido, y al mismo tiempo vi al Confesor (1). Jesús se mostraba un poco disgustado con él, porque parecía que el Confesor quería que todos aprobasen que lo mío era obra de Dios, y casi quería convencer a otros sacerdotes con manifestarles algunas cosas de mi interior. Jesús se ha vuelto al Confesor y le ha dicho: “Esto es imposible, hasta Yo tuve contrarios, y esto en personas de las más notables y también sacerdotes y otras dignidades, tuvieron que decir sobre Mis santas obras, hasta tacharme de endemoniado. Estas oposiciones, aun por personas religiosas, Yo las permito para hacer que a su tiempo pueda relucir más la Verdad. Que quieras hacerte aconsejar por dos o tres sacerdotes de los más buenos y santos y aun doctos, para tener luz y hasta para hacer lo que quiero Yo en las cosas que se deben hacer, como es el consejo de los buenos y la oración, esto Yo lo permito, pero el resto no, no, sería querer hacer un derroche de Mis obras y ponerlas en burla, lo que mucho me disgusta”.

                    Después me dijo a mí: "Lo que quiero de ti es un obrar recto y simple, que del pro y del contra de las criaturas no te preocupes, déjalas pensar como quieran, sin tomarte el más mínimo fastidio, pues el querer que todos sean favorables es un querer desviarse de la imitación de Mi Vida”.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 2, 31 de Mayo de 1899


NOTA

                    (1) Don Gennaro De Gennaro, tercer confesor de Luisa Piccarreta;  fue por obediencia a él que, el 28 de Febrero de 1899, Luisa comenzara a escribir sus confidencias con el Cielo.