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viernes, 23 de octubre de 2026

LA DIVINA VOLUNTAD OBRANTE Y DOMINANTE EN LA CRIATURA FORMA UN DULCE ENCANTO A LAS PUPILAS DIVINAS, Y DESARMA LA JUSTICIA DIVINA



                    Paso días amargos por la privación de mi dulce Jesús. ¡Oh! cómo lloro por Su amable presencia, aun el solo recuerdo de Sus dulces palabras son heridas a mi pobre corazón y digo entre mí: “¿Y ahora dónde está?, ¿adónde dirigió Sus pasos?, ¿dónde podría encontrarlo? ¡Ay! todo ha terminado, no lo veré más, no escucharé más su voz, no más rezaremos juntos, ¡cómo es dura mi suerte, qué desgarro, qué pena!. ¡Ah Jesús, cómo has cambiado!, ¿cómo has huido de mí?. Pero si bien lejos, Te mando en alas de Tu Querer, donde estés, mis besos, mi amor, mi grito de dolor que Te dice: Ven, regresa a la pobre exiliada, a la pequeña recién nacida que no puede vivir sin Ti”. 

                    Pero mientras esto y más decía, mi amable Jesús se ha movido en mi interior, y extendiéndome Sus brazos me ha estrechado fuerte, fuerte, y yo le he dicho: “Mi vida, mi Jesús, no puedo más, ayúdame, dame la fuerza, no me dejes más, llévame Contigo, me quiero ir”. Y Jesús interrumpiendo mi hablar me ha dicho:

                    “Hija Mía, ¿no quieres hacer Mi Voluntad?”.

                    Y yo: “Claro que quiero hacer Tu Voluntad, pero también en el Cielo está Tu Voluntad, así que si hasta ahora la he hecho en la tierra, de ahora en adelante quiero ir a hacerla en el Cielo, por eso, pronto, llévame, no me dejes más, siento que no puedo más, ten piedad de mí”.

                    Y Jesús de nuevo: “Hija Mía, tú no sabes qué cosa es Mi Voluntad en la tierra, se ve que después de tantas lecciones Mías no lo has entendido bien. Debes saber que el alma que hace vivir Mi Voluntad en ella, conforme reza, conforme sufre, obra, ama, etc., etc., forma un dulce encanto a las pupilas divinas, de manera que encierra en ese encanto, con sus actos, la mirada de Dios, de modo que raptado por la dulzura de este encanto, muchos castigos que se atraen las criaturas con sus graves pecados, este encanto tiene virtud de impedir que Mi Justicia se derrame con todo su furor sobre la faz de la tierra, porque también Mi Justicia siente el encanto de Mi Voluntad que obra en la criatura. ¿Te parece poco que el Creador vea en las criaturas, viviendo aún sobre la tierra, Su Voluntad obrante, triunfante, dominante, con esa misma libertad con la cual obra y domina en el Cielo?. 

                    Este encanto no está en el Cielo, porque Mi Voluntad en Mi Reino domina como en su casa, y el encanto viene formado en Mí Mismo, no fuera de Mí, así que Soy Yo, es Mi Voluntad la que encanta con una fuerza raptora a todos los Bienaventurados, de manera que sus pupilas están encerradas en Mi encanto para gozar eternamente, así que no ellos Me forman el dulce encanto, sino Yo a ellos, así que Mis pupilas están libres, no sufren ninguna fascinación. 

                    En cambio Mi Voluntad viviendo en la criatura que navega en el exilio, es obrante y dominante en casa de la criatura, y por esto me forma el encanto, Me fascina y hace sentir a Mi mirada un atractivo tal, que Me rapta a fijar Mis pupilas en ella, sin poder separarlas. ¡Ah! tú no sabes cuán necesario es este encanto en estos tiempos.- ¡Cuántos males vendrán!. Los pueblos se verán obligados a devorarse uno al otro, serán tomados de tal rabia, de ensañarse el uno contra el otro, pero la culpa mayor es de los jefes y gobernantes. 

                    ¡Pobres pueblos!. Tienen por jefes a verdaderos carniceros, diablos encarnados que quieren hacer carnicería de sus hermanos. Si los males no debieran ser graves, tu Jesús no te dejaba como privada de Él; tú temes que sea por otra cosa por lo que te privo de Mí, no, no, está segura, es Mi Justicia que privándote de Mí quiere descargarse sobre las criaturas; tú no salgas jamás de Mi Voluntad, a fin de que su dulce encanto pueda evitar a los pueblos males mayores”.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 17, 23 de Octubre de 1924



lunes, 12 de octubre de 2026

CON VIVIR EN EL DIVINO QUERER, EL QUERER HUMANO ASCIENDE Y EL DIVINO DESCIENDE. CÓMO SE ADQUIEREN LAS PRERROGATIVAS DIVINAS



                    Estaba haciendo mi acostumbrado giro en el Fiat Divino, y llamando todo lo que había hecho en la Creación y Redención, los ofrecía a la Majestad Divina para impetrar que la Divina Voluntad fuese conocida, a fin de que reine y domine en medio a las criaturas. Pero mientras esto hacía pensaba entre mí: “¿Cuál es el bien que hago con repetir siempre estos giros, actos y ofrecimientos?. Y mi amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

                    “Hija Mía, cada vez que giras en Nuestras obras y te unes a los actos que hizo Mi Fiat en la Creación y Redención para ofrecérnoslos, tú das un paso hacia el Cielo y Mi Divina Voluntad da una paso hacia la tierra, así que conforme tú subes, Ella desciende, y mientras queda inmensa se empequeñece y se encierra en tu alma para repetir junto contigo tus actos, tus ofrecimientos, tus oraciones, y Nosotros sentimos que Nuestro Querer Divino ruega en ti; sentimos salir de ti Su respiro; sentimos Su latido, que mientras late en Nosotros, al mismo tiempo late en ti; sentimos la Potencia de nuestras obras creadoras, que alineándose en torno a Nosotros, ruegan con Nuestro Poder Divino que nuestra Divina Voluntad descienda a reinar sobre la tierra; mucho más, porque en lo que tú haces no eres una intrusa, o bien un individuo que no ocupando ningún oficio no tiene ningún poder, sino que has sido llamada, y en modo especial te ha sido dado el oficio de hacer conocer Nuestra Divina Voluntad, y de impetrar que Nuestro Reino sea constituido en medio a la familia humana. 

                    Por eso hay gran diferencia entre quien ha recibido un oficio de Nosotros, y entre quien no ha recibido ningún empeño. Quien ha recibido un oficio, todo lo que hace lo hace con derecho, con libertad, porque tal es Nuestra Divina Voluntad, ella representa a todos aquellos que deben recibir el bien que queremos dar por medio del oficio a ella dado, así que no eres sólo tú la que das un paso hacia el Cielo, sino todos aquellos que conocerán Mi Divina Voluntad, y Ella descendiendo, desciende por medio tuyo en todos aquellos que la harán reinar, por eso el único medio para obtener el Reino del Fiat Divino, es servirte de Nuestras obras para obtener un bien tan grande”.

                    Después continuaba siguiendo los actos de la Divina Voluntad, y habiendo llegado al punto cuando llamó de la nada a la Soberana Reina, me he detenido a comprenderla, toda bella, majestuosa, Sus derechos de Reina se extendían a todas partes, Cielo y tierra doblaban las rodillas para reconocerla como Emperatriz de todos y de todo, y yo desde el fondo de mi corazón veneraba y amaba a la Soberana Señora, y de pequeña cual soy quería dar un salto sobre Sus rodillas maternas para decirle: “Mamá Santa, toda bella Tú eres, y tal eres porque viviste de Voluntad Divina. ¡Ah! Tú que la posees, pídele que descienda sobre la tierra y venga a reinar en medio de Tus hijos”. 

                    Pero mientras esto hacía, mi adorado Jesús ha agregado:

                    “Hija Mía, Mi Madre, aunque no hubiera sido Mi Madre, sólo porque hizo perfectamente la Divina Voluntad y no conoció otra vida, y vivió en la plenitud de Ella, en virtud del vivir siempre de Mi Fiat habría poseído todas las prerrogativas divinas, lo mismo habría sido Reina, la más bella de todas las criaturas, porque donde reina Mi Fiat Divino quiere dar todo, no se queda con nada, es más, la ama tanto, que haciendo uso de sus estratagemas amorosas se esconde, se empequeñece en la criatura, amando el hacerse dominar por ella. En efecto, ¿no fue un dominar lo que hizo la Soberana del Cielo de Mi Querer Divino, que llegó a hacerme concebir y a esconderme en Su Seno?. ¡Oh! si todos conocieran qué sabe hacer y qué puede hacer Mi Querer Divino, harían todos los sacrificios para vivir sólo de Mi Voluntad”.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 27, 12 de Octubre de 1929



lunes, 28 de septiembre de 2026

SU GRAN AFLICCIÓN POR LA PUBLICACIÓN DE LOS ESCRITOS. JESÚS QUIERE LA ENTREGA. JESÚS INCITA AL PADRE QUE DEBE OCUPARSE DE ESTO



                    Me sentía oprimida y como aplastada bajo el peso de una humillación profunda, porque me había sido dicho que no sólo se publicaría lo que se refiere a la Voluntad de Dios, sino también lo que se refiere a todas las otras cosas que me ha dicho mi amable Jesús; era tanto el dolor, que me quitaba hasta las palabras para poder aducir razones para que no lo hicieran, ni sabía rogar a mi amado Jesús para que no permitiera esto, todo era silencio dentro y fuera de mí. Entonces mi amable Jesús moviéndose en mi interior me ha estrechado a Él para infundirme ánimo y fuerza y me ha dicho:

                    “Hija Mía, no quiero que veas como cosa tuya lo que has escrito, sino que lo veas como cosa Mía y como cosa que no te pertenece, tú de hecho no debes entrar en medio, Yo Me encargaré de todo, y por eso quiero que todo Me lo entregues y conforme escribes quiero que Me lo des todo como un don, a fin de que Yo quede libre de hacer lo que quiero y para ti, te quede sólo aquello que te conviene para vivir en Mi Voluntad. Yo te he hecho tantos dones preciosos por cuantos conocimientos te he manifestado, ¿y tú ningún don Me quieres dar?”

                    Y yo: “Mi Jesús, perdóname, yo no quisiera sentir lo que siento, el pensar que lo que ha pasado entre Tú y yo deben saberlo los demás, me pone inquieta y me da tal pena, que yo misma no sé explicar, por eso dame la fuerza, en Ti me abandono y todo a Ti lo dono”. Y Jesús ha agregado:

                    “Hija Mía, así está bien, todo esto lo requiere Mi Gloria y el Triunfo de Mi Voluntad, pero el primer Triunfo lo quiere, lo exige sobre de ti. ¿No estás contenta de que tú te vuelvas la Victoria, el Triunfo de esta Voluntad Suprema?, ¿no quieres tú entonces hacer cualquier sacrificio para hacer que este Reino Supremo sea conocido y poseído por las criaturas?. También Yo sé que tú sufres mucho al ver que después de tantos años de secreto entre tú y Yo y que con tanto celo te he tenido escondida, ahora al ver salir fuera Nuestros secretos sientes fuertes impresiones, pero cuando lo quiero Yo lo debes querer también tú, por eso pongámonos de acuerdo y no te preocupes”.

                    Después de esto me hacía ver al Reverendo Padre (1), y Jesús estando junto a él le ponía Su Santa Mano derecha sobre su cabeza para infundirle firmeza, ayuda y voluntad diciéndole: “Hijo Mío, hazlo pronto, no pierdas tiempo, Yo te ayudaré, estaré junto a ti a fin de que todo vaya bien y según Mi Voluntad. Así como Me interesa que Mi Voluntad sea conocida y así como con paterna bondad he dictado los escritos que se refieren al Reino del Fiat Supremo, así ayudaré a la publicación, estaré en medio de aquellos que se ocuparán, a fin de que el todo sea regulado por Mí. Por eso pronto, pronto”. 


NOTA 

                    Se refiere al Padre Aníbal María di Francia, que ya había comenzado a difundir el trabajo de Luisa años antes de recibir su nombramiento como Confesor formal en 1926: en 1915 había editado y publicado la primera edición de la célebre obra "Las Horas de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo", de la cual llegó a realizar cuatro ediciones consecutivas provistas de "Nihil Obstat" e "Imprimatur". Además, hasta su propia muerte en 1927, revisó y preparó para la imprenta los primeros 19 volúmenes del "Libro del Cielo".


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 20, 28 de Septiembre de 1926




domingo, 22 de febrero de 2026

EL TERCER FIAT DARÁ TAL GRACIA A LA CRIATURA, QUE LA HARÁ CASI REGRESAR AL ESTADO DE ORIGEN, Y ENTONCES DIOS TOMARÁ SU PERPETUO REPOSO EN EL ÚLTIMO FIAT



                    Estaba en mi habitual estado (1), y mi dulce Jesús estaba silencioso, y le he dicho: “Amor mío, ¿por qué no me dices nada?”.

                    Y Jesús: 

                    “Hija Mía, es Mi costumbre después de haber hablado, el hacer silencio, quiero reposarme en Mi Misma palabra, es decir en Mi Misma obra salida de Mí, y esto lo hice en la Creación, después de haber dicho Fiat Lux y la luz fue; Fiat a todas las demás cosas, y las cosas salieron a la vida, quise reposar, y Mi Luz eterna reposó en la luz salida en el tiempo; Mi Amor reposó en el amor con el que investí a todo lo creado; Mi belleza reposó en todo el Universo, el cual adorné con Mi Misma belleza; como también reposó Mi Sabiduría y Potencia, con las que ordené todo con tal Sabiduría y Potencia, que Yo Mismo mirando todo, dije: “¡Cómo es bella la obra salida de Mí, quiero reposarme en ella!” Así hago con las almas, después de haber hablado quiero reposarme y gozar los efectos de Mi Palabra”. 

                    Después de esto ha agregado: 

                    “Digamos juntos Fiat”. Y todo, Cielo y tierra se llenaban de adoración a la Majestad Suprema. Y de nuevo ha repetido “Fiat”, y la Sangre, las Llagas, las penas de Jesús surgían, se multiplicaban al infinito. Y después por tercera vez “Fiat”, y este Fiat se multiplicaba en todas las voluntades de las criaturas para santificarlas. 

                    Después me ha dicho: 

                    “Hija Mía, estos tres Fiat son el Creante, el Redimente y el Santificante. Al crear al hombre lo doté con tres potencias, inteligencia, memoria y voluntad. Con tres Fiat cumpliré la Obra de Santificación en el hombre. 

                    Ante el Fiat Creante la inteligencia del hombre queda como raptada, y cuántas cosas comprende de Mí, y de cómo lo amo, estando Yo oculto en todas las cosas creadas para hacerme conocer y darle amor para hacerme amar. 

                    En el Fiat de la Redención la memoria queda como encadenada por los excesos de mi amor al sufrir tanto para ayudar y salvar al hombre en el estado de la culpa. 

                    En el tercer Fiat Mi Amor quiere desahogar de más, quiero asaltar la voluntad humana, quiero poner como sostén de su voluntad Mi Misma Voluntad, de manera que la voluntad humana quedará no sólo raptada, encadenada, sino sostenida por una Voluntad Eterna, la cual haciéndose apoyo a todo, el hombre casi no le podrá escapar. 

                    No terminarán las generaciones si antes no reina Mi Voluntad en la tierra. Mi Fiat Redentor se pondrá en medio, entre el Fiat Creante y el Fiat Santificante, se entrelazarán los tres juntos y cumplirán la santificación del hombre. 

                    El tercer Fiat dará tal gracia a la criatura, de hacerla regresar casi al estado de origen, y entonces, cuando haya visto al hombre como salió de Mí, Mi Obra será completa y tomaré Mi perpetuo reposo en el último Fiat. Únicamente la vida en Mi Querer dará de nuevo al hombre el estado de origen; por eso sé atenta, y junto Conmigo ayúdame a completar la santificación de la criatura”. 

                    Yo al oír todo esto le he dicho: “Jesús, amor mío, yo no sé hacer como haces Tú, ni como Tú me enseñaste, y casi tengo miedo de tus reproches si no hago bien lo que quieres de mí”. 

                    Y Él, todo bondad: 

                    “También Yo sé que no puedes hacer perfectamente lo que te digo, pero a donde tú no llegues te suplo Yo; pero es necesario que te animes y que comprendas lo que debes hacer, a fin de que si no haces el todo, hagas lo que puedas, pero mientras te hablo, tu voluntad queda encadenada a la Mía y quisieras hacer lo que te digo, y Yo lo tomo como si todo lo hicieras”. 

                    Y yo: “¿Cómo se podrá divulgar y enseñar a los demás este modo de vivir en el Querer Divino, y quién es el que se prestará a esto?”.

                    Y Jesús:

                    “Hija Mía, si a pesar de haber descendido a la tierra ninguno se hubiera salvado, la Obra de glorificar al Padre estaba ya completa; así ahora, a pesar de que ningún otro quisiera recibir este bien, lo que no será, tú sola Me bastarás y Me darás la Gloria completa que quiero de todas las criaturas”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 12, 22 de Febrero de 1921


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.



miércoles, 19 de noviembre de 2025

LOS DOS APOYOS. PARA CONOCER LAS VERDADES ES NECESARIO QUE ESTÉ LA VOLUNTAD Y EL DESEO DE CONOCERLAS. LAS VERDADES DEBEN SER SIMPLES



                    Estaba haciendo compañía a mi Jesús agonizante en el Huerto de Getsemaní, y por cuanto me era posible lo compadecía, lo estrechaba fuerte a mi corazón tratando de secarle el sudor mortal, y mi doliente Jesús, con voz apagada y agonizante me ha dicho:

                    “Hija Mía, dura y penosa fue Mi agonía en el Huerto, quizá más penosa que la de la Cruz, porque si ésta fue el cumplimiento y el triunfo sobre todos, aquí en el Huerto fue el principio, y los males se sienten más al principio que cuando están por terminar, en esta agonía la pena más desgarradora fue cuando se Me hicieron presentes uno por uno todos los pecados, Mi Humanidad comprendió toda la enormidad de ellos y cada delito llevaba el sello de “muerte a un Dios”, y estaba armado con espada para matarme. 

                    Delante a la Divinidad la culpa me aparecía tan horrenda y más horrible que la misma muerte; sólo al comprender qué significa pecado, Yo Me sentía morir y moría en realidad, grité al Padre y fue inexorable, no hubo uno solo que al menos Me diera una ayuda para no hacerme morir, grité a todas las criaturas que tuvieran piedad de Mí, pero en vano, así que Mi Humanidad languidecía y estaba por recibir el último golpe de la muerte, pero ¿sabes tú quién impidió la ejecución y sostuvo Mi Humanidad para no morir?. Primero fue Mi inseparable Mamá, Ella al oírme pedir ayuda voló a Mi lado y Me sostuvo, y Yo apoyé Mi brazo derecho en Ella, la miré casi agonizante y encontré en Ella la inmensidad de Mi Voluntad íntegra, sin haber habido nunca ruptura alguna entre Mi Voluntad y la Suya. 

                    Mi Voluntad es Vida, y como la Voluntad del Padre era inamovible, y la muerte Me venía de las criaturas, otra criatura que encerraba la Vida de Mi Voluntad Me daba la vida. Y he aquí que Mi Mamá, que en el portento de Mi Voluntad Me concibió y Me hizo nacer en el tiempo, y ahora Me da por segunda vez la vida para hacerme cumplir la Obra de la Redención. 

                    Después miré a la izquierda y encontré a la pequeña hija de Mi Querer, te encontré a ti como primera, con el séquito de las otras hijas de Mi Voluntad, y así como a Mi Mamá la quise Conmigo como primer eslabón de la Misericordia, con el cual debíamos abrir las puertas a todas las criaturas, por eso quise apoyar en Ella la derecha; a ti te quise como primer eslabón de la Justicia, para impedir que se descargase sobre todas las criaturas como se merecen, por eso quise apoyar la izquierda, a fin de que la sostuvieras junto Conmigo. 

                    Entonces, con estos dos apoyos Yo Me sentí dar nuevamente la vida, y como si nada hubiera sufrido, con paso firme fui al encuentro de mis enemigos, y en todas las penas que sufrí en mi Pasión, muchas de ellas capaces de darme la muerte, estos dos apoyos no me dejaban jamás, y cuando me veían a punto de morir, con mi Voluntad que contenían me sostenían y me daban como tantos sorbos de vida. 

                    ¡Oh! los prodigios de Mi Querer, ¿quién puede jamás numerarlos y calcular su valor?. Por eso amo tanto a quien vive de Mi Querer, reconozco en ella Mi retrato, Mis nobles rasgos, siento en ella Mi Mismo aliento, Mi voz, y si no la amase Me defraudaría a Mí Mismo, sería como un padre sin generación, sin el noble cortejo de su corte y sin la corona de sus hijos, y si no tuviera la generación, la corte, la corona, ¿cómo podría llamarme Rey?. Así que Mi Reino es formado por aquellos que viven en Mi Voluntad, y de este Reino escojo la Madre, la Reina, los hijos, los ministros, el ejército, el pueblo, Yo Soy todo para ellos y ellos son todo para Mí”. 

                    Después estaba pensando en lo que Jesús me decía, y decía entre mí: “¿Cómo se hace para poner en práctica esto?” Y Jesús regresando ha agregado: 

                    “Hija Mía, las verdades para conocerlas, es necesario que haya voluntad y el deseo de conocerlas. Supón una estancia con las persianas cerradas, por cuanto sol haya afuera la estancia está siempre en oscuridad; ahora, abrir las persianas significa querer la luz, pero esto no basta si no se aprovecha la luz para reordenar la estancia, sacudirla, ponerse a trabajar, porque si no, es como matar esa luz y hacerse ingrato por la luz recibida. Así no basta tener voluntad de conocer las verdades, si a la luz de la verdad que lo ilumina no busca sacudirse de sus debilidades y reordenarse según la luz de la verdad que conoce, y junto con la luz de la verdad ponerse a trabajar haciendo de ella sustancia propia, en modo de transparentar por su boca, por sus manos, por su comportamiento, la luz de la verdad que ha absorbido, entonces sería como si asesinara la verdad, y con no ponerla en práctica sería estarse en pleno desorden delante de esa luz. 

                    Pobre estancia, llena de luz pero toda desordenada, trastornada y en pleno desorden, y una persona dentro que no se preocupa de reordenarla, ¿qué compasión no daría?. Tal es quien conoce las verdades y no las pone en práctica. Has de saber que en todas las verdades, como primer alimento entra la simplicidad, si las verdades no fueran simples, no serían luz y no podrían penetrar en las mentes humanas para iluminarlas, y donde no hay luz no se pueden distinguir los objetos; la simplicidad no sólo es luz, sino es como el aire que se respira, que aunque no se ve da la respiración a todo, y si no fuese por el aire, la tierra y todos quedarían sin movimiento, así que si las virtudes, las verdades, no llevan la marca de la simplicidad, serán sin luz y sin aire”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 13, 19 de Noviembre de 1921



domingo, 1 de junio de 2025

QUÉ COSA ES LA VERDAD



                    Encontrándome en mi habitual estado (1), estaba siguiendo las Horas de la Pasión de mi dulce Jesús, especialmente cuando fue presentado a Pilatos, el cual le preguntó cuál era Su Reino, y mi siempre amable Jesús me ha dicho: “Hija Mía, fue la primera vez en Mi Vida terrena que tuve que tratar con un gobernante gentil, el cual Me preguntó cuál era Mi Reino, y Yo le respondí que Mi Reino no es de este mundo, que si de este mundo fuera, millones de legiones de Ángeles Me defenderían. Con esto abría a los gentiles Mi Reino y les comunicaba Mi celestial Doctrina, tanto que Pilatos Me preguntó: '¿Cómo, Tú eres rey?'. Y Yo inmediatamente le respondí: 'Rey Soy Yo, y he venido al mundo a enseñar la Verdad'. Con esto Yo quería abrirme camino en su mente para hacerme conocer, y él, sintiéndose como golpeado Me preguntó: '¿Qué cosa es la verdad?'. 

                    Pero no esperó Mi respuesta, no tuve el bien de hacerme comprender, le habría dicho: 'La Verdad Soy Yo, todo en Mí es Verdad; Verdad es Mi paciencia en medio de tantos insultos; Verdad es Mi mirada dulce entre tantas burlas, calumnias, desprecios; Verdad son Mis modos afables, atrayentes, en medio de tantos enemigos, que mientras ellos Me odian Yo los amo, y mientras quieren darme la muerte, Yo quiero abrazarlos y darles la vida; Verdad son Mis palabras dignas y llenas de Sabiduría celestial; todo en Mí es verdad'. 

                    La Verdad es más que sol majestuoso que por cuanto se quiera pisotear, surge más bello, más luminoso y hace avergonzar a los mismos enemigos, haciéndolos caer a tierra, a sus pies. Pilatos me preguntó con ánimo sincero y Yo le respondí inmediatamente, en cambio Herodes me preguntó con maldad y por curiosidad y Yo no le respondí, así que a quien quiere saber las cosas santas con sinceridad, Yo Me revelo más allá de lo que se quiere; en cambio, a quien quiere saberlas con maldad y para curiosear, Yo Me le escondo, y mientras éstos quieren hacer burla de Mí, Yo los confundo y Me burlo de ellos. Pero como Mi Persona llevaba Consigo la Verdad, también ante Herodes hizo Su oficio, el silencio ante sus tempestuosas preguntas, Mi mirada modesta, el aspecto todo lleno de dulzura, de dignidad, de nobleza de Mi misma Persona, eran todas verdades, y verdades operantes”.


  1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 1 de Junio de 1922



martes, 15 de octubre de 2024

NINGUNO ENTRA EN EL CIELO SI NO ES POR MEDIO SUYO



               "...me he encontrado frente a la gran Señora Reina y Mamá nuestra, la más bella obra de la Trinidad Sacrosanta. He permanecido contemplándola, pero no tengo palabras para decir lo que comprendía, y mi amable Jesús, con una dulzura y un amor indecible me ha dicho:  "Hija Mía, cómo es bella Mi Mamá, Su imperio se extiende por todos lados, Su belleza rapta y encadena a todos, no hay ser que no doble su rodilla para venerarla. Tal me la hizo Mi Divina Voluntad, me la hizo inseparable de Mí, de manera que no hubo acto que Yo hiciera en que la Soberana Reina no lo hiciera junto Conmigo; la potencia de aquel Fiat Divino pronunciado por Mí y por Ella, que me hizo quedar concebido en Su seno virginal dando la Vida a Mi Humanidad, aquel Fiat siempre idéntico, cada vez que Yo obraba, el Fiat Divino de Mi Madre tenía el derecho en Mi Fiat Divino de hacer lo que hacía Yo. Ahora, tú debes saber que cuando instituí el Sacramento de la Eucaristía, Su Fiat Divino estaba junto con el Mío, y juntos pronunciamos el Fiat para que el pan y el vino fueran transubstanciados en Mi Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad...

               Cada alma vale más que un mundo entero, ninguno entra en el Cielo si no es por medio Suyo y en virtud de Su Maternidad y de Sus dolores, así que cada alma es una propiedad Suya, por eso se le puede dar de hecho el nombre de verdadera Señora... 

               Como Madre tiene Sus hijos innumerables, como Reina tendrá Su pueblo del Reino de la Divina Voluntad. Estos hijos y este pueblo formarán Su corona más refulgente, quien como sol y quien como estrella coronarán Su augusta cabeza con tal belleza, de raptar todo el Cielo. Así que los hijos del Reino de Mi Divina Voluntad serán los que le darán los honores de Reina, y transformándose en soles le formarán la más bella corona. Por eso suspira tanto que venga este Reino, porque a Su corona refulgente con la cual la coronó la Santísima Trinidad, aguarda la corona de Su pueblo, que alabándola como Reina le ofrecen su vida transformada en sol como testimonio de amor y de gloria".


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, "Libro de Cielo", 
extractos del Vol. 33, 8 de Julio de 1935