Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 12, 2 de Mayo de 1917
sábado, 2 de mayo de 2026
CÓMO JESÚS MORÍA POCO A POCO
jueves, 23 de abril de 2026
LA RESIGNACIÓN ES ACEITE QUE UNGE
Esta mañana, encontrándome fuera de mí misma, veía a mi dulce Jesús que sufría mucho, y le he pedido que me diera parte de Sus penas, y Él me ha dicho:
“También tú sufres, mejor Yo Me pongo en tu lugar y tú Me haces el oficio de enfermera”.
Entonces parecía que Jesús se metía en mi cama, y yo a Su lado comenzaba a examinarle la cabeza, y una a una le he quitado las espinas que estaban clavadas. Después he seguido con Su cuerpo y he recorrido todas Sus llagas, les secaba la sangre, las besaba, pero no tenía con qué ungirlas para mitigar el dolor, entonces vi que de mí salía un aceite y yo lo tomaba y ungía las Llagas de Jesús, pero con cierto temor porque no comprendía qué cosa significaba aquel aceite que salía de mí. Pero Jesús Bendito me ha hecho entender que la resignación al Querer Divino es aceite, que mientras unge y mitiga nuestras penas, al mismo tiempo es aceite que unge y mitiga el dolor de las Llagas de Jesús. Entonces, después de haber estado por un buen tiempo haciendo este oficio a mi amado Jesús, ha desaparecido y yo he regresado en mí misma.
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 3, 23 de Abril de 1900
domingo, 22 de febrero de 2026
EL TERCER FIAT DARÁ TAL GRACIA A LA CRIATURA, QUE LA HARÁ CASI REGRESAR AL ESTADO DE ORIGEN, Y ENTONCES DIOS TOMARÁ SU PERPETUO REPOSO EN EL ÚLTIMO FIAT
Estaba en mi habitual estado (1), y mi dulce Jesús estaba silencioso, y le he dicho: “Amor mío, ¿por qué no me dices nada?”.
Y Jesús:
“Hija Mía, es Mi costumbre después de haber hablado, el hacer silencio, quiero reposarme en Mi Misma palabra, es decir en Mi Misma obra salida de Mí, y esto lo hice en la Creación, después de haber dicho Fiat Lux y la luz fue; Fiat a todas las demás cosas, y las cosas salieron a la vida, quise reposar, y Mi Luz eterna reposó en la luz salida en el tiempo; Mi Amor reposó en el amor con el que investí a todo lo creado; Mi belleza reposó en todo el Universo, el cual adorné con Mi Misma belleza; como también reposó Mi Sabiduría y Potencia, con las que ordené todo con tal Sabiduría y Potencia, que Yo Mismo mirando todo, dije: “¡Cómo es bella la obra salida de Mí, quiero reposarme en ella!” Así hago con las almas, después de haber hablado quiero reposarme y gozar los efectos de Mi Palabra”.
Después de esto ha agregado:
“Digamos juntos Fiat”. Y todo, Cielo y tierra se llenaban de adoración a la Majestad Suprema. Y de nuevo ha repetido “Fiat”, y la Sangre, las Llagas, las penas de Jesús surgían, se multiplicaban al infinito. Y después por tercera vez “Fiat”, y este Fiat se multiplicaba en todas las voluntades de las criaturas para santificarlas.
Después me ha dicho:
“Hija Mía, estos tres Fiat son el Creante, el Redimente y el Santificante. Al crear al hombre lo doté con tres potencias, inteligencia, memoria y voluntad. Con tres Fiat cumpliré la Obra de Santificación en el hombre.
Ante el Fiat Creante la inteligencia del hombre queda como raptada, y cuántas cosas comprende de Mí, y de cómo lo amo, estando Yo oculto en todas las cosas creadas para hacerme conocer y darle amor para hacerme amar.
En el Fiat de la Redención la memoria queda como encadenada por los excesos de mi amor al sufrir tanto para ayudar y salvar al hombre en el estado de la culpa.
En el tercer Fiat Mi Amor quiere desahogar de más, quiero asaltar la voluntad humana, quiero poner como sostén de su voluntad Mi Misma Voluntad, de manera que la voluntad humana quedará no sólo raptada, encadenada, sino sostenida por una Voluntad Eterna, la cual haciéndose apoyo a todo, el hombre casi no le podrá escapar.
No terminarán las generaciones si antes no reina Mi Voluntad en la tierra. Mi Fiat Redentor se pondrá en medio, entre el Fiat Creante y el Fiat Santificante, se entrelazarán los tres juntos y cumplirán la santificación del hombre.
El tercer Fiat dará tal gracia a la criatura, de hacerla regresar casi al estado de origen, y entonces, cuando haya visto al hombre como salió de Mí, Mi Obra será completa y tomaré Mi perpetuo reposo en el último Fiat. Únicamente la vida en Mi Querer dará de nuevo al hombre el estado de origen; por eso sé atenta, y junto Conmigo ayúdame a completar la santificación de la criatura”.
Yo al oír todo esto le he dicho: “Jesús, amor mío, yo no sé hacer como haces Tú, ni como Tú me enseñaste, y casi tengo miedo de tus reproches si no hago bien lo que quieres de mí”.
Y Él, todo bondad:
“También Yo sé que no puedes hacer perfectamente lo que te digo, pero a donde tú no llegues te suplo Yo; pero es necesario que te animes y que comprendas lo que debes hacer, a fin de que si no haces el todo, hagas lo que puedas, pero mientras te hablo, tu voluntad queda encadenada a la Mía y quisieras hacer lo que te digo, y Yo lo tomo como si todo lo hicieras”.
Y yo: “¿Cómo se podrá divulgar y enseñar a los demás este modo de vivir en el Querer Divino, y quién es el que se prestará a esto?”.
Y Jesús:
“Hija Mía, si a pesar de haber descendido a la tierra ninguno se hubiera salvado, la Obra de glorificar al Padre estaba ya completa; así ahora, a pesar de que ningún otro quisiera recibir este bien, lo que no será, tú sola Me bastarás y Me darás la Gloria completa que quiero de todas las criaturas”.
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 12, 22 de Febrero de 1921
1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.
sábado, 17 de enero de 2026
LA MALDAD Y ASTUCIA DEL HOMBRE
Esta mañana mi adorable Jesús iba y venía, pero siempre en silencio. Después me he sentido salir fuera de mí misma, y oía a Jesús que desde atrás me decía:
“El hombre dice -porque no hay ya rectitud- : “Hasta en tanto que las cosas estén de este modo no podremos tener ningún éxito en nuestros planes, finjamos virtud, finjámonos rectos, mostrémonos verdaderos amigos externamente, porque así será más fácil tejer nuestras redes y atraerlos al engaño, y cuando salgamos para atraparlos y hacerles mal, cada uno, creyéndonos amigos, los tendremos en nuestras manos”. Ve un poco hasta donde llega la astucia del hombre”.
Después de esto el Bendito Jesús queriendo un acto de reparación especial, parecía que me truncaba la vida ofreciéndome a la Divina Justicia. En el momento que esto hacía, yo creía que Jesús me hacía terminar esta vida, entonces le he dicho: “Señor, no quiero ir al Cielo sin Tus insignias, primero crucifícame y después llévame”.
Así me ha traspasado las manos y los pies con los clavos, y mientras esto hacía, con suma amargura mía, Él desapareció y yo me encontré en mí misma, y dije entre mí: “Aquí estoy aún. ¡Ah!, cuántas veces me la haces mi amado Jesús, tienes un arte especial para saberlo hacer, porque me haces creer que debo morir, y entonces yo me río del mundo, de las penas, me río de Ti mismo porque ha terminado el tiempo de estar separados, no habrá más intervalos de separación. Pero apenas comienzo a reír cuando me encuentro otra vez atada por las cadenas de la cárcel de este frágil cuerpo,y olvidando el haber comenzado a reír, continúo el llanto, los gemidos, los suspiros de mi separación de Ti. ¡Ah Señor, hazlo pronto, porque me siento violentada a irme!”.
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 3, 17 de Enero de 1900
viernes, 2 de enero de 2026
ASÍ COMO EN JESÚS, EN LAS ALMAS TODO DEBE CALLAR
martes, 21 de octubre de 2025
LOS BIENES TERRENOS DEBEN SERVIR PARA LA SANTIFICACIÓN, NO PARA SER ÍDOLOS PARA EL HOMBRE. CAUSA DE LOS CASTIGOS
Después de haber pasado días amarguísimos de privación, me sentía cansada y sin fuerzas, si bien iba ofreciendo estas mismas penas diciendo: “Señor, Tú sabes cuánto me cuesta el estar privada de Ti, pero me resigno a Tu Santa Voluntad, ofreciendo esta pena acerbísima como medio para atestiguarte mi amor y aplacarte. Estos tedios, fastidios, flaquezas, frialdades que siento, tengo intención de enviártelos como mensajeros de alabanzas y de reparaciones por mí y por todas las criaturas; esto tengo y esto Te ofrezco. Es cierto que Tú aceptas el sacrificio de la buena voluntad cuando se Te ofrece lo que uno puede sin reserva alguna, pero ven, porque no puedo más”.
Muchas veces me venía la tentación de conformarme a la justicia y pensaba que la causa por la que no venía era yo misma, porque cuando Jesús, en los días pasados me había dicho que si no me conformaba lo obligaría a que no viniera y a no decirme más nada para no tenerme descontenta, pero no tenía ánimo de hacerlo, mucho más porque la obediencia no lo consentía.
Mientras me encontraba entre estas amarguras, primero ha venido una luz, con una voz que decía: “A medida que el hombre se entromete en las cosas terrenas, así se aleja y pierde la estima de los bienes eternos. Yo he dado las riquezas para que se sirvan de ellas para su santificación, pero se han servido de ellas para ofenderme y formar un ídolo para su corazón, y Yo destruiré a las personas y a las riquezas junto con ellas”.
Después de esto he visto a mi amadísimo Jesús, pero tan sufriente, ofendido y airado con las gentes, que daba terror. Yo súbito he comenzado a decirle: “Señor, Te ofrezco Tus Llagas, Tu Sangre, el uso santísimo de Tus Santísimos Sentidos que hiciste en el curso de Tu vida mortal, para repararte las ofensas y el mal uso de los sentidos que hacen las criaturas”.
Y Jesús, tomando un aspecto serio y casi airado ha dicho: “¿Sabes tú cómo han llegado a ser los sentidos de las criaturas?. Como aquellos rugidos de las bestias feroces, que con sus rugidos alejan a los hombres en vez de atraerlos. Es tanta la podredumbre y la multiplicidad de las culpas que sale de sus sentidos, que me obligan a huir”.
Y yo: “¡Ah! Señor, como Te veo enojado. Si Tú quieres continuar mandando castigos, yo me quiero ir al Cielo, o bien quiero salir de este estado. ¿En qué aprovecha estar en él si ya no puedo más ofrecerme víctima para librar a las gentes?.”
Y Él, hablándome serio, tanto que me sentía aterrar, me ha dicho: “Tú quieres tocar los dos extremos, o que no haga nada, o que tú te quieres venir. ¿No te contentas conque las gentes sean perdonadas en parte?. ¿Crees tú que Corato sea el mejor y el que menos me ofende?. ¿Y el que lo haya perdonado en parte en comparación de las otras ciudades es cosa de nada?. Por eso conténtate y cálmate, y mientras Yo me ocupo en castigar a las gentes, tú acompáñame con tus suspiros y con tus sufrimientos, pidiéndome que los mismos castigos sirvan para la conversión de los pueblos”.
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 2, 21 de Octubre de 1899
miércoles, 24 de septiembre de 2025
TODO EL MAL DEL HOMBRE ESTÁ EN HABER PERDIDO EL GERMEN DE LA DIVINA VOLUNTAD. LA DIVINA VOLUNTAD: VESTIDO DEL ALMA
Encontrándome en mi habitual estado (1), mi dulce Jesús se hacía ver desnudado, que temblaba de frío y diciéndome:
“Hija Mía, cúbreme y caliéntame que tengo frío; mira, la criatura con el pecado se había despojado de todos los bienes, y Yo quise formarle una vestidura más bella, tejiéndola con Mis obras, adornándola con Mi Sangre y decorándola con Mis Llagas, ¿pero cuál no es Mi dolor al ver que me rechaza esta vestidura tan bella, contentándose de permanecer desnuda? Y Yo Me siento desvestido en ellas y siento su frío, por eso vísteme, porque tengo necesidad de ello”.
Y yo: “¿Cómo podré vestirte? Yo no tengo nada”.
Y Él: “Sí que podrás vestirme, tienes toda Mi Voluntad en tu poder, absórbela en ti y luego hazla salir, y me harás la más bella vestidura, una vestidura de Cielo y divina, ¡oh! cómo quedaré calentado y Yo te vestiré a ti con el vestido de Mi Voluntad, a fin de que podamos quedar vestidos con un mismo vestido, por eso la quiero de ti, para podértela dar a ti con justicia; si tú Me vistes a Mí, es justo que Yo te vista a ti para darte la correspondencia de lo que has hecho por Mí. Todo el mal en el hombre es que ha perdido el germen de Mi Voluntad, por eso no hace otra cosa que cubrirse con los más grandes delitos que lo degradan y lo hacen obrar como loco. ¡Oh, cuántas locuras están por cometer! Justa pena, porque quieren tener por Dios al propio yo”.
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 24 de Septiembre de 1922
1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.
jueves, 11 de septiembre de 2025
LA FINALIDAD PRIMARIA DE TODO LO QUE DIOS HA HECHO EN LA CREACIÓN Y REDENCIÓN, ES QUE LA CRIATURA VIVA EN EL DIVINO QUERER. SÓLO EN EL DIVINO QUERER HAY VERDADERO REPOSO
Continuando mi habitual estado (1), me abandonaba toda en el Santo Querer de mi dulce Jesús, y sintiendo necesidad de reposar decía entre mí: “También mi sueño en Tu Voluntad, no quiero otra cosa que tomar el verdadero reposo en los brazos de Tu Querer”.
Y Jesús: “Hija, extiende sobre todas las criaturas tu reposo como manto para cubrirlas a todas, porque sólo en Mi Querer hay verdadero reposo, y como Él lo envuelve todo, reposando en Mi Voluntad te extenderás sobre todos, para conseguir a todos el verdadero reposo. Cómo es bello ver a una criatura Nuestra reposar en los brazos de Nuestra Voluntad, pero para encontrar verdadero reposo es necesario que ponga en camino todos sus actos, sus palabras, su amor, sus deseos, etc., en Nuestro Querer, a fin de que conforme tomen su lugar en Él, así reciban el reposo, y Yo Me reposo en ellos. Todas las obras, sólo dan reposo cuando están ya cumplidas, pero si no están cumplidas dan siempre una preocupación, un quehacer que vuelve inquieto el verdadero reposo.
Ahora, el cumplimiento de la Obra de la Creación era que el hombre cumpliera en todo Nuestra Voluntad, Ella debía ser la vida, el alimento, la corona de la criatura, y como esto no se realiza todavía, la obra de la Creación no está cumplida aún, y ni Yo puedo reposar en ella, ni ella en Mí, Me da siempre qué hacer, y Yo anhelo este cumplimiento y reposo, por eso amo y quiero tanto que se conozca el modo de vivir en Mi Querer; jamás podré decir que la Obra de la Creación y de la Redención están cumplidas si no tengo todos los actos de la criatura, que como lecho se extiendan en Mi Querer para darme reposo. Y Yo, ¿qué bello reposo no daré a ella al verla regresar sobre las alas de Nuestra Voluntad, con el sello del cumplimiento de la Creación?. Mi Seno será su lecho, por eso no hay cosa que haya hecho que no tuviera por primera finalidad que el hombre tomara posesión de Mi Querer y Yo del suyo. En la Creación fue esta Mi finalidad primaria, en la Redención lo mismo; los Sacramentos instituidos, las tantas gracias hechas a Mis Santos, han sido semillas, medios para hacer llegar a esta posesión de Mi Querer, por eso no transgredas nada de lo que quiero sobre Mi Voluntad, sea con el escribir, sea con la palabra, sea con las obras. Sólo por los tantos preparativos que la han precedido puedes conocer que la cosa más grande, la más importante y la que más me interesa es el vivir en Mi Querer.
¿Quieres saber dónde fue sembrada esta semilla de Mi Querer?. En Mi Humanidad, en Ella germinó, nació y creció, así que en Mis Llagas, en Mi Sangre, se ve esta semilla que quiere trasplantarse en la criatura, para que ella tome posesión de Mi Voluntad y Yo de la suya, a fin de que la Obra de la Creación regrese al principio, como salió, no sólo por medio de Mi Humanidad sino también por medio de la misma criatura. Serán pocas, aunque fuera una sola, ¿y no fue uno solo aquél que sustrayéndose de Mi Querer desadornó, rompió Mis planes, destruyó la finalidad de la Creación?. Así una sola puede adornarla y realizarla en su finalidad, pero Mis obras no quedan jamás aisladas, así que tendré el ejército de las almas que vivirán en Mi Querer, y en ellas tendré la Creación reintegrada, toda bella y hermosa como salió de Mis manos, de otra manera no tendría tanto interés de hacerla conocer”.
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 11 de Septiembre de 1922
1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.
viernes, 29 de agosto de 2025
ADOREMOS LAS LLAGAS DE NUESTRO SEÑOR JUNTO CON LA PURÍSIMA VIRGEN MARÍA
Estaba escribiendo las Horas de la Pasión, y pensaba para mí: « ¡Cuántos sacrificios al escribir estas benditas Horas de la Pasión, especialmente al poner en papel ciertos actos internos que habían ocurrido sólo entre Jesús y yo! ¿Cuál será la recompensa que él me dará?».
Y Jesús, haciéndome escuchar su voz tierna y dulce, me dijo: «Hija Mía, como recompensa por haberlas escrito, por cada palabra que has escrito te daré un alma, un beso».
Y yo: «Amor mío, esto para mí; y a los que las hagan, ¿qué les darás?».
Y Jesús: «Si las hacen junto Conmigo y con Mi Misma Voluntad, por cada palabra que repitan les daré un alma, porque toda la mayor o menor eficacia de estas Horas de Mi Pasión está en la mayor o menor unión que tengan Conmigo. Y haciéndolas con Mi Voluntad, la criatura se esconde en Mi Voluntad, y obrando Mi Voluntad puedo hacer todos los bienes que quiero, aun por medio de una sola palabra. Y esto, cada vez que las hagan».
Oh Jesús, junto con Tu Madre Te beso el pie izquierdo suplicándote que quieras perdonarme a mí y a todas las criaturas por todas las veces que no hemos caminado hacia Dios.
Beso Tu pie derecho pidiéndote me perdones a mí y a todas las criaturas por todas las veces que no hemos seguido la perfección que Tú querías de nosotras.
Beso Tu mano izquierda pidiéndote nos comuniques Tu pureza.
Beso Tu mano derecha pidiéndote me bendigas todos mis latidos, mis pensamientos, los afectos, para que recibiendo el valor de Tu bendición sean todos santificados. Y bendiciéndome a mí bendice también a todas las criaturas y con Tu bendición sella la salvación de sus almas.
Oh Jesús, junto con Tu Madre Te abrazo y besándote el Corazón Te ruego que pongas en medio de Vuestros dos Corazones el mío para que se alimente continuamente de Vuestros amores, de Vuestros dolores, de Vuestros mismos afectos y deseos, en suma, de Vuestra misma Vida. Así sea.
Extraído de “Las Horas de la Pasión”, de las Revelaciones
de Nuestro Señor a Luisa Piccarreta. Primera Hora
lunes, 10 de marzo de 2025
EL SEÑOR LE HACE VER MUCHOS CASTIGOS
Estando en mi habitual estado se ha hecho ver mi siempre amable Jesús, todo amargado y afligido y me ha dicho: “Hija Mía, Mi Justicia se ha vuelto muy pesada, y son tantas las ofensas que Me hacen los hombres que no puedo sostenerlas más. Por lo tanto la guadaña de la muerte está a punto de matar a muchos, de improviso y de enfermedades, y además son tantos los castigos que verteré sobre el mundo, que serán una especie de juicio”.
¿Quién puede decir los tantos castigos que me ha hecho ver, y el modo como yo he quedado aterrorizada y espantada?. Es tanta la pena que siente mi alma, que creo es mejor pasarla en silencio.
Continúo diciendo porque la obediencia lo quiere; entonces me parecía ver las calles llenas de carne humana y la sangre que inundaba la tierra, ciudades sitiadas por enemigos que no perdonaban ni siquiera a los niños; me parecían como tantos animales salidos del Infierno, no respetaron ni iglesias ni Sacerdotes. Parecía que el Señor mandaba un castigo del Cielo, cuál sea no sé decirlo, sólo me parecía que todos recibiremos un golpe mortal, y quién quedará víctima de la muerte y quién se repondrá. Me parecía también ver las plantas secas y muchos otros males que deben venir sobre las cosechas. ¡Oh Dios, qué pena ver estas cosas y estar obligada a manifestarlas!. ¡Ah Señor, aplácate, yo espero que Tu Sangre y Tus Llagas sean nuestro remedio, o bien viértelos sobre esta pecadora, pues los merezco, de otra manera tómame y entonces estarás libre de hacer lo que quieras, pero mientras viva haré cuanto pueda para oponerme!.
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 2, 10 de Marzo de 1899


















