Mostrando entradas con la etiqueta Volumen 18. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Volumen 18. Mostrar todas las entradas

sábado, 15 de agosto de 2026

TODAS LAS COSAS CREADAS CAMINAN HACIA EL HOMBRE. LA FIESTA DE LA ASUNCIÓN SE DEBERÍA LLAMAR LA FIESTA DE LA DIVINA VOLUNTAD



                    Continuaba fundiéndome en el Santo Querer Divino para corresponder a mi Jesús con mi pequeño amor por todo lo que ha hecho por el género humano en la Creación; y mi amado Jesús, moviéndose en mi interior, para dar más valor a mi pequeño amor, hacía junto conmigo lo que yo hacía, y mientras estaba en esto me ha dicho: 

                    “Hija Mía, todas las cosas creadas fueron hechas para el hombre, y todas corren hacia él, no tienen pies, pero todas caminan, todas tienen un movimiento, o para encontrarlo o para hacerse encontrar: la luz del sol parte desde la altura de los cielos para encontrar a la criatura, iluminarla y calentarla; el agua camina para llegar hasta las vísceras humanas para quitarle la sed y refrescarla; las plantas, las semillas, caminan y desgarran la tierra, forman su fruto para darse al hombre, no hay cosa creada que no tenga un paso, un movimiento, hacia quien el Eterno Artífice las había dirigido en su creación. 

                    Mi Voluntad mantiene el orden, la armonía y las mantiene a todas en camino hacia las criaturas, así que es Mi Voluntad que camina siempre en las cosas creadas hacia la criatura, no se detiene jamás, es toda movimiento hacia quien tanto ama, sin embargo, ¿quién dice un gracias a Mi Voluntad que le lleva la luz del sol, el agua para beber para quitarle la sed, el pan para quitarle el hambre, el fruto, la flor para recrearlo y tantas otras cosas que le lleva para hacerlo feliz?. ¿No es justo que mi Voluntad, haciendo todo para él, el hombre hiciera todo para cumplir mi Voluntad?. 

                    ¡Oh! si tú supieras la fiesta que hace Mi Voluntad en las cosas creadas cuando camina y sirve a quien cumple Mi Voluntad. Mi Voluntad obrante y cumplida en la criatura, y Mi Voluntad obrante en las cosas creadas, mientras se encuentran juntas se besan, armonizan, se aman y forman el himno, la adoración a su Creador, y el portento más grande de toda la Creación. 

                    Las cosas creadas se sienten honradas cuando sirven a la criatura que es animada por esa misma Voluntad que forma su misma Vida de ellas; en cambio Mi Voluntad se pone en actitud de dolor en las mismas cosas creadas cuando debe servir a quien no cumple Mi Voluntad; he aquí por qué sucede que muchas veces las cosas creadas se ponen contra el hombre, lo golpean, lo castigan, porque ellas se vuelven superiores al hombre, conservando íntegra en ellas aquella Voluntad Divina por la cual fueron animadas desde el principio de su creación, y el hombre ha descendido a lo bajo, no conservando en él la Voluntad de su Creador”. 

                    Después de esto me he puesto a pensar en la Fiesta de mi Celestial Mamá Asunta al Cielo, y mi dulce Jesús con un acento tierno y conmovedor ha agregado: 

                    “Hija Mía, el verdadero nombre de esta Fiesta, debería ser: ‘La Fiesta de la Divina Voluntad’. Fue la voluntad humana la que cerró el Cielo, que destrozó los vínculos con su Creador, la que hizo salir todas las miserias, el dolor, y que puso término a las fiestas que la criatura debía gozar en el Cielo. Ahora, esta criatura, Reina de todos, con hacer siempre y en todo la Voluntad del Eterno, es más, se puede decir que Su vida fue sólo la Voluntad Divina, abrió el Cielo, se vinculó con el Eterno e hizo volver las fiestas en el Cielo con la criatura; cada acto que hacía en la Voluntad Suprema era una fiesta que iniciaba en el Cielo, eran soles que formaba como ornamentos de esta fiesta, eran músicas que enviaba para alegrar la Jerusalén Celestial, así que la verdadera causa de esta fiesta es la Voluntad Eterna obrante y cumplida en Mi Mamá Celestial, que obró tales prodigios en Ella, que dejó estupefactos a Cielos y tierra, encadenó al Eterno con los vínculos indisolubles de Amor, raptó al Verbo Eterno hasta Su Seno, los mismos Ángeles, raptados, repetían entre ellos: ‘¿De dónde tanta Gloria, tanto Honor, tanta Grandeza y tantos prodigios jamás vistos, en esta excelsa Criatura?. No obstante es del exilio que viene’. Y atónitos reconocían la Voluntad de su Creador como vida y obrante en Ella, y estremeciéndose decían: ‘¡Santa, Santa, Santa, Honor y Gloria a la Voluntad de nuestro Soberano Señor y Gloria y tres veces Santa Aquélla que ha hecho obrar a esta Suprema Voluntad!’. 

                    Así que es Mi Voluntad la que más que todo fue y es festejada en el día de la Asunción al Cielo de Mi Madre Santísima; fue Mi Voluntad únicamente la que la hizo ascender tan alto que la distinguió entre todas las criaturas, todo lo demás habría sido nada si no hubiera poseído el prodigio de Mi Querer. Fue Mi Voluntad que le dio la Fecundidad Divina y la hizo Madre del Verbo, fue Mi Voluntad la que le hizo ver y abrazar a todas las criaturas juntas, haciéndose Madre de todas y amando a todas con un Amor de Maternidad Divina, y haciéndola Reina de todos la hacía imperar y dominar. 

                    En aquel día Mi Voluntad recibió los primeros honores, la gloria y el fruto abundante de Su labor en la Creación, y comenzó su fiesta que jamás interrumpe por la glorificación de su obrar en Mi amada Madre; y si bien el Cielo fue abierto por Mí, y muchos Santos estaban ya en posesión de la Patria Celestial cuando la Reina Celestial fue asunta al Cielo, sin embargo la causa primaria era precisamente Ella, que había cumplido en todo la Suprema Voluntad, y por eso se esperó a Aquélla que tanto la había honrado y contenía el verdadero prodigio de la Santísima Voluntad para hacer la primera fiesta al Supremo Querer. 

                    ¡Oh, cómo todo el Cielo glorificaba, bendecía, alababa a la Eterna Voluntad cuando veía a esta sublime Reina entrar en el Empíreo, en medio de la Corte Celestial, toda fundida en el Sol Eterno del Querer Supremo!. La veían toda adornada por la potencia del Fiat Supremo, no había habido en Ella ni siquiera un latido que no tuviera impreso este Fiat, y atónitos la miraban y le decían: ‘Asciende, asciende más arriba, es justo que Aquélla que tanto ha honrado al Fiat Supremo y que por medio Suyo nos encontramos en la Patria Celestial, tenga el trono más alto y que sea nuestra Reina’. Y el más grande honor que recibió mi Mamá fue el ver glorificada la Divina Voluntad”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 18, 15 de Agosto de 1925



sábado, 24 de enero de 2026

LA DIVINA VOLUNTAD ES MADRE DE TODAS LAS VOLUNTADES HUMANAS. EN LA DIVINA VOLUNTAD NO HAY MUERTES




                    Me sentía abandonada por el Cielo y por la tierra, y pensaba entre mí que Jesús me había dicho hace ya mucho tiempo, que yo debía vivir en el duro exilio de la vida como si no existiera nadie más que Jesús y yo, todos debían desaparecer de mi mente y de mi corazón. Y ahora, después de que todo me ha desaparecido y habituada a vivir sólo con Jesús, también Él ha huido dejándome sola en poder de amarguras indecibles en el duro estado de aislamiento. ¡Oh! Dios, qué pena, ten piedad de mí, regresa a quien siente necesidad de tu Vida más que de la vida propia. Ahora, mientras esto pensaba y otras cosas más desgarradoras aún, que sería demasiado largo el decirlas, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior, y suspirando me ha dicho:

                    “Hija de Mi Supremo Querer, ánimo en tu aislamiento, éste sirve como compañía a Mi Voluntad abandonada por las criaturas; el dolor de su aislamiento, ¡oh, cómo es más duro que el tuyo!. Mi Voluntad es la Madre de todas las voluntades de las criaturas, Ella, como Madre ternísima se ha quedado en el centro de la Creación para dar a luz a las voluntades humanas y tenerlas todas en torno a Ella, subirlas sobre Sus rodillas, nutrirlas con la leche de Sus enseñanzas celestiales y hacerlas crecer a Su semejanza, dándoles toda la Creación donde entretenerse, y como Mi Voluntad es centro de cada cosa creada, a cualquier parte que las criaturas fueran, Ella como centro de cada cosa les estaría más que madre afectuosa siempre cerca, para no hacerles faltar jamás Sus cuidados maternos y para no dejarlas descender de Su nobleza y semejanza. Pero, ¡ay de Mí! Estas hijas, estas voluntades humanas paridas por esta Madre Celestial de Mi Voluntad, despreciando y no apreciando todos los cuidados maternos, Su amor, Sus ternuras y premuras, a pesar de que Ella está junto a ellas, las voluntades humanas están lejanas de esta Madre, muchas ni siquiera la conocen, otras la desprecian y hacen de Ella mofa. 

                    Pobre Madre que es Voluntad, en medio de tantas hijas paridas por Ella queda aislada, abandonada, y mientras todas toman de lo suyo para vivir, se sirven de todo para crecer a Su desemejanza y para ofenderla; ¿se puede dar dolor más grande para una madre que el abandono de sus propios hijos, no ser conocida por el parto de sus propias entrañas, y cambiándose en enemigas ofendan a Aquélla que las ha dado a luz?. Por eso el dolor del aislamiento de Mi Voluntad es grande e inconcebible. Por eso tu aislamiento sea la compañía de esta Madre aislada, que llora y busca a Sus hijas, que por cuanto llora, grita y llama a Sus hijas con las voces más tiernas, con las lágrimas más amargas, con los suspiros más ardientes y con las voces más fuertes de castigos, estas hijas ingratas se están lejanas del seno de Aquélla que las ha generado. Hija Mía, ¿no quieres tomar parte, como verdadera hija fiel de Mi Voluntad, en Su dolor y en Su aislamiento?”

                    Después me he puesto a hacer la adoración a mi Crucificado Jesús, y delante de mi mente pasaba una larga fila de soldados, todos armados, que no terminaba jamás. Yo habría querido pensar en mi Crucificado Jesús y ya no ver soldados, pero a pesar mío me veía obligada a ver estos soldados armados. Entonces pedía a mi dulce Jesús que alejara de mí esta vista a fin de que pudiera quedar libre con Él, y Jesús todo afligido me ha dicho:

                    “Hija Mía, cuanto más el mundo aparentemente parece en paz, alaba la paz, tanto más bajo aquella paz efímera y enmascarada esconden guerras, revoluciones y escenas trágicas para la pobre humanidad, y cuanto más parece que favorecen Mi Iglesia y la alaban, canten victorias y triunfos y prácticas de unión entre Estado e Iglesia, tanto más cercana está la contienda que preparan contra Ella. Así fue de Mí, hasta en tanto que no Me aclamaron Rey y Me recibieron en triunfo, Yo pude vivir en medio de los pueblos, pero después de Mi entrada triunfal en Jerusalén no me dejaron vivir más, y después de pocos días Me gritaron ‘crucifícalo’ y armándose todos contra Mí Me hicieron morir. Cuando las cosas no parten de un fondo de verdad, no tienen fuerza de reinar largamente, porque faltando la verdad falta el amor y falta la vida que las sostiene, y por eso es fácil que salga fuera lo que escondían y cambian la paz en guerra, los favores en venganzas. ¡Oh, cuántas cosas imprevistas están preparando!”.

                    Jesús ha desaparecido, y yo he quedado toda afligida y pensaba entre mí: “Mi amado Jesús me ha dicho tantas veces que yo soy la pequeña recién nacida de la Divina Voluntad, por eso recién nacida apenas, sin haber formado mi pequeña vida en este Querer Supremo. Jesús, ahora que tenía más necesidad de formar mi crecimiento me deja sola, entonces yo seré como un parto abortado de la Divina Voluntad, sin tener existencia. ¿No ves Amor mío en qué estado lamentable me encuentro, y cómo Tus mismos designios sobre mí se resuelven en la nada?. ¡Ah! si no quieres tener piedad de mí, ten piedad de Ti mismo, de Tus designios y de Tus trabajos que has hecho a mi pobre alma”. Pero mientras mi pobre mente quería adentrarse en el estado doloroso en el cual me encuentro, mi amado Bien ha salido de dentro de mi interior, y mirándome toda de la cabeza a los pies me ha dicho:

                    “Hija Mía, en Mi Voluntad no hay muertos ni abortos, y quien vive en Ella contiene por vida la Vida de Mi Voluntad, y aunque se sienta morir, o aun muerta, se encuentra en Mi Voluntad, la cual conteniendo la vida la hace resurgir a cada instante a nueva luz, a nueva belleza, gracia y felicidad, deleitándose en conservarla siempre pequeña en sí, para tenerla grande con Ella; pequeña pero fuerte, pequeña pero bella, recién nacida apenas, a fin de que nada de humano tenga, sino todo divino, así que su vida es sólo Mi Voluntad, la cual llevará a cabo todos Mis designios, sin que nada se pierda. Serás como la gota de agua sumergida en el gran mar, como un grano en las grandes masas de los graneros; por cuanto la gota de agua parezca como desaparecida en el mar y el grano en los innumerables granos, no se puede negar ni quitarle el derecho de que su vida existe. Por eso no temas, y haz de tal manera que pierdas tu vida para adquirir el derecho de tener por vida Mi sola Voluntad”. 

 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 18, 24 de Enero de 1926