Continuando mi acostumbrado giro en la Voluntad Suprema decía entre mí: “Mi Jesús, Tu Voluntad abraza y encierra todo, y yo a nombre de la primera criatura salida de Tus manos creadoras, hasta la última que será creada, intento reparar todas las oposiciones de las voluntades humanas hechas a la tuya, y de tomar en mí todos los actos de Tu adorable Voluntad que las criaturas han rechazado, para corresponderlos todos en Amor, en adoración, de modo que no haya acto Tuyo al que no corresponda un acto mío, para que encontrando en cada acto Tuyo mi pequeño acto como bilocado en el Tuyo, Tú quedes satisfecho y vengas a reinar como en triunfo sobre la tierra. ¿No es tal vez sobre los actos humanos que Tu Fiat Eterno quiere encontrar el apoyo donde dominar?. Por eso te ofrezco en cada acto Tuyo, el mío como terreno para hacerte extender Tu Reino”. Ahora, mientras esto pensaba y decía, mi siempre amable Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:
“Pequeña hija de Mi Querer, es justo, es necesario, es de derecho de ambas partes, tanto tuya como de Mi Voluntad, que quien es hija Suya siga la multiplicidad de los actos de Mi Querer, y Él los reciba en los suyos. Un padre sería infeliz si no sintiera a su lado a su hijo para ser seguido en sus actos por él, ni el hijo se sentiría amado por el padre si el padre haciéndolo a un lado no se hiciera seguir por su hijo.
Por eso, hija de Mi Voluntad y recién nacida en Ella significa precisamente esto: ‘Seguir como hija fiel todos sus actos’. Porque tú debes saber que Mi Voluntad salió en campo de acción en la Creación en los actos humanos de la criatura, pero para obrar quiere el acto de la criatura en el suyo para desarrollar su obrar y poder decir: ‘Mi Reino está en medio de mis hijos y propiamente en lo íntimo de sus actos’. Porque la criatura por cuanto toma de Mi Voluntad, Yo extiendo Mi Reino en ella, y ella extiende su reino en Mi Voluntad, pero según Me hace dominar en sus actos así ensancha sus confines en Mi Reino, y Yo doy y ella toma más alegría, más Felicidad, más Bienes y más Gloria, porque está establecido que en la Patria Celestial, tanto de Gloria, Bienaventuranzas, de Felicidad, recibirán por cuanto de Mi Voluntad han contenido en sus almas en la tierra; su gloria será medida por la misma Voluntad Mía que poseerán sus almas, no podrán recibir más porque su capacidad viene formada por aquella misma Voluntad Divina que han hecho y poseído mientras vivían sobre la tierra, y aunque Mi liberalidad quisiera darles más, les faltaría el lugar donde contenerlas y se desbordarían fuera.
Ahora hija Mía, de todo lo que Mi Voluntad ha establecido dar a las criaturas, de todos sus actos, hasta ahora poco han tomado, poco han conocido, porque Su Reino no ha sido conocido, mucho menos poseído, por lo tanto en el Cielo no puede dar toda su Gloria completa, ni todas las alegrías y felicidad que posee, porque se encuentra en medio de hijos incapaces y de pequeña estatura. Y por eso espera con tanto Amor y ansia el tiempo de Su Reino, para tener Su total dominio y dar de Su Fiat todo lo que había establecido dar a las criaturas, y así formarse los hijos capaces para poderles dar todos Sus bienes, y sólo estos hijos en la Patria Celestial completarán la Gloria a todos los Bienaventurados, a los hijos del Reino de mi Querer, porque habrán encerrado lo que Ella quería, al darle libre campo de acción y de dominio, por eso tendrán la Gloria esencial, porque tendrán la capacidad y el espacio donde contenerla, los demás, por medio de éstos tendrán la Gloria accidental y todos gozarán juntos la Gloria completa y la plena Felicidad de Mi Voluntad. Así que el Reino del Fiat Supremo será el pleno Triunfo del Cielo y de la tierra”.
Ahora pensaba entre mí: “Nuestro Señor en el Padrenuestro nos enseña a decir, a pedir, ‘hágase Tu Voluntad’, ¿entonces por qué dice que quiere que se viva en Ella?”. Y Jesús siempre benigno, moviéndose en mi interior me ha dicho:
“Hija Mía, el ‘hágase Tu Voluntad’ que Yo enseñé a pedir en el Padrenuestro, significaba que todos debían rogar que al menos hicieran la Voluntad de Dios, y esto es de todos los Cristianos y de todos los tiempos, no se puede decir Cristiano si no se dispone a hacer la Voluntad de su Padre Celestial. Pero tú no has pensado en la frase que viene inmediatamente después: ‘como en el Cielo así en la tierra’. El ‘como en el Cielo así en la tierra’ significa vivir en el Querer Divino, significa rogar que venga el Reino de Mi Voluntad a la tierra para vivir en Él.
En el Cielo no sólo hacen Mi Voluntad sino que viven en Ella, la poseen como cosa y Reino propio, y si la hicieran y no la poseyeran no sería plena su felicidad, porque la Verdadera Felicidad comienza en el fondo del alma. Hacer la Voluntad de Dios no significa poseerla, sino someterse a sus órdenes, en cambio vivir en Ella es posesión. Por eso en el Padrenuestro está la petición: en las palabras ‘Hágase Tu Voluntad’, que todos hagan la Voluntad Suprema; y en el ‘como en el Cielo así en la tierra’, que el hombre regrese en aquella Voluntad de donde salió, para readquirir su felicidad, los bienes perdidos y la posesión de su Reino Divino”.
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 20, 15 de Octubre de 1926












