lunes, 2 de febrero de 2026

EL ABANDONO EN DIOS FORMA LAS ALAS PARA VOLAR EN EL ÁMBITO DE LA ETERNIDAD. QUÉ ES LA ETERNIDAD.



                    Me sentía muy oprimida por la privación de mi dulce Jesús, y por otras razones que no es necesario escribir aquí, y mi amado Jesús moviéndose en mi interior y estrechándome a Él para darme fuerza, pues me sentía sucumbir, me ha dicho:

                    “Hija Mía, Mi Voluntad es vida y movimiento de todo, ¿pero sabes tú quién sigue su movimiento y toma el vuelo en Mi Eterno Querer, de manera que gira como gira Él en el ámbito de la Eternidad y se encuentra donde Él se encuentra y hace lo que Él hace?, El alma del todo abandonada en Mi Santa Voluntad; el abandono son las alas para volar junto con Mi Querer, en cuanto cesa el abandono así pierde el vuelo y quedan destruidas las alas. Así que todos sienten el movimiento, la Vida de Mi Voluntad, pero se quedan en el punto donde están, porque no hay movimiento que no parta de Mí, pero sólo quien tiene las alas del abandono en Mí, hace el mismo camino de Mi Voluntad, sobrevuela sobre todo, sea en el Cielo o en la tierra, entra en el ámbito de la Eternidad y gira en medio de las Tres Divinas Personas, penetra en los más íntimos lugares de Ellas, está al día de Sus Secretos y de Sus Bienaventuranzas. 

                    Sucede como a una máquina, donde en medio está la primera rueda y en torno a ella otras muchas pequeñas ruedecillas que son fijas; en cuanto se mueve la primera rueda todas las demás reciben el movimiento, pero nunca llegan a tocar a la primera rueda, ni saben nada de lo que ella hace ni de los bienes que contiene; en cambio otra pequeña ruedita que no esté fija, y que por medio de un mecanismo gire siempre por todas las ruedecillas para encontrarse en cada movimiento de la primera rueda, para hacer de nuevo su giro, esta ruedecilla girante sabe lo que hay en la primera rueda y toma parte en los bienes que ella contiene. 

                    Ahora, la primera rueda es Mi Voluntad, las ruedecillas fijas son las almas abandonadas a sí mismas, lo que las vuelve inmóviles en el bien; la ruedecilla girante es el alma que vive en Mi Voluntad, el mecanismo es el abandono todo en Mí, así que cada falta de abandono en Mí es un giro que pierdes en el ámbito de la Eternidad. ¡Si supieras qué significa perder un giro eterno!”.

                    Yo al oír esto he dicho: “¿Pero dime Amor mío, qué significa Eternidad y qué cosa es este giro eterno?”.

                    Y Jesús ha agregado: “Hija Mía, la Eternidad es un círculo inmenso, donde no se puede conocer ni dónde empieza ni dónde termina; en este círculo se encuentra Dios, sin principio y sin fin, donde posee Felicidad, Bienaventuranzas, Alegrías, Riquezas, Belleza, etc., infinitas. En cada movimiento divino, que no cesa jamás, hace salir de este círculo de la Eternidad nuevas felicidades, nuevas bellezas, nuevas bienaventuranzas, etc., pero esto nuevo es un acto jamás interrumpido; pero uno no es parecido al otro, distintos entre ellos, nuestros contentos son siempre nuevos; son tales y tantas nuestras bienaventuranzas, que mientras gozamos una, otra nos sorprende, y esto siempre y jamás terminan, son eternas, inmensas como Nosotros, y lo que es eterno tiene virtud de hacer surgir cosas siempre nuevas; lo antiguo, las cosas repetidas no existen en lo que es eterno. 

                    ¿Pero sabes tú quién toma más parte en el Cielo de lo nuevo que jamás se agota?. Quien más haya practicado el bien en la tierra, este bien será como el germen que le dará el conocimiento de Nuestras Bienaventuranzas, Alegrías, Bellezas, Amor, Bondad, etc., y según el bien que el alma haya practicado en la tierra, que tenga alguna armonía con nuestras variadas Bienaventuranzas, así se acercará a Nosotros y a grandes sorbos se llenará de aquella Bienaventuranza de la cual contenga el germen, hasta desbordarse fuera. 

                    De todo lo que contiene el círculo de la Eternidad tomaran parte; en cambio de los gérmenes adquiridos en la tierra, de ellos serán colmados. Sucederá como a uno que haya aprendido música, un trabajo, una ciencia; sonando la música, muchos escuchan y gozan, pero, ¿quién entiende?. ¿Quién siente penetrarle en la inteligencia y descenderle en el corazón todas aquellas notas de gozo o de dolor?. ¿Quién se siente como lleno y ve en acto las escenas que la música expresa?. Quien ha estudiado, quien se ha fatigado por aprenderla, los demás gozan pero no entienden, su gozo está sólo en la percepción del oído, pero todo su interior queda en ayunas; así también quien ha aprendido las ciencias, ¿quién goza más, uno que ha estudiado, que ha consumido su inteligencia en los libros, en tantas cosas científicas, o bien quien sólo las ha mirado?. 

                    Cierto, quien ha estudiado puede hacer ganancias justas, puede ocupar diversos puestos, en cambio el otro puede gozar con la sola vista si ve cosas que pertenecen a las ciencias; así de todas las demás cosas. 

                    Si esto sucede en la tierra, mucho más en el Cielo, donde la Justicia pesa con la Balanza del Amor cada pequeño acto bueno hecho por la criatura, y pone sobre ese acto bueno una felicidad, una alegría, una belleza interminables. Ahora, ¿qué será del alma que habrá vivido en Mi Querer, donde todos sus actos quedan con un germen eterno y divino?. El círculo de la Eternidad se verterá de tal forma en ella, que toda la Jerusalén Celestial quedará sorprendida y harán nuevas fiestas y recibirán nueva gloria”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 16, 2 de Febrero de 1924



sábado, 31 de enero de 2026

CORRESPONDENCIA A LA GRACIA



                    Después de que Jesús ha venido varias veces, pero siempre en silencio, yo me sentía un vacío y una pena porque no oía la voz dulcísima de mi dulce Jesús y Él, regresando, casi para contentarme me ha dicho: 

                    “La gracia es la vida del alma. Así como al cuerpo le da vida el alma, así la Gracia da vida al alma. Pero al cuerpo no le basta para tener vida el tener sólo al alma, sino que necesita también de un alimento para nutrirse y crecer a debida estatura, así al alma no le basta tener la Gracia para tener vida, sino que necesita un alimento para nutrirla y conducirla a debida estatura, ¿y cuál es este alimento?. Es la Correspondencia. Así que la Gracia y la correspondencia forman esa cadena que la conduce al Cielo, y a medida que el alma corresponde a la gracia, son formados los eslabones de esta cadena”. 

                    Después ha agregado: “¿Cuál es el pasaporte para entrar en el Reino de la Gracia?. Es la Humildad. El alma, mirando siempre su nada y descubriendo que no es otra cosa que polvo, que viento, toda su confianza la pondrá en la Gracia, tanto que la hará dueña, y la Gracia tomando el dominio sobre toda el alma, la conduce por el sendero de todas las virtudes y la hace llegar a la cima de la Perfección”. 

                    ¿Qué será el alma sin gracia?. Me parecía como el cuerpo sin el alma, que se vuelve pestilente y se llena de gusanos y podredumbre por todas partes, tanto que se hace objeto de horror a la misma vista humana; así el alma sin la gracia, se vuelve tan abominable que da horror a la vista, no de los hombres, sino de aquel Dios tres veces Santo. ¡Ah Señor, líbrame de tanta desgracia y del monstruo abominable del pecado!.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 3, 31 de Enero de 1900




martes, 27 de enero de 2026

EL ORDEN DE LAS VIRTUDES EN EL ALMA



                    Continúo quedando casi privada de mi dulce Jesús, mi vida desfallece por la pena, siento un tedio, un fastidio, un cansancio de la vida. Iba diciendo en mi interior: “¡Oh, cómo se ha prolongado mi exilio!. ¡Qué felicidad sería la mía si pudiera desatar las ataduras de este cuerpo y así mi alma emprendería libre el vuelo hacia mi sumo Bien!”. 

                    Entonces un pensamiento me ha dicho: “¿Y si tú vas al Infierno?”. Y yo, para no llamar al Demonio a combatirme, enseguida lo rechacé diciendo: “Pues bien, también desde el Infierno enviaré mis suspiros a mi dulce Jesús, también ahí quiero amarlo”. 

                    Mientras me encontraba en estos y otros pensamientos, que sería demasiada larga la historia si los dijera todos, el amable Jesús por poco tiempo se ha hecho ver, pero con un aspecto serio, y me ha dicho:

                    “No ha llegado aún tu tiempo”.

                    Después, con una luz intelectual me hacía comprender que en el alma todo debe estar ordenado. El alma posee muchos pequeños apartamentos donde cada virtud toma su lugar, y si bien se puede decir que una sola virtud contiene en sí a todas las demás, y que el alma poseyendo una sola, es cortejada por todas las otras virtudes; pero a pesar de esto todas son distintas entre ellas, tanto, que cada una tiene su lugar en el alma, y he aquí que todas las virtudes tienen su principio en el Misterio de la Sacrosanta Trinidad, que mientras es Una, son Tres Personas distintas, y mientras son Tres son Una. 

                    Comprendía también que estos apartamentos en el alma, o están llenos de virtud o del vicio opuesto a aquella virtud, y si no está ni la virtud ni el vicio, quedan vacíos. A mí me parecía como una casa que contiene muchas habitaciones, todas vacías, o bien, una llena de serpientes, otra de fango, otra llena de algunos muebles cubiertos de polvo, otra oscura. ¡Ah Señor, sólo Tú puedes poner en orden mi pobre alma!.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 3, 27 de Enero de 1900



sábado, 24 de enero de 2026

LA DIVINA VOLUNTAD ES MADRE DE TODAS LAS VOLUNTADES HUMANAS. EN LA DIVINA VOLUNTAD NO HAY MUERTES




                    Me sentía abandonada por el Cielo y por la tierra, y pensaba entre mí que Jesús me había dicho hace ya mucho tiempo, que yo debía vivir en el duro exilio de la vida como si no existiera nadie más que Jesús y yo, todos debían desaparecer de mi mente y de mi corazón. Y ahora, después de que todo me ha desaparecido y habituada a vivir sólo con Jesús, también Él ha huido dejándome sola en poder de amarguras indecibles en el duro estado de aislamiento. ¡Oh! Dios, qué pena, ten piedad de mí, regresa a quien siente necesidad de tu Vida más que de la vida propia. Ahora, mientras esto pensaba y otras cosas más desgarradoras aún, que sería demasiado largo el decirlas, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior, y suspirando me ha dicho:

                    “Hija de Mi Supremo Querer, ánimo en tu aislamiento, éste sirve como compañía a Mi Voluntad abandonada por las criaturas; el dolor de su aislamiento, ¡oh, cómo es más duro que el tuyo!. Mi Voluntad es la Madre de todas las voluntades de las criaturas, Ella, como Madre ternísima se ha quedado en el centro de la Creación para dar a luz a las voluntades humanas y tenerlas todas en torno a Ella, subirlas sobre Sus rodillas, nutrirlas con la leche de Sus enseñanzas celestiales y hacerlas crecer a Su semejanza, dándoles toda la Creación donde entretenerse, y como Mi Voluntad es centro de cada cosa creada, a cualquier parte que las criaturas fueran, Ella como centro de cada cosa les estaría más que madre afectuosa siempre cerca, para no hacerles faltar jamás Sus cuidados maternos y para no dejarlas descender de Su nobleza y semejanza. Pero, ¡ay de Mí! Estas hijas, estas voluntades humanas paridas por esta Madre Celestial de Mi Voluntad, despreciando y no apreciando todos los cuidados maternos, Su amor, Sus ternuras y premuras, a pesar de que Ella está junto a ellas, las voluntades humanas están lejanas de esta Madre, muchas ni siquiera la conocen, otras la desprecian y hacen de Ella mofa. 

                    Pobre Madre que es Voluntad, en medio de tantas hijas paridas por Ella queda aislada, abandonada, y mientras todas toman de lo suyo para vivir, se sirven de todo para crecer a Su desemejanza y para ofenderla; ¿se puede dar dolor más grande para una madre que el abandono de sus propios hijos, no ser conocida por el parto de sus propias entrañas, y cambiándose en enemigas ofendan a Aquélla que las ha dado a luz?. Por eso el dolor del aislamiento de Mi Voluntad es grande e inconcebible. Por eso tu aislamiento sea la compañía de esta Madre aislada, que llora y busca a Sus hijas, que por cuanto llora, grita y llama a Sus hijas con las voces más tiernas, con las lágrimas más amargas, con los suspiros más ardientes y con las voces más fuertes de castigos, estas hijas ingratas se están lejanas del seno de Aquélla que las ha generado. Hija Mía, ¿no quieres tomar parte, como verdadera hija fiel de Mi Voluntad, en Su dolor y en Su aislamiento?”

                    Después me he puesto a hacer la adoración a mi Crucificado Jesús, y delante de mi mente pasaba una larga fila de soldados, todos armados, que no terminaba jamás. Yo habría querido pensar en mi Crucificado Jesús y ya no ver soldados, pero a pesar mío me veía obligada a ver estos soldados armados. Entonces pedía a mi dulce Jesús que alejara de mí esta vista a fin de que pudiera quedar libre con Él, y Jesús todo afligido me ha dicho:

                    “Hija Mía, cuanto más el mundo aparentemente parece en paz, alaba la paz, tanto más bajo aquella paz efímera y enmascarada esconden guerras, revoluciones y escenas trágicas para la pobre humanidad, y cuanto más parece que favorecen Mi Iglesia y la alaban, canten victorias y triunfos y prácticas de unión entre Estado e Iglesia, tanto más cercana está la contienda que preparan contra Ella. Así fue de Mí, hasta en tanto que no Me aclamaron Rey y Me recibieron en triunfo, Yo pude vivir en medio de los pueblos, pero después de Mi entrada triunfal en Jerusalén no me dejaron vivir más, y después de pocos días Me gritaron ‘crucifícalo’ y armándose todos contra Mí Me hicieron morir. Cuando las cosas no parten de un fondo de verdad, no tienen fuerza de reinar largamente, porque faltando la verdad falta el amor y falta la vida que las sostiene, y por eso es fácil que salga fuera lo que escondían y cambian la paz en guerra, los favores en venganzas. ¡Oh, cuántas cosas imprevistas están preparando!”.

                    Jesús ha desaparecido, y yo he quedado toda afligida y pensaba entre mí: “Mi amado Jesús me ha dicho tantas veces que yo soy la pequeña recién nacida de la Divina Voluntad, por eso recién nacida apenas, sin haber formado mi pequeña vida en este Querer Supremo. Jesús, ahora que tenía más necesidad de formar mi crecimiento me deja sola, entonces yo seré como un parto abortado de la Divina Voluntad, sin tener existencia. ¿No ves Amor mío en qué estado lamentable me encuentro, y cómo Tus mismos designios sobre mí se resuelven en la nada?. ¡Ah! si no quieres tener piedad de mí, ten piedad de Ti mismo, de Tus designios y de Tus trabajos que has hecho a mi pobre alma”. Pero mientras mi pobre mente quería adentrarse en el estado doloroso en el cual me encuentro, mi amado Bien ha salido de dentro de mi interior, y mirándome toda de la cabeza a los pies me ha dicho:

                    “Hija Mía, en Mi Voluntad no hay muertos ni abortos, y quien vive en Ella contiene por vida la Vida de Mi Voluntad, y aunque se sienta morir, o aun muerta, se encuentra en Mi Voluntad, la cual conteniendo la vida la hace resurgir a cada instante a nueva luz, a nueva belleza, gracia y felicidad, deleitándose en conservarla siempre pequeña en sí, para tenerla grande con Ella; pequeña pero fuerte, pequeña pero bella, recién nacida apenas, a fin de que nada de humano tenga, sino todo divino, así que su vida es sólo Mi Voluntad, la cual llevará a cabo todos Mis designios, sin que nada se pierda. Serás como la gota de agua sumergida en el gran mar, como un grano en las grandes masas de los graneros; por cuanto la gota de agua parezca como desaparecida en el mar y el grano en los innumerables granos, no se puede negar ni quitarle el derecho de que su vida existe. Por eso no temas, y haz de tal manera que pierdas tu vida para adquirir el derecho de tener por vida Mi sola Voluntad”. 

 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 18, 24 de Enero de 1926



jueves, 22 de enero de 2026

CUANDO DIOS ES DEUDOR DEL ALMA



                    Estaba pensando en las tantas privaciones de Nuestro Señor, y en que años atrás, una vez, habiendo esperado varias horas a Nuestro Señor, cuando vino yo me lamentaba con Él porque me había hecho esperar para venir, y el Bendito Jesús me dijo: 

                    “Hija Mía, cuando Yo te sorprendo previniendo tus deseos de quererme y vengo sin hacerte esperar, tú quedas deudora de Mí; pero cuando te hago esperar un poco y después vengo, Yo quedo deudor tuyo, ¿te parece poco que un Dios te dé la ocasión de ser deudor tuyo?”.

                     Y decía entre mí: Entonces eran horas, pero ahora que son días, ¿quién sabe cuántas deudas ha contraído conmigo?. Creo que son innumerables, porque muchas me está haciendo. Pero después pensaba entre mí: “¿Y para qué me sirve tener un Dios deudor?. Creo que para Jesús lo mismo es tenerlo como deudor que ser uno deudor de Él, porque Él en un momento puede dar tanto al alma, que equivalga y sobrepase las deudas que tenga, y he aquí que las deudas quedan anuladas”. Pero mientras esto pensaba, el Bendito Jesús en mi interior me ha dicho: 

                    “Hija Mía, tú dices disparates, además de los dones espontáneos que Yo doy a las almas, están los dones de vínculo. A las almas, dones espontáneos puedo darles o puedo no darles, en Mí está la elección, porque ningún vínculo Me ata, pero a las almas de los dones de vínculo, como en tu caso, Me siento vinculado, obligado a darle lo que quiere, a concederle Mis dones. 

                    Imagínate un señor y dos personas, una de estas dos personas tiene su dinero en manos de aquel señor, la otra no; tanto a una como a otra ese señor puede dar lo que quiera, ¿pero quién está más segura de obtener del señor en caso de una necesidad, la que tiene su dinero en manos de aquel señor o la que no tiene?. Ciertamente la que tiene su dinero depositado tendrá las buenas disposiciones, el valor, la confianza para ir a pedir lo que está depositado en las manos de aquel señor, y si lo ve titubear en darle, le dirá francamente: “Dámelo pronto, porque finalmente no te pido lo tuyo, sino lo mío”. Mientras que si va la otra persona que no tiene nada en manos de aquel señor, irá tímida, sin confianza y estará a lo que aquél quiera, si quiere darle alguna ayuda o no. Esta es la diferencia que hay entre el tenerme de deudor y no tenerme como tal. ¡Si tú comprendieras los bienes inmensos que produce este contraer crédito Conmigo!”.

                    Agrego que mientras escribía, pensaba entre mí otra tontería: “Cuando esté en el Cielo, mi amado Jesús, sentirás enfado de haber contraído tantas deudas conmigo, mientras que si vienes aquí, quedando yo deudora, Tú que eres tan bueno, en el primer encuentro que tengamos me perdonarás todas mis deudas, pero yo que soy mala no lo haré, me haré pagar aun un respiro de espera”. Pero mientras esto pensaba, en mi interior me ha dicho:

                    “Hija Mía, no sentiré enfado sino contento, porque Mis deudas son deudas de amor, y deseo más ser deudor que tenerte como deudora mía, porque estas deudas que contraigo contigo, mientras son deudas para Mí, serán prendas y tesoros que conservaré en Mi Corazón eternamente, que te darán el derecho de ser amada por Mí más que a los demás, y esto será una alegría, una Gloria de más para Mí, y tú tendrás pagado aun el respiro, el minuto, el deseo, el latido; y por cuanto más seas prepotente y avara en el exigir, más Me darás gusto y más te daré. ¿Estás contenta así?”.

                    Yo he quedado confundida y no he podido decir nada más.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 8, 22 de Enero de 1909



lunes, 19 de enero de 2026

LA PALABRA DE JESÚS ES ETERNA. JESÚS QUIERE AL SACERDOTE LIBRE DE LAS ATADURAS DE LA FAMILIA. EL ESPÍRITU DE LOS SACERDOTES DE ESTOS TIEMPOS ES: ESPÍRITU DE VENGANZA, DE ODIO, DE INTERÉS, DE SANGRE

 


                    Escuchando las dificultades de los Sacerdotes, especialmente sobre el romper del todo la atadura de la familia, y que era imposible llevarlo a cabo en el modo como decía el Bendito Jesús, y que si fuera verdad que Él así lo quiere, que le hablara al Papa, para que él que tiene autoridad pudiese ordenar a todos y ponerse a la cabeza de la obra, yo estaba diciéndole otra vez al Bendito Jesús todo esto, y me lamentaba con Él diciendo: “Sumo Amor mío, ¿no tenía yo razón al decirte que fueras a las cabezas para decirles a ellos estas cosas, en vez de decírmelas a mí, ignorante?. ¿Qué puedo hacer yo?”. 

                    Y mi siempre amable Jesús ha dicho: 

                    “Hija Mía, escribe, no temas, Yo Estoy contigo, Mi Palabra es eterna, y lo que no puede hacer de bien aquí, puede hacer bien en otra parte, lo que no se puede llevar a cabo en estos tiempos, se llevará a cabo en otros tiempos, pero así quiero al Sacerdote, libre de la atadura de la familia. ¡Ah! tú no sabes cuál es el espíritu de los Sacerdotes de estos tiempos, no es nada diferente del de los seglares, espíritu de venganza, de odio, de interés, de sangre. Ahora, debiendo vivir juntos, si uno gana más que el otro y no deja su ganancia para bien de todos, quién se sentirá antepuesto, quién defraudado, quién humillado, creyendo que también él es bueno para hacer aquella ganancia, y por lo tanto aparecen las riñas, los rencores, los disgustos y llegarán aún a las manos. 

                    Te lo ha dicho tu Jesús y basta, este punto es necesario, es la columna, es el fundamento, es la vida, es el alimento de esta obra; si pudiese ir a los jefes Yo no habría insistido tanto. Además, mira un poco hija Mía cómo son burdos e ignorantes en las cosas divinas, Yo no tengo su modo de pensar, que van buscando, humillándose y poniéndose a las órdenes de las dignidades, Yo al comunicarme a las almas no miro a las dignidades, ni si son Obispos o Papas, sino que miro si están despojados de todo y de todos, miro si en ellos, todo, todo es amor para Mí, miro si se hacen escrúpulo de volverse jefes aun de un solo respiro, de un latido, y encontrándolos todo amor, no miro si son ignorantes, bajos, pobres, despreciados y polvo; el mismo polvo lo convierto en oro, lo transformo en Mí, le comunico todo Mí Mismo, le confío los más íntimos secretos Míos, le doy parte en Mis alegrías y en Mis dolores, es más, viviendo en Mí en virtud del Amor, no es de maravillar que estén al día de Mi Voluntad sobre las almas y sobre Mi Iglesia. Una es la vida de ellos Conmigo, uno el Querer y una es la Luz con la cual ven la Verdad según el punto de vista divino y no según el humano, y por eso Yo no tengo que trabajar en comunicarme a estas almas, y las elevo por encima de todas las dignidades”. 

                    Después, estrechándome y besándome me ha dicho:

                    “Bella hija Mía, pero bella de Mi misma belleza, ¿te afliges por las cosas que dicen?. No te aflijas, pregunta al padre B. pobre hijo Mío, cuánto ha sufrido por causa Mía por los Superiores, por sus compañeros y por los demás, hasta declararlo necio, hechicero, hasta llegar a creer un deber el castigarlo, ¿y cuál era su delito?. ¡El amor!. 

                    Sintiendo los otros vergüenza de su vida frente a la suya, le han hecho guerra y le hacen guerra. ¡Ah, cómo es costoso el delito del amor!. Mucho Me cuesta a Mí el amor y mucho les cuesta a Mis amados hijos. Pero Yo lo amo mucho, y por lo que ha sufrido, en premio le he dado a Mí Mismo y moro en él. Pobre hijo Mío, no lo dejan libre, lo espían por todas partes, lo que no hacen con los demás, quien sabe y a lo mejor puedan encontrar materia para corregirlo y mortificarlo, pero Yo estando con él vuelvo vanas sus artes, dale ánimos, pero, ¡oh, cómo será terrible el juicio que haré de estos tales que osan maltratar a Mis amados hijos!”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 10, 19 de Enero de 1911


sábado, 17 de enero de 2026

LA MALDAD Y ASTUCIA DEL HOMBRE



                    Esta mañana mi adorable Jesús iba y venía, pero siempre en silencio. Después me he sentido salir fuera de mí misma, y oía a Jesús que desde atrás me decía:

                    “El hombre dice -porque no hay ya rectitud- : “Hasta en tanto que las cosas estén de este modo no podremos tener ningún éxito en nuestros planes, finjamos virtud, finjámonos rectos, mostrémonos verdaderos amigos externamente, porque así será más fácil tejer nuestras redes y atraerlos al engaño, y cuando salgamos para atraparlos y hacerles mal, cada uno, creyéndonos amigos, los tendremos en nuestras manos”. Ve un poco hasta donde llega la astucia del hombre”. 

                    Después de esto el Bendito Jesús queriendo un acto de reparación especial, parecía que me truncaba la vida ofreciéndome a la Divina Justicia. En el momento que esto hacía, yo creía que Jesús me hacía terminar esta vida, entonces le he dicho: “Señor, no quiero ir al Cielo sin Tus insignias, primero crucifícame y después llévame”. 

                    Así me ha traspasado las manos y los pies con los clavos, y mientras esto hacía, con suma amargura mía, Él desapareció y yo me encontré en mí misma, y dije entre mí: “Aquí estoy aún. ¡Ah!, cuántas veces me la haces mi amado Jesús, tienes un arte especial para saberlo hacer, porque me haces creer que debo morir, y entonces yo me río del mundo, de las penas, me río de Ti mismo porque ha terminado el tiempo de estar separados, no habrá más intervalos de separación. Pero apenas comienzo a reír cuando me encuentro otra vez atada por las cadenas de la cárcel de este frágil cuerpo,y olvidando el haber comenzado a reír, continúo el llanto, los gemidos, los suspiros de mi separación de Ti. ¡Ah Señor, hazlo pronto, porque me siento violentada a irme!”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 3, 17 de Enero de 1900




miércoles, 14 de enero de 2026

NO SE ES DIGNO SI NO SE VACÍA DE TODO. EN QUÉ CONSISTE LA VERDADERA EXALTACIÓN



                    Estando en mi habitual estado (1) ha venido mi adorable Jesús y me ha dicho:

                    “Hija Mía, no puede ser verdaderamente digno de Mí, sino sólo quien ha vaciado todo de dentro de sí, y se ha llenado todo de Mí, de modo de formar de sí mismo un objeto todo de Amor Divino, tanto, que Mi Amor debe llegar a formar su vida y a amarme no con su amor, sino con Mi Amor”.

                    Después ha agregado: 

                    “¿Qué significan aquellas palabras: “Ha depuesto del trono a los poderosos y ha exaltado a los pequeños?”. Que el alma destruyéndose del todo a sí misma se llena toda de Dios, y amando a Dios con Dios mismo, Dios exalta al alma a un Amor Eterno, y esta es la verdadera y la más grande exaltación y a la vez la verdadera humildad”.

                    Después ha continuado: “La verdadera señal para conocer si se posee este Amor, es si el alma no se ocupa de ninguna otra cosa más que de amar a Dios, de hacerlo conocer, y hacer que todos lo amen”.

                    Después, retirándose en mi interior he oído que rezaba diciendo:

                    “Siempre Santa e indivisible Trinidad, os adoro profundamente, os amo intensamente, os agradezco perpetuamente por todos y en los corazones de todos”. 

                    Y así la he pasado, oyendo casi siempre que rezaba dentro de mí y yo junto con Él.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 4, 14 de Enero de 1902


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.



domingo, 11 de enero de 2026

LAS ALMAS QUE VIVEN EN EL DIVINO QUERER, SERÁN AL CUERPO MÍSTICO DE LA IGLESIA COMO PIEL AL CUERPO, Y LLEVARÁN A TODOS SUS MIEMBROS LA CIRCULACIÓN DE VIDA



                    Encontrándome en mi habitual estado (1), estaba pensando en el Santo Querer Divino y decía entre mí: “Todos los hijos de la Iglesia son miembros del Cuerpo Místico, del cual Jesús es la cabeza; ¿cuál será el lugar que ocuparán las almas que hacen la Voluntad de Dios en este Cuerpo Místico?” Y Jesús, siempre benigno, al venir me ha dicho:

                    “Hija Mía, la Iglesia es Mi Cuerpo Místico, del cual Yo Me glorío de Ser la cabeza, pero para poder entrar en este Cuerpo Místico los miembros deben crecer a debida estatura, de otra manera deformarían Mi Cuerpo; pero ¡ay! cuántos no sólo no tienen la debida proporción, sino que están putrefactos, llagados, tanto que dan asco a Mi Cabeza y a los otros miembros sanos. 

                    Ahora, las almas que viven en Mi Querer o vivirán, serán al Cuerpo de Mi Iglesia como la piel al cuerpo; el cuerpo contiene piel interna y piel externa, y como en la piel está la circulación de la sangre que da vida a todo el cuerpo, y es en virtud de esta circulación que los miembros llegan a debida estatura, si no fuera por la piel y por la circulación de la sangre, el cuerpo humano sería horrible a la vista y los miembros no crecerían a debida proporción. 

                    Ve entonces cuánto Me son necesarias estas almas que viven en Mi Querer, habiéndolas destinado como piel al Cuerpo de Mi Iglesia y como circulación de vida a todos los miembros, serán ellas las que darán el debido crecimiento a los miembros no crecidos, las que sanarán los miembros llagados y las que con su continuo vivir en Mi Querer restituirán la frescura, la belleza, el esplendor a todo el Cuerpo Místico, haciéndolo todo igual a la Cabeza, que reinará con toda majestad sobre estos miembros. 

                    He aquí por qué no podrá llegar el fin de los días si no tengo estas almas que vivan como perdidas en Mi Querer, ellas Me interesan más que todo. ¿Qué ridículo haría este Cuerpo Místico en la Jerusalén Celestial sin ellas?. Y si esto es lo que Me interesa más que todo a Mí, también debe interesarte más que todo a ti, si Me amas, y Yo, de ahora en adelante daré a todos tus actos hechos en Mi Querer virtud de circulación de vida a todo el Cuerpo Místico de la Iglesia, como circulación de sangre al cuerpo humano, tus actos extendidos en la inmensidad de Mi Querer se extenderán sobre todos, y como piel cubrirán estos miembros, dándoles el debido crecimiento, por eso sé atenta y fiel”. 

                    Después estaba rezando toda abandonada en el Querer de Jesús, y casi sin pensarlo he dicho: “Amor mío, todo en Tu Querer: mis pequeñas penas, mis oraciones, mi latido, mi respiro, todo lo que soy y puedo unido a todo lo que eres Tú para dar el debido crecimiento a los miembros del Cuerpo Místico”. Jesús al oírme, de nuevo se ha hecho ver y sonriendo de satisfacción ha agregado:

                    “Cómo es bello ver en tu corazón Mis verdades como fuentes de vida, que inmediatamente tienen su desarrollo y el efecto para el cual se han comunicado. Por eso, corresponde, y Yo tendré el honor de que en cuanto vea desarrollada una verdad, una nueva fuente de verdad haré surgir”.


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 13, 11 de Enero de 1922





viernes, 9 de enero de 2026

JESÚS LA QUIERE UNIDA A ÉL COMO UN RAYO AL SOL, DEL CUAL RECIBE LA VIDA, EL CALOR Y EL ESPLENDOR



                    Esta mañana me sentía toda oprimida y aplastada, tanto, que estaba en busca de alivio; mi único Bien me ha hecho esperar largamente su venida, y al venir me ha dicho: 

                    “Hija Mía, ¿no tomé Yo sobre Mí por amor tuyo tus pasiones, miserias y debilidades?. ¿Y no quisieras tú tomar sobre ti las de los demás por amor Mío?”. 

                    Después ha agregado: 

                    “Lo que quiero es que tú estés siempre unida Conmigo, como un rayo de sol que está siempre fijo en el centro del sol, y que de él recibe la vida, el calor y el esplendor. Supón tú que un rayo se pudiera separar del centro del sol, ¿en qué se convertiría?. En cuanto saliera perdería la vida, la luz y el calor, y volvería a las tinieblas reduciéndose a la nada. Tal es el alma, mientras está unida Conmigo, en Mi Centro, se puede decir que es como un rayo de sol que vive y recibe luz del sol, camina donde él quiere, en suma, está en todo a disposición y a la voluntad del sol; si después se distrae de Mí, se desune, queda toda en tinieblas, fría, y no siente en sí aquel impulso supremo de Vida Divina”. 

                    Dicho esto ha desaparecido.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 4, 9 de Enero de 1901