miércoles, 4 de marzo de 2026

ANIVERSARIO DE LUISA PICCARRETA

 



NACIMIENTO Y PRIMEROS AÑOS

               Luisa Piccarreta nació el 23 de Abril de 1865, Domingo “in Albis”, el primero después de Pascua y a finales del mismo día de su nacimiento sería bautizada en la Iglesia Matriz del pueblo. Su padre gestionaba los campos de la familia Mastrorilli, por lo que con su mujer y sus cinco hijas, se trasladaba durante largas temporadas a una finca situada en la meseta de Murgia, en Puglia. Desde temprana edad era normal que Luisa niña dedicara mucho tiempo a esconderse, para sumirse por largas horas en la oración; comenzaba para Luisa la aventura divina que la llevaría por las sendas del sufrimiento y de la Santidad.

               A los 9 años, y según las costumbres de la época, Luisa recibió el mismo día la Primera Comunión y la Confirmación, y comenzó a escuchar la voz de Jesús en su interior; como Maestro la corrige y guía en la vida espiritual para que alcance la perfección, educándola en la mortificación de la voluntad de amor. 

               Con apenas 11 años se unió a las "Hijas de María", Congregación laical, asistida en Corato por el Sacerdote Fray Michele De Benedictis, e inicialmente ubicada en la iglesia del ex convento de los Capuchinos. En este lugar se encuentra también un Instituto femenino de señoritas, hijas de familias pudientes, confiado a las Religiosas de la Caridad de la Inmaculada Concepción de Ivrea. Aquí Luisa frecuentará sólo las primeras clases de la escuela elemental, teniendo a las Religiosas como maestras.

               A los dieciocho años aproximadamente, desde el balcón de su casa, situada en la entonces Calle Nazario Sauro -actualmente Vía Luisa Piccarreta- tuvo la visión de Jesús sufriente bajo la cruz, que, elevando Sus ojos hacia ella, pronunció estas palabras: "¡Alma, ayúdame!". Desde ese momento se encendió en Luisa un ansia insaciable de padecer por Jesús y por la salvación de las almas. Así comenzaron aquellos sufrimientos físicos que, añadidos a los espirituales y morales, llegaron al heroísmo.

LA "PETRIFICACIÓN" O "ESTADO HABITUAL"

               Sus padres no notaron la intensa vida interior de Luisa hasta que en la Primavera de 1888, cuando estaba en la hacienda en la localidad llamada "Torre Desesperada", Luisa manifestó un misterioso y siempre más frecuente estado de sufrimiento que la hacía perder los sentidos y la sumía en un estado de "petrificación" durante el cual tenía visiones de Nuestro Señor Jesucristo, quien la escogió como víctima. 

               Los fenómenos de la pérdida de los sentidos y de la rigidez corporal se suceden cada vez más frecuentemente, tanto que la obligan a permanecer en la cama; son algo así como los preludios de aquello a lo que Luisa llamará "vida nueva". Pronto empiezan las incomprensiones familiares y la visita del médico, que incapaz de dar un diagnóstico certero, no encuentra nada mejor que sugerir la "visita" de un Sacerdote; aparece el Padre agustino Cosma Loiodice, que conocía a Luisa a través de la Congregación de las Hijas de María. Con gran sorpresa, sólo la bendición sacerdotal la libró de inmediato del estado de "petrificación" en que se encontraba y esto seguirá sucediendo durante aproximadamente cuatro años.

               En ausencia de Fray Cosma algunos Sacerdotes rehusaron asistir a Luisa, por la "complejidad" de los hechos sobrenaturales que padecía; tampoco faltaron clérigos que la tildaron de "neurótica" o "exaltada" (1) . Es entonces cuando su madre interviene y se dirige al Arzobispo de Trani, Mons. Giuseppe Bianchi de Dottula, para que designe a un Sacerdote que se ocupe de la vida espiritual de Luisa. El Prelado dispone que sea Don Michele De Benedictis el nuevo Confesor.

               Luisa abre el corazón a su Director Espiritual y le cuenta por primera vez lo que le sucede cuando pierde los sentidos, todo lo referente a sus visiones y a su vida interior. En este período se inicia otro fenómeno que luego acompañará a Luisa durante el resto de la vida: después de haber comido, en un espasmo, se vio obligada a devolver lo que había comido; a pesar de devolverla, todos los que fueron testigos alguna vez del hecho, aseguraban que la comida se presentaba en perfectas condiciones y acompañada de un agradable perfume. Don Michele, no está del todo convencido de lo extraordinario de esos fenómenos, por eso la prueba imponiéndole con la "obediencia" muchas cosas que ciertamente no le darán alivio.



              En la segunda quincena de Noviembre de 1887, Luisa, con el consentimiento de su Director, acepta quedarse completamente postrada en cama, ofreciéndose como "víctima voluntaria". Inicialmente cree que debe ser por cuarenta días para implorar la paz por la guerra en África, pero más adelante entenderá que Jesús le pide que este sacrificio sea continuo por el resto de su vida. Hasta su muerte, alrededor de 60 años, permanece en su lecho, sentada, sin enfermedad ni llagas por la posición, aparentemente recostada sobre tres almohadas que realmente no toca, sino que sirven para ocupar el espacio. Mientras por la noche cae en su "estado habitual" de malestar con la "petrificación", con frecuencia su alma deja su cuerpo para estar con Jesús y escuchar Sus enseñanzas. En muchas ocasiones la habitación de Luisa emanará perfumes sobrenaturales, diversas fragancias que dejarían una sensación de paz en todos los que las percibían.

TERCIARIA DOMINICA

               Luisa profesará como Terciaria Dominica con apenas 17 años, en la cripta del Santuario de Santa María Greca; como es costumbre al ingresar en una Orden, torna su nombre por el de Sor Magdalena. Este amor por la Orden de Santo Domingo lo plasma en una sincera devoción por el Fundador y también por la gran Santa Catalina de Siena, cuyas fiestas prepara cada año con una Novena en su honor, también rezará hasta el final de su vida el Oficio propio de los Terciarios Dominicos.

              El 21 de Octubre de 1888, Festividad de la Pureza de la Virgen María, vive el primer Desposorio Místico con Jesús en presencia de la Virgen María y de Santa Catalina de Siena. Éste se renueva el 7 de Septiembre de 1890, vísperas de la Natividad de María, con la presencia de la Santísima Trinidad, y obtiene el don de poder percibir sensiblemente la "habitación" de las Tres Divinas Personas en su alma. Finalmente, en la Fiesta de la Exaltación de la Cruz de 1894, vive el místico Desposorio de la Cruz en los lugares de la Pasión en Jerusalén. En esta ocasión recibe los estigmas pero que, después de haberlo pedido insistentemente, quedarán invisibles; gracias a esta experiencia recibiría también una profunda conciencia de sus pecados, sintiendo por ellos un vivo dolor.

               Cuando en 1898 Don Michele De Benedictis deja la dirección espiritual de Luisa, el Arzobispo Tommaso de Stefano nombró como sucesor al Canónigo Don Gennaro Di Gennaro, que la acompañará durante veinticuatro años.

               A causa de su definitiva inmovilidad, el Papa León XIII concedió a Luisa el privilegio de poder asistir a la Santa Misa en la casa en la que vivía con sus padres y con su hermana Angelina, que atendía a su hermana paciente; si dispuso un sencillo pero digno Altar y todo lo necesario; el privilegio de celebrar la Santa Misa en su habitación, junto al lecho donde permanecía Luisa, sería confirmado por el Papa San Pío X en 1907. 

               Debido a la extrema reserva de Luisa, el nuevo Confesor, después de haber escuchado lo que le sucedía durante la rigidez corpórea o "estado habitual", como le llamaba la propia Luisa, le ordena por obediencia escribir un diario espiritual en el cual debía anotar con diligencia cuanto escuchaba y veía. Al ofrecimiento de su postración en cama se añade "la cruz de escribir" a la cual será fiel, redactando cerca de diez mil páginas, desde el 28 de Febrero de 1899 hasta el 28 de Diciembre de 1938. Dos meses después de haber comenzado a escribir el segundo cuaderno, el Confesor le pide que escriba lo acontecido en su vida pasada, antes de "padecer" los continuos éxtasis. Obedeciendo una vez más, Luisa escribiría así los cuadernos que constituirán una verdadera autobiografía espiritual.

             Pese a su permanencia en la cama, Luisa se sustentará y pagará el estipendio de la Santa Misa con su trabajo de encaje de "bolillos", arte que aprendió de niña y que enseñará a varias jóvenes; su casa además de ser una escuela de tejer es una escuela de vida espiritual, de la cual no sólo participarán las aprendices-discípulas, sino también muchas otras personas que comenzaron a frecuentarla, para escuchar su consejo y pedir sus oraciones.

               Son las idas y venidas de tanta gente, las que despertarán la envidia y malos quereres de gente impía, que calumnia a Luisa y a la vez presionan al Arzobispo, entonces Mons. Tommaso de Stefano; el Prelado dispuso en 1902 que el Confesor se ausente unos días de la casa de Luisa. La prohibición duraría unos veinte días, tiempo que Luisa permanecería totalmente rígida, en un éxtasis continuo del que sólo podría haber salido con la habitual bendición sacerdotal. Al año siguiente, en 1903, es el propio Arzobispo de Trani el que decide ir en persona visitar a Luisa para interrogarla, concluyendo con un juicio positivo. 

EL PADRE ANÍBAL DE FRANCIA Y LAS PRIMERAS PUBLICACIONES

               En 1919 ePadre Aníbal María de Francia, Fundador de los Padres Rogacionistas y de las Hijas del Divino Celo, es nombrado Confesor extraordinario de Luisa, y lo será hasta 1927; quedó conquistado de inmediato por la espiritualidad de la mística de Corato, a quien visita repetidamente. De manera particular le fascina su modo de meditar la Pasión de Nuestro Señor, tanto como le pide que escriba en un cuaderno a parte de sus reflexiones. Nace así la obra de la que se encargó él mismo de publicar en 1915, con el título original de "El Reloj de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo con afectivas consideración y reparaciones", ahora conocidas como "Las Horas de la Pasión". 

               Ante el gran éxito de las pías reflexiones, decide publicarlo en una nueva edición del mismo año y luego otras, en 1917 y 1925. El texto fue enriquecido progresivamente con otras prácticas y algunas oraciones. Pero sobre todo con un Apéndice que contiene por primera vez algunas páginas del Diario con el título "Tratado de la Divina Voluntad". El Papa San Pío X, que tenía gran estima y recibía muy frecuentemente en audiencia privada al Padre Aníbal de Francia, recomendó la lectura de "Las Horas de las Pasión" y animó al Venerable Fundador que las diese a conocer (2).

               Hasta 1926, el Padre Aníbal revisó los primeros 19 volúmenes del Diario, y como resultado de la correspondencia entre Luisa y él, se preparó a publicar los textos. De hecho, el Arzobispo de Trani, Mons. Giuseppe María Leo, lo había nombrado "Censor Eclesiástico" para las publicaciones en su Diócesis; después de haber obtenido el "Nihil Obstat" del Padre Aníbal, concedió el mismo Prelado el "Imprimatur", directamente en los primero 18 tomos manuscritos del Diario. La muerte de Padre Aníbal, sin embargo, impidió la realización de este proyecto editorial.

               Según el Padre Aníbal, en el Prefacio que él mismo escribiera para "El Reloj de la Pasión" declaró acerca de Luisa: "Esta Esposa de Jesús crucificado que pasa la noche en éxtasis dolorosos y en toda clase de padecimientos, al verla luego durante el día medio sentado en una cama, trabajando entre las agujas y los alfileres, nada, nada se transparenta, en lo más mínimo de una persona que durante la noche haya sufrido tanto, nada, nada que deje entrever algo de extraordinario, de sobrenatural, al contrario: en todo su aspecto es una persona sana, alegre y jovial. Habla, conversa, en ocasiones ríe, pero tiene pocas amigas. En ocasiones algún corazón atribulado se confía a ella, le pide oraciones. Escucha benignamente, consuela, pero nunca habla para profetizar, jamás una palabra que deje entrever alguna revelación. El gran consuelo que presenta, es siempre uno, siempre el mismo argumento: la Divina Voluntad".

               La estima que Luisa tenía por el Padre Aníbal la llevaría a aceptar la invitación de mudarse el 7 de Octubre de 1928 a la casa de las Hijas del Divino Celo, en Corato, que fue construida y consagrada, por deseo expreso de su Fundador, a la "Divina Voluntad" (3).

                A su muerte, Don Gennaro es remplazado como Confesor Don Francesco De Benedictis (1868-1926). Pero el haber muerto también prematuramente fue sustituido por Don Benedetto Calvi (1886-1968) aquí, en colaboración con el rogacionista Padre Pantaleone Palma, que le dio un nuevo impulso a la publicación del Diario. De hecho, en 1939 vio la luz una nueva publicación con el título: "En el Reino de la Divina Voluntad. Historia de un alma. Primera Parte. Alba que surge", del que fueron publicados varios volúmenes. 

               También, en 1932 se publicó el libro: "La Reina del Cielo en el Reino de la Divina Voluntad. Meditaciones para el mes de Mayo". Obra que será reeditada en 1933 y en 1937. Finalmente, Don Benedetto, publica en 1934 la 5ª edición del "Reloj de la Pasión" con el supuesto del Tratado sobre la Divina Voluntad. Estas obras fueron traducidas en alemán en dos Volúmenes (1936 y 1938) por el benedictino Fray Ludwig Beda.



LA CONDENA DE LOS ESCRITOS

                A partir de finales de 1930 surgieron las primeras incomprensiones y una primera advertencia de la Sagrada Congregación del Santo Oficio en el Vaticano, buscando el supuesto provecho económico percibido de Luisa por las publicaciones y la cuestión de la necesidad del Sacerdote para hacer que volviera en sí de su "estado habitual".

               Las reacciones de los Superiores por la denuncia llegan de inmediato con la prohibición de continuar con las publicaciones. Surgen polémicas también a nivel doctrinal y en relación a la "misión especial y única" de Luisa para dar a conocer las verdades sobre "el vivir en la Divina Voluntad de Jesús".

               La investigación del Santo Oficio, seguida de otras señalaciones, llegó a su culmen en 1938; en en el mes de Julio el Santo Oficio dispuso la inscripción de las obras de Luisa en el "Índice de libros prohibidos". El Observatorio Romano del 11 de Septiembre publicó el Decreto y un artículo adjunto, explicando las motivaciones de la sentencia, que tildaba los escritos de Luisa Piccarreta de "excesivo misticismo".

               A pesar de tan dura prueba, pocos días después Luisa encontró fuerzas para escribir una carta en la cual se sometía a la obediencia de la Autoridad de la Iglesia, reprobando y condenando en sus mismos escritos lo que la Iglesia reprobó. Humillada, es obligada a dejar su estancia en la casa que para ella había dispuesto el Padre Aníbal de Francia y la trasladan a una habitación privada, en donde vivirá los últimos años de su vida en una pobreza casi miserable.

MUERTE DE LUISA

               "Luisa la Santa" - como solían llamarla sus conciudadanos - entregaba su alma al Todopoderoso en la mañana del 4 de Marzo de 1947, después de una fuerte pulmonía; su cuerpo no sufrió la rigidez cadavérica y durante tres días su cuerpo queda expuesto al público; se pudo constatar que sus miembros estaban flexibles a excepción de las vértebras de la columna, que impidieron que fuese extendida en el ataúd... por esta razón se dispuso un ataúd especial, en el que Luisa podría caber sentada, posición en la que todos la llegaron a conocer. Sería amortajada con el hábito de Terciaria Dominica y el "Fiat" bordado sobre su pecho.

               A sus honras fúnebres asistieron más de cuarenta Sacerdotes, las Religiosas Hijas del Divino Celo, que se turnaron para trasportar los virginales restos de Luisa; también asistieron los Terciarios Dominicos y una multitud que abarrotó no sólo las calles de Corato, sino también sus balcones y hasta tejados, donde los devotos se subían para verla pasar. Luisa sería sepultada en el Cementerio de la ciudad en la capilla de la familia de Don Benedetto Calvi; muchas fueron las almas que quisieron pasar por el cuerpo de Luisa pañuelos, rosarios o al menos llevarse alguna flor de su séquito. 

               Al mes siguiente, en Abril de 1947, el Arzobispo de Trani, Mons. Francesco Paolo Petronelli emite el mandato de recoger noticias referentes a Luisa Piccarreta para solicitar ante la Santa Sede la rehabilitación de la mística por la condena de sus escritos. El 27 de Noviembre de 1948, el nuevo Arzobispo, Mons. Reginaldo Giuseppe María Addazi OP, concede permiso de imprimir estampas con la imagen de Luisa y el título de "Sierva de Dios", con una oración para la devoción privada; la estampa sería enriquecida con una reliquia de sus ropas.

LA OBRA ESPIRITUAL

               Con Luisa Piccarreta comienza una nueva generación de hijos de la Luz -le manifestó Nuestro Señor- , "los hijos de Su Divina Voluntad", una cadena de almas llamadas a vivir en la Divina Voluntad: "En todas las santidades han habido siempre Santos que han sido los primeros en dar comienzo a una especie de Santidad; de manera que hubo el Santo que empezó la Santidad de los penitentes, otro que empezó la de la obediencia, otro la de la humildad, y así de todas las demás Santidades. Ahora el comienzo de la Santidad del vivir en Mi Querer quiero que seas tú”  (27 de Noviembre 1917). 

               Jesús mismo le dijo en otra ocasión: "Tu misión es grande, porque no se trata sólo de la Santidad personal, sino de abrazar todo y a todos y preparar el Reino  de Mi Voluntad a las generaciones humanas". 

LA OBRA LITERARIA

                Luisa no era una persona instruida, había ido a la escuela sólo uno o tal vez dos años; pero por obediencia a sus Confesores tuvo que escribir todo lo que vivía de un modo sobrenatural. De esta manera llegaría a escribir 36 gruesos cuadernos o "Volúmenes" en forma de diario, que Jesús mismo ha escrito -le dice Él- "con su dedo de luz en el fondo de su alma", y luego Luisa ha traspasado al papel.

               Esos maravillosos escritos han sido titulados por su Autor, "El Reino de Mi Divina Voluntad en la criatura -Libro de Cielo- El llamado a la criatura al orden, a su puesto y a la finalidad para la que fue creada por Dios".

               Luisa escribió también "Las Horas de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo", la "Piadosa Peregrinación del alma en la Divina Voluntad" y "La Virgen María en el Reino de la Divina Voluntad". 

               Sus escritos nos presentan y nos ofrecen todo el dolor y el Amor de Nuestro Señor, y con él el Don de los dones, el Don supremo de Su Querer, para que, como es Vida de Dios, así sea vida de Sus hijos (el Reino de Dios que la Iglesia invoca y al cual se prepara: que la Divina Voluntad sea en la tierra lo que es en el Cielo). Todo esto a través de la vida inmolada de Luisa. 

               Lo que la pequeña gran mística Piccarreta ha escrito, no es fruto de la cultura o del arte de un consumado filólogo, o de un banal deseo de dar a conocer sus propias visiones  o revelaciones; tampoco procede de un misticismo falso y peligroso, sino de la “Señora Obediencia”, como ella la llama. Solamente después de muchos años se rindió a la idea de que sus escritos fueran publicados por los Sacerdotes encargados, en primer lugar por el Padre Aníbal María Di Francia, que los aprobó como Censor eclesiástico. 



Estampa original con oración y reliquia de Luisa Piccarreta,
con aprobación de Mons. Reginaldo Giuseppe Mª Addazi OP


LA ESCUELA DE LA DIVINA VOLUNTAD

               El Padre Di Francia, enamorado de la Escuela de la Divina Voluntad revelada a Luisa Piccarreta, dejaría escrito: "Nuestro Señor, que de siglo en siglo acrecienta cada vez más las maravillas de Su Amor, parece que de esta virgen, que Él llama la más pequeña que ha encontrado en la tierra, carente de toda instrucción, haya querido formar un instrumento apto para una misión tan sublime, que ninguna otra se le pueda comparar, o sea, el Triunfo de la Divina Voluntad en el mundo entero, conforme a cuanto decimos en el Padrenuestro: Fiat Voluntas tua, sicut in Coelo et in terra".

              Exactamente se trata del cumplimiento de ese Reino que invocamos en el Padrenuestro: Su Voluntad se ha de cumplir de un modo nuevo en la tierra, de la misma manera que se cumple en el Cielo, donde es la fuente de todos los bienes y felicidad, donde es la Vida de Dios y de Sus hijos.

               Por tanto, el punto de partida del gran Mensaje que Nuestro Señor transmitió a Luisa lo expresa diciéndole: "Vengo a quedarme con vosotros para hacer vida juntos y vivir con una sola Voluntad, con un solo Amor...Vivir en Mi Querer es considerar Mi Voluntad como cosa propia, es disponer de Ella. Hacer Mi Voluntad es considerarla como Voluntad de Dios, no como algo propio, ni poder disponer de Ella como se desea. Vivir en Mi Voluntad es vivir con una sola Voluntad, que es precisamente la de Dios…

               Vivir en Mi Voluntad es vivir como hijo; hacer Mi Voluntad es vivir como siervo. En el primer caso, lo que es del Padre es del hijo… Y luego, esto es un don que quiero dar en estos tiempos tan tristes, que no sólo hagan Mi Voluntad, sino que la posean. ¿Acaso no Soy Yo dueño de dar lo que quiero, cuando quiero y a quien quiero?… No te extrañes si ves que no entienden. Para entender deberían disponerse al más grande de los sacrificios, como es el no dar vida, aun en las cosas santas, a la propia voluntad. Entonces sentirían qué cosa es poseer la Mía y tocarían con la mano lo que significa vivir en Mi Querer..."(18 de Septiembre de 1924)



Estampa (para la devoción privada) de la Sierva de Dios Luisa Piccarreta; 
está diseñada para ser impresa a doble cara, sin fines comerciales o lucrativos


NOTAS

          1) Si bien es cierto que Luisa fue incomprendida por muchos Sacerdotes, también lo es que recibió el apoyo y la defensa de otros doctos y venerables, como el jesuita Padre Gennaro Braccali, el Padre Eustachio Montemurro, que murió con fama de Santo, Don Ferdinando Cento, Nuncio Apostólico y Cardenal, aunque su principal defensor fue el Padre Aníbal Di Francia.

          2) "Querido Padre, estos escritos los debes leer de rodillas, porque allí es Nuestro Señor Jesucristo quien habla", manifestó San Pío X al Padre Aníbal de Francia en una audiencia privada. 

          3) "La acogida de Luisa en una casa de mi Instituto será una bendición de Dios para toda la Congregación" (Padre Aníbal de Francia).




lunes, 2 de marzo de 2026

LA UNIÓN DE LOS QUERERES ATA EL ALMA A JESÚS



                    Esta mañana, habiendo recibido la Santa Comunión, mi dulce Jesús se hacía ver crucificado, e internamente me sentía atraída a mirarme en Él, para poder asemejarme a Él, y Jesús se reflejaba en mí para atraerme a Su semejanza. Mientras esto hacía yo me sentía infundir en mí los dolores de mi crucificado Señor, que con toda bondad me ha dicho:  

                    “Quiero que tu alimento sea el sufrir, no por sufrir solamente, sino como fruto de Mi Voluntad. El beso más sincero que ata más fuerte nuestra amistad, es la unión de Nuestros quereres, y el nudo indisoluble que nos estrechará en continuos abrazos será el continuo sufrir”.

                    Mientras esto decía, el Bendito Jesús se ha desclavado y ha tomado Su Cruz y la extendió en el interior de mi cuerpo, y yo quedaba tan extendida en ella que me sentía dislocar los huesos, además, una mano que no sé decir con certeza de quién era, me traspasaba las manos y los pies, y Jesús que estaba sentado sobre la Cruz que estaba distendida en mi interior, todo se complacía en mi sufrir y en quien me traspasaba las manos, y ha agregado:

                    “Ahora puedo reposar tranquilamente, no tengo que tomar ni siquiera la molestia de crucificarte, porque la Obediencia quiere hacerlo todo, y Yo libremente te dejo en las manos de la Obediencia”.

                    Y levantándose de la Cruz se ha puesto sobre mi corazón para reposarse. ¿Quién puede decir cómo he quedado sufriente estando en esa posición?. Después de haber estado largo tiempo, Jesús no se apresuraba en aliviarme como las otras veces para hacerme regresar a mi estado natural, y a aquella mano que me había puesto sobre la Cruz no la veía más, esto se lo decía a Jesús, quien me respondía:

                    “¿Quién te ha puesto sobre la Cruz?. ¿Tal vez he sido Yo?. Ha sido la Obediencia, y la Obediencia te debe quitar de ahí”.

                    Parece que esta vez tenía ganas de jugar, y como suma gracia he obtenido que me liberara el Bendito Jesús.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 3, 2 de Marzo de 1900





sábado, 28 de febrero de 2026

CON VIVIR EN EL QUERER DIVINO TODOS LOS BIENES QUEDAN CONCENTRADOS EN EL ALMA. LA FINALIDAD PRIMARIA DE LA REDENCIÓN FUE EL FIAT DIVINO



                    Habiendo recibido la Santa Comunión, estaba llamando a todos, a mi Reina Mamá, a los Santos, al primer hombre Adán, con el séquito de todas las generaciones hasta el último hombre que vendrá sobre la tierra y además a todas las cosas creadas, a fin de que todos junto conmigo, postrados en torno a Jesús lo adoráramos, lo bendijéramos y lo amáramos, a fin de que a Jesús nada le faltara en torno a Él de todas las obras salidas de Sus manos, ni un solo corazón que palpita, ni un sol que refulge, ni la vastedad del cielo azul adornado de estrellas, ni el mar que murmura, ni siquiera la pequeña florecita que eleva su perfume, todo y a todos quisiera concentrar en torno a Jesús Hostia, a fin de que le rindieran los honores debidos; Su Querer me hacía todo presente como si todo fuera mío, y yo quería dar todo a Jesús. 

                    Ahora, mientras esto hacía, me parecía que Jesús era feliz al mirar a todas las generaciones y las cosas suyas en torno a Él, y estrechándome a Sí me ha dicho: 

                    “Hija Mía, cómo Estoy contento al ver en torno a Mí a todas Mis obras, me siento restituir la alegría, la felicidad que les di al crearlas, y Yo les correspondo con nueva felicidad; este es el gran bien que contiene y lleva Mi Voluntad, y en quien vive en Ella concentra los bienes de todos en Ella, porque Mi Voluntad no hay bien que no lleve y vincula el alma a todos y a todo lo que a Ella pertenece, así que si la criatura no se hubiese sustraído de Mi Querer, Yo debía encontrar a todos en una, y a cada una en todos; los Bienes, la Luz, la Fuerza, la Ciencia, el Amor, la Belleza, debían ser comunes a todos, no debía haber ni tuyo ni mío, ni en el orden natural ni en el orden espiritual, cada una de las criaturas podría tomar cuanto quisiera. 

                    Símbolo del Sol debía ser la vida humana en Mi Voluntad, que todos pueden tomar la luz por cuanto quieran, sin que a ninguno le falte; pero como se sustrajo de Mi Voluntad, los Bienes, la Luz, la Fuerza, el Amor, la Belleza, quedaron divididos y como incompletos entre las criaturas, por eso no hubo más Orden, ni Armonía, ni verdadero Amor, ni hacia Dios ni entre ellos. 

                    ¡Oh!, si el Sol se pudiera dividir en tantos rayos, separándose del centro de la Luz, estos rayos solares terminarían volviéndose tinieblas, y ¿qué sería de la tierra?. ¡Ah, ciertamente ninguno habría podido tener más una luz toda suya y toda para sí!. Así fue de Mi Voluntad, el hombre al sustraerse de Ella perdió la plenitud de los Bienes, la plenitud de la Luz, de la Fuerza, de la Belleza, etc., y por eso fue obligado a vivir con privaciones. Por eso sé atenta, tu vivir en Mi Querer sea continuo, a fin de que tú contengas todo y Yo encuentre a todos en ti”. 

                    Después estaba pensando entre mí: “Si tanto bien contiene el verdadero vivir en la Suprema Voluntad, ¿por qué mi Mamá Celestial, que era toda Voluntad de Dios, no consiguió junto al suspirado Redentor el Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra, y así hacer regresar al hombre en aquel Fiat Supremo de donde salió, para darle nuevamente todos lo bienes y el fin por el cual había sido creado?. Mucho más que Ella, siendo toda Voluntad de Dios, no tenía ningún alimento extraño a Dios, por lo tanto poseía la misma Potencia Divina y con ésta todo podía conseguir”. 

                    Y mi dulce Jesús moviéndose de nuevo en mi interior, suspirando ha agregado:

                    “Hija mía, todo lo que hizo mi Mamá y todo lo que hice Yo en la Redención, su finalidad primaria era que Mi Fiat reinase sobre la tierra; no sería ni decoroso, ni verdadero Amor, ni gran magnanimidad, ni mucho menos obrar como aquel Dios que era, si viniendo al mundo debiera y quisiera dar a las criaturas la cosa más pequeña, como eran los medios para salvarse, y no la cosa más grande, como era Mi Voluntad, que contiene no sólo los remedios sino todos los Bienes posibles que hay en el Cielo y en la tierra, y no sólo la Salvación y la Santidad, sino aquella Santidad que la eleva a la misma Santidad de su Creador. 

                    ¡Oh, si tú pudieras penetrar en cada oración, acto, palabra y pena de Mi indivisible Mamá, tú encontrarías dentro el Fiat que suspiraba e impetraba; si pudieras penetrar dentro de cada gota de Mi Sangre, en cada latido Mío, respiro, paso, obra, dolor y lágrima, encontrarías dentro el Fiat que tenía la Supremacía, que suspiraba y pedía para las criaturas, pero mientras el fin primario era el Fiat, Mi Bondad debió descender al fin secundario y casi hacer como un maestro que mientras posee las ciencias más altas, y podría dar lecciones nobles y sublimes, dignas de sí, como los escolares son todos analfabetos se debe abajar a dar lecciones de: a, b, c, para poder poco a poco llegar a su fin primario de impartir las lecciones de la ciencia que posee para hacer otros tantos maestros dignos de tal maestro; si este maestro no se quisiera abajar a dar lecciones de estudios inferiores y quisiera dar lecciones de Su alta ciencia, los escolares, siendo analfabetos, no lo habrían entendido y confundidos por tanta ciencia ignorada por ellos lo habrían dejado, y el pobre maestro por no haberse querido abajar, no ha dado ni el pequeño bien de su ciencia ni el grande. 

                    Ahora hija Mía, cuando Yo vine a la tierra las criaturas eran todas analfabetas en las cosas del Cielo, y si Yo hubiese querido hablar del Fiat y del verdadero vivir en Él, habrían sido incapaces de comprenderlo si no conocían el camino para venir a Mí, en su mayor parte eran cojos, ciegos, enfermos, debí abajarme en los vestidos de Mi Humanidad que cubrían aquel Fiat que quería dar, hermanarme con ellos, mezclarme con todos para poder enseñar las primeras nociones, el a, b, c, del Fiat Supremo, y todo lo que Yo enseñé, hice y sufrí, no fue otra cosa que preparar el Camino, el Reino y el Dominio a Mi Voluntad. 

                    Esta es la costumbre en nuestras obras, hacer las cosas menores como acto preparatorio a las cosas mayores, ¿no hice contigo otro tanto?. Al principio no te hablé del Fiat Supremo, ni de la Altura, ni de la Santidad a la que Yo quería que tú llegases en Mi Querer, ni te hice ninguna mención de la gran misión a la cual te llamaba, sino que te tuve como a una pequeña niña, con la cual Yo me deleitaba con enseñarte la Obediencia, el Amor al sufrir, el desapego de todo y de todos, la muerte a tu propio yo; y conforme tú te prestabas Yo Me alegraba, porque veía en ti preparado el puesto dónde poner Mi Fiat y las lecciones sublimes que pertenecían a Mi Voluntad. 

                    Así fue en la Redención, todo fue hecho con la finalidad de que el Fiat pudiese de nuevo reinar en la criatura, como cuando la sacamos de Nuestras manos creadoras; Nosotros no tenemos prisa en Nuestras obras, porque tenemos no solamente los siglos sino toda la Eternidad a Nuestra disposición, por eso vamos a paso lento, pero con Nuestro triunfo; primero preparamos y después hacemos. 

                    No por haberme regresado al Cielo Mi Potencia ha disminuido de como era cuando estaba en la tierra, Mi Potencia es siempre igual, tanto estando en el Cielo como en la tierra; ¿no llamé y elegí a Mi Mamá estando en Mi patria celestial?. Así te he llamado y elegido a ti con aquella misma Potencia que ninguno Me puede resistir para el suspirado Fiat, más bien te digo que para obtener esto, tú tienes a tu disposición cosas más grandes y más importantes que no las tuvo Mi amada Mamá, por eso tú eres más feliz, porque Ella no tuvo una Mamá, ni Sus obras por ayuda para conseguir al suspirado Redentor, sino sólo tuvo el cortejo de los actos de los Profetas, de los Patriarcas y de los buenos del Antiguo Testamento y de los grandes Bienes previstos del futuro Redentor. 

                    En cambio tú tienes una Mamá y todas Sus obras por ayuda, tienes las ayudas, las penas, oraciones y la misma Vida, no prevista sino efectuada, de tu Redentor; no hay bien ni plegarias que hayan sido hechas o se hacen en la Iglesia que no estén contigo para darte ayuda para obtener el suspirado Fiat; y como todo lo que fue hecho por Mí, por la Reina del Cielo y por todos los Buenos, el fin primario era el cumplimiento de Mi Voluntad, por eso todo está contigo para implorar la realización de Su finalidad. Por eso sé atenta, Yo Estaré junto contigo, también Mi Mamá, no estarás sola a suspirar el triunfo de Nuestra Voluntad”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 19, 28 de Febrero de 1926





jueves, 26 de febrero de 2026

LA DIVINA VOLUNTAD ES FELICIDAD DE TODOS



                    Después de haber pasado algunos días de privación, cuando a lo más venía alguna vez como sombra y huía, yo sentía tal pena que me deshacía en lágrimas, y el Bendito Jesús teniendo compasión de mi dolor, ha venido y me veía y me veía, y después me ha dicho: 

                    “Hija Mía, no temas, que no te dejo; ahora, cuando estés sin Mi Presencia no quiero que te desanimes, más bien, de hoy en adelante cuando estés privada de Mí, quiero que tomes Mi Voluntad y que en Ella te deleites, amándome y glorificándome en Ella y teniendo a Mi Voluntad como si fuese Mi Misma Persona. 

                    Haciéndolo así tú me tendrás en tus mismas manos. ¿Qué cosa forma la Bienaventuranza del Paraíso?. Ciertamente Mi Divinidad. Ahora, ¿qué formará la Bienaventuranza de Mis amados en la tierra?. Con certeza Mi Voluntad. Ella no te podrá huir jamás, la tendrás siempre en tu posesión, y si tú permaneces en el círculo de Mi Voluntad, ahí sentirás las alegrías más inefables y los placeres más puros. 

                    El alma, no saliendo jamás del círculo de Mi Voluntad, se vuelve noble, se diviniza y todas sus obras repercuten en el centro del Sol Divino, así como los rayos del Sol repercuten en la superficie de la tierra, y ni uno solo sale del centro que es Dios. El alma que hace Mi Voluntad es la única noble reina que se nutre de Mi aliento, porque su alimento y su bebida no las toma más que de Mi Voluntad, y nutriéndose de Mi Voluntad toda Santa, en sus venas correrá una sangre purísima, su aliento exhalará un fragante perfume que Me recreará, porque será producido por Mi Mismo aliento. Por eso no quiero otra cosa de ti, sino que formes tu Bienaventuranza en el giro de Mi Voluntad, sin salir jamás, ni siquiera por un breve instante”. 

                    Mientras esto decía, en mi interior sentía una inquietud y un temor, porque el hablar de Jesús indicaba que no iba a venir, y que yo debía aquietarme en Su Voluntad. ¡Oh Dios, qué pena mortal!. ¡Qué estrechuras de corazón!. Pero Jesús siempre benigno ha agregado:

                    “¿Cómo puedo dejarte si tú eres víctima?. Sólo dejaré de venir cuando tú dejes de ser víctima, pero mientras seas víctima Me sentiré siempre atraído a venir”. 

                    Así parece que quedé tranquila; pero me siento como circundada por la adorable Voluntad de Dios, de modo que no encuentro ninguna abertura por la cual salir. Espero que me quiera tener siempre en este cerco que me une toda a Dios.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 3, 26 de Febrero de 1900



martes, 24 de febrero de 2026

EL ALMA QUE HACE LA DIVINA VOLUNTAD PIERDE SU TEMPERAMENTO, Y ADQUIERE EL TEMPERAMENTO DE JESÚS. SONRISA DE JESÚS

 


                    Habiendo visto varias almas alrededor de Jesús, especialmente una muy sensible, Jesús me ha dicho:

                    “Hija Mía, las almas de temperamento sensible, si se ponen al bien, hacen más progreso que las otras, porque su sensibilidad las lleva a empresas grandes y arduas”. 

                    Yo le he rogado que le quitara ese resto de sensibilidad humana que le quedaba, que la estrechara más a Él, que le dijera que la amaba, pues al oírse decir que la amaba la conquistaría del todo; verás que lo lograrás, ¿no me has vencido a mí así, diciéndome que me amabas tanto, tanto?. Y Jesús: 

                    “Sí, sí, lo haré, pero necesito su cooperación, necesito que huya cuanto más pueda de las personas que le excitan la sensibilidad”. 

                    Entonces yo he agregado: “Amor mío, dime, y mi temperamento, ¿cuál es?”. Y Jesús: 

                    “Quien vive en Mi Voluntad pierde su temperamento y adquiere el Mío. Así que en el alma que hace Mi Voluntad se descubre un temperamento afable, atrayente, penetrante, digno y a la vez sencillo, de una sencillez infantil, en suma, Me asemeja en todo. Más bien, más todavía, tiene en su poder el temperamento como lo quiere y como se necesita, pues como vive en Mi Voluntad toma parte en Mi Potencia, por lo tanto tiene las cosas y a sí misma a su disposición, así que según las circunstancias y las personas con las que trata, toma Mi temperamento y lo desarrolla”.  

                    Y yo: “Dime, ¿me das un primer puesto en Tu Querer?”. 

                    Jesús sonriendo: “Sí, sí, te lo prometo, de Mi Voluntad no te haré salir jamás, y tomarás y harás lo que quieras”.  

                    Y yo: “Jesús, quiero ser pobre, pobre y pequeña, pequeña; de Tus mismas cosas no quiero nada, mejor que las tengas Tú mismo, yo sólo te quiero a Ti, y conforme necesite las cosas Tú me las darás, ¿no es verdad, ¡oh! Jesús?”. Y Jesús: 

                    “Bravo, bravo a Mi hija, finalmente he encontrado una que no quiere nada; todos quieren alguna cosa de Mí, pero no el Todo, esto es, a Mí Mismo; en cambio tú, con no querer nada has querido todo, y aquí está toda la fineza y la astucia del verdadero Amor”.  

                    Yo he sonreído y Jesús ha desaparecido.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 11, 24 de Febrero de 1912





domingo, 22 de febrero de 2026

EL TERCER FIAT DARÁ TAL GRACIA A LA CRIATURA, QUE LA HARÁ CASI REGRESAR AL ESTADO DE ORIGEN, Y ENTONCES DIOS TOMARÁ SU PERPETUO REPOSO EN EL ÚLTIMO FIAT



                    Estaba en mi habitual estado (1), y mi dulce Jesús estaba silencioso, y le he dicho: “Amor mío, ¿por qué no me dices nada?”.

                    Y Jesús: 

                    “Hija Mía, es Mi costumbre después de haber hablado, el hacer silencio, quiero reposarme en Mi Misma palabra, es decir en Mi Misma obra salida de Mí, y esto lo hice en la Creación, después de haber dicho Fiat Lux y la luz fue; Fiat a todas las demás cosas, y las cosas salieron a la vida, quise reposar, y Mi Luz eterna reposó en la luz salida en el tiempo; Mi Amor reposó en el amor con el que investí a todo lo creado; Mi belleza reposó en todo el Universo, el cual adorné con Mi Misma belleza; como también reposó Mi Sabiduría y Potencia, con las que ordené todo con tal Sabiduría y Potencia, que Yo Mismo mirando todo, dije: “¡Cómo es bella la obra salida de Mí, quiero reposarme en ella!” Así hago con las almas, después de haber hablado quiero reposarme y gozar los efectos de Mi Palabra”. 

                    Después de esto ha agregado: 

                    “Digamos juntos Fiat”. Y todo, Cielo y tierra se llenaban de adoración a la Majestad Suprema. Y de nuevo ha repetido “Fiat”, y la Sangre, las Llagas, las penas de Jesús surgían, se multiplicaban al infinito. Y después por tercera vez “Fiat”, y este Fiat se multiplicaba en todas las voluntades de las criaturas para santificarlas. 

                    Después me ha dicho: 

                    “Hija Mía, estos tres Fiat son el Creante, el Redimente y el Santificante. Al crear al hombre lo doté con tres potencias, inteligencia, memoria y voluntad. Con tres Fiat cumpliré la Obra de Santificación en el hombre. 

                    Ante el Fiat Creante la inteligencia del hombre queda como raptada, y cuántas cosas comprende de Mí, y de cómo lo amo, estando Yo oculto en todas las cosas creadas para hacerme conocer y darle amor para hacerme amar. 

                    En el Fiat de la Redención la memoria queda como encadenada por los excesos de mi amor al sufrir tanto para ayudar y salvar al hombre en el estado de la culpa. 

                    En el tercer Fiat Mi Amor quiere desahogar de más, quiero asaltar la voluntad humana, quiero poner como sostén de su voluntad Mi Misma Voluntad, de manera que la voluntad humana quedará no sólo raptada, encadenada, sino sostenida por una Voluntad Eterna, la cual haciéndose apoyo a todo, el hombre casi no le podrá escapar. 

                    No terminarán las generaciones si antes no reina Mi Voluntad en la tierra. Mi Fiat Redentor se pondrá en medio, entre el Fiat Creante y el Fiat Santificante, se entrelazarán los tres juntos y cumplirán la santificación del hombre. 

                    El tercer Fiat dará tal gracia a la criatura, de hacerla regresar casi al estado de origen, y entonces, cuando haya visto al hombre como salió de Mí, Mi Obra será completa y tomaré Mi perpetuo reposo en el último Fiat. Únicamente la vida en Mi Querer dará de nuevo al hombre el estado de origen; por eso sé atenta, y junto Conmigo ayúdame a completar la santificación de la criatura”. 

                    Yo al oír todo esto le he dicho: “Jesús, amor mío, yo no sé hacer como haces Tú, ni como Tú me enseñaste, y casi tengo miedo de tus reproches si no hago bien lo que quieres de mí”. 

                    Y Él, todo bondad: 

                    “También Yo sé que no puedes hacer perfectamente lo que te digo, pero a donde tú no llegues te suplo Yo; pero es necesario que te animes y que comprendas lo que debes hacer, a fin de que si no haces el todo, hagas lo que puedas, pero mientras te hablo, tu voluntad queda encadenada a la Mía y quisieras hacer lo que te digo, y Yo lo tomo como si todo lo hicieras”. 

                    Y yo: “¿Cómo se podrá divulgar y enseñar a los demás este modo de vivir en el Querer Divino, y quién es el que se prestará a esto?”.

                    Y Jesús:

                    “Hija Mía, si a pesar de haber descendido a la tierra ninguno se hubiera salvado, la Obra de glorificar al Padre estaba ya completa; así ahora, a pesar de que ningún otro quisiera recibir este bien, lo que no será, tú sola Me bastarás y Me darás la Gloria completa que quiero de todas las criaturas”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 12, 22 de Febrero de 1921


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.



viernes, 20 de febrero de 2026

JESÚS ES LA LUZ DEL CIELO, DE LA CUAL TODOS TOMAN SUS PEQUEÑAS LUCES



                    Continúa viniendo mi Benigno Jesús. Después de haber recibido la Comunión me ha renovado las penas de la Crucifixión, y yo he quedado tan entumecida que sentía necesidad de un alivio, pero no me atrevía a pedirlo. Después de un poco ha regresado como Niño y me besaba toda, y de sus labios corría leche, y yo he bebido a grandes sorbos esa leche dulcísima de Sus purísimos labios. Ahora, mientras esto hacía me ha dicho:

                    “Yo Soy la Flor del Edén Celestial, y es tanto el perfume que expando, que ante Mi fragancia queda atraído todo el Empíreo, y como Yo Soy la Luz que manda luz a todos, tanto, de tenerlos abismados, todos Mis Santos toman de Mí sus pequeñas lucecitas, así que no hay luz en el Cielo que no haya sido tomada de esta Luz”. 

                    ¡Ah sí! no hay ni siquiera olor de virtud sin Jesús, y no hay luz, aunque se fuera a lo más alto de los Cielos, sin Él.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 3, 20 de Febrero de 1900




miércoles, 18 de febrero de 2026

COMO QUIEN VIVE DE LA VIDA DE JESÚS, PUEDE DECIR QUE SU VIDA HA TERMINADO



                    Encontrándome en mi habitual estado (1), mi siempre y todo amable Jesús ha venido y me ha dicho:

                    “Hija Mía, todo lo que haces por Mí, aún un respiro, entra en Mí como prenda de tu amor por Mí, y Yo en correspondencia te doy Mis prendas de Amor, así que el alma puede decir: “Yo vivo de las prendas que me da mi amado Jesús”.

                    Después ha agregado:

                    “Hija amada Mía, viviendo tú de Mi Vida, se puede decir que tu vida ha terminado, que no vives más, así que no viviendo más tú, sino Yo en ti, todo lo que te hacen, agradable o desagradable, Yo lo recibo como hecho propiamente a Mí; y esto lo puedes comprender porque ante eso que te hacen, agradable o desagradable, tú no sientes nada, esto significa que debe ser otro quien siente ese gusto o ese disgusto, ¿y quién otro lo puede sentir sino Yo que vivo en ti y que te amo tanto, tanto?”


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 11, 18 de Febrero de 1912


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.



lunes, 16 de febrero de 2026

LA MORTIFICACIÓN DEBE SER RESPIRO DEL ALMA



                    Continúa casi siempre lo mismo. Esta mañana, después de haberme renovado las penas de la crucifixión me ha dicho:

                    “La mortificación debe ser el respiro del alma. Así como al cuerpo le es necesaria la respiración, y del aire bueno o malo que se respira así queda infectado o purificado, también por la respiración se conoce si está sano o enfermo el interior del hombre, si todas las partes vitales están de acuerdo, así el alma: si respira el aire de la mortificación, todo estará en ella purificado, todos sus sentidos sonarán con un mismo sonido concordante, su interior exhalará un respiro balsámico, saludable, fortificante; pero si no respira el aire de la mortificación todo será discordante en el alma, exhalará un respiro maloliente y nauseante; mientras está por domar una pasión, otra se desenfrena. En suma, su vida no será otra cosa que un juego de niños”. 

                    Me parecía ver a la mortificación como un instrumento musical, en el cual, si todas las cuerdas están buenas y fuertes, produce un sonido armonioso y agradable, pero si las cuerdas no son buenas, ahora hay que reparar una, ahora hay que afinar otra, por lo que todo el tiempo lo emplea en ajustarlo, pero jamás en tocarlo, a lo más podrá emitir un sonido discordante y desagradable, por eso jamás hará nada de bueno.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 3, 16 de Febrero de 1900




viernes, 13 de febrero de 2026

LA MORTIFICACIÓN ES COMO LA CAL



                    Esta mañana después de haber recibido la Comunión he visto a mi adorable Jesús, pero todo cambiado de aspecto. Me parecía serio, todo reservado, en acto de reprenderme. ¡Qué desgarrador cambio! Mi pobre corazón, en vez de ser aliviado, me lo sentía más oprimido, más traspasado ante el aspecto tan insólito de Jesús. 

                    Sin embargo sentía toda la necesidad de un alivio por las penas sufridas en los pasados días por su privación, en que me parecía que vivía, pero agonizante y en continua violencia. Pero Jesús Bendito, queriendo reprenderme porque iba buscando alivio debido a Su Presencia, mientras que no debía buscar otra cosa que sufrir, me ha dicho:

                    “Así como la cal tiene virtud de quemar los objetos que se meten en ella, así la mortificación tiene virtud de quemar todas las imperfecciones y los defectos que se encuentran en el alma, y llega a tanto, que espiritualiza aun el cuerpo, y como un cerco se pone alrededor, y ahí sella todas las virtudes. Hasta en tanto que la mortificación no te queme bien, tanto el alma como el cuerpo, hasta deshacerlo, no podré sellar perfectamente en ti la marca de Mi Crucifixión”. 

                    Después de esto, no sé decir bien quién fuese, pero me parecía que fuese un Ángel, me ha traspasado las manos y los pies, y Jesús con una lanza que salía de Su Corazón, me ha traspasado el mío con extremo dolor y ha desaparecido dejándome más afligida que antes. 

                    ¡Oh, cómo comprendía bien la necesidad de la mortificación, mi inseparable amiga, y que en mí no existía ni siquiera la sombra de amistad con ella!. ¡Ah!, Señor, átame Tú con indisoluble amistad a esta buena amiga, porque por mí no sé mostrarme más que toda rudeza, y ella no viéndose acogida por mí con buena cara, usa conmigo todas las consideraciones, me va rehuyendo siempre, temiendo que le vaya a voltear la espalda del todo, y jamás cumple conmigo su bello y majestuoso trabajo, porque debido a que estamos un poco lejanos, sus manos prodigiosas no llegan hasta mí para poderme trabajar y presentarme ante Ti como obra digna de sus santísimas manos.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 3, 13 de Febrero de 1900