lunes, 18 de mayo de 2026

VALOR DE LOS ACTOS HECHOS EN EL DIVINO QUERER. CÓMO QUIEN VIVE EN ÉL POSEE LA FUENTE DE LOS BIENES. CÓMO DIOS NO SABE HACER LAS COSAS A MEDIAS. VICTORIA DE AMBAS PARTES



                    Estaba siguiendo al Divino Querer girando por toda la Creación, y mientras hacía mis actos, mi dulce Jesús se hacía ver en mi interior, que recogía estos actos en Su regazo, los cuales eran todos de luz, pero uno más brillante que otro, uno más bello que otro, y llamaba a los Ángeles y les daba a cada uno parte en estos actos, y ellos hacían competencia para recibirlos y como en triunfo los llevaban al Cielo. Y Jesús todo Bondad me ha dicho:

                    “Hija Mía, es tanto el valor de los actos hechos en Mi Voluntad, que los Ángeles se consideran afortunados de recibirlos, ven en ellos la virtud creadora, escuchan en estos actos el eco del Fiat Divino, y mientras son luz, son voces divinas, y mientras son voces son música, son bellezas, bienaventuranzas, Santidad, Ciencia Divina, y como Mi Voluntad es virtud de Cielo, los Ángeles ambicionan llevar los actos hechos en Ella, y llevarlos a su Morada Celestial. Todo lo que es hecho en Mi Supremo Querer no puede quedar en la tierra, se pueden hacer en lo bajo, pero Mi mismo Querer como imán se los retira en su fuente y los pare en la Patria Celestial”.

                    Después sentía a mi pobre mente como absorbida en el Eterno Fiat y pensaba entre mí: “¿Cómo es posible tanta Potencia, tantos actos en uno que quedan hechos con el obrar en la Divina Voluntad?”. Y mi amable Jesús ha agregado:

                    “Hija Mía, ¿por qué el Sol da luz a toda la tierra?. Porque es más grande que la Tierra, porque posee la fuerza única y completa de la luz, posee la fuente de los colores, de la fecundidad y de la variedad de las dulzuras. Por esto siendo más grande el Sol que la Tierra, puede dar luz a toda la tierra, puede dar la variedad de los colores a las flores, las diferentes dulzuras a las plantas y a los frutos. El Sol en su grandeza y magnificencia, uno es el acto que hace, pero en su acto único hace tantos, que tiene raptada a sí toda la tierra, dando a cada cosa su acto distinto. 

                    Ahora, más que Sol es Mi Voluntad, y como es la interminable que con un solo acto hace salir de Sí la fecundidad de todos los otros actos juntos, el alma que vive en Ella posee la fuente de Sus actos, Su fecundidad; es por esto que en el alma donde Mi Querer reina y domina no cambia ni régimen, ni modos, y así conforme el alma obra en Mi Voluntad, sus actos salen con la multiplicidad y fecundidad de sus actos divinos. 

                    Todos los actos de Dios son actos únicos, que abrazan todo y hacen todos los actos juntos. Mira, en la creación del hombre uno fue Nuestro acto, pero en este acto único salió de Nosotros todo junto: Santidad, Potencia, Sabiduría, Amor, Belleza, Bondad, en suma, no hubo cosa nuestra que saliera de Nosotros que no fuera infundida en el hombre, de todo lo hicimos partícipe, porque cuando Nosotros obramos no sabemos hacer cosas a la mitad, sino todas obras completas, y cuando damos, damos todo. 

                    Mucho más que Mi Voluntad es Luz interminable, y la virtud de la Luz desciende en lo más profundo de lo bajo, se eleva a lo más alto, se extiende alrededor, no hay punto donde no llegue, ni puede entrar en ella ni materias ni cosas extrañas a su luz, ella es intangible, su oficio es de dar y dar siempre, sin jamás terminar de dar. Así es para el alma que vive en Mi Divino Querer, ella se vuelve luz junto con la Luz de Mi Voluntad, y por lo tanto, como luz desciende a lo más profundo de los corazones y lleva el bien de su luz, se extiende por todas partes buscando con su luz a todos y a todo para llevar a cada uno sus efectos, la multiplicidad y variedad de los bienes que su luz contiene; se sentiría como defraudada si no se pudiese extender a todos y por todas partes, tanto que elevándose a lo alto y penetrando más arriba de la bóveda azul y haciendo eco a Mi Misma Voluntad reinante en la Patria Celestial, Ésta y Mi Misma Voluntad que reina en el alma se funden juntas, y extendiéndose sobre todos los Bienaventurados forma su lluvia y hace llover sobre todos nuevas alegrías, felicidad y nuevas beatitudes. 

                    El vivir en Mi Voluntad es admirable, es prodigio continuado, es el portador de todos los bienes, es semilla que se multiplica al infinito, su fecundidad es inalcanzable y por eso es suspirado por la tierra y por todo el Cielo, es la Victoria de Dios sobre la criatura y la victoria del alma sobre su Creador. 

                    Cómo es bello ver cantar la victoria al más grande, al Ente Supremo, a la Eterna Majestad y a la pequeñez de la criatura, y en virtud de esta Voluntad Divina ponerse a competir el grande y el pequeño, el fuerte y el débil, el rico y el pobre, y quedar los dos victoriosos. Por eso suspiro tanto que sea conocida Mi Divina Voluntad, que venga Su Reino, para hacer vencer a la criatura y ponerla como a la par Conmigo. Sin Mi Voluntad reinante en la criatura esto no puede suceder, habrá siempre distancia entre Yo y la criatura, siempre será perdedora, jamás podrá celebrar y cantar victoria. La obra de Nuestras manos no tendrá Nuestra semejanza”.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 21, 18 de Mayo de 1927




sábado, 16 de mayo de 2026

LA DIVINA VOLUNTAD ES LA QUE DA FORMA A LOS ACTOS DE LA CRIATURA. ÍMPETU DE AMOR DIVINO AL CREAR AL HOMBRE; TOQUES DE LAS CUALIDADES DIVINAS



                    Estoy siempre en mi querida heredad del Fiat Divino, me parece que me susurra al oído: “Como era en el principio, seré siempre, en los siglos de los siglos, también tú si estás en Mi Divina Voluntad serás siempre igual a ti misma, jamás cambiarás acción, harás siempre Mi Voluntad, y la variedad de tus acciones las podrás llamar efectos de aquel acto primero y único de Ella, que corre en tus actos para hacer de ellos uno sólo, que tiene virtud de producir como Sol, el bello arcoiris de la variedad de los colores como efecto de su luz, sin cambiar su acto único de dar siempre luz”. Qué felicidad se siente en el alma al poder decir: “Hago siempre la Divina Voluntad”. 

                    Ahora, mi pequeña y pobre inteligencia me la sentía absorbida en la Luz de la Voluntad Divina, sentía en mí la fuerza única y potente de Ella, y la variedad de sus innumerables efectos haciéndome corona e invistiéndome eran portadores de Alegría, de Paz, de Fortaleza, de Bondad, de Amor, de Santidad, de Belleza indescriptible; estos efectos eran como tantos besos de vida que daban a mi alma, de los cuales quedaba poseedora. Yo he quedado maravillada por esto, y mi siempre amable Jesús me ha dicho:

                    “Hija Mía, todos los actos hechos por la criatura en la Divina Voluntad son confirmados por Dios como actos divinos, y esta confirmación forma la vida de los mismos actos, y vienen sellados con el Sello Divino como actos imperecederos, siempre nuevos, frescos, y de una belleza encantadora. Los actos hechos por la criatura en Mi Voluntad, podría llamarlos nueva creación que Yo hago en la criatura; conforme ella va haciendo su acto en Mi Voluntad, Mi Fiat se impone con Su fuerza creadora, y forma ahí Su acto, y con derecho lo confirma. 

                    Sucede como sucedió en la Creación, como corría la fuerza creadora de Mi Voluntad en el crear tantas cosas, quedaron inmutables, sin cambiarse jamás; ¿acaso se ha cambiado el Cielo, las estrellas, el Sol?. En absoluto, tal como fueron creados tales son, porque donde Mi Querer pone Su fuerza creadora, queda la vida perenne de Su mismo acto, y como confirmación no se puede cambiar jamás. 

                    Ve entonces qué significa hacer y vivir en Mi Divina Voluntad: ‘Estar bajo el imperio de una fuerza creadora y confirmadora, que pone al seguro todos los actos de la criatura volviéndolos inmutables’. Así que con vivir en Mi Querer ella quedará confirmada en el bien que hace, en la Santidad que quiere, en el conocimiento que posee, en el triunfo del sacrificio. 

                    Nuestra Divinidad, de Nuestra espontánea Voluntad, está bajo el imperio de un Amor que corre irresistiblemente porque quiere dar a la criatura, tanto que al crear al hombre fue creado en nuestro ímpetu de Amor por los toques de nuestras cualidades divinas. Nuestro Ser Divino, siendo purísimo espíritu no tenía ni manos ni pies, Nuestras cualidades divinas nos sirvieron de manos para formar al hombre, y volcándose sobre él como un impetuoso torrente lo modelamos, y tocándolo le infundimos los efectos de nuestras cualidades supremas. 

                    Estos toques permanecen en el hombre, y por eso se ven en él ciertas bellas cualidades de bondad, de ingenio, de inteligencia y otras, son la virtud de Nuestros toques divinos, que continuando a modelar al hombre producen sus efectos, son nuestras prendas de Amor con las cuales lo amasamos, y que a pesar de que él no se recuerda y tal vez ni siquiera nos conoce, continúan su oficio perenne de amarlo. Y así como cuando se toca un objeto o una persona, quien toca siente la impresión de la persona tocada, por eso, así como Nuestros toques de las cualidades divinas quedaron en el hombre, así quedó en nuestras cualidades supremas la impresión de haberlo tocado. Así que lo sentimos en Nosotros mismos, ¿cómo no amarlo?. Por eso, por cuanto haga el hombre, le vamos al encuentro con nuevos encuentros de Amor, y con nuestro agradable estribillo de amarlo siempre”.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 29, 16 de Mayo de 1931




martes, 12 de mayo de 2026

MEDIO PARA NO PERDER EL AMOR DE JESÚS



                    Encontrándome en mi habitual estado (1), cuando vino mi Bendito Jesús, yo, sólo al verlo, no sé por qué he dicho: “Señor, sin embargo hay una cosa que lacera mi alma, el pensamiento de que puedo perder tu Amor”. Y Él: 

                    “Hija Mía, ¿quién te lo ha dicho?. En todas las cosas Mi paterna Bondad ha suministrado los medios para ayudar a la criatura, siempre y cuando estos medios no sean rechazados. Por tanto, el medio para no perder Mi Amor, es hacer de Él y de todo lo que Me concierne, como si fueran cosas propias; ¿puede perder uno todo lo que es suyo?. No, ciertamente, a lo más si no tiene estima de sus cosas no tendrá cuidado de custodiarlas, pero si no las estima y no la custodia es señal de que no las ama, por tanto aquel objeto no contiene más Vida de Amor y no se puede incluir entre las cosas propias. Pero Mi Amor cuando se hace propio, se estima, se custodia, se tiene siempre a la vista, de modo que no puede perder lo que es suyo, ni en vida ni en muerte”.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 6, 12 de Mayo de 1905


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.




viernes, 8 de mayo de 2026

LAS PENAS DE QUIEN AMA A JESÚS ESTÁN EN CONTINUAS CORRIENTES CON SU CORAZÓN



                    Continuando mi habitual estado (1), el Bendito Jesús se hacía ver como rayo que huye; ahora hacía ver la sombra de Su luz, ahora su mano. Yo sentía una pena indescriptible y Él, acariciándome la cara con su mano me ha dicho: 

                    “Pobre hija, cuánto sufres”. 

                    Y rápidamente se ha retirado. Entonces yo pensaba entre mí: “Tantas veces Jesús me ha dicho que me ama tanto y que sufre mucho cuando me ve sufrir por causa de Su privación, ¿quién sabe cuánto sufra ahora al verme petrificada por el dolor de Su privación?. Entonces para no hacerlo sufrir tanto, quiero hacerme fuerza a mí misma, tratando de estar más contenta, menos oprimida, más atenta en mantener mi vuelo, mi actitud en Su Voluntad, a fin de que le lleve mi beso no amargado, sino pacífico y contento, que no lo entristezca sino lo consuele”. Mientras esto pensaba, ha salido de mi interior todo doliente y con Su Corazón todo herido, y en su centro se veía una herida de la que salía una llamita, y me ha dicho: 

                    “Hija Mía, es cierto que por cuanto más te veo sufrir cuando te privo de Mí, tanto más siento Yo la pena, porque siendo tu pena ocasionada por Mi privación, no es otra cosa que efecto del Amor que tienes por Mí, por lo tanto si tú estas amargada, oprimida, tu latido hace eco en Mi Corazón y siento tu amargura y tu opresión. ¡Ah! si supieras cuánto sufro cuando te veo sufrir por causa Mía, usarías siempre esta cautela, esta atención para no amargarme de más; son las penas de quien más Me ama las que están en continuas corrientes con Mi Corazón. Mira, la herida que ves en el centro de Mi Corazón, de donde brota la llamita, es precisamente la tuya, pero consuélate, porque si Me da sumo dolor, también Me da sumo Amor. Tú quédate tranquila y Yo seguiré adelante en cumplir Mi Justicia, pero no te dejo, volveré frecuentemente, aunque sea como relámpago, no dejaré de hacerte Mis pequeñas visitas”.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 8 de Mayo de 1922


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.



martes, 5 de mayo de 2026

EFECTOS DE LA GRACIA



                    Encontrándome en mi habitual estado (1), cuando vino el Bendito Jesús, parecía que de dentro de Su interior salía otra imagen toda igual a Él, sólo que más pequeña. Yo he quedado maravillada al ver esto y Él me ha dicho: 

                    “Hija Mía, todo lo que puede salir de dentro de una persona se llama parto, y este parto se vuelve hijo de quien lo pare. Ahora, esta hija Mía es la Gracia, que saliendo de Mí se comunica a todas las almas que la quieren recibir, y las convierte en otros tantos hijos Míos; y no sólo eso, sino que todo lo que puede salir de bien, de virtud de estos segundos hijos, se vuelven hijos de la Gracia. Ve un poco qué larga generación de hijos se forma la Gracia sólo con que la reciban; pero cuántos la rechazan, y Mi hija se regresa a Mi seno sola y sin prole”. 

                    Mientras esto decía, aquella imagen se ha encerrado dentro de mí, llenándome toda de sí misma.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 6, 5 de Mayo de 1905


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.



sábado, 2 de mayo de 2026

CÓMO JESÚS MORÍA POCO A POCO




                    Encontrándome en mi habitual estado (1), estaba lamentándome con mi dulce Jesús de Sus privaciones diciéndole: “Amor mío, ¿quién podía pensarlo, que Tu privación me debía costar tanto?. Me siento morir poco a poco, cada acto mío es una muerte que siento, porque no encuentro la vida, pero morir y vivir es más cruel aún, más bien, es doble muerte”. Y mi amable Jesús, de carrera ha venido y me ha dicho:

                    “Hija Mía, ánimo y firmeza en todo, o qué, ¿no quieres imitarme?. También Yo moría poco a poco, conforme las criaturas Me ofendían en sus pasos, Yo sentía el desgarro en Mis pies, pero con tal acerbidad de espasmos, capaces de darme la muerte, y mientras me sentía morir no moría; conforme Me ofendían con sus obras Yo sentía la muerte en Mis manos, y por el cruel desgarro Yo agonizaba, Me sentía desfallecer, pero la Voluntad del Padre Me sostenía, moría y no moría; conforme las malas palabras, las blasfemias horrendas de las criaturas se repercutían en Mi voz, Yo Me sentía sofocar, ahogar, amargar la palabra y sentía la muerte en Mi voz, pero no moría. Y Mi desgarrado Corazón conforme palpitaba, sentía en Mi latido las vidas malas, las almas que se arrancaban, y Mi Corazón estaba en continuos desgarros y laceraciones; agonizaba y moría continuamente en cada criatura, en cada ofensa, no obstante el Amor, el Querer Divino, Me obligaban a vivir. He aquí el por qué de tu morir poco a poco, te quiero junto Conmigo, quiero tu compañía en Mis muertes, ¿no estás contenta?”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 12, 2 de Mayo de 1917



1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.





miércoles, 29 de abril de 2026

QUIEN VIVE EN EL DIVINO QUERER VIVE DE UN LATIDO ETERNO




                    Encontrándome en mi habitual estado (1), veía mi alma y todo mi interior: pensamientos, afectos, latidos, tendencias, cambiados en tantos hilos de luz, y éstos se alargaban y se ensanchaban tanto, que saliendo de mi interior armonizaban con el Sol, subían más alto y tocaban el Cielo, se difundían sobre toda la tierra, y mientras miraba esto he visto a mi dulce Jesús que tenía en Su mano todos aquellos hilos de luz, y con una maestría encantadora los dirigía, los alargaba, los multiplicaba y ensanchaba cuanto quería. Al toque de aquella Luz todas las cosas creadas se abajaban y armonizaban juntas, y hacían fiesta. Entonces mi Jesús me ha dicho:

                “Hija Mía, ¿has visto con qué amor Me divierto y dirijo los actos hechos en Mi Querer?. Es tal Mi celo que no los confío a nadie, ni siquiera a la propia alma, ni un pensamiento, ni una fibra dejo sin encerrar en ella toda la potencia de Mi Voluntad, cada acto de estos contiene una Vida Divina, por eso al toque de estos actos todas las cosas creadas sienten la Vida de su Creador, sienten de nuevo la fuerza de aquel Fiat Omnipotente del cual tuvieron la existencia y hacen fiesta, así que estos actos son para ellas nueva gloria y nueva fiesta. Ahora, esta bella armonía, estos hilos de luz que salen de tu interior, si tu corazón no corriera en Mi Querer sino en tu voluntad o en otra voluntad, en tu corazón faltarían tantos latidos de Vida Divina, quedando tantos latidos humanos por cuantos le faltan a la Divina, y así también de las fibras, de los afectos, y como lo humano no es capaz de formar Luz, sino tinieblas, por tanto se formarían tantos hilos de tinieblas, y Mi Querer quedaría entristecido, no pudiendo desenvolver en ti toda la potencia de Mi Voluntad”.

                    Mientras esto decía, yo quería ver si en mi alma había estos latidos humanos que interrumpieran la vida del latido divino, y por cuanto miraba no los encontraba. 

                    Y Jesús: “Por ahora no hay nada, te lo he dicho para hacerte estar atenta y hacerte conocer qué significa vivir en Mi Querer, significa vivir de un latido eterno y divino, vivir con Mi aliento omnipotente”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 29 de Abril de 1922


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.



domingo, 26 de abril de 2026

EL BIEN QUE HARÁN LOS ESCRITOS ACERCA DE LA DIVINA VOLUNTAD. JESÚS Y SU VOLUNTAD SON INSEPARABLES, Y ÉSTA VUELVE INSEPARABLE DE JESÚS A QUIEN SE DEJA DOMINAR POR ELLA




                    Estaba pensando entre mí en ciertas cosas sobre la Voluntad de Dios, que el Buen Jesús me había dicho y que las han publicado, y en consecuencia corren entre manos de quien las quiere leer. Sentía tal vergüenza en mí que me daba una pena indescriptible y decía: “Amado bien mío, ¿cómo has permitido esto?. Nuestros secretos, que por obedecer he escrito y sólo por amor Tuyo, están ya a la vista de los demás, y si continúan publicando otras cosas yo me moriré de vergüenza y de pena. Y después de todo esto, como premio a mi duro sacrificio me has tan dolorosamente dejado. ¡Ah! si Tú hubieras estado conmigo habrías tenido piedad de mi pena y me habrías dado la fuerza”.

                    Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior, y poniéndome una mano en la frente y otra en la boca, como si quisiera detener tantos pensamientos desconsoladores que me venían, me ha dicho:

                    “Calla, calla, no quieras ir más allá, no son cosas tuyas sino Mías, es Mi Voluntad que quiere hacer su camino para hacerse conocer. Mi Voluntad es más que Sol, y para esconder la luz del Sol se necesita mucho, más bien es del todo imposible, y si la detienen por un lado, ella supera el obstáculo que le han puesto enfrente, y conduciéndose por otros lados, con majestad hace su camino, dejando confundidos a quienes querían impedir su curso, porque la han visto escapárseles por todas partes sin poderla detener. 

                    Se puede esconder una lámpara, pero el Sol jamás; tal es Mi Voluntad, más que Sol, y quererla tú esconder te resultará imposible. Por eso calla hija Mía, y haz que el Sol Eterno de Mi Voluntad haga su curso, sea por medio de los escritos, de la publicación, de tus palabras y de tus modos; haz que Ella huya como luz y recorra todo el mundo, Yo lo suspiro, lo quiero. Y además, ¿qué cosa han hecho salir de las verdades de Mi Voluntad?. Se puede decir que apenas los átomos de Su Luz, y si bien átomos todavía, si supieras el bien que hacen, ¿qué será cuando reunidas todas las verdades que te he dicho de Mi Voluntad, la fecundidad de Su Luz, los bienes que contiene, unidos todos juntos formarán no los átomos, o el Sol que despunta, sino su pleno mediodía?. ¿Qué bien no producirá este Sol Eterno en medio de las criaturas?. Y Yo y tú estaremos más contentos al ver Mi Voluntad conocida, amada y cumplida, por eso déjame hacer. 

                    Y además, no, no es verdad que te haya dejado, ¿cómo, no Me sientes en ti?. ¿No oyes el eco de Mi oración en tu interior, que abrazo todo y a todos, sin que nadie Me escape, porque todas las cosas y todas las generaciones son como un punto solo para Mí, y por todos Yo rezo, amo, adoro y reparo, y tú haciendo eco a Mi oración te sientes como si tomaras en un puño a todos y a todo, y repites lo que hago?. ¿Acaso eres tú quien lo hace, o bien tu capacidad?. ¡Ah no, no! Soy Yo que Estoy en ti, es Mi Voluntad que te hace tomar como en un puño a todo y a todos y continúa su curso en tu alma. 

                    Y además, ¿quieres tú alguna cosa fuera de Mi Voluntad?. ¿Qué temes?. ¿Que pudiera dejarte?. ¿No sabes tú que la señal más cierta de que Yo habito en ti, es que Mi Voluntad tenga Su lugar de honor, que te domine y que haga de ti lo que quiere?. Yo y Mi Voluntad somos inseparables, y vuelve inseparable de Mí a quien se deja dominar por Ella”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 17, 26 de Abril de 1925



jueves, 23 de abril de 2026

LA RESIGNACIÓN ES ACEITE QUE UNGE

 


                    Esta mañana, encontrándome fuera de mí misma, veía a mi dulce Jesús que sufría mucho, y le he pedido que me diera parte de Sus penas, y Él me ha dicho: 

                    “También tú sufres, mejor Yo Me pongo en tu lugar y tú Me haces el oficio de enfermera”.

                    Entonces parecía que Jesús se metía en mi cama, y yo a Su lado comenzaba a examinarle la cabeza, y una a una le he quitado las espinas que estaban clavadas. Después he seguido con Su cuerpo y he recorrido todas Sus llagas, les secaba la sangre, las besaba, pero no tenía con qué ungirlas para mitigar el dolor, entonces vi que de mí salía un aceite y yo lo tomaba y ungía las Llagas de Jesús, pero con cierto temor porque no comprendía qué cosa significaba aquel aceite que salía de mí. Pero Jesús Bendito me ha hecho entender que la resignación al Querer Divino es aceite, que mientras unge y mitiga nuestras penas, al mismo tiempo es aceite que unge y mitiga el dolor de las Llagas de Jesús. Entonces, después de haber estado por un buen tiempo haciendo este oficio a mi amado Jesús, ha desaparecido y yo he regresado en mí misma.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 3, 23 de Abril de 1900





domingo, 19 de abril de 2026

LAMENTOS POR LA PRIVACIÓN. JESÚS LA CONSUELA Y LE EXPLICA ALGO ACERCA DE LA GRACIA



                    Continúo mis días privada de mi adorable Jesús, a lo más viene como sombra o como rayo, mi pobre corazón está sobremanera amargado, siento tanto Su privación, que todas mis fibras, los nervios, mis huesos, hasta las gotas de mi sangre, me contienden continuamente y me dicen: “¿Dónde está Jesús?. ¡Cómo!, ¿lo has perdido?. ¿Qué has hecho que no viene más?. ¿Cómo haremos para estarnos sin Él?. ¿Quién nos consolará habiendo perdido la fuente de toda consolación?. ¿Quién nos fortificará en la debilidad, quién nos corregirá y descubrirá nuestros defectos, habiendo quedado privada de aquella Luz, que más que hilo eléctrico penetraba los más íntimos escondites, y con la dulzura más inefable corregía y sanaba nuestras llagas?. Todo es miseria, todo es escuálido, todo es tétrico sin Él, ¿cómo haremos?” .

                    Y aunque en el fondo de mi voluntad me siento resignada y voy ofreciendo Su misma privación como el sacrificio más grande por amor Suyo, todo lo demás me hace guerra continua y me ponen en tortura. ¡Ah Señor!, cuánto me cuesta el haberte conocido, y a qué alto precio me haces pagar Tus pasadas visitas. Ahora, estando en este estado, por breves instantes se ha hecho ver y me ha dicho:

                    “Siendo Mi Gracia parte de Mí Mismo, poseyéndola tú, con razón y de estrecha necesidad todo lo que forma tu ser no puede estar sin Mí, he aquí la razón por la que todo te pide a Mí y eres torturada continuamente, porque estando embebida de Mí y llena sólo en parte de Mí Mismo, entonces no se están en paz, pues sólo tienen paz y quedan contentas cuando Me poseen no sólo en parte, sino en todo”.

                    Y habiéndome lamentado de mi dura situación ha agregado:

                    “También Yo en el curso de Mi Pasión sentí un extremo abandono, si bien Mi Voluntad estuvo siempre unida con el Padre y con el Espíritu Santo; esto lo quise sufrir para divinizar en todo la Cruz, tanto, que contemplándome a Mí y contemplando la Cruz, encontrarás el mismo esplendor, las mismas enseñanzas y el mismo espejo en el cual podrías reflejarte continuamente, sin diferencia entre uno y otro”. 


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 4, 19 de Abril de 1901