Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 12, 2 de Mayo de 1917
sábado, 2 de mayo de 2026
CÓMO JESÚS MORÍA POCO A POCO
miércoles, 15 de abril de 2026
LAS COSAS MAYORES SON HECHAS DESPUÉS DE LAS MENORES, Y SON CUMPLIMIENTO Y CORONA DE ÉSTAS. LA HUMANIDAD RESUCITADA DE JESÚS, SÍMBOLO DE QUIEN VIVIRÁ EN EL QUERER DIVINO
Estaba fundiéndome en el Santo Querer de mi siempre amable Jesús, y junto con Él mi inteligencia se perdía en la Obra de la Creación, adorando y agradeciendo por todo y por todos a la Majestad Suprema, y mi Jesús, todo afabilidad me ha dicho:
“Hija Mía, al crear el Cielo, primero creé las estrellas como astros menores, y después creé el Sol, astro mayor, dotándolo de tal luz, de eclipsar a todas las estrellas, como escondiéndolas en sí, constituyéndolo rey de las estrellas y de toda la naturaleza. Es Mi costumbre hacer primero las cosas menores, como preparativo a las cosas mayores, y éstas como corona de las cosas menores. El Sol, mientras es Mi relator, al mismo tiempo simboliza a las almas que formarán su Santidad en Mi Querer; los Santos que han vivido al reflejo de Mi Humanidad y como a la sombra de Mi Voluntad, serán las estrellas; y aquellas, si bien han venido después, serán los soles. Este orden lo tuve también en la Redención: Mi nacimiento fue sin estrépito, más bien ignorado; Mi infancia, sin esplendor de cosas grandes ante los hombres; Mi Vida de Nazaret fue tan oculta, que viví como ignorado por todos, Me adaptaba a hacer las cosas más pequeñas y comunes a la vida humana; en la vida pública hubo alguna cosa de grande, pero sin embargo, ¿quién conoció Mi Divinidad?. Ninguno, ni siquiera los Apóstoles, pasaba en medio de las multitudes como otro hombre, tanto que todos podían acercárseme, hablarme y hasta despreciarme”.
Y yo, interrumpiendo el hablar de Jesús he dicho: “Jesús, amor mío, qué tiempos felices eran aquellos, más feliz aquella gente que podía, con sólo quererlo, acercarse a Ti, hablarte y estar Contigo”.
Y Jesús: “¡Ah! hija Mía, la verdadera felicidad la lleva Mi Voluntad, sólo Ella encierra todos los bienes en el alma, y haciéndose corona en torno al alma, la constituye reina de la verdadera felicidad; solamente ellas serán reinas de Mi Trono, porque son parto de Mi Querer. Tan es verdad esto, que aquella gente no fue feliz, muchos me vieron, pero no Me conocieron, porque Mi Querer no residía en ellos como centro de vida, por tanto, a pesar de que Me vieron permanecieron infelices, y sólo aquellos que tuvieron el bien de recibir en sus corazones el germen de Mi Querer, se dispusieron a recibir el bien de verme resucitado. Ahora, el portento de Mi Redención fue la Resurrección, que más que refulgente sol coronó Mi Humanidad, haciendo resplandecer aún Mis más pequeños actos con un esplendor y maravilla tal, que hicieron quedar estupefactos a Cielo y tierra, que será principio, fundamento y cumplimiento de todos los bienes, corona y gloria de todos los Bienaventurados; Mi Resurrección es el verdadero sol que glorifica dignamente a Mi Humanidad, es el Sol de la Religión Católica, es la verdadera Gloria de cada cristiano; sin la Resurrección habría sido como el Cielo sin Sol, sin calor y sin vida. Ahora, Mi Resurrección es símbolo de las almas que formarán la Santidad en Mi Querer; los Santos de los siglos pasados son símbolos de Mi Humanidad, que si bien resignados, no han tenido actitud continua en Mi Querer, por tanto no han recibido la marca del Sol de Mi Resurrección, sino la marca de las obras de Mi Humanidad antes de la Resurrección, por eso serán muchos, casi como estrellas Me formarán un bello ornamento al Cielo de Mi Humanidad, pero los Santos del vivir en Mi Querer, que simbolizarán Mi Humanidad resucitada, serán pocos; en efecto, Mi Humanidad antes de morir, fue vista por muchas turbas y multitudes de gentes, pero Mi Humanidad resucitada la vieron pocos, solamente los creyentes, los más dispuestos, y podría decir que sólo aquellos que contenían el germen de Mi Querer, porque si no lo hubieran tenido, les habría faltado la vista necesaria para poder ver a Mi Humanidad gloriosa y resucitada, y por tanto ser espectadores de Mi subida al Cielo.
Ahora, si Mi Resurrección simboliza a los Santos del vivir en Mi Querer, es con razón, porque cada acto, palabra, paso, etc., hecho en Mi Querer es una resurrección divina que el alma recibe, es la marca de Gloria que recibe, es un salir de sí para entrar en la Divinidad y esconderse en el refulgente Sol de Mi Querer, y ahí ama, obra, piensa; ¿qué maravilla entonces si el alma queda toda resucitada y fundida en el mismo Sol de Mi Gloria y simboliza Mi Humanidad resucitada?. Pero pocos son los que se disponen a esto, porque las almas, en la misma Santidad, quieren alguna cosa de bien propio; en cambio la Santidad del vivir en Mi Querer, nada, nada tiene de propio, sino todo de Dios, y para disponerse las almas a despojarse de los bienes propios, se necesita demasiado, por eso no serán muchos. Tú no eres del número de los muchos, sino de los pocos; por eso está siempre atenta a la llamada y a tu vuelo continuo”.
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 12, 15 de Abril de 1919
martes, 7 de abril de 2026
EFECTOS DEL QUERER DIVINO. AMENAZAS DE CASTIGOS
Continuando mi habitual estado (1), mi dulce Jesús ha venido todo cansado, en acto de pedirme ayuda, y apoyando Su Corazón sobre el mío me hacía sentir Sus penas; cada pena que sentía era capaz de darme muerte, pero Jesús sosteniéndome me daba la fuerza para no morir. Después, mirándome me ha dicho:
“Hija Mía, paciencia, en ciertos días Me son más que nunca necesarias tus penas, para hacer que el mundo no se incendie del todo, por eso quiero hacerte sufrir más”.
Y con una lanza que tenía en la mano me ha traspasado el corazón. Yo sufría mucho pero me sentía feliz pensando que mi Jesús dividía conmigo Sus penas, y que desahogándose conmigo podía librar a las gentes de los inminentes y terribles flagelos que caerán. Después de algunas horas de intensas penas, mi amable Jesús me ha dicho:
“Querida hija Mía, tú sufres mucho, por eso ven en Mi Querer para tomar descanso y juntos recemos por la pobre humanidad”.
Yo no sé cómo me he encontrado en la inmensidad del Querer Divino, en brazos de Jesús, y Él como en voz baja decía y yo repetía junto con Él. Diré algo de lo que decía, porque el decirlo todo me resulta imposible. Recuerdo: en el Querer de Jesús veía todos los Pensamientos de Jesús, todo el bien que nos había hecho con Su Inteligencia, y cómo de Su Mente recibían vida todas las inteligencias humanas, pero, ¡oh, Dios! qué abuso hacían de ellas, cuántas ofensas, y yo decía: “Jesús, multiplico mis pensamientos en Tu Querer para dar a cada pensamiento Tuyo el beso de un pensamiento divino, una adoración, un reconocimiento a Ti, una reparación, un amor de pensamiento divino, como si otro Jesús lo hiciera, y esto en nombre de todos y de todos los pensamientos humanos, presentes, pasados y futuros, e intento suplir a las mismas inteligencias de las almas perdidas. Quiero que la Gloria por parte de las criaturas sea completa y que ninguno falte a la llamada, y lo que no hacen ellas, lo hago yo en Tu Querer para darte Gloria Divina y completa”.
Después, Jesús mirándome esperaba como si quisiera una reparación a Sus ojos; y yo he dicho: “Jesús, me multiplico en Tus miradas, para tener también yo tantas miradas por cuantas veces has mirado a la criatura con amor; en Tus lágrimas para llorar también yo por todas las culpas de las criaturas, para poderte dar en nombre de todas, miradas de Amor Divino y Lágrimas Divinas, para darte Gloria y Reparación completa por todas las miradas de todas las criaturas”.
Luego, Jesús ha querido que a todo, a la boca, al corazón, a los deseos, etc., continuara con las reparaciones, multiplicando todo en Su Querer; y si lo dijera todo me extendería demasiado, por eso paso adelante. Después Jesús ha agregado:
“Hija Mía, conforme tú hacías tus actos en Mi Querer, tantos soles se formaban entre el Cielo y la tierra, y Yo miro la tierra a través de estos soles, de otra manera es tanta la repugnancia que Me da la tierra, que no podría mirarla. Pero ella poco recibe de estos soles, porque son tantas las tinieblas que expanden, que poniéndose de frente a estos soles no recibe ni toda la luz ni el calor”.
Después me ha transportado en medio de las criaturas, ¿pero quién puede decir todo lo que hacían?. Sólo digo que mi Jesús con acento doloroso ha agregado:
“Qué desorden en el mundo, pero este desorden es culpa de las cabezas, tanto civiles como eclesiásticas; su vida interesada y corrupta no tiene fuerza para corregir a los súbditos, por tanto han cerrado los ojos ante los males de los miembros, porque hubieran recriminado los males propios, y si lo han hecho ha sido todo en modo superficial, porque no teniendo en ellos la vida de aquel bien, ¿cómo podían infundirla en los demás?. Y cuántas veces estas perversas cabezas han antepuesto los malos a los buenos, tanto que los pocos buenos han quedado turbados por este actuar de las cabezas, por eso haré castigar a las cabezas en modo especial”.
Y yo: “Perdona a las cabezas de la Iglesia, ya son pocos, si Tú los golpeas faltaran los regidores”.
Y Jesús: “¿No recuerdas que con doce apóstoles fundé Mi Iglesia?. Así, los pocos que quedarán bastarán para reformar al mundo. El Enemigo está ya a sus puertas, las revoluciones están ya en acto, las naciones nadarán en la sangre, las cabezas serán dispersadas; reza, reza y sufre, a fin de que el Enemigo no tenga la libertad de convertir todo en ruinas”.
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 12, 7 de Abril de 1919
1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.
sábado, 28 de marzo de 2026
EFECTOS DEL "TE AMO" DE JESÚS
Continuando mi habitual estado (1) , apenas se hacía ver mi siempre amable Jesús, pero tan afligido que daba piedad, yo le he dicho: “¿Qué tienes Jesús?”. Y Él:
“Hija Mía, habrán y sucederán cosas imprevistas, de improviso y estallarán revoluciones por todas partes. ¡Oh, cómo empeorarán las cosas!”.
Y todo afligido ha quedado en silencio. Y yo: “Vida de mi vida, dime otra palabra”. Y Jesús, como si me infundiera Su aliento ha agregado: “Te amo”. Pero en aquel “te amo” parecía que todos, y todas las cosas recibieran nueva vida, y yo he repetido: “Jesús, dime otra palabra aún”. Y Él:
“Palabra más bella no podría decirte que un "te amo", este Mi "te amo" llena Cielo y tierra, circula en los Santos, y reciben nueva Gloria; desciende en los corazones de los viadores, y quién recibe gracia de conversión, quién de santificación; penetra en el Purgatorio, y como benéfico rocío cae sobre las Almas, y sienten refrigerio; los mismos elementos se sienten investir de nueva vida en el fecundar, en el crecer, así que todos advierten el te amo de tu Jesús. ¿Y sabes cuándo el alma se atrae un te amo mío?. Cuando fundiéndose en Mí toma la actitud divina, y perdiéndose en Mí hace todo lo que hago Yo”.
Y yo: “Amor mío, muchas veces resulta difícil tener siempre esta actitud divina”. Y Jesús:
“Hija Mía, lo que el alma no puede hacer siempre con sus actos inmediatos en Mí, puede suplirlo con la actitud de su buena voluntad, y Yo la estimaré tanto, que me haré centinela vigilante de cada pensamiento, de cada palabra, de cada latido, etc., y me los pondré en cortejo dentro y fuera de Mí, mirándolos con tal amor, como fruto del buen querer de la criatura. Cuando después el alma fundiéndose en Mí hace sus actos inmediatos Conmigo, entonces Me siento tan atraído hacia ella que hago junto con ella lo que ella hace, y cambio en divino el obrar de la criatura; Yo llevo cuenta de todo y premio todo, aún las más pequeñas cosas y hasta un solo acto bueno de voluntad no queda defraudado en la criatura”.
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 12, 28 de Marzo de 1917
1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.
miércoles, 18 de marzo de 2026
JESÚS, EN SU CONCEPCIÓN CONCIBIÓ A TODAS LAS ALMAS, LAS PENAS Y LAS MUERTES DE TODAS ELLAS
Continuando mi habitual estado (1), mi siempre amable Jesús, haciéndose ver, me ha atraído en la inmensidad de su Santísimo Querer, en el cual me hacía ver como en acto su concepción en el seno de la Mamá Celestial. ¡Oh Dios, qué abismo de amor! Y mi dulce Jesús me ha dicho:
“Hija de Mi Querer, ven a tomar parte en las primeras muertes y en las penas que sufrió Mi pequeña Humanidad por parte de Mi Divinidad en el acto de Mi Concepción.
En cuanto fui concebido concebí junto Conmigo todas las almas, pasadas, presentes y futuras, como Mi propia Vida, y concebí al mismo tiempo las penas y las muertes que por cada una debía sufrir. Debía incorporar todo en Mí, almas, penas y muertes que cada una debía sufrir, para decir al Padre: “Padre Mío, no verás más a la criatura, sino sólo a Mí, y en Mí encontrarás a todos y Yo daré satisfacción por todos. Cuantas penas quieras, Te las daré; quieres que sufra cada una de las muertes de cada uno, las sufriré; todo acepto con tal de que des vida a todos”.
He aquí por qué se necesitaba un Querer y un Poder Divino, para darme tantas muertes y tantas penas, y un Poder y Querer divino para hacerme sufrir; y como en Mi Querer están en acto todas las almas y todas las cosas, así que no en modo abstracto o intencional como alguno puede pensar, sino en realidad, tenía en Mí a todas fundidas Conmigo, formaban Mi misma Vida, en realidad moría por cada uno y sufría las penas de todos.
Es verdad que concurría un milagro de Mi Omnipotencia, el prodigio de Mi inmenso Querer; sin Mi Voluntad Mi Humanidad no habría podido encontrar y abrazar a todas las almas, ni habría podido morir tantas veces. Por esto Mi pequeña Humanidad, en cuanto fue concebida comenzó a sufrir alternativamente las penas y las muertes, y todas las almas nadaban en Mí como dentro de un vastísimo mar, formaban miembros de Mis miembros, sangre de Mi Sangre, corazón de Mi Corazón.
Cuántas veces Mi Mamá, tomando el primer puesto en Mi Humanidad, sentía Mis penas y Mis muertes y por esto moría junto Conmigo...cómo Me era dulce encontrar en el Amor de Mi Mamá el eco del Mío, son misterios profundos donde la inteligencia humana, no comprendiendo bien, parece que se pierde, por eso ven en Mi Querer y toma parte en las muertes y en las penas que sufrí no apenas fue cumplida Mi Concepción, así podrás comprender mejor lo que te digo”.
No sé decir cómo me he encontrado en el seno de mi Reina Mamá, donde veía al Niño Jesús pequeño, pequeño, pero si bien pequeño contenía todo; de Su Corazón se ha desprendido un dardo de luz hacia el mío, y conforme me penetraba sentía que me daba la muerte, y conforme salía me regresaba la vida. Cada toque de aquel dardo me producía un dolor agudísimo, por el que sentía deshacerme y en realidad morir, y después con su mismo toque me sentía revivir, pero no tengo las palabras justas para expresarme y por eso aquí pongo punto.
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 12, 18 de Marzo de 1919
1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.
domingo, 22 de febrero de 2026
EL TERCER FIAT DARÁ TAL GRACIA A LA CRIATURA, QUE LA HARÁ CASI REGRESAR AL ESTADO DE ORIGEN, Y ENTONCES DIOS TOMARÁ SU PERPETUO REPOSO EN EL ÚLTIMO FIAT
Estaba en mi habitual estado (1), y mi dulce Jesús estaba silencioso, y le he dicho: “Amor mío, ¿por qué no me dices nada?”.
Y Jesús:
“Hija Mía, es Mi costumbre después de haber hablado, el hacer silencio, quiero reposarme en Mi Misma palabra, es decir en Mi Misma obra salida de Mí, y esto lo hice en la Creación, después de haber dicho Fiat Lux y la luz fue; Fiat a todas las demás cosas, y las cosas salieron a la vida, quise reposar, y Mi Luz eterna reposó en la luz salida en el tiempo; Mi Amor reposó en el amor con el que investí a todo lo creado; Mi belleza reposó en todo el Universo, el cual adorné con Mi Misma belleza; como también reposó Mi Sabiduría y Potencia, con las que ordené todo con tal Sabiduría y Potencia, que Yo Mismo mirando todo, dije: “¡Cómo es bella la obra salida de Mí, quiero reposarme en ella!” Así hago con las almas, después de haber hablado quiero reposarme y gozar los efectos de Mi Palabra”.
Después de esto ha agregado:
“Digamos juntos Fiat”. Y todo, Cielo y tierra se llenaban de adoración a la Majestad Suprema. Y de nuevo ha repetido “Fiat”, y la Sangre, las Llagas, las penas de Jesús surgían, se multiplicaban al infinito. Y después por tercera vez “Fiat”, y este Fiat se multiplicaba en todas las voluntades de las criaturas para santificarlas.
Después me ha dicho:
“Hija Mía, estos tres Fiat son el Creante, el Redimente y el Santificante. Al crear al hombre lo doté con tres potencias, inteligencia, memoria y voluntad. Con tres Fiat cumpliré la Obra de Santificación en el hombre.
Ante el Fiat Creante la inteligencia del hombre queda como raptada, y cuántas cosas comprende de Mí, y de cómo lo amo, estando Yo oculto en todas las cosas creadas para hacerme conocer y darle amor para hacerme amar.
En el Fiat de la Redención la memoria queda como encadenada por los excesos de mi amor al sufrir tanto para ayudar y salvar al hombre en el estado de la culpa.
En el tercer Fiat Mi Amor quiere desahogar de más, quiero asaltar la voluntad humana, quiero poner como sostén de su voluntad Mi Misma Voluntad, de manera que la voluntad humana quedará no sólo raptada, encadenada, sino sostenida por una Voluntad Eterna, la cual haciéndose apoyo a todo, el hombre casi no le podrá escapar.
No terminarán las generaciones si antes no reina Mi Voluntad en la tierra. Mi Fiat Redentor se pondrá en medio, entre el Fiat Creante y el Fiat Santificante, se entrelazarán los tres juntos y cumplirán la santificación del hombre.
El tercer Fiat dará tal gracia a la criatura, de hacerla regresar casi al estado de origen, y entonces, cuando haya visto al hombre como salió de Mí, Mi Obra será completa y tomaré Mi perpetuo reposo en el último Fiat. Únicamente la vida en Mi Querer dará de nuevo al hombre el estado de origen; por eso sé atenta, y junto Conmigo ayúdame a completar la santificación de la criatura”.
Yo al oír todo esto le he dicho: “Jesús, amor mío, yo no sé hacer como haces Tú, ni como Tú me enseñaste, y casi tengo miedo de tus reproches si no hago bien lo que quieres de mí”.
Y Él, todo bondad:
“También Yo sé que no puedes hacer perfectamente lo que te digo, pero a donde tú no llegues te suplo Yo; pero es necesario que te animes y que comprendas lo que debes hacer, a fin de que si no haces el todo, hagas lo que puedas, pero mientras te hablo, tu voluntad queda encadenada a la Mía y quisieras hacer lo que te digo, y Yo lo tomo como si todo lo hicieras”.
Y yo: “¿Cómo se podrá divulgar y enseñar a los demás este modo de vivir en el Querer Divino, y quién es el que se prestará a esto?”.
Y Jesús:
“Hija Mía, si a pesar de haber descendido a la tierra ninguno se hubiera salvado, la Obra de glorificar al Padre estaba ya completa; así ahora, a pesar de que ningún otro quisiera recibir este bien, lo que no será, tú sola Me bastarás y Me darás la Gloria completa que quiero de todas las criaturas”.
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 12, 22 de Febrero de 1921
1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.
viernes, 2 de enero de 2026
ASÍ COMO EN JESÚS, EN LAS ALMAS TODO DEBE CALLAR
sábado, 29 de noviembre de 2025
QUIEN SALE DE LA DIVINA VOLUNTAD, SALE DE LA LUZ
Encontrándome en mi habitual estado estaba rogando a mi siempre amable Jesús, que hoy, como me había prometido la otra vez, que cuando el alma hace siempre Su Voluntad, alguna vez permite que Él haga la voluntad del alma; así que le decía:
“Hoy justamente debes hacer mi voluntad”.
Y Jesús al venir me ha dicho:
“Hija Mía, ¿no sabes tú que el alma saliendo de Mi Voluntad es para ella como un jornada sin sol, sin calor, sin la vida de la actitud divina en ella?” .
Y yo:
“Amor mío, el Cielo me guarde de hacer esto, preferiría morir que salir de Tu Voluntad, por eso pon Tu Voluntad en mí y luego dime que: Es Voluntad Mía que hoy Yo haga tu voluntad”.
Y Jesús:
“Ah! traviesa, está bien, te contento, te tendré Conmigo hasta que quiera, y después Yo mismo te dejaré libre”.
¡Oh, cómo he quedado contenta de que sin hacer mi voluntad, Jesús, fundiendo Su Voluntad a la mía, haciendo la Suya hacía la mía!.
Después, mi amable Jesús se ha entretenido conmigo y parecía que mojaba la punta de Su dedo en Su Preciosísima Sangre y lo pasaba por la frente, los ojos, la boca, el corazón, y después me ha besado. Yo al verlo tan afectuoso y dulce he tratado de chupar de Su boca las amarguras que contenía Su Corazón, como lo hacía antes, pero Jesús rápidamente se ha alejado un poco y me hacía ver un envoltorio que tenía en las manos, lleno de otros flagelos y me ha dicho:
“Mira cuantos otros flagelos hay para verter sobre la tierra, por eso no derramo en ti. Los enemigos han preparado todos los planos internos para hacer revoluciones, ahora no queda otra cosa que terminar de preparar los planos externos. ¡Ah, hija Mía, cómo Me duele el Corazón, no tengo con quien desahogar Mi dolor, por eso quiero desahogarlo contigo!. Tú tendrás paciencia para oírme hablar frecuentemente de cosas tristes; sé que tú sufres por esto, pero es el Amor el que a esto Me empuja. El Amor quiere hacer saber sus penas a la persona amada; casi no sabría estar si no viniera a desahogarme contigo”.
Yo me sentía mal al ver a Jesús tan amargado, sentía Sus penas en mi corazón, y Jesús para darme alivio me ha dado a beber pocos sorbos de una leche dulcísima, y después ha agregado:
“Yo me retiro y te dejo libre”.
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 12, 29 de Noviembre de 1918
domingo, 16 de noviembre de 2025
LAS HUMILLACIONES SON FISURAS POR LAS CUALES ENTRA LA LUZ
Continuando mi habitual estado, mi dulce Jesús ha venido y parecía que sentía un fuerte dolor en el corazón, y pidiéndome ayuda me ha dicho:
“Hija Mía, qué cadenas de delitos en estos días, qué triunfo satánico, la prosperidad del impío es la señal más mala, y son empujones con los cuales la Fe parte de sus naciones, quedando como atrapados dentro de una oscura prisión; en cambio las humillaciones al impío son tantas fisuras por las cuales entra la Luz, que haciéndolo reentrar en sí mismo le lleva la Fe a él y a las mismas naciones. Así que les hará más bien las humillaciones que cualquier victoria y conquista. ¡Qué momentos críticos y dolorosos atravesarán!. El Infierno y los malvados se roen de rabia por comenzar sus embrollos y maldades. ¡Pobres hijos Míos, pobre Iglesia Mía!”.
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 12, 16 de Noviembre de 1918
miércoles, 8 de octubre de 2025
EFECTOS DE LA CONFIANZA
Continuando mi habitual estado de penas y de privaciones, me la paso con Jesús casi en silencio, toda abandonada en Él como una pequeña bebita. Entonces mi dulce Jesús haciéndose ver en mi interior me ha dicho:
“Hija Mía, la confianza en Mí es la pequeña nube de luz en la cual queda el alma tan envuelta, que le hace desaparecer todos los temores, todas las dudas, todas las debilidades, porque la confianza en Mí no sólo le forma esta pequeña nube de luz que la envuelve toda, sino que la nutre con alimentos contrarios, que tienen la virtud de disipar todos los temores, dudas y debilidades. En efecto, la confianza en Mí disipa el temor y nutre al alma de puro amor, disipa las dudas y le da la certeza, quita la debilidad y le da la fortaleza, es más, la hace tan atrevida Conmigo, que se aferra a Mis pechos y chupa, chupa y se nutre, no quiere otro alimento, y si ve que chupando no recibe nada, y esto lo permito para ejercitarla en la más alta confianza, ella ni se cansa ni se separa de Mi Pecho, más bien chupa más fuerte, golpea la cabeza en Mi Pecho, y Yo complacido la hago hacer. Así que el alma que verdaderamente confía en Mí es Mi sonrisa y Mi complacencia, quien confía en Mí Me ama, Me estima, Me cree rico, potente, inmenso; en cambio, quien desconfía, no Me ama en verdad, Me deshonra, Me cree pobre, impotente, pequeño, ¡qué afrenta a Mi Bondad!”
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 12, 8 de Octubre de 1919
miércoles, 28 de mayo de 2025
LOS ACTOS HECHOS EN LA DIVINA VOLUNTAD ENTRAN EN EL ÁMBITO DE LA ETERNIDAD Y TIENEN SUPREMACÍA SOBRE TODOS LOS ACTOS HUMANOS
Estaba ofreciéndome en el Santo Sacrificio de la Misa junto con Jesús, a fin de que también yo pudiera sufrir Su misma Consagración, y Él, moviéndose en mi interior me ha dicho: "Hija Mía, entra en Mi Voluntad a fin de que pueda encontrarte en todas las Hostias, no sólo presentes sino también futuras, y así junto Conmigo sufrirás tantas Consagraciones por cuantas sufro Yo. En cada Hostia Yo pongo una Vida Mía, y por correspondencia quiero otra, pero, ¡cuántos no Me la dan!. Otros me reciben, Yo Me doy a ellos, y ellos no se dan a Mí, y Mi Amor queda doliente, obstaculizado y sofocado, sin correspondencia; por eso ven en Mi Voluntad a sufrir todas las Consagraciones que sufro Yo, y así encontraré en cada Hostia la correspondencia de tu vida, y no sólo mientras estés en la tierra, sino también cuando estés en el Cielo, porque habiéndote tú consagrado anticipadamente mientras estás en la tierra en Mi Voluntad, al ir sufriendo Yo las Consagraciones, hasta la última, así también las sufrirás tú, y Yo encontraré hasta en el último de los días la correspondencia de tu vida".
Después ha agregado: "Los actos hechos en Mi Voluntad son siempre los que tienen la primacía sobre todos y tienen la supremacía sobre todo, porque habiendo siendo hechos en Mi Voluntad entran en el ámbito de la Eternidad, y tomando ahí los primeros puestos dejan atrás a todos los actos humanos, corriendo siempre ellos adelante, en nada influye que hayan sido hechos antes o después, si en una época o en otra, si pequeños o grandes, basta que hayan sido hechos en Mi Voluntad para que estén siempre entre los primeros y corran adelante de todos los actos humanos. Una semejanza es el aceite puesto junto con otros comestibles, aunque éstos fueran de más valor, o de oro o de plata, o alimentos de mayor sustancia, todos quedan por debajo, y el aceite permanece encima, jamás queda por abajo; y aunque fuera una mínima cantidad, con su espejito de luz parece que dice: `Yo estoy aquí para ser primero sobre todo, no me hago común con las otras cosas ni me mezclo con ellas’. Así los actos hechos en Mi Querer, como son hechos en Mi Voluntad se vuelven luz, pero luz atada, fundida con la Luz Eterna, por eso no se mezclan con los actos humanos, más bien tienen la virtud de hacer cambiar los actos humanos en divinos, por eso todo dejan atrás y son los primeros entre todos".
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 12, 28 de Mayo de 1920
martes, 17 de diciembre de 2024
LA FUENTE DEL VERDADERO AMOR
Continuando mi habitual estado (1), estaba diciendo a mi dulce Jesús: "Cómo quisiera tener Tus deseos, Tu amor, Tus afectos, Tu Corazón, etc., para poder desear, amar, etc., como Tú". Y mi siempre amable Jesús me ha dicho:
"Hija Mía, Yo no tengo deseos, afectos, sino que el todo está concentrado en Mi Voluntad, Mi Voluntad es todo en Mí. Desea quien no puede, pero Yo todo puedo; quisiera amar quien no tiene amor, pero en Mi Voluntad está la plenitud, la fuente del verdadero Amor, y siendo infinito, en un acto simple de Mi Voluntad poseo todos los bienes, que desbordándose de Mi Ser descienden para bien de todos; si Yo tuviera deseos sería infeliz, Me faltaría alguna cosa, pero Yo todo poseo, por eso Soy feliz y hago felices a todos.
Infinito significa poder todo, poseer todo, hacer felices a todos. La criatura, que es finita, no posee todo ni puede abrazar todo, he aquí por qué contiene deseos, ansias, afectos, etc., que como tantos escalones puede servirse de ellos para subir al Creador y copiar en ella las cualidades divinas y llenarse tanto, hasta desbordarse para bien de los demás. Si después el alma se concentra toda ella en Mi Voluntad, perdiéndose toda en Mi Querer, entonces no copiará Mis cualidades, sino que de un solo sorbo Me absorberá en sí y no tendrá más en ella deseos y afectos propios, sino sólo la Vida de Mi Querer, que dominándola toda, le hará desaparecer todo y le hará reaparecer en todo Mi Voluntad".
Vol.12, 20 de Mayo de 1918
lunes, 2 de diciembre de 2024
JESÚS VIENE OCULTO EN LAS PENAS
Continuando mi habitual estado, mi pobre corazón me lo sentía oprimido y en penas amargas que no es necesario decirlas aquí, y mi siempre amable Jesús viniendo me ha dicho: “Hija Mía, Yo mando las penas a las criaturas a fin de que en las penas me encuentren a Mí; Yo estoy como envuelto en las penas, y si el alma sufre con paciencia, con amor, rompe la envoltura que Me cubre y Me encuentra a Mí, de otra manera Yo quedaré oculto en la pena y ella no tendrá el bien de encontrarme, y Yo no tendré el bien de revelarme."
Después ha agregado: “Yo siento una fuerza irresistible de expandirme hacia las criaturas, quisiera expandir Mi Belleza para hacerlas bellas a todas, pero la criatura ensuciándose con la culpa rechaza la Belleza Divina y se cubre de fealdad; quisiera expandir Mi Amor, pero ellas amando lo que no es Mío viven entumecidas por el frío y Mi Amor queda rechazado; todo quisiera comunicarme al hombre, cubrirlo todo en Mis mismas cualidades, pero Soy rechazado, y rechazándome forma un muro de división entre Mí y el que llega a romper cualquier comunicación entre la criatura y el Creador. Pero a pesar de todo Yo continúo expandiéndome, no Me retiro, para poder encontrar al menos uno que reciba Mis cualidades, y encontrándolo le duplico las gracias, las centuplico, Me vierto todo en él, hasta hacer de él un portento de Gracia.
Por eso quita esta opresión de tu corazón, derrámate en Mí y Yo me verteré en ti. Te lo ha dicho Jesús y basta, no pienses en nada y Yo haré y pensaré en todo.
jueves, 22 de agosto de 2024
REVÍSTETE DE MÍ
"Hija, para hacer que la criatura pudiera tener todos los medios necesarios para recibirme, quise instituir este Sacramento al final de Mi Vida, para poder alinear en torno a cada hostia toda Mi Vida como preparativo para cada una de las criaturas que me habría de recibir. La criatura jamás podría recibirme si no tuviera a un Dios que preparara todo, que movido solamente por exceso de amor por quererse dar a la criatura, y no pudiendo ésta recibirme, ese mismo exceso me llevara a dar toda Mi Vida para prepararla, así que ponía todos Mis pasos, Mis obras, Mi Amor, delante de los suyos, y como en Mí estaba también Mi Pasión, ponía también Mis penas para prepararla. Así que revístete de Mí, cúbrete con cada uno de Mis actos y ven".
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, "Libro de Cielo", Vol. 12, 24 de Octubre de 1918
























