Encontrándome en mi habitual estado (1), veía al Bendito Jesús fuera y dentro de mi interior, si fuera lo veía niño, niño lo veía dentro; si lo veía crucificado por fuera, lo mismo lo veía dentro. Yo he quedado admirada y Él me ha dicho:
“Hija Mía, cuando Mi imagen está completamente formada en el interior del alma, cualquier forma que quiero tomar externamente para volverme a mirar, ella toma Mi misma imagen que he formado en el alma. ¿Qué maravilla entonces?”.
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 6, 25 de Mayo de 1905
1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.


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