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domingo, 20 de septiembre de 2026

TODO LO QUE SUCEDE EN TORNO Y DENTRO DEL ALMA, NO ES MÁS QUE EL TRABAJO CONTINUO DE JESÚS PARA HACER CUMPLIR Y DESENVOLVER EN ELLA SU VOLUNTAD

 


                    Estaba pensando en mi estado presente en el que poco o nada sufro, y Jesús rápidamente me ha dicho: 

                    Hija Mía, todo lo que sucede en torno y dentro del alma, amarguras, placeres, contrastes, muertes, privaciones, contentos y demás, no es más que Mi trabajo continuo de hacer cumplir y desarrollar en ellos Mi Voluntad, cuando obtengo esto todo está hecho, y por eso todo le da paz, aun el mismo sufrir parece que quiere estar lejos de esta alma, viendo que el Querer Divino es más que él, y que el alma lo tiene en lugar de todo y supera todo; parece que todos le hagan reverencia, y Yo Mismo cuando el alma llega a este punto en el que de todo se sirve para hacerme cumplir el trabajo de Mi Querer, la dispongo para el Cielo.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 11, 20 de Septiembre de 1913


lunes, 5 de enero de 2026

EL SER DIVINO ES LLEVADO POR UNA FUERZA IRRESISTIBLE A COMUNICARSE A LA CRIATURA



                    Me sentía muy amargada, y mi dulce Jesús al venir, estrechándome a Él me ha dicho: 

                    “Hija Mía, tu aflicción pesa sobre Mi Corazón más que si fuera Mía, y no puedo sufrir que tú estés tan afligida, a cualquier costo quiero verte feliz, quiero ver despuntar sobre tus labios de nuevo la sonrisa que contiene la Beatitud de Mi Querer; dime entonces, ¿qué quieres para estar de nuevo feliz?. ¿Será posible que después de tanto tiempo en que tú nada Me has negado, Yo no deba darte lo que tú quieres y hacerte contenta?” 

                    Y yo: “Amor mío, lo que quiero es que me des la gracia de que yo haga siempre, siempre Tu Querer, esto me basta; cuánto temo que esto no hiciera. ¿No es esta la más grande desventura, que no hiciera aún en la más pequeña cosa Tu Voluntad?. Sin embargo Tus propuestas, Tus mismas premuras a esto me inducen, porque veo que no porque sea Tu Voluntad, sino porque quieres hacerme feliz y vaciar mi corazón de la amargura de la cual está como inundado, Tú quieres hacer mi voluntad, ¡ah! Jesús, Jesús, no lo permitas, y si quieres hacerme feliz, a Tu potencia no le faltan otros modos para quitarme de mi aflicción”. 

                    Y Jesús: “Hija Mía, hija Mía, hija de Mi Voluntad, no, no temas, esto no será jamás, que Nuestros quereres queden ni siquiera lesionados, si es necesario un milagro lo haré, pero Nuestros quereres no se desunirán jamás, por eso tranquilízate a este respecto y consuélate. Escucha, Mi Ser es llevado por una fuerza irresistible a comunicarse a la criatura, tengo tantas otras cosas que decirte aún, tantas otras verdades que tú no conoces, y todas Mis verdades llevan la felicidad que cada una posee, y por cuantas verdades el alma conoce, tantas diversas felicidades adquiere. 

                    Ahora, encontrando tu corazón amargado, esas verdades sienten ensombrecida su felicidad y no pueden comunicarse libremente. Yo Soy como un padre feliz que posee la plenitud de toda la Felicidad y que quiere hacer felices a todos sus hijos; ahora, si ve un hijo suyo que verdaderamente lo ama, y lo ve triste, pensativo, a cualquier costo quiere hacer feliz a su hijo y sacarlo de esa situación, y si el padre sabe que esa tristeza es por causa del amor que da al padre, ¡oh! entonces no se da paz y usa todas las artes y hace cualquier sacrificio para hacer feliz a su hijo. Así Soy Yo, y como sé que tu aflicción es por causa Mía, si no te veo regresar de nuevo a tu estado de alegría, y sellada por Mi felicidad, Yo Seré infeliz esperando que vuelvas a los brazos de Mi Felicidad”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 13, 5 de Enero de 1922




martes, 30 de diciembre de 2025

EFECTOS DE LA HUMILLACIÓN Y LA MORTIFICACIÓN



                    Esta mañana en cuanto he visto a mi adorable Jesús, y como la obediencia me había dicho que rezara por una persona, por eso en cuanto Jesús ha venido, se la he encomendado, y Él me ha dicho: 

                    “La humillación no sólo se debe aceptar, sino también amarla, tanto como para masticarla como un alimento, y como cuando un alimento es amargo, por cuanto más se mastica tanto más se siente la amargura, así la humillación bien masticada hace nacer la mortificación, y estos son dos potentísimos medios, esto es, la humillación y la mortificación, para salvar ciertos obstáculos y obtener las gracias que se necesitan. Y mientras parecen dañinos a la naturaleza humana, como el alimento amargo parece que quiera causar más mal que bien, así la humillación y la mortificación, pero no. 

                    Cuando el fierro es más golpeado sobre el yunque, tanto más arroja chispas de fuego y queda puro, así el alma, cuanto más es humillada y golpeada bajo el yunque de la mortificación, tanto más arroja chispas de fuego celestial, y queda purgada si verdaderamente quiere caminar la vía del bien; pero si es falsa sucede todo lo contrario”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 3, 30 de Diciembre de 1899




domingo, 26 de octubre de 2025

JESÚS TIENE NECESIDAD DE DESAHOGO EN EL AMOR, Y LOS DESAHOGOS DE AMOR LOS PUEDE HACER SÓLO CON QUIEN LO AMA Y ES TODO AMOR POR ÉL



                    Continúa haciéndose ver, pero que quiere esconderse en mí para no ver los males de las criaturas. Parecía que me encontraba fuera de mí misma, veía hombres venerables, todos consternados que hablaban de la guerra y temían fuertemente. 

                    Después se dejaba ver la Reina Mamá, y yo: “Bella Mamá mía, ¿qué será de la guerra?”. Y Ella: 

                    “Hija Mía, reza, ¡oh, cuántos ay! Reza, reza hija Mía”. 

                    Yo he quedado consternada y rogaba al Buen Jesús, pero parece que no me quiere hacer caso, más bien parece que ni siquiera quiere que se hable de esto, parece que sólo quiere consuelo, y consuelo de amor; en vez de derramar amarguras derrama dulzuras, y si se Le dice: “Tú estás lleno de amarguras; ¿y en mí viertes las dulzuras?”, Jesús dice: “Hija Mía, las amarguras las puedo desahogar con todos, pero los desahogos de amor, las dulzuras, sólo las puedo verter en quien Me ama y es todo amor por Mí. ¿No sabes tú que también el Amor es necesidad en Mí, y que tengo necesidad de él más que de todo?”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 10, 26 de Octubre de 1911