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domingo, 26 de octubre de 2025

JESÚS TIENE NECESIDAD DE DESAHOGO EN EL AMOR, Y LOS DESAHOGOS DE AMOR LOS PUEDE HACER SÓLO CON QUIEN LO AMA Y ES TODO AMOR POR ÉL



                    Continúa haciéndose ver, pero que quiere esconderse en mí para no ver los males de las criaturas. Parecía que me encontraba fuera de mí misma, veía hombres venerables, todos consternados que hablaban de la guerra y temían fuertemente. 

                    Después se dejaba ver la Reina Mamá, y yo: “Bella Mamá mía, ¿qué será de la guerra?”. Y Ella: 

                    “Hija Mía, reza, ¡oh, cuántos ay! Reza, reza hija Mía”. 

                    Yo he quedado consternada y rogaba al Buen Jesús, pero parece que no me quiere hacer caso, más bien parece que ni siquiera quiere que se hable de esto, parece que sólo quiere consuelo, y consuelo de amor; en vez de derramar amarguras derrama dulzuras, y si se Le dice: “Tú estás lleno de amarguras; ¿y en mí viertes las dulzuras?”, Jesús dice: “Hija Mía, las amarguras las puedo desahogar con todos, pero los desahogos de amor, las dulzuras, sólo las puedo verter en quien Me ama y es todo amor por Mí. ¿No sabes tú que también el Amor es necesidad en Mí, y que tengo necesidad de él más que de todo?”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 10, 26 de Octubre de 1911



viernes, 10 de octubre de 2025

JESÚS LA ATRAE A HACER SU QUERER



                    Me siento morir por el dolor y voy repitiendo frecuentemente mi estribillo: “Pobres hermanos míos, pobres hermanos míos”. Jesús ha acrecentado mi dolor haciéndome ver la tragedia de la guerra; cuánta sangre parecía que se derramaba y se derramará. Jesús parecía inexorable y decía: 

                    “No puedo más, quiero terminar con esto, tú harás Mi Querer, ¿no es verdad?” .

                    “Cierto, como Tú quieras, ¿pero puedo acaso olvidar que son Tus hijos salidos de Tus mismas manos?”. 

                    Y Jesús: “Pero estos hijos Me hacen sufrir mucho, y no sólo quieren matar a su propio Padre, sino que se quieren volver homicidas de ellos mismos. Si tú supieras cuánto Me hacen sufrir, tú te uniformarías Conmigo”. 

                    Y mientras esto decía, parecía que me ataba las manos y me estrechaba Consigo, y me sentía tan transformada en Su Querer, que perdía la fuerza de hacerle violencia, y ha agregado: 

                    “Así está bien, toda en Mi Voluntad”. 

                    Yo, viendo mi inhabilidad y al mismo tiempo la tragedia, he roto en llanto y decía: “Mi Jesús, ¿cómo harán?. No hay medios para salvarlos, salva al menos sus almas, ¿quién podrá resistir?. Al menos llévame a mí primero”. 

                    Y Jesús: “¿Has visto?. Si tú continúas llorando Yo me voy y te dejo sola, también tú quieres afligirme. Yo salvaré a todos aquellos que están dispuestos, por eso no llores, te daré sus almas, estate contenta. ¿Tal vez no puedo llevarte más al Cielo, y será por lo que tanto te afliges?. ¿Sabes tú por qué no te llevo?”. 

                    Y como yo continuaba llorando, Jesús hacía como que se retiraba, y yo he debido gritar fuerte diciéndole: “Jesús, no me dejes, que no lloro más”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 10, 10 de Octubre de 1911