domingo, 26 de abril de 2026
EL BIEN QUE HARÁN LOS ESCRITOS ACERCA DE LA DIVINA VOLUNTAD. JESÚS Y SU VOLUNTAD SON INSEPARABLES, Y ÉSTA VUELVE INSEPARABLE DE JESÚS A QUIEN SE DEJA DOMINAR POR ELLA
domingo, 15 de marzo de 2026
LA DIVINA VOLUNTAD TIENE EL PODER DE FORMAR LA VIDA DE JESÚS EN LA CRIATURA
Me estaba fundiendo toda en el Santo Querer Divino, pero mientras esto hacía sentía toda la amargura de la privación de mi Dulce Jesús, y aunque casi habituada a sufrir Su ausencia, sin embargo cada vez que estoy privada de Él, es siempre nueva la pena. Me parece que cada vez que quedo privada de la Vida de mi vida, Jesús pone un grado más de dolor, y yo siento más a lo vivo la pena de su lejanía. ¡Oh, cuán cierto es que en Jesús son siempre nuevas las penas y nuevas las alegrías!.
Ahora, mientras me abandonaba en Su Voluntad, mi amable Jesús ha sacado una mano de dentro de mi interior, toda llena de luz, pero en la suya tenía también la mía, pero tan fundida en la suya, que con trabajo se descubría que en lugar de una eran dos manos fundidas juntas; y Jesús teniendo compasión de mi extrema amargura me ha dicho:
“Hija Mía, la luz de Mi Voluntad nos transforma juntos y forma una sola vida; la luz se hace camino y el calor que contiene la luz vacía, consume todo lo que puede impedir la transformación con Mi Vida y hacer de ellas una sola. ¿Por qué tanto te afliges?. ¿No sientes en ti ésta Mi Vida, y no fantástica sino real?. ¿Cuántas veces no sientes en ti Mi Vida obrante, otras veces sufriente, y otras veces te lleno tanto que tú te ves obligada a perder el movimiento, el respiro, las facultades mentales, y tu naturaleza misma pierde su vida para dar lugar a la Mía?. Y para hacer que puedas revivir estoy obligado a empequeñecerme en ti misma para hacerte readquirir el movimiento natural y el uso de los sentidos, pero siempre dentro de ti permanezco, ¿y no adviertes que cada vez que me ves, es de dentro de tu interior que me ves salir?. Entonces, ¿por qué temes que Yo te deje si tú sientes a ésta Mi Vida en ti?”.
Y Yo: “¡Ah! mi Jesús, es verdad que siento otra Vida en mí, que obra, que sufre, que se mueve, que respira, que se extiende en mí, pero tanto, que yo misma no sé decir que me sucede, muchas veces creo que estoy por morir, pero como aquella vida que siento en mí se empequeñece, retirándose de los brazos, de la cabeza, yo comienzo de nuevo a revivir, pero muchas veces no Te veo, Te siento, pero no veo Tu amable presencia, y yo temo y tengo casi pavor de aquella vida que siento en mí, pensando: ‘¿Quién podrá ser aquél que tiene tanto dominio en mí, que yo me siento un harapo bajo su poder?. ¿No podrá ser algún enemigo mío?’.Y si me quiero oponer a lo que Él quiere hacer en mí, se hace tan fuerte e imponente que no me cede ni un acto de mi voluntad, y yo de inmediato le cedo la victoria sobre de mí”.
Y Jesús: “Hija Mía, sólo Mi Voluntad tiene este poder de formarse una Vida en la criatura. Se entiende que el alma me haya dado, quién sabe cuántas veces, pruebas seguras de que quiere vivir de Mi Voluntad, no de la suya, porque cada acto de voluntad humana impide que se cumpla esta Vida Mía, y este es el más grande prodigio que sabe hacer Mi Voluntad: ‘Mi Vida en la criatura’. Su luz me prepara el lugar, su Calor purifica y consume todo lo que podría ser inconveniente a Mi Vida, y Me suministra los elementos necesarios para poder desarrollar Mi Vida, por eso déjame hacer a fin de que pueda cumplir todo lo que ha establecido Mi Voluntad sobre de ti”.
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 17, 15 de Marzo de 1925
sábado, 6 de septiembre de 2025
IMAGEN DEL ESTADO DE LA IGLESIA. NECESIDAD DE PURIFICARLA
Encontrándome en mi habitual estado me he encontrado fuera de mí misma, y con gran sorpresa mía he encontrado en medio de un camino a una mujer tirada por tierra, toda llena de heridas y los miembros todos descoyuntados, no había hueso en su lugar.
La mujer, si bien tan maltrecha que parecía el verdadero retrato del dolor, era bella, noble, majestuosa, pero al mismo tiempo daba piedad el verla abandonada por todos, expuesta a quien quisiera hacerle daño. Entonces, movida a compasión miraba alrededor para ver si había alguien que me ayudara a levantarla y ponerla en lugar seguro, y ¡oh! maravilla, junto a mí estaba un joven que me parecía que fuera Jesús, y juntos la hemos levantado de la tierra, pero a cada movimiento sufría penas desgarradoras debido al dislocamiento de los huesos.
Así, poco a poco la hemos transportado dentro de un palacio, poniéndola sobre una cama, y junto con Jesús, que parecía que amaba tanto a esa mujer que quería darle Su propia Vida para salvarla y darle la salud, tomábamos en nuestras manos los miembros dislocados para ponerlos en su lugar; al toque de Jesús los huesos tomaban su lugar y aquella mujer se transformaba en una bella y graciosa niña. Yo he quedado asombrada por esto, y Jesús me ha dicho:
“Hija Mía, esta mujer es la imagen de Mi Iglesia. Ella es siempre Noble, llena de Majestad y Santa, porque su origen está en el Hijo del Padre Celestial; pero a qué estado tan doloroso la han reducido los miembros a Ella incorporados, no contentos con no vivir santamente, a la par de Ella, la han llevado en medio de la calle, exponiéndola al frío, a las burlas, a los golpes, y sus mismos hijos, como miembros dislocados, viviendo en medio de la calle se han dado a toda clase de vicios; el amor al interés, predominante en ellos los ciega y cometen las más feas infamias y viven junto a Ella para herirla y gritarle continuamente: ‘Sea crucificada, sea crucificada’. En qué estado tan doloroso se encuentra Mi Iglesia, los Ministros que deberían defenderla son sus más crueles verdugos; pero para renacer es necesaria la destrucción de estos miembros e incorporarle miembros inocentes, desinteresados, que viviendo a la par con Ella, regrese bella y graciosa niña, tal cual Yo la constituí, sin malicia, más que sencilla niña, para crecer fuerte y sana. Esta es la necesidad de que los enemigos inicien la batalla, para que se purguen los miembros infectados. Tú reza y sufre a fin de que todo redunde para Mi Gloria”.
Dicho esto me he encontrado en mí misma.
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 17, 6 de Septiembre de 1924
domingo, 8 de septiembre de 2024
LA NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN
"Hija de Mi Corazón, Mi nacimiento fue prodigioso; ningún otro nacimiento puede decirse que sea semejante al mío. Yo contenía en Mí el Cielo, el Sol de la Divina Voluntad y también la tierra de Mi humanidad, tierra bendita y santa que producía las más bellas floraciones, y aunque era apenas recién nacida, Yo poseía el prodigio de los prodigios: el Querer Divino que reinaba en Mí, el cual formaba en Mí un Cielo más hermoso, un Sol más refulgente de el de la Creación, de la cual Yo era la Reina, incluido también un mar de gracias sin límites, que murmuraba siempre amor, amor a Mi Creador.
Por eso Mi nacimiento fue la verdadera alba que pone en fuga la noche del querer humano, y a medida que iba Yo creciendo, así iba formando la aurora y llamaba al día esplendorosísimo para hacer surgir el Sol del Verbo Eterno sobre la tierra.
Hija Mía, ven a Mi cuna a escuchar a tu Mamá pequeñita. Apenas hube nacido, abrí los ojos para ver este bajo mundo, para ir en busca de todos Mis hijos y meterlos en Mi Corazón, para darles Mi materno amor y, engendrándolos a una nueva vida de amor y de gracia, hacer que pudieran entrar en el Reino del FIAT Divino, que Yo poseía. Quise hacer de Reina y de Madre, metiéndolos en Mi Corazón para ponerlos a todos a salvo y darles el gran don del Reino Divino. En Mi Corazón tenía espacio para todos, porque para el que posee la Divina Voluntad no hay estrecheces, sino anchuras infinitas. Así que te miré a ti también, hija Mía, nadie se me escapó, y como aquel día todos festejaron Mi nacimiento, también para mí fue fiesta.
Pero al abrir los ojos a la luz tuve el dolor de ver las criaturas sumidas en la densa noche del querer humano. ¡Oh, en qué abismo de tinieblas se halla la criatura que se deja dominar por su voluntad! Esa es la verdadera noche, pero noche sin estrellas, al máximo con algún relámpago fugaz, fácilmente seguido por truenos, que retumbando hacen aún más densas las tinieblas y descargan la tempestad sobre la pobre criatura, tempestad de temores, de debilidades, de peligros, de caídas en el mal.
Mi Corazoncito se sintió traspasado al ver a Mis hijos en esa horrible tempestad, en que los había sumido la noche del querer humano. Por tanto, escucha a tu Mamá: aún estoy en la cuna, Soy pequeñita; mira Mis lágrimas, que derramo por ti. Cada vez que haces tu voluntad formas una noche para ti, y si supieras cuánto daño te hace esa noche, llorarías Conmigo. Te hace perder la luz del día del Querer Santo, te hacer volcar, te paraliza en el bien, te interrumpe el verdadero amor y te hace una pobre enferma a la que le faltan las cosas necesarias para curarse. Ah, hija Mía, hija querida, óyeme, no hagas nunca tu voluntad, dame palabra de que contentarás a tu Mamita".
(Luisa Piccarreta, "La Virgen María en el Reino de la Divina Voluntad", día 10°)
"¿Pero sabes tú qué fue lo primero que hizo esta noble Reina cuando, al salir del seno materno, abrió los ojos a la luz de este bajo mundo? Al nacer, los Ángeles le cantaron la canción de cuna a la Niña Celestial; Ella quedó arrobada y Su Alma tan bella salió de Su cuerpecito, acompañada por multitudes de Ángeles, y recorrió Cielos y tierra, yendo a recoger todo el amor que Dios había derramado en toda la Creación, y penetrando en el Paraíso vino a los pies de Nuestro trono a ofrecernos la correspondencia de amor de todo lo creado y pronunció su primer "gracias" en nombre de todos. Oh, cómo Nos sentimos felices al oír el "gracias" de esta Niñita Reina, y le confirmamos todas las gracias, todos los dones, haciéndole superar a todas las demás criaturas reunidas juntas.
A continuación, lanzándose a nuestros brazos, se sumergió en Nuestras delicias, nadando en el piélago de todos los contentos, quedando embellecida con nueva belleza, nueva luz y nuevo amor; suplicó de nuevo por el género humano, suplicándonos con lágrimas que bajara el Verbo Eterno para salvar a Sus hermanos. Pero mientras hacía así, Nuestro Querer le hizo saber que bajara a la tierra, y Ella enseguida dejó nuestros contentos y gozos y se fue, para hacer... ¿qué cosa?. Nuestro Querer. ¡Qué potente atracción tenía nuestro Querer, habitante en la tierra en esta Reina recién nacida!. Ya no Nos parecía extraña la tierra, ya no éramos capaces de flagelarla haciendo uso de nuestra Justicia; teníamos la Potencia de Nuestra Voluntad, que en esta Niña inocente Nos sujetaba los brazos, Nos sonreía desde la tierra y convertía la Justicia en gracias y en dulce sonrisa, tanto que, no pudiendo resistir al dulce encanto, el Verbo Eterno apresuró Su curso. ¡Oh prodigio de Mi Querer Divino, a Ti se debe todo, por Ti se cumple todo, y no hay prodigio más grande que Mi Querer habitante en la criatura!".
(Luisa Piccarreta, "Libro de Cielo", volumen 15°, 8 de Diciembre de 1922)
sábado, 31 de agosto de 2024
TOMÓ EL OFICIO DE CORREDENTORA
"Cuando la Divinidad encontró en esta Virgen la compensación del amor de todos, se sintió raptar y en Ella hizo Su Concepción, y al concebirme Ella tomó el oficio de Corredentora y tomó parte y abrazó junto Conmigo todas las penas, las satisfacciones, las reparaciones, el amor materno hacia todos; así que en el Corazón de Mi Mamá había una fibra de amor materno hacia cada criatura."
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, "Libro de Cielo", Vol. 17, 1 de Mayo de 1925
martes, 27 de agosto de 2024
AQUÉL QUE ENCIERRA EL TE AMO
"Hija Mía, el te amo es todo, el te amo es amor, es veneración, es estima, es heroísmo, es sacrificio, es confianza hacia quien es dirigido; el te amo es poseer a Aquél que encierra el te amo; te amo es una palabra pequeña, pero pesa cuanto pesa toda la Eternidad; el te amo encierra todo, abarca a todos, se difunde, se estrecha, se eleva en alto, desciende hasta lo bajo, se imprime dondequiera pero jamás se detiene."
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, "Libro de Cielo" Vol. 17, 2 de Agosto de 1925










