Mostrando entradas con la etiqueta Felicidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Felicidad. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de octubre de 2026

EN EL CIELO SE TENDRÁ TANTA FELICIDAD POR CUANTA VOLUNTAD DIVINA CONTUVO EL ALMA EN LA TIERRA



                    Continuando mi acostumbrado giro en la Voluntad Suprema decía entre mí: “Mi Jesús, Tu Voluntad abraza y encierra todo, y yo a nombre de la primera criatura salida de Tus manos creadoras, hasta la última que será creada, intento reparar todas las oposiciones de las voluntades humanas hechas a la tuya, y de tomar en mí todos los actos de Tu adorable Voluntad que las criaturas han rechazado, para corresponderlos todos en Amor, en adoración, de modo que no haya acto Tuyo al que no corresponda un acto mío, para que encontrando en cada acto Tuyo mi pequeño acto como bilocado en el Tuyo, Tú quedes satisfecho y vengas a reinar como en triunfo sobre la tierra. ¿No es tal vez sobre los actos humanos que Tu Fiat Eterno quiere encontrar el apoyo donde dominar?. Por eso te ofrezco en cada acto Tuyo, el mío como terreno para hacerte extender Tu Reino”. Ahora, mientras esto pensaba y decía, mi siempre amable Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

                    “Pequeña hija de Mi Querer, es justo, es necesario, es de derecho de ambas partes, tanto tuya como de Mi Voluntad, que quien es hija Suya siga la multiplicidad de los actos de Mi Querer, y Él los reciba en los suyos. Un padre sería infeliz si no sintiera a su lado a su hijo para ser seguido en sus actos por él, ni el hijo se sentiría amado por el padre si el padre haciéndolo a un lado no se hiciera seguir por su hijo. 

                    Por eso, hija de Mi Voluntad y recién nacida en Ella significa precisamente esto: ‘Seguir como hija fiel todos sus actos’. Porque tú debes saber que Mi Voluntad salió en campo de acción en la Creación en los actos humanos de la criatura, pero para obrar quiere el acto de la criatura en el suyo para desarrollar su obrar y poder decir: ‘Mi Reino está en medio de mis hijos y propiamente en lo íntimo de sus actos’. Porque la criatura por cuanto toma de Mi Voluntad, Yo extiendo Mi Reino en ella, y ella extiende su reino en Mi Voluntad, pero según Me hace dominar en sus actos así ensancha sus confines en Mi Reino, y Yo doy y ella toma más alegría, más Felicidad, más Bienes y más Gloria, porque está establecido que en la Patria Celestial, tanto de Gloria, Bienaventuranzas, de Felicidad, recibirán por cuanto de Mi Voluntad han contenido en sus almas en la tierra; su gloria será medida por la misma Voluntad Mía que poseerán sus almas, no podrán recibir más porque su capacidad viene formada por aquella misma Voluntad Divina que han hecho y poseído mientras vivían sobre la tierra, y aunque Mi liberalidad quisiera darles más, les faltaría el lugar donde contenerlas y se desbordarían fuera. 

                    Ahora hija Mía, de todo lo que Mi Voluntad ha establecido dar a las criaturas, de todos sus actos, hasta ahora poco han tomado, poco han conocido, porque Su Reino no ha sido conocido, mucho menos poseído, por lo tanto en el Cielo no puede dar toda su Gloria completa, ni todas las alegrías y felicidad que posee, porque se encuentra en medio de hijos incapaces y de pequeña estatura. Y por eso espera con tanto Amor y ansia el tiempo de Su Reino, para tener Su total dominio y dar de Su Fiat todo lo que había establecido dar a las criaturas, y así formarse los hijos capaces para poderles dar todos Sus bienes, y sólo estos hijos en la Patria Celestial completarán la Gloria a todos los Bienaventurados, a los hijos del Reino de mi Querer, porque habrán encerrado lo que Ella quería, al darle libre campo de acción y de dominio, por eso tendrán la Gloria esencial, porque tendrán la capacidad y el espacio donde contenerla, los demás, por medio de éstos tendrán la Gloria accidental y todos gozarán juntos la Gloria completa y la plena Felicidad de Mi Voluntad. Así que el Reino del Fiat Supremo será el pleno Triunfo del Cielo y de la tierra”. 

                    Ahora pensaba entre mí: “Nuestro Señor en el Padrenuestro nos enseña a decir, a pedir, ‘hágase Tu Voluntad’, ¿entonces por qué dice que quiere que se viva en Ella?”. Y Jesús siempre benigno, moviéndose en mi interior me ha dicho:

                    “Hija Mía, el ‘hágase Tu Voluntad’ que Yo enseñé a pedir en el Padrenuestro, significaba que todos debían rogar que al menos hicieran la Voluntad de Dios, y esto es de todos los Cristianos y de todos los tiempos, no se puede decir Cristiano si no se dispone a hacer la Voluntad de su Padre Celestial. Pero tú no has pensado en la frase que viene inmediatamente después: ‘como en el Cielo así en la tierra’. El ‘como en el Cielo así en la tierra’ significa vivir en el Querer Divino, significa rogar que venga el Reino de Mi Voluntad a la tierra para vivir en Él. 

                    En el Cielo no sólo hacen Mi Voluntad sino que viven en Ella, la poseen como cosa y Reino propio, y si la hicieran y no la poseyeran no sería plena su felicidad, porque la Verdadera Felicidad comienza en el fondo del alma. Hacer la Voluntad de Dios no significa poseerla, sino someterse a sus órdenes, en cambio vivir en Ella es posesión. Por eso en el Padrenuestro está la petición: en las palabras ‘Hágase Tu Voluntad’, que todos hagan la Voluntad Suprema; y en el ‘como en el Cielo así en la tierra’, que el hombre regrese en aquella Voluntad de donde salió, para readquirir su felicidad, los bienes perdidos y la posesión de su Reino Divino”.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 20, 15 de Octubre de 1926


martes, 6 de octubre de 2026

CÓMO QUIEN TRABAJA EN LA DIVINA VOLUNTAD TRABAJA EN LAS PROPIEDADES DIVINAS Y CON SUS ACTOS FORMA SOLES. CÓMO QUIERE ENCONTRAR AL ALMA EN TODAS LAS COSAS CREADAS



                    Estaba continuando mis actos en el Fiat Divino, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

                    “Hija Mía, quien obra en Mi Voluntad trabaja en Mis propiedades divinas, y ella forma en Mis interminables bienes de Luz, de Santidad, de Amor, de Felicidad sin fin, sus actos, los cuales se transforman en tantos soles, reproducidos estos soles por Mis mismas cualidades que se han prestado al acto del alma por decoro de ella y para hacer que fueran actos dignos de su Creador y para permanecer estos actos como actos perennes en Dios mismo, que Lo glorifican, Lo aman con sus mismos actos divinos. 

                    Entonces Adán antes de pecar formó tantos soles en su Creador por cuantos actos hizo; ahora, quien vive y obra en Mi Voluntad encuentra estos soles hechos por él, por eso tu empeño es de seguir los primeros actos de la Creación, de tomar tu puesto de trabajo junto al último sol, o más bien del último acto que hizo Adán cuando poseía la unidad de Voluntad con su Creador, debes suplir a lo que él no continuó haciendo porque salió de dentro de Mis propiedades divinas y sus actos ya no fueron soles, porque no tenía más en su poder Mis cualidades divinas que se prestaban para hacerle formar los soles, a lo más, sus actos se redujeron por cuan buenos eran, a pequeñas llamitas, porque la voluntad humana sin la Mía no tiene virtud de poder formar soles, le faltan las materias primas, sería como si tú quisieras formar un objeto de oro sin tener en tu poder el metal del oro, por cuanta buena voluntad tuvieras te resultaría imposible. 

                    Solamente Mi Voluntad tiene luz suficiente para hacer formar los soles a la criatura, y esta luz la da a quien vive en Ella, en sus propiedades, no a quien vive fuera de Ella. Entonces debes suplir a todas las otras criaturas que no han poseído la unidad con Mi Voluntad, tu trabajo es grande y extenso, tienes mucho que hacer en Mis interminables confines, por eso sé atenta y fiel”.

                    Después continuaba mis actos en Su Querer adorable, y girando por toda la Creación, mi Sumo Bien Jesús ha agregado:

                    “Hija Mía, así como Mi Voluntad Divina está esparcida en toda la Creación, así tú, unida con Ella, quiero encontrarte en todas las cosas creadas, como esparcida en cada una de ellas: serás el corazón de la tierra, para encontrar tu vida palpitante en ella, que con su latido continuo Me da el amor de todos sus habitantes; serás la boca del mar, que Me hará oír tu voz en sus olas altísimas y en su murmullo continuo, que Me alabas, Me adoras, Me agradeces, y en el serpenteo de los peces Me des tus besos afectuosos y puros, por ti y por aquellos que atraviesan el mar; serás los brazos del Sol, que extendiéndote y ensanchándote en su luz, dondequiera sienta tus brazos que Me abrazan, Me estrechan fuertemente para decirme que sólo a Mí buscas, sólo a Mí quieres y amas; serás los pies del viento para correr a Mi lado y hacerme sentir el dulce pisar de tus pasos, que jamás dejan de correr aunque no Me encuentres; no estoy contento si no encuentro a Mi pequeña hija en todas las cosas creadas por Mí por amor suyo. Yo pregunto a toda la Creación: ‘¿Está la pequeña hija de Mi Voluntad?. Porque quiero gozármela y entretenerme con ella’. Y si no te encuentro, Yo pierdo Mi gozo y Mi dulce entretenimiento”.

                    Después de esto seguía a mi amado Jesús en los actos que hizo en la Redención, intentaba seguirlo palabra por palabra, obra por obra, paso por paso, no quería que nada me huyera, para apresurarlo y pedirle a nombre de todos Sus actos, lágrimas, oraciones y penas, el Reino de Su Voluntad Divina en medio a las criaturas, y mi adorado Jesús me ha dicho:

                    “Hija Mía, cuando Yo estaba en la tierra, Mi Voluntad Divina que por naturaleza reinaba en Mí, y aquella misma Voluntad Divina que existía y reinaba en todas las cosas creadas, a cada encuentro se besaban mutuamente y suspirando su encuentro hacían fiesta, y las cosas creadas hacían competencia para encontrarse Conmigo y darme los homenajes que Me convenían. 

                    La tierra en cuanto sentía Mis pasos, para darme su homenaje reverdecía y florecía bajo Mis pies, quería hacer salir de su seno todas las bellezas que poseía, el encanto de las flores más bellas a Mi paso, tanto que Yo muchas veces debí ordenarle que no Me hiciera estas demostraciones, y ella para darme homenaje obedecía, al igual que por honrarme florecía. 

                    El Sol buscaba siempre encontrarse Conmigo para darme los homenajes de su luz, haciendo salir de su seno solar toda la variedad de las bellezas, de los colores, delante a Mi vista para darme los honores que merecía. Todo y todos buscaban encontrarme para hacerme su fiesta: el viento, el agua, hasta el pajarillo para darme los honores de sus trinos, gorjeos y cantos, todas las cosas creadas Me reconocían y hacían competencia para ver quien más pudiese honrarme y hacerme fiesta. 

                    Quien posee Mi Divina Voluntad tiene la vista para conocer lo que pertenece a Mi Misma Voluntad, sólo el hombre no Me conoció porque no poseía la vista y el fino olfato de Ella, debí decírselo para hacerme conocer, y muchos, con todo Mi decir, ni siquiera Me creyeron, porque quien no posee Mi Querer Divino es ciego, sordo y sin olfato para conocer lo que a Él pertenece. El no poseerlo es la infelicidad más grande de la criatura, es el pobre cretino, ciego, sordo y mudo, que no poseyendo la Luz de Mi Fiat Divino, se sirve de las mismas cosas creadas tomando los excrementos que ellas arrojan, y dejan dentro de ellas el verdadero bien que contienen. ¡Qué dolor, ver a las criaturas sin la nobleza de la Vida de Mi Voluntad Divina!”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 23, 6 de Octubre de 1927



viernes, 2 de octubre de 2026

SÓLO LA DIVINA VOLUNTAD VUELVE FELIZ A LA CRIATURA; ENTREGA MUTUA. QUIEN NO TIENE VERDADERA VOLUNTAD DE HACER UN BIEN ES UN POBRE LISIADO Y DIOS NO QUIERE SERVIRSE DE ÉL



                    Mi abandono y mi vivir en el Fiat Divino continúan, ¡oh! cómo es potente Su Fuerza creadora, cómo es deslumbrante Su Luz, que infiltrándose en las fibras más íntimas del corazón, las inviste y acariciándolas se hace lugar y en ellas erige su trono de dominio y de mando, pero con tal dulzura raptora, que la pequeñez de la criatura queda desaparecida, pero feliz de quedar sin vida y perdida en el Fiat Divino. ¡Oh Voluntad adorable, si todos Te conocieran, cómo amarían el perderse en Ti para readquirir Tu Vida y ser felices con la misma Felicidad Divina! Pero mientras mi pequeñez se perdía en el Fiat Divino, mi amable Jesús se ha movido en mi interior, y estrechándome fuertemente a Su Corazón Divino me ha dicho:

                    “Hija Mía, sólo Mi Divina Voluntad puede volver feliz a la criatura, Ella, con su luz, eclipsa o pone en fuga todos los males, y dice con Su Poder Divino: ‘Yo Soy la Felicidad perenne, huyan todos los males, quiero estar libre, porque delante a Mi Felicidad todos los males pierden la vida’. Para quien vive completamente en Mi Querer Divino, es tanto Su Amor que transforma las acciones de la criatura, y sucede un intercambio de vida entre Dios y ella, intercambio de acciones, de pasos, de latidos. Dios queda unido a la criatura y la criatura a Dios, se vuelven seres inseparables, y en este intercambio de acciones y de vida se forma el juego entre Creador y criatura, uno se da en poder del otro, y en este darse en poder mutuamente juegan con modo divino, se hacen felices, hacen fiesta, y Dios y la criatura se glorían, se sienten victoriosos porque ninguno ha perdido, pero uno ha vencido al otro, porque en Mi Divina Voluntad ninguno pierde, las pérdidas no existen en Ella. Sólo de quien vive en Mi Querer puedo decir: ‘Es Mi entretenimiento en la Creación, Me siento victorioso de abajarme para hacerme vencer por la criatura, porque estoy cierto que ella no se opondrá a dejarse vencer por Mí’. Por eso tu vuelo en Mi Querer sea siempre continuo”.

                    Después de esto estaba pensando en tantas cosas que el Bendito Jesús me había dicho sobre Su Divina Voluntad, en los tantos deseos ardientes de Él por hacerla conocer, y que a pesar de tantos deseos de Jesús no se ve nada para obtener su intento, y decía entre mí: “Qué Sabiduría de Dios, qué Misterios profundos, ¿quién puede comprenderlos?. Lo quiere, está doliente porque falta quién tome la iniciativa para hacerla conocer, muestra Su Corazón anhelante, suspira que Su Divina Voluntad se haga camino para hacerse conocer, para formar Su Reino en medio a las criaturas, y después, como si fuera un Dios impotente, se obstaculizan los caminos, se cierran las puertas, y Jesús tolera, y con paciencia invencible e indecible espera que se abran las puertas y los caminos, toca a los corazones para encontrar quiénes serán aquellos que se ocuparán en hacer conocer Su Divina Voluntad”. Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús haciéndose ver todo bondad y ternura, de romper los corazones más duros, me ha dicho:

                    “Hija Mía, si supieras cuánto sufro cuando quiero formar Mis obras y hacerlas conocer a las criaturas para darles el Bien que contienen, y no encuentro quién tenga verdadero ánimo, deseo veraz y voluntad de hacer vida suya Mi Obra para hacerla conocer, para dar a los demás la vida del bien de Mi Obra que siente en sí mismo. 

                    Yo cuando veo estas disposiciones en quien debe ocuparse, que Yo con tanto amor llamo y escojo para las obras que Me pertenecen, Me siento tan atraído hacia él, que para hacer que haga bien lo que Yo quiero Me abajo, desciendo en él y le doy Mi mente, Mi boca, Mis manos, y hasta Mis pies, a fin de que en todo sienta la vida de Mi Obra, y como vida sentida, no como cosa extraña a él, pueda sentir la necesidad de darla a los demás. 

                    Hija Mía, cuando un bien no se siente en uno mismo como vida, todo termina en palabras, no en obras, y Yo quedo fuera de ellos, no dentro, y por eso quedan como pobres lisiados, sin inteligencia, ciegos, mudos, sin manos y sin pies, y Yo en Mis obras no quiero servirme de pobres lisiados, los hago a un lado, y no poniendo atención al tiempo continúo girando para encontrar a los dispuestos que deben servir a Mi Obra. Y así como no Me cansé de girar los siglos y toda la tierra para encontrar la más pequeña, para poner en su pequeñez el gran depósito de los conocimientos de Mi Divina Voluntad, así no me cansaré de girar y volver a girar la tierra para encontrar a los realmente dispuestos, que apreciarán como vida lo que he manifestado sobre el Fiat Divino, y éstos harán cualquier sacrificio para hacerlo conocer. 

                    Por eso no Soy el Dios impotente, sino más bien aquel Dios paciente, que quiero que Mis obras se hagan con decoro y por personas que lo hagan voluntariamente, no forzadas, porque la cosa que más aborrezco en Mis obras es que la criatura lo haga forzadamente, como si Yo no mereciera sus pequeños sacrificios; y por decoro de una Obra tan grande, cual es el hacer conocer Mi Divina Voluntad, no quiero servirme de pobres lisiados, porque quien no tiene verdadera voluntad de hacer un bien, es siempre una herida que hace a su alma dejándola lisiada, sino quiero servirme de personas que suministrándoles mis miembros divinos, la hagan con decoro, como merece una obra que tanto bien debe aportar a las criaturas y gran Gloria a Mi Majestad”.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 27, 2 de Octubre de 1929


lunes, 5 de enero de 2026

EL SER DIVINO ES LLEVADO POR UNA FUERZA IRRESISTIBLE A COMUNICARSE A LA CRIATURA



                    Me sentía muy amargada, y mi dulce Jesús al venir, estrechándome a Él me ha dicho: 

                    “Hija Mía, tu aflicción pesa sobre Mi Corazón más que si fuera Mía, y no puedo sufrir que tú estés tan afligida, a cualquier costo quiero verte feliz, quiero ver despuntar sobre tus labios de nuevo la sonrisa que contiene la Beatitud de Mi Querer; dime entonces, ¿qué quieres para estar de nuevo feliz?. ¿Será posible que después de tanto tiempo en que tú nada Me has negado, Yo no deba darte lo que tú quieres y hacerte contenta?” 

                    Y yo: “Amor mío, lo que quiero es que me des la gracia de que yo haga siempre, siempre Tu Querer, esto me basta; cuánto temo que esto no hiciera. ¿No es esta la más grande desventura, que no hiciera aún en la más pequeña cosa Tu Voluntad?. Sin embargo Tus propuestas, Tus mismas premuras a esto me inducen, porque veo que no porque sea Tu Voluntad, sino porque quieres hacerme feliz y vaciar mi corazón de la amargura de la cual está como inundado, Tú quieres hacer mi voluntad, ¡ah! Jesús, Jesús, no lo permitas, y si quieres hacerme feliz, a Tu potencia no le faltan otros modos para quitarme de mi aflicción”. 

                    Y Jesús: “Hija Mía, hija Mía, hija de Mi Voluntad, no, no temas, esto no será jamás, que Nuestros quereres queden ni siquiera lesionados, si es necesario un milagro lo haré, pero Nuestros quereres no se desunirán jamás, por eso tranquilízate a este respecto y consuélate. Escucha, Mi Ser es llevado por una fuerza irresistible a comunicarse a la criatura, tengo tantas otras cosas que decirte aún, tantas otras verdades que tú no conoces, y todas Mis verdades llevan la felicidad que cada una posee, y por cuantas verdades el alma conoce, tantas diversas felicidades adquiere. 

                    Ahora, encontrando tu corazón amargado, esas verdades sienten ensombrecida su felicidad y no pueden comunicarse libremente. Yo Soy como un padre feliz que posee la plenitud de toda la Felicidad y que quiere hacer felices a todos sus hijos; ahora, si ve un hijo suyo que verdaderamente lo ama, y lo ve triste, pensativo, a cualquier costo quiere hacer feliz a su hijo y sacarlo de esa situación, y si el padre sabe que esa tristeza es por causa del amor que da al padre, ¡oh! entonces no se da paz y usa todas las artes y hace cualquier sacrificio para hacer feliz a su hijo. Así Soy Yo, y como sé que tu aflicción es por causa Mía, si no te veo regresar de nuevo a tu estado de alegría, y sellada por Mi felicidad, Yo Seré infeliz esperando que vuelvas a los brazos de Mi Felicidad”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 13, 5 de Enero de 1922




sábado, 1 de noviembre de 2025

QUIEN PIENSA EN SÍ MISMO EMPOBRECE, Y SIENTE NECESIDAD DE TODO



                    Estando muy afligida por la privación de mi adorable Jesús, estaba rezando y reparando por todos, y en mi extrema amargura he dirigido el pensamiento hacia mí y he dicho: “Piedad de mí, Jesús perdona a esta alma, Tu Sangre, Tus penas ¿no son también mías?. ¿Valen acaso menos para mí?”. Y mientras esto decía, mi amable Jesús desde dentro de mi interior me ha dicho: 

                    “¡Ah!, hija Mía, ¿qué haces pensando en ti?. Tú así desciendes y de dueña te reduces a la mísera condición de pedir, pobre hija, con pensar en ti misma te empobreces, pues estando en Mi Voluntad tú eres dueña y por ti misma puedes tomar lo que quieras; si hay algo que hacer en Mi Voluntad es rezar, reparar por los demás”. 

                    Y yo: “Dulcísimo Jesús, Tú amas tanto que quien está en Tu Voluntad no piense en sí mismo, y Tú ¿piensas en Ti mismo?” (qué pregunta tan disparatada). 

                    Y Jesús: “No, no pienso en Mí Mismo, piensa en sí mismo quien tiene necesidad de alguna cosa, Yo no tengo necesidad de nada, Yo Soy la misma Santidad, la misma Felicidad, la misma Inmensidad, Altura, Profundidad, nada, nada me falta, Mi Ser contiene en Sí mismo todos los bienes posibles e imaginables. Si algún pensamiento Me pudiera ocupar es el pensamiento del género humano, que habiéndolo sacado de Mí quiero que regrese a Mí, y en tales condiciones pongo a las almas que quieren hacer verdaderamente Mi Voluntad, son una sola cosa Conmigo, las vuelvo dueñas de Mis bienes, porque en Mi Voluntad no hay esclavitud, lo que es Mío es de ellas, y lo que quiero Yo lo quieren ellas. 

                    Entonces, si uno siente necesidad de alguna cosa, significa que no está en verdad en Mi Voluntad, o bien que se da sus escapadas, como estás haciendo tú ahora, ni más ni menos. ¿No te parece extraño que quien ha formado una sola cosa, un solo querer Conmigo, Me pida piedad, perdón, Mi Sangre, Mis penas, mientras que la he constituido dueña junto Conmigo?. Yo no sé que piedad, que perdón darle, pues le he dado todo, a lo más debería tener piedad, perdonarme a Mí Mismo de alguna falla, lo que no puede ser jamás. Por tanto te recomiendo que no salgas de Mi Voluntad, y que continúes no pensando en ti misma sino en los demás, como has hecho hasta ahora, de otra manera vendrías a empobrecer y a sentir necesidad de todo”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 11, 1 de Noviembre de 1912





domingo, 19 de octubre de 2025

POR CUANTOS EFECTOS Y VALORES SE CONOCEN, TANTO MÁS SE RECIBE DEL QUERER DIVINO. ESPERA DE JESÚS POR TANTOS SIGLOS PARA HACER CONOCER SU QUERER



                    Continúo estando toda abandonada en los brazos de mi dulce Jesús, me sentía toda inmersa en Su Santísimo Querer, en el cual me encontraba como en el centro. Entonces al venir Jesús me ha dicho: 

                    “Hija Mía, Mi Humanidad vivía como en el centro del Sol Eterno de Mi Voluntad Divina, y de este centro partían rayos que llevando con ellos mi inmensidad envolvían todo y a todos, y Mi obrar, partiendo de este centro se encontraba como en acto por cada acto de criatura, cada palabra como en acto por cada palabra, cada pensamiento como en acto por cada pensamiento, y así de todo lo demás, y conforme descendía, como un sólo acto volvía a subir a Su Centro, llevando Consigo todos los actos humanos para rehacerlos, para reordenarlos según como quería Mi Padre, así que sólo porque mi Humanidad vivía en el centro del Querer Eterno pudo abrazar a todos como un acto solo, para cumplir con decoro y digna de Mí la obra de la Redención, de otra manera habría sido una obra incompleta y no digna de Mí. 

                    Y así como la ruptura de la voluntad humana con la Divina fue todo el mal del hombre, así la unión estable de la voluntad de Mi Humanidad con la Divina debía formar todo su bien, y esto sucedía en Mí como connaturalmente. 

                    Mira el sol, ¿qué cosa es?. Es un globo de luz, y esta luz la difunde igualmente a derecha, a izquierda, adelante, atrás, arriba, abajo, por doquier; la luz de tantos siglos atrás es la de hoy, nada ha cambiado, ni luz, ni calor, y la luz de hoy será la del fin de los siglos; si tuviera razón podría decir todos los actos humanos, es más, los tendría en sí como propiedad suya, habiendo sido él vida, efecto y causa de cada acto, y esto como cosa connatural para él. 

                    Ahora, todo esto sucede al alma que vive en el centro de Mi Querer, ella abraza a todos y ninguno se le escapa, hace por todos y nada omite, junto Conmigo no hará otra cosa que expandirse a derecha y a izquierda, adelante y atrás, pero en modo simple y connatural, y conforme obra en Mi Querer hace el giro de todos los siglos, y a todos los actos humanos los eleva en su acto en Modo Divino, por virtud de Mi Voluntad. 

                    Escucha hija Mía, regenerada en Mi Supremo Querer, lo que quiero hacer de ti y en ti, lo que hacía Mi Humanidad en la Divina Voluntad quiero repetirlo, pero quiero tu querer unido junto, a fin de que repita junto Conmigo lo que hacía y hago aún. 

                    En mi Querer están todos los actos que hizo Mi Humanidad, tanto externos como internos; de los actos externos más o menos se sabe lo que Yo hice, y la criatura, queriendo, se puede unir junto Conmigo y tomar parte en aquel bien que hice, y Yo siento el contento porque veo Mi bien como multiplicado en medio de las criaturas en virtud de la unión que forman Conmigo; mis actos son puestos como en un banco y Yo recibo los intereses. En cambio, de los actos internos que hizo Mi Humanidad en la Divina Voluntad por amor de todos, poco o nada se sabe de ellos, y la criatura no conociendo ni la potencia de este Querer, ni cómo mi alma obraba en Él, ni lo que hice, ¿cómo podrá unirse Conmigo para tomar parte de aquel bien?. 

                    El conocimiento lleva consigo el valor, los efectos, la vida de aquel bien. Un objeto tanta utilidad produce por cuanto se conoce, y muchas veces sucede que dos objetos que contienen el mismo valor, uno que conoce el valor de más, vendiéndolo gana más; otro que no tiene aquel conocimiento lo vende en menos. Cuántas cosas hace el conocimiento, muchos se hacen ricos porque tienen cuidado de conocer las cosas; otros se encuentran en las mismas circunstancias, pero porque no conocen bien las cosas son pobres. 

                    Ahora, queriéndote junto Conmigo también en Mis actos internos que hacía Mi Humanidad en este Querer Supremo, es justo que te haga conocer los méritos, el valor, los efectos, la potencia, el modo que tiene este Mi Querer, y según te los voy manifestando, abro entre tú y Yo la participación de lo que te hago conocer, de otra manera, ¿para qué decírtelo?. ¿Tal vez para darte una simple noticia?. 

                    No, no, cuando Yo hago conocer es porque quiero dar, así que cuantos valores y efectos conoces, tanto te he dado. Por eso ve el gran bien que quiero hacer, no sólo a ti sino también a los demás, porque conforme se haga camino este conocimiento del vivir en Mi Querer, será amado de más, y el Amor absorberá en ellos todo el bien que el conocimiento, como madre fecunda les ha dado a luz. Yo no Soy el Dios aislado, no, quiero a la criatura junto Conmigo, Mi eco debe resonar en el suyo y el suyo en el Mío y hacer de los dos uno solo; y si he esperado tantos siglos para hacer conocer Mi Querer obrante en la criatura, y el suyo obrante en el Mío, casi elevándolo a Mi Mismo nivel, ha sido porque debía preparar, disponer a las criaturas a pasar de los conocimientos menores a los mayores, debía hacer como un maestro que debía enseñar las vocales, las consonantes, después pasar a las composiciones. 

                    Hasta ahora no se sabía otra cosa de Mi Voluntad que las vocales y las consonantes, era necesario que pasara a las composiciones, y esto me desarrollará la Vida de Mi Voluntad. La primera composición la quiero de ti, si eres atenta la desarrollarás bien, de modo que Me darás el honor de un tema que te ha dado tu Jesús, el tema más noble, el tema del Querer Eterno, que Me traerá la Gloria más grande, que formando la conexión con las criaturas hará conocer nuevos horizontes, nuevos cielos y nuevos excesos de Mi Amor. 

                    Mira, en mi Querer Supremo están todos Mis actos internos que hizo Mi Humanidad, como en expectativa para salir como mensajeros para ponerse en camino. Estos actos han sido hechos para las criaturas y quieren darse y hacerse conocer; y no dándose se sienten como aprisionados, y piden, suplican, que Mi Querer los haga conocer para poder dar el bien que ellos contienen. 

                    Me encuentro en las condiciones de una pobre madre, que por largo tiempo tiene su parto en su seno, y que habiendo llegado el tiempo de hacerlo salir, si no lo hace sufre espasmos, se duele, y no teniendo en cuenta su propia vida, a cualquier costo quiere hacer salir fuera su parto; las horas, los días de retraso le parecen años y siglos, todo lo ha hecho y dispuesto, no queda otra cosa que hacerlo salir. Así Soy Yo, más que madre por tantos siglos he contenido en Mí, más que parto, todos Mis actos humanos hechos en la Santidad del Querer Eterno, para darlos a la criatura, y conforme se den elevarán los actos humanos de la criatura a actos divinos, y la adornarán con las más variadas bellezas, haciéndola vivir con la Vida de Mi Voluntad, dándole el valor, los efectos, los bienes que Mi Querer posee. 

                    Por eso, más que madre sufro los espasmos, los dolores, ardo porque quiero hacer salir este parto de Mi Voluntad; el tiempo ha llegado, no queda otra cosa que encontrar a quien debe recibir el primer parto, para continuar con los otros partos en las otras criaturas. 

                    Por eso te digo, sé atenta, agranda tu corazón para poder recibir todo el valor, los efectos, el conocimiento que Mi Querer contiene, para poder poner en ti el primer parto. Cuánta alegría Me darás, serás el principio de Mi felicidad en la tierra; el querer humano, podría decir, me ha vuelto infeliz en medio a las criaturas, y Mi Voluntad obrante en la criatura Me restituirá mi felicidad”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 19 de Octubre de 1922



jueves, 21 de agosto de 2025

LA CELESTIAL MAMÁ LE ENSEÑA EL SECRETO DE LA FELICIDAD



                    Encontrándome en mi habitual estado, me he encontrado fuera de mí misma, y después de haber girado y girado en busca de Jesús, he encontrado en cambio a la Reina Mamá, y oprimida y cansada como estaba le he dicho: 

                    “Dulcísima Mamá mía, he perdido el camino para encontrar a Jesús, no sé más a donde ir ni qué hacer para encontrarlo de nuevo”. Y mientras esto decía lloraba, y Ella me ha dicho: 

                    “Hija Mía, ven junto a Mí y encontrarás el camino a Jesús, es más, quiero enseñarte el secreto para poder estar siempre con Jesús y para vivir siempre contenta y feliz aun sobre esta tierra, y éste es, tener fijo en tu interior que sólo Jesús y tú están en el mundo, y nadie más, y sólo a Él debes agradar, complacer y amar, y sólo de Él debes esperar ser amada y contentada en todo. Estando en este modo tú y Jesús, no te hará más impresión si estarás circundada de desprecios o alabanzas, de parientes o extraños, de amigos o enemigos, sólo Jesús será todo tu contento y sólo Jesús te bastará por todos. Hija Mía, hasta en tanto que todo lo que existe acá abajo no desaparezca del todo del alma, no se puede encontrar verdadero y perpetuo contento”. 

                    Ahora, mientras esto decía, como de dentro de un rayo ha salido Jesús en medio de nosotras, y yo lo he tomado, lo he llevado conmigo y me he encontrado en mí misma.


 Nuestra Señora a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 4, 21 de Agosto de 1901



miércoles, 16 de julio de 2025

EL PRINCIPIO DEL MAL EN EL HOMBRE. DIFERENCIA ENTRE EL AMOR DE JESÚS Y EL AMOR HUMANO. PARA ENTRAR EN EL CIELO, EL ALMA DEBE ESTAR TODA TRANSFORMADA EN JESÚS



                    Después de varios días de privación, esta mañana se ha dignado venir transportándome fuera de mí misma. Ahora, encontrándome ante Jesús Bendito, veía mucha gente, y los males de la generación presente. 

                    Mi adorable Jesús los miraba con compasión y dirigiéndose a mí me ha dicho: “Hija Mía, ¿quieres saber de dónde comenzó el mal en el hombre?. El principio es que el hombre en cuanto se conoce a sí mismo, o sea, empieza a adquirir el uso de la razón, se dice a sí mismo: “Yo soy algo”, y creyéndose alguna cosa, se separa de Mí, no se fía de Mí que soy el Todo, y toda la confianza y fuerza la toma de él mismo, y de esto sucede que pierde hasta todo buen principio, y perdiendo el buen principio, ¿cuál será su fin?. Imagínalo tú misma hija Mía. Después, separándose de Mí que contengo todo bien, ¿qué puede esperar de bien el hombre, siendo él un océano de mal?. Sin Mí todo es corrupción, miseria y sin ninguna sombra de verdadero bien, y esta es la sociedad presente”. 

                    Yo al oír esto sentía tal aflicción que no sabía expresarla, pero Jesús queriéndome consolar me ha transportado a otra parte, y yo encontrándome sola con mi amado Jesús le he dicho: “Dime, ¿me amas?”. Y Él: “Sí”. Y yo: “No estoy contenta con el sí sólo, quisiera que me explicaras mejor cuánto me amas”. Y Él: “Es tanto Mi amor por ti, que no sólo no tiene principio, sino que no tendrá fin, y en estas dos palabras puedes comprender cuán grande, fuerte y constante es Mi amor por ti”. 

                    He considerado todo esto por un poco de tiempo, y veía un abismo de distancia entre mi amor y el Suyo, y toda confundida he dicho: “Señor, ¡qué diferencia entre mi amor y el Tuyo!. El mío no sólo tiene principio, sino que en el pasado veo vacíos en mi alma de no haberte amado”. Y Jesús compadeciéndome toda me ha dicho: “Amada Mía, no puede haber igualdad entre el amor del Creador y el de la criatura; sin embargo hoy te quiero decir una cosa que te será de consolación y que no has entendido: debes saber que cada alma durante todo el curso de su vida está obligada a amarme constantemente, sin ningún intervalo, y no amándome siempre, quedan en el alma tantos vacíos por cuantos días, horas, minutos ha dejado de amarme, y nadie podrá entrar al Cielo si no ha llenado estos vacíos, y sólo podrá llenarlos, o amándome doblemente el resto de su vida, o si no alcanza los llenará a fuerza de fuego en el Purgatorio. Ahora, tú cuando estás privada de Mí, la privación del objeto amado hace duplicar el amor, y con esto vienes a llenar los vacíos que hay en tu alma”. 

                    Después de esto le he dicho: “Dulce Bien mío, déjame ir junto Contigo al Cielo, y si no quieres para siempre, al menos por un poco, ¡ah, te lo pido, conténtame!”. Y Él me ha dicho:“¿No sabes tú que para entrar en esa Bienaventurada Morada el alma debe estar toda transformada en Mí, de manera que debe aparecer como otro Cristo?. De otra manera, ¿qué papel harías en medio de los demás Bienaventurados?. Tú misma tendrías vergüenza de estar junto con ellos”. Y yo: “Es verdad que soy muy desemejante de Ti, pero si quieres puedes volverme tal”. 

                    Entonces para contentarme me encerró toda en Él, de modo que no me veía más a mí misma, sino a Jesucristo, y en este modo nos elevamos hacia el Cielo; llegados a un punto nos hemos encontrado ante una luz indescriptible, delante a aquella luz se experimentaba nueva vida, alegría insólita, jamás sentida, ¡cómo me sentía feliz! más bien me parecía encontrarme en la plenitud de toda la felicidad. Ahora, mientras nos adentramos en esa luz, yo sentía temor, hubiera querido alabarlo, agradecerlo, pero no sabiendo qué decir, he recitado tres Gloria Patri, y Jesús respondía junto conmigo; pero apenas terminadas, como relámpago me he encontrado en la mísera prisión de mi cuerpo. Ah Señor, ¿cómo es que tan poco ha durado mi felicidad?. Parece que es demasiado duro el barro de mi cuerpo, pues se necesita mucho para romperse, e impide a mi alma marcharse de esta miserable tierra. Pero espero que algún golpe impetuoso lo quiera no sólo romper, sino pulverizar, y entonces, no teniendo ya casa donde podernos estar aquí, tengas compasión de mí y me acojas para siempre en la Celestial Morada.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 4, 16 de Julio de 1901



martes, 17 de diciembre de 2024

LA FUENTE DEL VERDADERO AMOR



               Continuando mi habitual estado (1), estaba diciendo a mi dulce Jesús: "Cómo quisiera tener Tus deseos, Tu amor, Tus afectos, Tu Corazón, etc., para poder desear, amar, etc., como Tú". Y mi siempre amable Jesús me ha dicho:

               "Hija Mía, Yo no tengo deseos, afectos, sino que el todo está concentrado en Mi Voluntad, Mi Voluntad es todo en Mí. Desea quien no puede, pero Yo todo puedo; quisiera amar quien no tiene amor, pero en Mi Voluntad está la plenitud, la fuente del verdadero Amor, y siendo infinito, en un acto simple de Mi Voluntad poseo todos los bienes, que desbordándose de Mi Ser descienden para bien de todos; si Yo tuviera deseos sería infeliz, Me faltaría alguna cosa, pero Yo todo poseo, por eso Soy feliz y hago felices a todos.

               Infinito significa poder todo, poseer todo, hacer felices a todos. La criatura, que es finita, no posee todo ni puede abrazar todo, he aquí por qué contiene deseos, ansias, afectos, etc., que como tantos escalones puede servirse de ellos para subir al Creador y copiar en ella las cualidades divinas y llenarse tanto, hasta desbordarse para bien de los demás. Si después el alma se concentra toda ella en Mi Voluntad, perdiéndose toda en Mi Querer, entonces no copiará Mis cualidades, sino que de un solo sorbo Me absorberá en sí y no tendrá más en ella deseos y afectos propios, sino sólo la Vida de Mi Querer, que dominándola toda, le hará desaparecer todo y le hará reaparecer en todo Mi Voluntad".


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, 
Vol.12, 20 de Mayo de 1918



             1) Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.