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viernes, 25 de septiembre de 2026

LOS SACRAMENTOS PRODUCEN SUS FRUTOS SEGÚN LAS ALMAS ESTÁN SOMETIDAS A LA DIVINA VOLUNTAD, Y SEGÚN LA CONEXIÓN QUE TENGAN CON EL DIVINO QUERER ASÍ PRODUCEN LOS EFECTOS




                    Habiendo dicho al Confesor que Jesús me había dicho que la Voluntad de Dios es el centro del alma, y que este centro está en el fondo del alma, que como sol expandiendo sus rayos da Luz a la mente, Santidad a las acciones, Fuerza a los pasos, Vida al corazón, Potencia a la palabra, a todo; y no sólo esto, sino que este centro de la Voluntad de Dios, mientras nos está dentro para hacer que nunca la podamos dejar, y para estar a nuestra continua disposición y ni siquiera un minuto dejarnos solos ni separados, nos está al frente, a la derecha, a la izquierda, por detrás y por doquier, y aun en el Cielo será nuestro Centro, el Confesor decía en cambio que nuestro Centro es el Santísimo Sacramento. Entonces, al venir el Bendito Jesús me ha dicho:

                    “Hija Mía, Yo debía hacer de modo que la Santidad debía ser fácil y accesible a todos, excepto para quien no la quisiera, y en todas las condiciones, en todas las circunstancias y en todos los lugares. Es verdad que el Santísimo Sacramento es centro, pero, ¿quién lo instituyó?, ¿quién sojuzgó a Mi Humanidad a encerrarse en el breve giro de una hostia?, ¿no fue Mi Voluntad?. 

                    Por lo tanto Mi Voluntad tiene siempre la supremacía sobre todo; y además, si el Todo está en la Eucaristía, los Sacerdotes que me llaman del Cielo en sus manos y que están más que todos en contacto con Mi Carne Sacramental deberían ser los más santos, los más buenos, y en cambio muchos son los más malos. ¡Pobre de Mí, cómo me tratan en el Santísimo Sacramento!. 

                    Y tantas almas devotas que me reciben, tal vez todos los días, deberían ser otras tantas santas si bastara el Centro de la Eucaristía, y en cambio, cosa de llorar, están siempre en el mismo punto: vanidosas, iracundas, escrupulosas, etc., ¡pobre Centro del Santísimo Sacramento, cómo quedo deshonrado!. 

                    En cambio una madre de familia que hace Mi Voluntad y que por sus condiciones, no que no quiera, no puede recibirme todos los días, se ve paciente, caritativa, lleva en sí el perfume de Mis virtudes eucarísticas; ¡ah!, ¿es acaso el Sacramento, o Mi Voluntad, a la que ella se ha sometido la que la tiene sojuzgada y que suple al Santísimo Sacramento?. 
        
                    Es más, te digo que los mismos Sacramentos producen sus frutos según las almas están sujetas a Mi Voluntad, y según la conexión que tienen con Mi Querer así producen sus efectos, y si conexión con Mi Querer no hay, Me comulgarán pero quedarán en ayunas; se confesarán, pero quedarán siempre sucias; vendrán a Mi presencia Sacramental, pero si nuestros quereres no se identifican estaré para ellas como muerto, porque sólo Mi Voluntad en el alma que se hace sojuzgar por Ella produce todos los bienes y da vida a los mismos Sacramentos, y quien esto no comprende, significa que es niño en la Religión”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 11, 25 de Septiembre de 1913


domingo, 20 de septiembre de 2026

TODO LO QUE SUCEDE EN TORNO Y DENTRO DEL ALMA, NO ES MÁS QUE EL TRABAJO CONTINUO DE JESÚS PARA HACER CUMPLIR Y DESENVOLVER EN ELLA SU VOLUNTAD

 


                    Estaba pensando en mi estado presente en el que poco o nada sufro, y Jesús rápidamente me ha dicho: 

                    Hija Mía, todo lo que sucede en torno y dentro del alma, amarguras, placeres, contrastes, muertes, privaciones, contentos y demás, no es más que Mi trabajo continuo de hacer cumplir y desarrollar en ellos Mi Voluntad, cuando obtengo esto todo está hecho, y por eso todo le da paz, aun el mismo sufrir parece que quiere estar lejos de esta alma, viendo que el Querer Divino es más que él, y que el alma lo tiene en lugar de todo y supera todo; parece que todos le hagan reverencia, y Yo Mismo cuando el alma llega a este punto en el que de todo se sirve para hacerme cumplir el trabajo de Mi Querer, la dispongo para el Cielo.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 11, 20 de Septiembre de 1913


viernes, 22 de mayo de 2026

EL VERDADERO AMOR NO ESTÁ SUJETO A DESCONTENTOS



                    Encontrándome en mi habitual estado (1), brevemente ha venido el Bendito Jesús, y sintiendo en mí un cierto descontento me ha dicho:

                    “Hija Mía, el verdadero Amor no está sujeto a descontentos, más bien, de los mismos descontentos toma ocasión para cambiarlos en los más bellos contentos por virtud del Amor, mucho más, que siendo Yo el contento de los contentos, no puedo tolerar algún descontento en el alma que Me ama, pues sintiendo Yo su descontento como si fuera más Mío que suyo, estoy obligado a darle la cosa que la vuelve contenta para tenerla toda uniforme a Mí, de otra manera habría algunas fibras, latidos, pensamientos discordantes, desemejantes, que harían que se perdiera lo más bello de Nuestra armonía, y Yo no puedo tolerar todo esto en quien verdaderamente Me ama. Además, el verdadero Amor por Amor obra y por Amor no obra, por Amor pide y por Amor cede, así que el verdadero Amor hace terminar todo en el Amor, por Amor muere y por Amor resurge”. 

                    Y yo: “Jesús, parece que quieres rehuirme con este hablar, pero debes saber que yo no cedo; por ahora por amor cede Tú a mí, hazme un Acto de Amor y cede a lo que me es tan necesario y que a tanto estoy obligada, del resto cedo todo ante Ti, de otra manera me quedaría descontenta”. 

                    Y Jesús: “Quieres vencer por caminos de descontentos”. 

                    Ha sonreído y ha desaparecido.  


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 11, 22 de Mayo de 1912


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.




domingo, 8 de marzo de 2026

QUÉ SIGNIFICA VÍCTIMA



                    Esta mañana se ha ofrecido víctima el Padre G. a Nuestro Señor, y yo estaba pidiendo y ofreciéndolo para que lo aceptara, y mi amable Jesús me ha dicho: 

                    “Hija Mía, Yo lo acepto de buen grado, dile que su vida no será más la suya sino la Mía; es más, lo elijo víctima de Mi Vida oculta. Mi Vida oculta fue Víctima de todo el interior del hombre, así que dio satisfacción por los pensamientos, deseos, tendencias, afectos malos. Todo lo que el hombre hace exteriormente, no es otra cosa que el desahogo de su interior, y si tanto mal se ve en el exterior, ¿qué será del interior?. 

                    Así pues, bastante Me costó el rehacer el interior del hombre, basta decir que en eso empleé la prolijidad de treinta años; Mi pensamiento, Mi latido, el respiro, los deseos, estaban siempre dedicados a correr hacia el pensamiento, el latido, el respiro, el deseo del hombre para repararlos, para santificarlos y para dar satisfacción por ellos; es así como lo elijo a él víctima para este punto de Mi Vida oculta, así que quiero todo su interior unido Conmigo y ofrecido a Mí para darme satisfacción por el interior malvado de las demás criaturas; y muy a propósito lo elijo para esto, pues siendo él Sacerdote conoce más que los demás el interior de las almas, el fango, la podredumbre que hay dentro de ellas, y por esto puede conocer mejor cuánto Me costó este Mi estado de Víctima, en el que quiero que tome parte, y no sólo él, sino también los demás que él conoce y trata. 

                    Hija mía, dile que le hago una gracia grande aceptándolo como víctima, porque el hacerse víctima no es otra cosa que un segundo bautismo, más bien, más que el bautismo, porque se trata de resurgir en Mi misma Vida, y debiendo la víctima vivir Conmigo y de Mí, me es necesario lavarla de toda mancha, dándole un nuevo bautismo y reafirmarla en la Gracia para poder admitirla a vivir Conmigo, así que de ahora en adelante todo lo que él haga no dirá que es cosa suya, sino Mía, así que si reza, si habla, si obra, dirá que son cosas Mías”.

                    Después de esto parecía que Jesús miraba en torno a mí, y le he dicho: “¿Qué miras, ¡oh! Jesús? ¿No estamos solos?”.

                    Y Él: “No, hay otras personas, las atraigo en torno a ti para tenerlas más estrechadas Conmigo”. 

                    Y yo: “¿Las amas mucho?”. 

                    Y Él: “Sí, pero las quisiera más desenvueltas, más confiadas, más audaces y más íntimas Conmigo, sin ningún pensamiento de ellas mismas, porque deben saber que las víctimas no son más dueñas de ellas mismas, de otra manera anulan el estado de víctima”.

                    Entonces yo, teniendo un poco de tos le he dicho: “Jesús, hazme morir de tisis, pronto, pronto, hazme ir, llévame Contigo”. 

                    Y Jesús: “No me hagas ver que quedas descontenta, pues así Yo sufro. Sí, morirás de tisis, pero falta todavía un poco, y si no mueres de tisis corporal morirás de tisis de amor. ¡Ah!, no salgas de Mi Voluntad, porque Mi Voluntad será tu paraíso, más bien el paraíso de Mi Querer; por cuantos días estés en la tierra, otros tantos paraísos más te daré en el Cielo”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 11, 8 de Marzo de 1912



martes, 24 de febrero de 2026

EL ALMA QUE HACE LA DIVINA VOLUNTAD PIERDE SU TEMPERAMENTO, Y ADQUIERE EL TEMPERAMENTO DE JESÚS. SONRISA DE JESÚS

 


                    Habiendo visto varias almas alrededor de Jesús, especialmente una muy sensible, Jesús me ha dicho:

                    “Hija Mía, las almas de temperamento sensible, si se ponen al bien, hacen más progreso que las otras, porque su sensibilidad las lleva a empresas grandes y arduas”. 

                    Yo le he rogado que le quitara ese resto de sensibilidad humana que le quedaba, que la estrechara más a Él, que le dijera que la amaba, pues al oírse decir que la amaba la conquistaría del todo; verás que lo lograrás, ¿no me has vencido a mí así, diciéndome que me amabas tanto, tanto?. Y Jesús: 

                    “Sí, sí, lo haré, pero necesito su cooperación, necesito que huya cuanto más pueda de las personas que le excitan la sensibilidad”. 

                    Entonces yo he agregado: “Amor mío, dime, y mi temperamento, ¿cuál es?”. Y Jesús: 

                    “Quien vive en Mi Voluntad pierde su temperamento y adquiere el Mío. Así que en el alma que hace Mi Voluntad se descubre un temperamento afable, atrayente, penetrante, digno y a la vez sencillo, de una sencillez infantil, en suma, Me asemeja en todo. Más bien, más todavía, tiene en su poder el temperamento como lo quiere y como se necesita, pues como vive en Mi Voluntad toma parte en Mi Potencia, por lo tanto tiene las cosas y a sí misma a su disposición, así que según las circunstancias y las personas con las que trata, toma Mi temperamento y lo desarrolla”.  

                    Y yo: “Dime, ¿me das un primer puesto en Tu Querer?”. 

                    Jesús sonriendo: “Sí, sí, te lo prometo, de Mi Voluntad no te haré salir jamás, y tomarás y harás lo que quieras”.  

                    Y yo: “Jesús, quiero ser pobre, pobre y pequeña, pequeña; de Tus mismas cosas no quiero nada, mejor que las tengas Tú mismo, yo sólo te quiero a Ti, y conforme necesite las cosas Tú me las darás, ¿no es verdad, ¡oh! Jesús?”. Y Jesús: 

                    “Bravo, bravo a Mi hija, finalmente he encontrado una que no quiere nada; todos quieren alguna cosa de Mí, pero no el Todo, esto es, a Mí Mismo; en cambio tú, con no querer nada has querido todo, y aquí está toda la fineza y la astucia del verdadero Amor”.  

                    Yo he sonreído y Jesús ha desaparecido.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 11, 24 de Febrero de 1912





miércoles, 18 de febrero de 2026

COMO QUIEN VIVE DE LA VIDA DE JESÚS, PUEDE DECIR QUE SU VIDA HA TERMINADO



                    Encontrándome en mi habitual estado (1), mi siempre y todo amable Jesús ha venido y me ha dicho:

                    “Hija Mía, todo lo que haces por Mí, aún un respiro, entra en Mí como prenda de tu amor por Mí, y Yo en correspondencia te doy Mis prendas de Amor, así que el alma puede decir: “Yo vivo de las prendas que me da mi amado Jesús”.

                    Después ha agregado:

                    “Hija amada Mía, viviendo tú de Mi Vida, se puede decir que tu vida ha terminado, que no vives más, así que no viviendo más tú, sino Yo en ti, todo lo que te hacen, agradable o desagradable, Yo lo recibo como hecho propiamente a Mí; y esto lo puedes comprender porque ante eso que te hacen, agradable o desagradable, tú no sientes nada, esto significa que debe ser otro quien siente ese gusto o ese disgusto, ¿y quién otro lo puede sentir sino Yo que vivo en ti y que te amo tanto, tanto?”


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 11, 18 de Febrero de 1912


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.



sábado, 1 de noviembre de 2025

QUIEN PIENSA EN SÍ MISMO EMPOBRECE, Y SIENTE NECESIDAD DE TODO



                    Estando muy afligida por la privación de mi adorable Jesús, estaba rezando y reparando por todos, y en mi extrema amargura he dirigido el pensamiento hacia mí y he dicho: “Piedad de mí, Jesús perdona a esta alma, Tu Sangre, Tus penas ¿no son también mías?. ¿Valen acaso menos para mí?”. Y mientras esto decía, mi amable Jesús desde dentro de mi interior me ha dicho: 

                    “¡Ah!, hija Mía, ¿qué haces pensando en ti?. Tú así desciendes y de dueña te reduces a la mísera condición de pedir, pobre hija, con pensar en ti misma te empobreces, pues estando en Mi Voluntad tú eres dueña y por ti misma puedes tomar lo que quieras; si hay algo que hacer en Mi Voluntad es rezar, reparar por los demás”. 

                    Y yo: “Dulcísimo Jesús, Tú amas tanto que quien está en Tu Voluntad no piense en sí mismo, y Tú ¿piensas en Ti mismo?” (qué pregunta tan disparatada). 

                    Y Jesús: “No, no pienso en Mí Mismo, piensa en sí mismo quien tiene necesidad de alguna cosa, Yo no tengo necesidad de nada, Yo Soy la misma Santidad, la misma Felicidad, la misma Inmensidad, Altura, Profundidad, nada, nada me falta, Mi Ser contiene en Sí mismo todos los bienes posibles e imaginables. Si algún pensamiento Me pudiera ocupar es el pensamiento del género humano, que habiéndolo sacado de Mí quiero que regrese a Mí, y en tales condiciones pongo a las almas que quieren hacer verdaderamente Mi Voluntad, son una sola cosa Conmigo, las vuelvo dueñas de Mis bienes, porque en Mi Voluntad no hay esclavitud, lo que es Mío es de ellas, y lo que quiero Yo lo quieren ellas. 

                    Entonces, si uno siente necesidad de alguna cosa, significa que no está en verdad en Mi Voluntad, o bien que se da sus escapadas, como estás haciendo tú ahora, ni más ni menos. ¿No te parece extraño que quien ha formado una sola cosa, un solo querer Conmigo, Me pida piedad, perdón, Mi Sangre, Mis penas, mientras que la he constituido dueña junto Conmigo?. Yo no sé que piedad, que perdón darle, pues le he dado todo, a lo más debería tener piedad, perdonarme a Mí Mismo de alguna falla, lo que no puede ser jamás. Por tanto te recomiendo que no salgas de Mi Voluntad, y que continúes no pensando en ti misma sino en los demás, como has hecho hasta ahora, de otra manera vendrías a empobrecer y a sentir necesidad de todo”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 11, 1 de Noviembre de 1912





domingo, 21 de septiembre de 2025

TODAS LAS COSAS QUE EL ALMA HACE EN LA DIVINA VOLUNTAD Y JUNTO CON JESÚS, ADQUIEREN SUS MISMAS CUALIDADES. TODAS LAS OBRAS DE JESÚS ESTÁN SIEMPRE EN ACTO



                    Esta mañana, mi siempre amable Jesús se ha hecho ver con una dulzura y afabilidad indescriptibles, como si me quisiera decir una cosa para Él muy querida y para mí de gran sorpresa. Entonces, abrazándome y estrechándome a Su Corazón me ha dicho:

                    “Hija querida Mía, todas las cosas que el alma hace en Mi Voluntad y junto Conmigo, esto es, oraciones, acciones, pasos, etc., adquieren mis mismas cualidades, la misma vida y el mismo valor. Mira, todo lo que Yo hice en la tierra, oraciones, sufrimientos, obras, están todos en acto y estarán eternamente para bien de quien los quiera. Mi obrar difiere del obrar de las criaturas, pues conteniendo en Mí la Potencia creadora, hablo y creo, así como un día hablé y creé el Sol, y este Sol está siempre lleno de luz y calor, y da siempre luz y calor sin disminuir jamás, como si estuviese en acto de recibir de Mí creación continua. Tal fue Mi obrar en la tierra, conteniendo en Mí la Potencia creadora, así como el Sol está en continuo acto de dar luz, así las oraciones que hice, los pasos, las obras, la Sangre derramada, están en continuo acto de rezar, de obrar, de caminar, etc., así que Mis oraciones continúan, mis pasos están siempre en acto de correr hacia las almas, y así de todo lo demás, de otra manera, ¿qué gran diferencia habría entonces entre Mi obrar y el de Mis Santos?. 

                    Ahora, escucha hija Mía una cosa muy bella, y aún no comprendida por las criaturas: Todo lo que el alma hace junto Conmigo y en Mi Voluntad, tal como son Mis cosas así quedan las suyas, y debido a la conexión con Mi Voluntad y por el obrar junto Conmigo, participa de Mi Misma Potencia creadora”. 

                    Yo he quedado extática y con un gozo tal que no podía contener, y le he dicho: “¿Es posible, ¡oh! Jesús todo esto?” Y Él: “Quien no comprende esto puede decir que no Me conoce”. Y ha desaparecido. Pero yo no sé decir bien, ni sé explicarme mejor, ¿quién puede decir lo que Jesús me hacía comprender? Es más, me parece haber dicho disparates.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 11, 21 de Septiembre de 1913



jueves, 26 de diciembre de 2024

EL ADIÓS DE LA TARDE A JESÚS SACRAMENTADO

 

Estampa devocional diseñada para ser impresa a doble cara. 
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               ¡Oh Jesús mío! Prisionero Celestial, ya el sol está en el ocaso y las tinieblas invaden la tierra, y Tú quedas solo en el Tabernáculo de Amor. Me parece verte triste por la soledad de la noche, no teniendo en torno a Ti la corona de Tus hijos y de Tus tiernas esposas, que al menos Te hagan compañía en Tu voluntario cautiverio. 

               Oh mi Prisionero Divino, también yo siento que el corazón se me oprime por tener que alejarme de Ti, y me veo forzada a decirte adiós, pero qué digo, ¡oh Jesús!, nunca jamás adiós, no tengo ánimo de dejarte solo, adiós Te digo con los labios pero no con el corazón, más bien mi corazón lo dejo junto Contigo en el Sagrario, contaré Tus latidos y Te corresponderé, por cada uno, con un latido de amor; numeraré Tus afanosos suspiros, y para darte consuelo Te haré descansar en mis brazos; seré Tu vigilante centinela, estaré atenta para ver si alguna cosa Te aflige o Te da dolor, no sólo para no dejarte nunca solo, sino para tomar parte en todas Tus penas. 

               ¡Oh, Corazón de mi corazón! ¡Oh Amor de mi amor! Deja ese aire de tristeza y consuélate, no resisto verte afligido. Mientras con los labios Te digo adiós, Te dejo mis respiros, mis afectos, mis pensamientos, mis deseos y todos mis movimientos, que enlazando entre ellos continuos actos de amor, unidos a los Tuyos Te formarán una corona, Te amarán por todos. ¿No estás contento, ¡oh! Jesús. Parece que me dices que sí, ¿no es verdad?. 

               Adiós, ¡oh! Amante Prisionero, pero aún no he terminado, antes de irme quiero dejar también mi cuerpo ante Ti, intento hacer de mi carne, de mis huesos, tantos diminutos pedazos para formar tantas lámparas por cuantos Sagrarios existen en el mundo, y de mi sangre hacer tantas llamitas para encender estas lámparas, y en cada Sagrario quiero poner mi lámpara, que uniéndose a la lámpara del Sagrario que Te ilumina la noche, Te dirá: “Te amo, Te adoro, Te bendigo, Te ofrezco reparación y Te doy las gracias por mí y por todos”. 



               Adiós, ¡oh! Jesús, pero escucha una última cosa: “Hagamos un pacto, y el pacto sea que nos amemos más; Tú me darás más amor, me encerrarás en Tu Amor, me harás vivir de Amor y me sepultarás en Tu Amor; estrechemos más fuertemente el vínculo del Amor”. Sólo estaré contenta si me das Tu Amor para poder amarte de verdad. 

               Adiós ¡oh! Jesús, bendíceme, bendice a todos, estréchame a Tu Corazón, aprisióname en Tu Amor, y dándote un beso en el corazón Te dejo, adiós, adiós. 


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 11



lunes, 30 de septiembre de 2024

DA VIDA A LOS MISMOS SACRAMENTOS



               "¡Pobre de Mi, cómo Me tratan en el Santísimo Sacramento! Y tantas almas devotas que Me reciben, tal vez todos los días; deberían ser otras tantas santas si bastara el centro de la Eucaristía, y en cambio, cosa de llorar, están siempre en el mismo punto: vanidosas, iracundas, escrupulosas, etc., ¡pobre centro del Santísimo Sacramento, como quedo deshonrado!

               …te digo que los mismos Sacramentos producen sus frutos según las almas están sujetas a Mi Voluntad, y según la conexión que tienen con Mi Querer, así producen sus efectos. Y si conexión con Mi Querer no hay, Me comulgarán pero quedarán en ayunas, se confesarán pero quedarán siempre sucias, vendrán a Mi Presencia Sacramental, pero si nuestros quereres no se identifican estaré para ellas como muerto, porque sólo Mi Voluntad en el alma que se hace sojuzgar por Ella produce todos los bienes y da vida a los mismos Sacramentos, y quien esto no comprende, significa que es niño en la religión".


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, "Libro de Cielo", 
Vol. 11, 25 de Septiembre de 1913



jueves, 5 de septiembre de 2024

EL SALUDO DE BUENOS DÍAS A JESÚS SACRAMENTADO


              Recuerda que hoy es Primer Jueves de Mes, día que la Piedad Católica dedica a rezar de forma especial por los Sacerdotes y las vocaciones a la Vida Religiosa; centremos nuestras súplicas y sacrificios personales buscando la amorosa mirada de Jesús Sacramentado, oculto en el Sagrario, donde la Fe nos enseña que se encuentra con Su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad y en donde el amor nos empuja a ir en busca de ayuda y consuelo... si no puedes acercarte a una iglesia o a una capilla donde esté el Señor, vuela con tu espíritu al Sagrario de tus amores, represéntate ante aquel Tabernáculo que una vez te llenara de felicidad el alma, o bien visita espiritualmente a aquel otro que sabes que tiene pocas visitas y menos afectos. 



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               ¡Oh Jesús mío! Dulce Prisionero de Amor, heme aquí Contigo de nuevo, Te dejé con decirte “adiós”, y ahora vuelvo a Ti diciéndote: “Buenos días”. Me consumía el ansia de volverte a ver en esta Prisión de Amor para darte mis amorosos saludos, mis latidos afectuosos, mis respiros encendidos, mis deseos ardientes, y toda yo misma para infundirme toda en Ti y dejarme toda en Ti en perpetuo recuerdo y prenda de mi amor constante hacia Ti.

               ¡Oh, mi siempre adorable amor Sacramentado!, ¿Sabes? Mientras he venido para entregarme toda yo misma a Ti, he venido también para recibir de Ti todo Tú mismo, yo no puedo estar sin una vida para vivir, y por eso quiero la Tuya, pues a quien todo da todo se le da, ¿no es cierto, ¡oh! Jesús? 

               Así pues, hoy amaré con Tu latido de amante apasionado, respiraré con Tu respiro afanoso en busca de almas, desearé con Tus deseos inconmensurables Tu Gloria y el bien de las almas; en Tu latido divino correrán todos los latidos de las criaturas, las tomaremos todas, las salvaremos, no dejaremos que escape ninguna, aun a costa de cualquier sacrificio, aunque tenga que sufrir yo todas sus penas. Si Tú me echases de Tu Presencia, me arrojaré aún más adentro, gritaré más fuerte para implorar junto Contigo la salvación de Tus hijos y hermanos míos. 

               ¡Oh mi Jesús! Mi vida y mi todo, cuántas cosas me dice este voluntario cautiverio Tuyo, pero el emblema con el cual Te veo todo marcado es el emblema de las almas, y las cadenas que tan fuerte Te atan son el amor. Las palabras "Almas" y "Amor" parece que Te hacen sonreír, te debilitan y Te obligan a ceder en todo, y yo, valorando bien estos Tus excesos amorosos, estaré siempre en torno a Ti, y junto Contigo, con mi estribillo de siempre: "Almas y Amor". Por eso en este día Te quiero a Ti, siempre junto conmigo, en la oración, en el trabajo, en los gustos y en los disgustos, en el alimento, en cada paso, en el sueño, en todo, y estoy segura que no pudiendo obtener nada por mí misma, Contigo obtendré todo, y todo lo que haremos servirá para aliviarte cada dolor, endulzarte cada amargura, repararte cualquier ofensa, compensarte por todo y conseguir cualquier conversión, aunque fuese difícil y desesperada. Iremos mendigando a todos los corazones un poco de amor para hacerte más contento y más feliz, ¿no está bien así, ¡oh! Jesús?.



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              ¡Oh amado Prisionero de Amor, átame con Tus cadenas, séllame con Tu Amor! ¡Ah!, muéstrame Tu bello Rostro. ¡Oh Jesús, qué hermoso eres!, Tus cabellos rubios atan y santifican todos mis pensamientos; Tu frente calmada y serena en medio de tantas afrentas, me da la paz y me deja en la más perfecta calma, aun en medio de las más grandes tempestades, en medio de Tus mismas privaciones, y de Tus caprichos que me cuestan la vida. ¡Ah! Tú lo sabes, pero sigo adelante, esto Te lo dice el corazón que Te lo sabe decir mejor que yo. ¡Oh Amor! Tus bellos ojos azules, refulgentes de luz divina me raptan al Cielo y me hacen olvidar la tierra, pero, ¡ay de mí! con sumo dolor mío se prolonga mi destierro todavía. Pronto, pronto, ¡oh Jesús! Sí, eres bello oh Jesús, me parece verte en ese Tabernáculo de Amor, la belleza y majestad de Tu Rostro me enamora y me hace vivir en el Cielo; allá, Tu boca graciosa me da Sus besos en cada momento; Tu voz suave me llama e invita a amarte en cada momento, Tus rodillas me sostienen, Tus brazos me estrechan con vínculo indisoluble, y yo mil y mil veces pondré mis besos ardientes sobre Tu Rostro adorable. 

               Jesús, Jesús, sea uno nuestro querer, uno el Amor, único nuestro contento, no me dejes nunca sola que soy nada, y la nada no puede estar sin el Todo, ¿me lo prometes, oh, Jesús? Parece que me dices que sí. Y ahora bendíceme, bendice a todos, y en compañía de los Ángeles, de los Santos, y de la dulce Mamá y de todas las criaturas Te digo: Buenos días, ¡oh! Jesús, buenos días.


El Canónigo Aníbal María de Francia 
concedió censura eclesiástica (Nihil obstat) 
a una parte de las obras de la mística italiana 




viernes, 23 de agosto de 2024

LES RESTITUIRÁN LA CORONA




               "Hija, estas espinas que me atraviesan la cabeza, pincharán el orgullo, la soberbia, las llagas más ocultas de las almas para hacerles salir fuera la pus que contienen, y las espinas tintas en Mi Sangre las sanarán y les restituirán la corona que el pecado les había quitado".


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, "Libro de Cielo", Vol 11, 10 de Abril de 1914