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jueves, 15 de octubre de 2026

EN EL CIELO SE TENDRÁ TANTA FELICIDAD POR CUANTA VOLUNTAD DIVINA CONTUVO EL ALMA EN LA TIERRA



                    Continuando mi acostumbrado giro en la Voluntad Suprema decía entre mí: “Mi Jesús, Tu Voluntad abraza y encierra todo, y yo a nombre de la primera criatura salida de Tus manos creadoras, hasta la última que será creada, intento reparar todas las oposiciones de las voluntades humanas hechas a la tuya, y de tomar en mí todos los actos de Tu adorable Voluntad que las criaturas han rechazado, para corresponderlos todos en Amor, en adoración, de modo que no haya acto Tuyo al que no corresponda un acto mío, para que encontrando en cada acto Tuyo mi pequeño acto como bilocado en el Tuyo, Tú quedes satisfecho y vengas a reinar como en triunfo sobre la tierra. ¿No es tal vez sobre los actos humanos que Tu Fiat Eterno quiere encontrar el apoyo donde dominar?. Por eso te ofrezco en cada acto Tuyo, el mío como terreno para hacerte extender Tu Reino”. Ahora, mientras esto pensaba y decía, mi siempre amable Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

                    “Pequeña hija de Mi Querer, es justo, es necesario, es de derecho de ambas partes, tanto tuya como de Mi Voluntad, que quien es hija Suya siga la multiplicidad de los actos de Mi Querer, y Él los reciba en los suyos. Un padre sería infeliz si no sintiera a su lado a su hijo para ser seguido en sus actos por él, ni el hijo se sentiría amado por el padre si el padre haciéndolo a un lado no se hiciera seguir por su hijo. 

                    Por eso, hija de Mi Voluntad y recién nacida en Ella significa precisamente esto: ‘Seguir como hija fiel todos sus actos’. Porque tú debes saber que Mi Voluntad salió en campo de acción en la Creación en los actos humanos de la criatura, pero para obrar quiere el acto de la criatura en el suyo para desarrollar su obrar y poder decir: ‘Mi Reino está en medio de mis hijos y propiamente en lo íntimo de sus actos’. Porque la criatura por cuanto toma de Mi Voluntad, Yo extiendo Mi Reino en ella, y ella extiende su reino en Mi Voluntad, pero según Me hace dominar en sus actos así ensancha sus confines en Mi Reino, y Yo doy y ella toma más alegría, más Felicidad, más Bienes y más Gloria, porque está establecido que en la Patria Celestial, tanto de Gloria, Bienaventuranzas, de Felicidad, recibirán por cuanto de Mi Voluntad han contenido en sus almas en la tierra; su gloria será medida por la misma Voluntad Mía que poseerán sus almas, no podrán recibir más porque su capacidad viene formada por aquella misma Voluntad Divina que han hecho y poseído mientras vivían sobre la tierra, y aunque Mi liberalidad quisiera darles más, les faltaría el lugar donde contenerlas y se desbordarían fuera. 

                    Ahora hija Mía, de todo lo que Mi Voluntad ha establecido dar a las criaturas, de todos sus actos, hasta ahora poco han tomado, poco han conocido, porque Su Reino no ha sido conocido, mucho menos poseído, por lo tanto en el Cielo no puede dar toda su Gloria completa, ni todas las alegrías y felicidad que posee, porque se encuentra en medio de hijos incapaces y de pequeña estatura. Y por eso espera con tanto Amor y ansia el tiempo de Su Reino, para tener Su total dominio y dar de Su Fiat todo lo que había establecido dar a las criaturas, y así formarse los hijos capaces para poderles dar todos Sus bienes, y sólo estos hijos en la Patria Celestial completarán la Gloria a todos los Bienaventurados, a los hijos del Reino de mi Querer, porque habrán encerrado lo que Ella quería, al darle libre campo de acción y de dominio, por eso tendrán la Gloria esencial, porque tendrán la capacidad y el espacio donde contenerla, los demás, por medio de éstos tendrán la Gloria accidental y todos gozarán juntos la Gloria completa y la plena Felicidad de Mi Voluntad. Así que el Reino del Fiat Supremo será el pleno Triunfo del Cielo y de la tierra”. 

                    Ahora pensaba entre mí: “Nuestro Señor en el Padrenuestro nos enseña a decir, a pedir, ‘hágase Tu Voluntad’, ¿entonces por qué dice que quiere que se viva en Ella?”. Y Jesús siempre benigno, moviéndose en mi interior me ha dicho:

                    “Hija Mía, el ‘hágase Tu Voluntad’ que Yo enseñé a pedir en el Padrenuestro, significaba que todos debían rogar que al menos hicieran la Voluntad de Dios, y esto es de todos los Cristianos y de todos los tiempos, no se puede decir Cristiano si no se dispone a hacer la Voluntad de su Padre Celestial. Pero tú no has pensado en la frase que viene inmediatamente después: ‘como en el Cielo así en la tierra’. El ‘como en el Cielo así en la tierra’ significa vivir en el Querer Divino, significa rogar que venga el Reino de Mi Voluntad a la tierra para vivir en Él. 

                    En el Cielo no sólo hacen Mi Voluntad sino que viven en Ella, la poseen como cosa y Reino propio, y si la hicieran y no la poseyeran no sería plena su felicidad, porque la Verdadera Felicidad comienza en el fondo del alma. Hacer la Voluntad de Dios no significa poseerla, sino someterse a sus órdenes, en cambio vivir en Ella es posesión. Por eso en el Padrenuestro está la petición: en las palabras ‘Hágase Tu Voluntad’, que todos hagan la Voluntad Suprema; y en el ‘como en el Cielo así en la tierra’, que el hombre regrese en aquella Voluntad de donde salió, para readquirir su felicidad, los bienes perdidos y la posesión de su Reino Divino”.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 20, 15 de Octubre de 1926


martes, 15 de septiembre de 2026

HUYENDO DE LA CRUZ SE PERMANECE EN LO OSCURO



                    Esta mañana, mi adorable Jesús ha venido glorioso, con las llagas resplandecientes más que sol y con una cruz en la mano. Mientras estaba en esto veía también una rueda de la que salían cuatro ángulos; parecía que en un ángulo escapaba la luz y quedaba a oscuras, en esta oscuridad quedaba la gente como abandonada por Dios y sucedían guerras sangrientas contra la Iglesia y contra la gente misma. ¡Ah!, parecía que las cosas dichas antes por Jesús Bendito se van acercando a pasos veloces. Ahora, Nuestro Señor viendo todo esto, movido a compasión se ha acercado a la parte oscura y arrojó encima la Cruz que tenía en la mano, diciendo con voz sonora:

                    “Gloria a la Cruz”.

                    Y parecía que aquella cruz llamaba de nuevo la luz, y los pueblos sacudiéndose imploraban ayuda y socorro. Y Jesús ha repetido:

                    “Todo el Triunfo y la Gloria serán de la Cruz, de otra manera los remedios empeorarán los mismos males; por lo tanto la Cruz, la Cruz”.

                    ¿Quién puede decir cómo he quedado afligida y pensativa en lo que podrá suceder?


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 4, 15 de Septiembre de 1901





jueves, 28 de mayo de 2026

LA MORTIFICACIÓN DERRUMBA TODO E INMOLA TODO A DIOS



                    Continuando mi habitual estado (1), y estando con suma amargura por las continuas privaciones de mi adorable Jesús, se ha hecho ver diciéndome:

                    “Hija Mía, la primera mina que se debe arrojar en el interior del alma es la mortificación, y cuando esta mina se pone en el alma echa por tierra todo, e inmola todo a Dios, porque en el alma hay como tantos palacios, pero todos de vicios, como sería el orgullo, la desobediencia y tantos otros vicios, y la mina de la mortificación derrumbándolo todo reedifica muchos otros palacios de virtudes, inmolándolos y sacrificándolos todos a la Gloria de Dios”.

                    Dicho esto ha desaparecido, y después ha venido el Demonio que sólo quería molestarme, y yo sin sentir miedo le he dicho: “¿Qué ganas con molestarme?. Quieres aparentar ser más valiente, toma un palo y golpéame hasta no dejarme ni siquiera una gota de sangre, entendiendo sin embargo, que cada gota de sangre que derrame es un testimonio de más de Amor, de Reparación y de Gloria que intento dar a mi Dios”. 

                    Y aquél: “No encuentro palos para poderte golpear, y si voy a buscarlo tú no me esperas”.

                    Y yo: “Ve entonces que aquí te espero”. Y así se ha ido, quedando yo con la firme voluntad de esperarlo, cuando con mi sorpresa he visto que habiéndose encontrado con otro demonio iban diciendo: “Es inútil que regresemos, ¿en qué aprovecha el golpear si debe servir para nuestro daño y con nuestra pérdida?. Es bueno hacer sufrir a quien no quiere sufrir, porque éste ofende a Dios, pero a quien quiere sufrir, nos hacemos mal con nuestras manos”. 

                    Y no ha regresado, quedando yo mortificada.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 6, 28 de Mayo de 1904


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.



viernes, 2 de enero de 2026

ASÍ COMO EN JESÚS, EN LAS ALMAS TODO DEBE CALLAR





                    Esta mañana mi siempre amable Jesús se hacía ver bajo una tempestad de golpes, y con Su dulce mirada me miraba pidiéndome ayuda y refugio. Yo me he arrojado hacia Él para quitarlo de aquellos golpes y encerrarlo en mi corazón, y Jesús me ha dicho: 

                    “Hija Mía, Mi Humanidad bajo los golpes de los flagelos callaba, y no sólo callaba la boca, sino todo en Mí callaba: callaba la Estima, la Gloria, la Potencia, el Honor; pero con mudo lenguaje hablaban elocuentemente Mi Paciencia, las humillaciones, Mis Llagas, Mi Sangre, el aniquilamiento casi hasta el polvo de Mi Ser; y Mi Amor ardiente por la salud de las almas ponía un eco a todas Mis penas. 

                    He aquí hija Mía el verdadero retrato de las almas amantes, todo debe callar en ellas y en torno a ellas: Estima, Gloria, placeres, honores, grandezas, voluntad, criaturas, y si las hubiera, debe estar como sorda y como si nada viera, en cambio debe hacer entrar en ella Mi Paciencia, Mi Gloria, Mi Estima, Mis Penas, y en todo lo que hace, piensa, ama, no será otra cosa que Amor, el cual tendrá un solo eco con el Mío y Me pedirá almas. 

                    Mi Amor por las almas es grande, y como quiero que todos se salven, por eso voy en busca de almas que Me amen y que tomadas por las mismas ansias de Mi Amor, sufran y me pidan almas. Pero, ¡ay de Mí, qué escaso es el número de los que Me escuchan!”

 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 12, 2 de Enero de 1919




viernes, 26 de septiembre de 2025

TODAS LAS PENAS QUE JESÚS SUFRIÓ EN SU PASIÓN FUERON TRIPLES. ESTO NO FUE CASUAL, SINO QUE TODO FUE PARA RESTITUIR COMPLETA LA GLORIA DEBIDA AL PADRE, LA REPARACIÓN QUE LE DEBÍAN LAS CRIATURAS, Y EL BIEN QUE MERECÍAN LAS MISMAS CRIATURAS



                    Encontrándome en mi habitual estado, oía una voz que me decía: “Hay una luz que cualquiera que se acerque a ella puede encender cuantas lámparas quiera, y estas lámparas sirven para hacer corona de honor a la luz, y dar luz a quien las enciende”. 

                    Yo decía para mí: “Qué bella luz es ésta, que tiene tanta luz y tanta potencia, que mientras da a los demás cuanta luz quieren, ella siempre queda lo que es, sin empobrecer en luz; ¿pero quién será aquél que la tiene?” 

                    Mientras esto pensaba, he oído que me decían: “La luz es la Gracia y la tiene Dios, y el acercarse significa la buena voluntad del alma de hacer el bien, porque cuantos bienes se quieren tomar de la Gracia, se toman, y las lámparas que se forman son las diversas virtudes, que mientras dan Gloria a Dios dan luz al alma”. 

                    Después de esto, en cuanto he visto al Bendito Jesús me ha dicho: “Hija Mía; y esto porque estaba pensando que Nuestro Señor no sólo una vez, sino por tres veces se hizo coronar de espinas, y cómo aquellas espinas quedaban rotas dentro de la cabeza, y al clavarla de nuevo, más adentro entraban las que ya estaban”, y yo decía: “Dulce amor mío, ¿y por qué por tres veces quisiste sufrir tan doloroso martirio? ¿No bastaba una vez para pagar tantos malos pensamientos nuestros?” 

                    Así que me ha dicho: “Hija Mía, no sólo la coronación de espinas fue triple, sino casi todas las penas que sufrí en Mi Pasión fueron triples. Triples fueron las tres horas de la agonía del Huerto; triple fue la flagelación, flagelándome con tres diferentes flagelos; tres veces me desnudaron; por tres veces fui condenado a muerte: de noche, de madrugada, y en pleno día; tres fueron las caídas bajo la Cruz; tres los clavos; tres veces Mi Corazón derramó sangre, esto es, en el Huerto por sí mismo; de su propio centro en el acto de la Crucifixión cuando fui estirado sobre la Cruz, tanto, que todo Mi cuerpo quedó dislocado y Mi Corazón se destrozó dentro, y derramó sangre; y después de Mi Muerte cuando con una lanza Me fue abierto el Costado; triples las tres horas de la agonía sobre la Cruz. Si todo se quisiera examinar, ¡oh! cuántas cosas triples se encontrarían. Esto no fue por casualidad, sino que todo fue por el Orden Divino, y para completar la Gloria debida al Padre, la reparación que se le debía por parte de las criaturas, y merecer el bien para las mismas criaturas, porque el don más grande que la criatura ha recibido de Dios, ha sido el crearla a Su imagen y semejanza, y dotarla con tres potencias, Inteligencia, Memoria y Voluntad, y no hay culpa que cometa la criatura en que estas tres potencias no concurran, y por eso mancha, estropea la bella imagen divina que contiene en sí misma, sirviéndose del don para ofender al donador; y Yo para rehacer de nuevo esta imagen divina en la criatura, y para dar toda aquella Gloria que la criatura le debía a Dios, he concurrido con toda Mi Inteligencia, Memoria y Voluntad, y en modo especial en estas cosas triples sufridas por Mí, para volver completa tanto la Gloria que se debía al Padre, como el bien que era necesario a las criaturas”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 6, 26 de Septiembre de 1904




sábado, 12 de abril de 2025

JESÚS DICE A LUISA: TÚ ERES MI TABERNÁCULO, ES MÁS, ME SIENTO MÁS CONTENTO EN TI PORQUE TE PARTICIPO MIS PENAS



               Hoy sin hacerme esperar tanto, Jesús ha venido pronto y me ha dicho: "Tú eres Mi tabernáculo, para Mí es lo mismo estar en el Sacramento que en tu corazón, es más, en ti se encuentra otra cosa de más, que es el poderte participar Mis penas y tenerte junto Conmigo como víctima viviente ante la Divina Justicia, lo que no encuentro en el Sacramento."

               Y mientras decía estas palabras se encerró dentro de mí. Estando en mí Jesús me hacía sentir ahora las pinchaduras de las espinas, ahora los dolores de la Cruz, los afanes y los sufrimientos del Corazón. En torno a Su Corazón veía un trenzado de puntas de hierro que hacía sufrir mucho a Jesús.

               ¡Ah, cuánta pena me daba verlo sufrir tanto, hubiera querido sufrir todo yo antes que hacer sufrir a mi dulce Jesús, y de corazón le pedía que a mí me diera las penas, a mí el sufrir. Entonces Jesús me dijo: “Hija, las ofensas que más Me traspasan el Corazón son las Misas dichas sacrílegamente y las hipocresías."

               ¿Quién puede decir lo que comprendí en estas dos palabras?. A mí me parece que externamente se hace ver que se ama, se alaba al Señor, pero internamente se tiene el veneno listo para matarlo; externamente se hace ver que se quiere la Gloria, el Honor de Dios, pero internamente se busca el honor, la estima propia. Todas las obras hechas con hipocresía, aun las más santas, son obras todas envenenadas que amargan el Corazón de Jesús.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 2, 12 Abril de 1899