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lunes, 18 de mayo de 2026

VALOR DE LOS ACTOS HECHOS EN EL DIVINO QUERER. CÓMO QUIEN VIVE EN ÉL POSEE LA FUENTE DE LOS BIENES. CÓMO DIOS NO SABE HACER LAS COSAS A MEDIAS. VICTORIA DE AMBAS PARTES



                    Estaba siguiendo al Divino Querer girando por toda la Creación, y mientras hacía mis actos, mi dulce Jesús se hacía ver en mi interior, que recogía estos actos en Su regazo, los cuales eran todos de luz, pero uno más brillante que otro, uno más bello que otro, y llamaba a los Ángeles y les daba a cada uno parte en estos actos, y ellos hacían competencia para recibirlos y como en triunfo los llevaban al Cielo. Y Jesús todo Bondad me ha dicho:

                    “Hija Mía, es tanto el valor de los actos hechos en Mi Voluntad, que los Ángeles se consideran afortunados de recibirlos, ven en ellos la virtud creadora, escuchan en estos actos el eco del Fiat Divino, y mientras son luz, son voces divinas, y mientras son voces son música, son bellezas, bienaventuranzas, Santidad, Ciencia Divina, y como Mi Voluntad es virtud de Cielo, los Ángeles ambicionan llevar los actos hechos en Ella, y llevarlos a su Morada Celestial. Todo lo que es hecho en Mi Supremo Querer no puede quedar en la tierra, se pueden hacer en lo bajo, pero Mi mismo Querer como imán se los retira en su fuente y los pare en la Patria Celestial”.

                    Después sentía a mi pobre mente como absorbida en el Eterno Fiat y pensaba entre mí: “¿Cómo es posible tanta Potencia, tantos actos en uno que quedan hechos con el obrar en la Divina Voluntad?”. Y mi amable Jesús ha agregado:

                    “Hija Mía, ¿por qué el Sol da luz a toda la tierra?. Porque es más grande que la Tierra, porque posee la fuerza única y completa de la luz, posee la fuente de los colores, de la fecundidad y de la variedad de las dulzuras. Por esto siendo más grande el Sol que la Tierra, puede dar luz a toda la tierra, puede dar la variedad de los colores a las flores, las diferentes dulzuras a las plantas y a los frutos. El Sol en su grandeza y magnificencia, uno es el acto que hace, pero en su acto único hace tantos, que tiene raptada a sí toda la tierra, dando a cada cosa su acto distinto. 

                    Ahora, más que Sol es Mi Voluntad, y como es la interminable que con un solo acto hace salir de Sí la fecundidad de todos los otros actos juntos, el alma que vive en Ella posee la fuente de Sus actos, Su fecundidad; es por esto que en el alma donde Mi Querer reina y domina no cambia ni régimen, ni modos, y así conforme el alma obra en Mi Voluntad, sus actos salen con la multiplicidad y fecundidad de sus actos divinos. 

                    Todos los actos de Dios son actos únicos, que abrazan todo y hacen todos los actos juntos. Mira, en la creación del hombre uno fue Nuestro acto, pero en este acto único salió de Nosotros todo junto: Santidad, Potencia, Sabiduría, Amor, Belleza, Bondad, en suma, no hubo cosa nuestra que saliera de Nosotros que no fuera infundida en el hombre, de todo lo hicimos partícipe, porque cuando Nosotros obramos no sabemos hacer cosas a la mitad, sino todas obras completas, y cuando damos, damos todo. 

                    Mucho más que Mi Voluntad es Luz interminable, y la virtud de la Luz desciende en lo más profundo de lo bajo, se eleva a lo más alto, se extiende alrededor, no hay punto donde no llegue, ni puede entrar en ella ni materias ni cosas extrañas a su luz, ella es intangible, su oficio es de dar y dar siempre, sin jamás terminar de dar. Así es para el alma que vive en Mi Divino Querer, ella se vuelve luz junto con la Luz de Mi Voluntad, y por lo tanto, como luz desciende a lo más profundo de los corazones y lleva el bien de su luz, se extiende por todas partes buscando con su luz a todos y a todo para llevar a cada uno sus efectos, la multiplicidad y variedad de los bienes que su luz contiene; se sentiría como defraudada si no se pudiese extender a todos y por todas partes, tanto que elevándose a lo alto y penetrando más arriba de la bóveda azul y haciendo eco a Mi Misma Voluntad reinante en la Patria Celestial, Ésta y Mi Misma Voluntad que reina en el alma se funden juntas, y extendiéndose sobre todos los Bienaventurados forma su lluvia y hace llover sobre todos nuevas alegrías, felicidad y nuevas beatitudes. 

                    El vivir en Mi Voluntad es admirable, es prodigio continuado, es el portador de todos los bienes, es semilla que se multiplica al infinito, su fecundidad es inalcanzable y por eso es suspirado por la tierra y por todo el Cielo, es la Victoria de Dios sobre la criatura y la victoria del alma sobre su Creador. 

                    Cómo es bello ver cantar la victoria al más grande, al Ente Supremo, a la Eterna Majestad y a la pequeñez de la criatura, y en virtud de esta Voluntad Divina ponerse a competir el grande y el pequeño, el fuerte y el débil, el rico y el pobre, y quedar los dos victoriosos. Por eso suspiro tanto que sea conocida Mi Divina Voluntad, que venga Su Reino, para hacer vencer a la criatura y ponerla como a la par Conmigo. Sin Mi Voluntad reinante en la criatura esto no puede suceder, habrá siempre distancia entre Yo y la criatura, siempre será perdedora, jamás podrá celebrar y cantar victoria. La obra de Nuestras manos no tendrá Nuestra semejanza”.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 21, 18 de Mayo de 1927




sábado, 28 de febrero de 2026

CON VIVIR EN EL QUERER DIVINO TODOS LOS BIENES QUEDAN CONCENTRADOS EN EL ALMA. LA FINALIDAD PRIMARIA DE LA REDENCIÓN FUE EL FIAT DIVINO



                    Habiendo recibido la Santa Comunión, estaba llamando a todos, a mi Reina Mamá, a los Santos, al primer hombre Adán, con el séquito de todas las generaciones hasta el último hombre que vendrá sobre la tierra y además a todas las cosas creadas, a fin de que todos junto conmigo, postrados en torno a Jesús lo adoráramos, lo bendijéramos y lo amáramos, a fin de que a Jesús nada le faltara en torno a Él de todas las obras salidas de Sus manos, ni un solo corazón que palpita, ni un sol que refulge, ni la vastedad del cielo azul adornado de estrellas, ni el mar que murmura, ni siquiera la pequeña florecita que eleva su perfume, todo y a todos quisiera concentrar en torno a Jesús Hostia, a fin de que le rindieran los honores debidos; Su Querer me hacía todo presente como si todo fuera mío, y yo quería dar todo a Jesús. 

                    Ahora, mientras esto hacía, me parecía que Jesús era feliz al mirar a todas las generaciones y las cosas suyas en torno a Él, y estrechándome a Sí me ha dicho: 

                    “Hija Mía, cómo Estoy contento al ver en torno a Mí a todas Mis obras, me siento restituir la alegría, la felicidad que les di al crearlas, y Yo les correspondo con nueva felicidad; este es el gran bien que contiene y lleva Mi Voluntad, y en quien vive en Ella concentra los bienes de todos en Ella, porque Mi Voluntad no hay bien que no lleve y vincula el alma a todos y a todo lo que a Ella pertenece, así que si la criatura no se hubiese sustraído de Mi Querer, Yo debía encontrar a todos en una, y a cada una en todos; los Bienes, la Luz, la Fuerza, la Ciencia, el Amor, la Belleza, debían ser comunes a todos, no debía haber ni tuyo ni mío, ni en el orden natural ni en el orden espiritual, cada una de las criaturas podría tomar cuanto quisiera. 

                    Símbolo del Sol debía ser la vida humana en Mi Voluntad, que todos pueden tomar la luz por cuanto quieran, sin que a ninguno le falte; pero como se sustrajo de Mi Voluntad, los Bienes, la Luz, la Fuerza, el Amor, la Belleza, quedaron divididos y como incompletos entre las criaturas, por eso no hubo más Orden, ni Armonía, ni verdadero Amor, ni hacia Dios ni entre ellos. 

                    ¡Oh!, si el Sol se pudiera dividir en tantos rayos, separándose del centro de la Luz, estos rayos solares terminarían volviéndose tinieblas, y ¿qué sería de la tierra?. ¡Ah, ciertamente ninguno habría podido tener más una luz toda suya y toda para sí!. Así fue de Mi Voluntad, el hombre al sustraerse de Ella perdió la plenitud de los Bienes, la plenitud de la Luz, de la Fuerza, de la Belleza, etc., y por eso fue obligado a vivir con privaciones. Por eso sé atenta, tu vivir en Mi Querer sea continuo, a fin de que tú contengas todo y Yo encuentre a todos en ti”. 

                    Después estaba pensando entre mí: “Si tanto bien contiene el verdadero vivir en la Suprema Voluntad, ¿por qué mi Mamá Celestial, que era toda Voluntad de Dios, no consiguió junto al suspirado Redentor el Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra, y así hacer regresar al hombre en aquel Fiat Supremo de donde salió, para darle nuevamente todos lo bienes y el fin por el cual había sido creado?. Mucho más que Ella, siendo toda Voluntad de Dios, no tenía ningún alimento extraño a Dios, por lo tanto poseía la misma Potencia Divina y con ésta todo podía conseguir”. 

                    Y mi dulce Jesús moviéndose de nuevo en mi interior, suspirando ha agregado:

                    “Hija mía, todo lo que hizo mi Mamá y todo lo que hice Yo en la Redención, su finalidad primaria era que Mi Fiat reinase sobre la tierra; no sería ni decoroso, ni verdadero Amor, ni gran magnanimidad, ni mucho menos obrar como aquel Dios que era, si viniendo al mundo debiera y quisiera dar a las criaturas la cosa más pequeña, como eran los medios para salvarse, y no la cosa más grande, como era Mi Voluntad, que contiene no sólo los remedios sino todos los Bienes posibles que hay en el Cielo y en la tierra, y no sólo la Salvación y la Santidad, sino aquella Santidad que la eleva a la misma Santidad de su Creador. 

                    ¡Oh, si tú pudieras penetrar en cada oración, acto, palabra y pena de Mi indivisible Mamá, tú encontrarías dentro el Fiat que suspiraba e impetraba; si pudieras penetrar dentro de cada gota de Mi Sangre, en cada latido Mío, respiro, paso, obra, dolor y lágrima, encontrarías dentro el Fiat que tenía la Supremacía, que suspiraba y pedía para las criaturas, pero mientras el fin primario era el Fiat, Mi Bondad debió descender al fin secundario y casi hacer como un maestro que mientras posee las ciencias más altas, y podría dar lecciones nobles y sublimes, dignas de sí, como los escolares son todos analfabetos se debe abajar a dar lecciones de: a, b, c, para poder poco a poco llegar a su fin primario de impartir las lecciones de la ciencia que posee para hacer otros tantos maestros dignos de tal maestro; si este maestro no se quisiera abajar a dar lecciones de estudios inferiores y quisiera dar lecciones de Su alta ciencia, los escolares, siendo analfabetos, no lo habrían entendido y confundidos por tanta ciencia ignorada por ellos lo habrían dejado, y el pobre maestro por no haberse querido abajar, no ha dado ni el pequeño bien de su ciencia ni el grande. 

                    Ahora hija Mía, cuando Yo vine a la tierra las criaturas eran todas analfabetas en las cosas del Cielo, y si Yo hubiese querido hablar del Fiat y del verdadero vivir en Él, habrían sido incapaces de comprenderlo si no conocían el camino para venir a Mí, en su mayor parte eran cojos, ciegos, enfermos, debí abajarme en los vestidos de Mi Humanidad que cubrían aquel Fiat que quería dar, hermanarme con ellos, mezclarme con todos para poder enseñar las primeras nociones, el a, b, c, del Fiat Supremo, y todo lo que Yo enseñé, hice y sufrí, no fue otra cosa que preparar el Camino, el Reino y el Dominio a Mi Voluntad. 

                    Esta es la costumbre en nuestras obras, hacer las cosas menores como acto preparatorio a las cosas mayores, ¿no hice contigo otro tanto?. Al principio no te hablé del Fiat Supremo, ni de la Altura, ni de la Santidad a la que Yo quería que tú llegases en Mi Querer, ni te hice ninguna mención de la gran misión a la cual te llamaba, sino que te tuve como a una pequeña niña, con la cual Yo me deleitaba con enseñarte la Obediencia, el Amor al sufrir, el desapego de todo y de todos, la muerte a tu propio yo; y conforme tú te prestabas Yo Me alegraba, porque veía en ti preparado el puesto dónde poner Mi Fiat y las lecciones sublimes que pertenecían a Mi Voluntad. 

                    Así fue en la Redención, todo fue hecho con la finalidad de que el Fiat pudiese de nuevo reinar en la criatura, como cuando la sacamos de Nuestras manos creadoras; Nosotros no tenemos prisa en Nuestras obras, porque tenemos no solamente los siglos sino toda la Eternidad a Nuestra disposición, por eso vamos a paso lento, pero con Nuestro triunfo; primero preparamos y después hacemos. 

                    No por haberme regresado al Cielo Mi Potencia ha disminuido de como era cuando estaba en la tierra, Mi Potencia es siempre igual, tanto estando en el Cielo como en la tierra; ¿no llamé y elegí a Mi Mamá estando en Mi patria celestial?. Así te he llamado y elegido a ti con aquella misma Potencia que ninguno Me puede resistir para el suspirado Fiat, más bien te digo que para obtener esto, tú tienes a tu disposición cosas más grandes y más importantes que no las tuvo Mi amada Mamá, por eso tú eres más feliz, porque Ella no tuvo una Mamá, ni Sus obras por ayuda para conseguir al suspirado Redentor, sino sólo tuvo el cortejo de los actos de los Profetas, de los Patriarcas y de los buenos del Antiguo Testamento y de los grandes Bienes previstos del futuro Redentor. 

                    En cambio tú tienes una Mamá y todas Sus obras por ayuda, tienes las ayudas, las penas, oraciones y la misma Vida, no prevista sino efectuada, de tu Redentor; no hay bien ni plegarias que hayan sido hechas o se hacen en la Iglesia que no estén contigo para darte ayuda para obtener el suspirado Fiat; y como todo lo que fue hecho por Mí, por la Reina del Cielo y por todos los Buenos, el fin primario era el cumplimiento de Mi Voluntad, por eso todo está contigo para implorar la realización de Su finalidad. Por eso sé atenta, Yo Estaré junto contigo, también Mi Mamá, no estarás sola a suspirar el triunfo de Nuestra Voluntad”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 19, 28 de Febrero de 1926





martes, 24 de febrero de 2026

EL ALMA QUE HACE LA DIVINA VOLUNTAD PIERDE SU TEMPERAMENTO, Y ADQUIERE EL TEMPERAMENTO DE JESÚS. SONRISA DE JESÚS

 


                    Habiendo visto varias almas alrededor de Jesús, especialmente una muy sensible, Jesús me ha dicho:

                    “Hija Mía, las almas de temperamento sensible, si se ponen al bien, hacen más progreso que las otras, porque su sensibilidad las lleva a empresas grandes y arduas”. 

                    Yo le he rogado que le quitara ese resto de sensibilidad humana que le quedaba, que la estrechara más a Él, que le dijera que la amaba, pues al oírse decir que la amaba la conquistaría del todo; verás que lo lograrás, ¿no me has vencido a mí así, diciéndome que me amabas tanto, tanto?. Y Jesús: 

                    “Sí, sí, lo haré, pero necesito su cooperación, necesito que huya cuanto más pueda de las personas que le excitan la sensibilidad”. 

                    Entonces yo he agregado: “Amor mío, dime, y mi temperamento, ¿cuál es?”. Y Jesús: 

                    “Quien vive en Mi Voluntad pierde su temperamento y adquiere el Mío. Así que en el alma que hace Mi Voluntad se descubre un temperamento afable, atrayente, penetrante, digno y a la vez sencillo, de una sencillez infantil, en suma, Me asemeja en todo. Más bien, más todavía, tiene en su poder el temperamento como lo quiere y como se necesita, pues como vive en Mi Voluntad toma parte en Mi Potencia, por lo tanto tiene las cosas y a sí misma a su disposición, así que según las circunstancias y las personas con las que trata, toma Mi temperamento y lo desarrolla”.  

                    Y yo: “Dime, ¿me das un primer puesto en Tu Querer?”. 

                    Jesús sonriendo: “Sí, sí, te lo prometo, de Mi Voluntad no te haré salir jamás, y tomarás y harás lo que quieras”.  

                    Y yo: “Jesús, quiero ser pobre, pobre y pequeña, pequeña; de Tus mismas cosas no quiero nada, mejor que las tengas Tú mismo, yo sólo te quiero a Ti, y conforme necesite las cosas Tú me las darás, ¿no es verdad, ¡oh! Jesús?”. Y Jesús: 

                    “Bravo, bravo a Mi hija, finalmente he encontrado una que no quiere nada; todos quieren alguna cosa de Mí, pero no el Todo, esto es, a Mí Mismo; en cambio tú, con no querer nada has querido todo, y aquí está toda la fineza y la astucia del verdadero Amor”.  

                    Yo he sonreído y Jesús ha desaparecido.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 11, 24 de Febrero de 1912





domingo, 22 de febrero de 2026

EL TERCER FIAT DARÁ TAL GRACIA A LA CRIATURA, QUE LA HARÁ CASI REGRESAR AL ESTADO DE ORIGEN, Y ENTONCES DIOS TOMARÁ SU PERPETUO REPOSO EN EL ÚLTIMO FIAT



                    Estaba en mi habitual estado (1), y mi dulce Jesús estaba silencioso, y le he dicho: “Amor mío, ¿por qué no me dices nada?”.

                    Y Jesús: 

                    “Hija Mía, es Mi costumbre después de haber hablado, el hacer silencio, quiero reposarme en Mi Misma palabra, es decir en Mi Misma obra salida de Mí, y esto lo hice en la Creación, después de haber dicho Fiat Lux y la luz fue; Fiat a todas las demás cosas, y las cosas salieron a la vida, quise reposar, y Mi Luz eterna reposó en la luz salida en el tiempo; Mi Amor reposó en el amor con el que investí a todo lo creado; Mi belleza reposó en todo el Universo, el cual adorné con Mi Misma belleza; como también reposó Mi Sabiduría y Potencia, con las que ordené todo con tal Sabiduría y Potencia, que Yo Mismo mirando todo, dije: “¡Cómo es bella la obra salida de Mí, quiero reposarme en ella!” Así hago con las almas, después de haber hablado quiero reposarme y gozar los efectos de Mi Palabra”. 

                    Después de esto ha agregado: 

                    “Digamos juntos Fiat”. Y todo, Cielo y tierra se llenaban de adoración a la Majestad Suprema. Y de nuevo ha repetido “Fiat”, y la Sangre, las Llagas, las penas de Jesús surgían, se multiplicaban al infinito. Y después por tercera vez “Fiat”, y este Fiat se multiplicaba en todas las voluntades de las criaturas para santificarlas. 

                    Después me ha dicho: 

                    “Hija Mía, estos tres Fiat son el Creante, el Redimente y el Santificante. Al crear al hombre lo doté con tres potencias, inteligencia, memoria y voluntad. Con tres Fiat cumpliré la Obra de Santificación en el hombre. 

                    Ante el Fiat Creante la inteligencia del hombre queda como raptada, y cuántas cosas comprende de Mí, y de cómo lo amo, estando Yo oculto en todas las cosas creadas para hacerme conocer y darle amor para hacerme amar. 

                    En el Fiat de la Redención la memoria queda como encadenada por los excesos de mi amor al sufrir tanto para ayudar y salvar al hombre en el estado de la culpa. 

                    En el tercer Fiat Mi Amor quiere desahogar de más, quiero asaltar la voluntad humana, quiero poner como sostén de su voluntad Mi Misma Voluntad, de manera que la voluntad humana quedará no sólo raptada, encadenada, sino sostenida por una Voluntad Eterna, la cual haciéndose apoyo a todo, el hombre casi no le podrá escapar. 

                    No terminarán las generaciones si antes no reina Mi Voluntad en la tierra. Mi Fiat Redentor se pondrá en medio, entre el Fiat Creante y el Fiat Santificante, se entrelazarán los tres juntos y cumplirán la santificación del hombre. 

                    El tercer Fiat dará tal gracia a la criatura, de hacerla regresar casi al estado de origen, y entonces, cuando haya visto al hombre como salió de Mí, Mi Obra será completa y tomaré Mi perpetuo reposo en el último Fiat. Únicamente la vida en Mi Querer dará de nuevo al hombre el estado de origen; por eso sé atenta, y junto Conmigo ayúdame a completar la santificación de la criatura”. 

                    Yo al oír todo esto le he dicho: “Jesús, amor mío, yo no sé hacer como haces Tú, ni como Tú me enseñaste, y casi tengo miedo de tus reproches si no hago bien lo que quieres de mí”. 

                    Y Él, todo bondad: 

                    “También Yo sé que no puedes hacer perfectamente lo que te digo, pero a donde tú no llegues te suplo Yo; pero es necesario que te animes y que comprendas lo que debes hacer, a fin de que si no haces el todo, hagas lo que puedas, pero mientras te hablo, tu voluntad queda encadenada a la Mía y quisieras hacer lo que te digo, y Yo lo tomo como si todo lo hicieras”. 

                    Y yo: “¿Cómo se podrá divulgar y enseñar a los demás este modo de vivir en el Querer Divino, y quién es el que se prestará a esto?”.

                    Y Jesús:

                    “Hija Mía, si a pesar de haber descendido a la tierra ninguno se hubiera salvado, la Obra de glorificar al Padre estaba ya completa; así ahora, a pesar de que ningún otro quisiera recibir este bien, lo que no será, tú sola Me bastarás y Me darás la Gloria completa que quiero de todas las criaturas”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 12, 22 de Febrero de 1921


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.



viernes, 2 de enero de 2026

ASÍ COMO EN JESÚS, EN LAS ALMAS TODO DEBE CALLAR





                    Esta mañana mi siempre amable Jesús se hacía ver bajo una tempestad de golpes, y con Su dulce mirada me miraba pidiéndome ayuda y refugio. Yo me he arrojado hacia Él para quitarlo de aquellos golpes y encerrarlo en mi corazón, y Jesús me ha dicho: 

                    “Hija Mía, Mi Humanidad bajo los golpes de los flagelos callaba, y no sólo callaba la boca, sino todo en Mí callaba: callaba la Estima, la Gloria, la Potencia, el Honor; pero con mudo lenguaje hablaban elocuentemente Mi Paciencia, las humillaciones, Mis Llagas, Mi Sangre, el aniquilamiento casi hasta el polvo de Mi Ser; y Mi Amor ardiente por la salud de las almas ponía un eco a todas Mis penas. 

                    He aquí hija Mía el verdadero retrato de las almas amantes, todo debe callar en ellas y en torno a ellas: Estima, Gloria, placeres, honores, grandezas, voluntad, criaturas, y si las hubiera, debe estar como sorda y como si nada viera, en cambio debe hacer entrar en ella Mi Paciencia, Mi Gloria, Mi Estima, Mis Penas, y en todo lo que hace, piensa, ama, no será otra cosa que Amor, el cual tendrá un solo eco con el Mío y Me pedirá almas. 

                    Mi Amor por las almas es grande, y como quiero que todos se salven, por eso voy en busca de almas que Me amen y que tomadas por las mismas ansias de Mi Amor, sufran y me pidan almas. Pero, ¡ay de Mí, qué escaso es el número de los que Me escuchan!”

 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 12, 2 de Enero de 1919




sábado, 27 de diciembre de 2025

DIOS NO ESTÁ SUJETO A CAMBIARSE, EL DEMONIO Y LA NATURALEZA HUMANA FRECUENTEMENTE SE CAMBIAN


                    Esta mañana me encontraba con temor sobre mi estado, que no fuera el Señor el que obrara en mí, con el agregado de que no se dignaba venir; entonces, después de mucho esperar, en cuanto lo he visto le he expuesto mi temor y Él me ha dicho:

                    “Hija Mía, antes que todo, para ponerte en este estado está el concurso de Mi Potencia, y después, ¿quién te habría dado la fuerza, la paciencia de estar por tan largo tiempo en este estado dentro de una cama?. La sola perseverancia es una señal cierta de que la obra es Mía, porque solamente Dios no está sujeto a cambiarse, pero el Demonio y la naturaleza humana muy frecuentemente se cambian, y lo que hoy aman, mañana aborrecen, y lo que hoy aborrecen, mañana aman y encuentran en eso su satisfacción”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 4, 27 de Diciembre de 1900



domingo, 21 de septiembre de 2025

TODAS LAS COSAS QUE EL ALMA HACE EN LA DIVINA VOLUNTAD Y JUNTO CON JESÚS, ADQUIEREN SUS MISMAS CUALIDADES. TODAS LAS OBRAS DE JESÚS ESTÁN SIEMPRE EN ACTO



                    Esta mañana, mi siempre amable Jesús se ha hecho ver con una dulzura y afabilidad indescriptibles, como si me quisiera decir una cosa para Él muy querida y para mí de gran sorpresa. Entonces, abrazándome y estrechándome a Su Corazón me ha dicho:

                    “Hija querida Mía, todas las cosas que el alma hace en Mi Voluntad y junto Conmigo, esto es, oraciones, acciones, pasos, etc., adquieren mis mismas cualidades, la misma vida y el mismo valor. Mira, todo lo que Yo hice en la tierra, oraciones, sufrimientos, obras, están todos en acto y estarán eternamente para bien de quien los quiera. Mi obrar difiere del obrar de las criaturas, pues conteniendo en Mí la Potencia creadora, hablo y creo, así como un día hablé y creé el Sol, y este Sol está siempre lleno de luz y calor, y da siempre luz y calor sin disminuir jamás, como si estuviese en acto de recibir de Mí creación continua. Tal fue Mi obrar en la tierra, conteniendo en Mí la Potencia creadora, así como el Sol está en continuo acto de dar luz, así las oraciones que hice, los pasos, las obras, la Sangre derramada, están en continuo acto de rezar, de obrar, de caminar, etc., así que Mis oraciones continúan, mis pasos están siempre en acto de correr hacia las almas, y así de todo lo demás, de otra manera, ¿qué gran diferencia habría entonces entre Mi obrar y el de Mis Santos?. 

                    Ahora, escucha hija Mía una cosa muy bella, y aún no comprendida por las criaturas: Todo lo que el alma hace junto Conmigo y en Mi Voluntad, tal como son Mis cosas así quedan las suyas, y debido a la conexión con Mi Voluntad y por el obrar junto Conmigo, participa de Mi Misma Potencia creadora”. 

                    Yo he quedado extática y con un gozo tal que no podía contener, y le he dicho: “¿Es posible, ¡oh! Jesús todo esto?” Y Él: “Quien no comprende esto puede decir que no Me conoce”. Y ha desaparecido. Pero yo no sé decir bien, ni sé explicarme mejor, ¿quién puede decir lo que Jesús me hacía comprender? Es más, me parece haber dicho disparates.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 11, 21 de Septiembre de 1913



domingo, 14 de septiembre de 2025

CADA VEZ QUE EL ALMA HACE SUS ACTOS EN LA DIVINA VOLUNTAD, ASÍ CRECE SIEMPRE MÁS EN SANTIDAD



                    Continuando mi habitual estado, mi siempre amable Jesús al venir me ha dicho: 

                    “Hija Mía, cada vez que el alma hace sus actos en Mi Voluntad, crece siempre más ante Mí en Sabiduría, en Bondad, Potencia y Belleza, porque conforme va repitiendo los actos en Mi Voluntad, tantos bocados toma de Sabiduría, de Bondad, etc., y el alma crece de aquel alimento del cual se alimenta, por eso de Mí está escrito en el Santo Evangelio que crecía en Sabiduría ante Dios y ante los hombres; como Dios no podía ni crecer ni decrecer, Mi crecer no era otra cosa que Mi Humanidad, que conforme crecía en los años venía a multiplicar Mis actos en el Querer Supremo, y un acto de más que hacía era un crecer de más en la Sabiduría de Mi Padre Celestial, y era tan verdadero este Mi crecimiento, que aun las criaturas lo notaban. Cada acto Mío corría en el Mar inmenso de la Voluntad Divina, y conforme obraba me nutría de este alimento celestial; sería demasiado extenso el decirte los mares de Sabiduría, de Bondad, de Belleza, de Potencia que recibía Mi Humanidad en cada acto de más que hacía, así le sucede al alma. 

                    Hija Mía, la Santidad en Mi Voluntad crece a cada instante, no hay cosa que se escape del crecer y que el alma no pueda hacer correr en el Mar infinito de Mi Voluntad; las cosas más indiferentes, el sueño, el alimento, el trabajo, etc., pueden entrar en Mi Querer y tomar en Él su puesto de honor como obras de Mi Querer; sólo con que el alma lo quiera, y todas las cosas, desde las más grandes hasta las más pequeñas pueden ser ocasiones para entrar en Mi Querer, lo que no sucede con las virtudes, porque las virtudes si se quieren ejercitar, muchas veces falta la ocasión, si se quiere ejercitar la obediencia, se necesita a alguien que dé órdenes, y puede suceder que por días y por semanas falte quien dé nuevas órdenes para hacerla obedecer, y entonces, por cuanta buena voluntad tenga de obedecer, la pobre obediencia quedará ociosa; así de la paciencia, la humildad y todas las demás virtudes, pues como son virtudes de este bajo mundo, se necesita a las otras criaturas para ejercitarlas, en cambio Mi Voluntad es virtud de Cielo, y Yo solo basto para tenerla a cada instante en continuo ejercicio, para Mí es fácil mantenerla tan elevada, así de noche o de día, para tenerla ejercitada en Mi Querer”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 13, 14 de Septiembre de 1921



domingo, 5 de enero de 2025

JESÚS SE COMUNICA A LOS TRES MAGOS CON EL AMOR, CON LA BELLEZA Y CON LA POTENCIA


               Encontrándome fuera de mí misma, me parecía ver cuando los Santos Magos llegaron a la cueva de Belén; apenas llegados a la presencia del Niño, Él se complació en hacer relucir externamente los rayos de Su Divinidad, comunicándose a los Magos en tres modos: con el Amor, con la Belleza y con la Potencia. De modo que quedaron raptados y postrados ante la presencia del Niñito Jesús; tanto, que si el Señor no hubiera retirado a su interior los rayos de Su Divinidad, habrían permanecido ahí para siempre sin poderse mover más. 




               Entonces, en cuanto el Niño retiró la Divinidad, volvieron en sí mismos los Santos Magos, se sacudieron estupefactos al ver un exceso de amor tan grande, porque en esa Luz el Señor les había hecho comprender el Misterio de la Encarnación. Luego se levantaron y ofrecieron los dones a la Reina Madre, y Ella habló largamente con ellos, pero no sé decir todo lo que dijo, sólo recuerdo que les inculcó fuertemente no sólo su salvación, sino que tomaran a pecho la salvación de sus pueblos, no teniendo temor ni siquiera de exponer sus vidas para obtener el intento. 

               Después de esto me he retirado en mí misma y me he encontrado junto con Jesús, y Él quería que yo le dijera alguna cosa, pero yo me veía tan mala y confundida que no me atrevía a decirle nada; entonces viendo que no decía nada, Él mismo prosiguió hablando sobre los Santos Magos diciéndome: “Con haberme comunicado en tres modos a los Magos, les obtuve tres efectos, porque jamás Me comunico a las almas inútilmente, sino que siempre reciben algún provecho. Entonces, comunicándome con el Amor obtuvieron el desapego de ellos mismos, con la Belleza obtuvieron el desprecio de las cosas terrenas, y con la Potencia quedaron sus corazones atados a Mí, y obtuvieron el valor de arriesgar la sangre y la vida por Mí”. Después ha agregado: “Y tú, ¿qué quieres? Dime, ¿Me quieres mucho? ¿Cómo Me quisieras amar?”. 

               Y yo, no sabiendo qué decir, aumentando mi confusión he dicho: “Señor, no quisiera otra cosa que a Ti, y si me preguntas que si Te quiero, no tengo palabras para saberlo manifestar, sólo sé decir que siento esta pasión de que nadie me pueda ganar en amarte, y que yo sea la primera en amarte sobre todos, y que ninguno me pueda sobrepasar, pero esto no me contenta aún, para estar contenta quisiera amarte con Tu mismo Amor, y así poderte amar como Te amas Tú mismo. ¡Ah sí! Sólo entonces cesarían mis temores sobre el amarte”. 

               Y Jesús, contento, se puede decir de mis desatinos, me ha estrechado tanto a Él, de modo que me veía dentro y fuera transfundida en Él, y me ha comunicado parte de Su Amor. Después de esto he regresado en mí misma, y me parecía que por cuanto amor me es dado, tanto poseo a mi Bien; y si poco lo amo, poco lo poseo.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo” 
Volumen 4, 6 de Enero de 1901