Mostrando entradas con la etiqueta Turbaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Turbaciones. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de octubre de 2026

LA TURBACIÓN DEL ALMA ES NOCHE E IMPIDE QUE DESPUNTE EL SOL JESÚS. LA TURBACIÓN NO ES OTRA COSA QUE FALTA DE ABANDONO EN DIOS



                    He pasado el día distraída por algunas cosas que he escuchado y que no es necesario decirlas aquí, y también un poco turbada, y por cuanto me esforzaba no lograba liberarme. Por todo el día no he visto a mi dulce Jesús, la vida de mi alma, como si la turbación fuese un velo que poniéndose entre Él y yo impedía el poderlo ver. Entonces, ya avanzada la noche, mi mente cansada se ha calmado, y mi amable Jesús, como si estuviera esperando, se ha hecho ver y doliente me ha dicho:

                    “Hija Mía, hoy con tu turbación has impedido que el Sol de Mi Persona despuntara en ti, la turbación es nube entre tú y Yo que impide que los rayos desciendan en ti, y si no descienden los rayos, ¿cómo puedes ver el Sol?. Si supieras qué significa no hacer despuntar Mi Sol, el gran mal para ti y para todo el mundo, estarías muy atenta a no turbarte jamás, porque para las almas turbadas es siempre noche, y en la noche no surge el Sol; en cambio para las pacíficas es siempre día, y Yo, a cualquier hora que quiera surgir Mi Sol, el alma está siempre pronta a recibir el bien de Mi venida. 

                    Además, la turbación no es otra cosa que falta de abandono en Mí, y Yo te quiero tan abandonada en Mis brazos, que ni siquiera un pensamiento debes tener de ti, Yo pensaré en todo. No temas, tu Jesús no puede hacer menos que tomar cuidado de ti, tenerte defendida de todos, Me cuestas mucho, mucho he puesto en ti, sólo Yo tengo derecho sobre ti. Entonces, si los derechos son Míos, la custodia será toda Mía, por esto estate en paz y no temas”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 13, 18 de Octubre de 1921



viernes, 4 de julio de 2025

JESÚS HABLA DE LA MAMÁ CELESTIAL. LAS TURBACIONES



                    Esta mañana, habiéndome renovado Jesús las penas de la crucifixión, se encontraba también nuestra Mamá Reina, y Jesús hablando de Ella ha dicho: “Mi propio Reino estuvo en el Corazón de Mi Madre, y esto porque Su Corazón no fue jamás ni mínimamente turbado, tanto, que en el mar inmenso de la Pasión sufrió penas inmensas, Su Corazón fue traspasado de lado a lado por la espada del dolor, pero no recibió ni un mínimo aliento de turbación. Por eso, siendo Mi Reino un Reino de Paz, pude extender en Ella Mi Reino, y sin encontrar ningún obstáculo pude libremente reinar”. 

                    Habiendo venido Jesús más veces y viéndome toda llena de pecados le he dicho: “Señor mío Jesús, me siento toda cubierta de llagas y pecados graves; ah, Te pido, ten piedad de esta miserable”. Y Jesús: “No temas, que no hay culpas graves, y además, se debe tener horror de la culpa, pero no turbarse, porque la agitación, de donde venga, jamás hace bien al alma”. Después ha agregado: “Hija Mía, tú eres víctima como lo Soy Yo, haz que todas tus obras resplandezcan con Mis mismas intenciones, puras y santas, a fin de que encontrando en ti Mi misma imagen pueda libremente derramar el influjo de Mis gracias, y adornada así podré ofrecerte como víctima perfumada ante la Divina Justicia”.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 2, 4 de Julio de 1899