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domingo, 15 de marzo de 2026

LA DIVINA VOLUNTAD TIENE EL PODER DE FORMAR LA VIDA DE JESÚS EN LA CRIATURA



                    Me estaba fundiendo toda en el Santo Querer Divino, pero mientras esto hacía sentía toda la amargura de la privación de mi Dulce Jesús, y aunque casi habituada a sufrir Su ausencia, sin embargo cada vez que estoy privada de Él, es siempre nueva la pena. Me parece que cada vez que quedo privada de la Vida de mi vida, Jesús pone un grado más de dolor, y yo siento más a lo vivo la pena de su lejanía. ¡Oh, cuán cierto es que en Jesús son siempre nuevas las penas y nuevas las alegrías!. 

                    Ahora, mientras me abandonaba en Su Voluntad, mi amable Jesús ha sacado una mano de dentro de mi interior, toda llena de luz, pero en la suya tenía también la mía, pero tan fundida en la suya, que con trabajo se descubría que en lugar de una eran dos manos fundidas juntas; y Jesús teniendo compasión de mi extrema amargura me ha dicho: 

                    “Hija Mía, la luz de Mi Voluntad nos transforma juntos y forma una sola vida; la luz se hace camino y el calor que contiene la luz vacía, consume todo lo que puede impedir la transformación con Mi Vida y hacer de ellas una sola. ¿Por qué tanto te afliges?. ¿No sientes en ti ésta Mi Vida, y no fantástica sino real?. ¿Cuántas veces no sientes en ti Mi Vida obrante, otras veces sufriente, y otras veces te lleno tanto que tú te ves obligada a perder el movimiento, el respiro, las facultades mentales, y tu naturaleza misma pierde su vida para dar lugar a la Mía?. Y para hacer que puedas revivir estoy obligado a empequeñecerme en ti misma para hacerte readquirir el movimiento natural y el uso de los sentidos, pero siempre dentro de ti permanezco, ¿y no adviertes que cada vez que me ves, es de dentro de tu interior que me ves salir?. Entonces, ¿por qué temes que Yo te deje si tú sientes a ésta Mi Vida en ti?”.

                    Y Yo: “¡Ah! mi Jesús, es verdad que siento otra Vida en mí, que obra, que sufre, que se mueve, que respira, que se extiende en mí, pero tanto, que yo misma no sé decir que me sucede, muchas veces creo que estoy por morir, pero como aquella vida que siento en mí se empequeñece, retirándose de los brazos, de la cabeza, yo comienzo de nuevo a revivir, pero muchas veces no Te veo, Te siento, pero no veo Tu amable presencia, y yo temo y tengo casi pavor de aquella vida que siento en mí, pensando: ‘¿Quién podrá ser aquél que tiene tanto dominio en mí, que yo me siento un harapo bajo su poder?. ¿No podrá ser algún enemigo mío?’.Y si me quiero oponer a lo que Él quiere hacer en mí, se hace tan fuerte e imponente que no me cede ni un acto de mi voluntad, y yo de inmediato le cedo la victoria sobre de mí”. 

                    Y Jesús: “Hija Mía, sólo Mi Voluntad tiene este poder de formarse una Vida en la criatura. Se entiende que el alma me haya dado, quién sabe cuántas veces, pruebas seguras de que quiere vivir de Mi Voluntad, no de la suya, porque cada acto de voluntad humana impide que se cumpla esta Vida Mía, y este es el más grande prodigio que sabe hacer Mi Voluntad: ‘Mi Vida en la criatura’. Su luz me prepara el lugar, su Calor purifica y consume todo lo que podría ser inconveniente a Mi Vida, y Me suministra los elementos necesarios para poder desarrollar Mi Vida, por eso déjame hacer a fin de que pueda cumplir todo lo que ha establecido Mi Voluntad sobre de ti”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 17, 15 de Marzo de 1925




domingo, 8 de marzo de 2026

QUÉ SIGNIFICA VÍCTIMA



                    Esta mañana se ha ofrecido víctima el Padre G. a Nuestro Señor, y yo estaba pidiendo y ofreciéndolo para que lo aceptara, y mi amable Jesús me ha dicho: 

                    “Hija Mía, Yo lo acepto de buen grado, dile que su vida no será más la suya sino la Mía; es más, lo elijo víctima de Mi Vida oculta. Mi Vida oculta fue Víctima de todo el interior del hombre, así que dio satisfacción por los pensamientos, deseos, tendencias, afectos malos. Todo lo que el hombre hace exteriormente, no es otra cosa que el desahogo de su interior, y si tanto mal se ve en el exterior, ¿qué será del interior?. 

                    Así pues, bastante Me costó el rehacer el interior del hombre, basta decir que en eso empleé la prolijidad de treinta años; Mi pensamiento, Mi latido, el respiro, los deseos, estaban siempre dedicados a correr hacia el pensamiento, el latido, el respiro, el deseo del hombre para repararlos, para santificarlos y para dar satisfacción por ellos; es así como lo elijo a él víctima para este punto de Mi Vida oculta, así que quiero todo su interior unido Conmigo y ofrecido a Mí para darme satisfacción por el interior malvado de las demás criaturas; y muy a propósito lo elijo para esto, pues siendo él Sacerdote conoce más que los demás el interior de las almas, el fango, la podredumbre que hay dentro de ellas, y por esto puede conocer mejor cuánto Me costó este Mi estado de Víctima, en el que quiero que tome parte, y no sólo él, sino también los demás que él conoce y trata. 

                    Hija mía, dile que le hago una gracia grande aceptándolo como víctima, porque el hacerse víctima no es otra cosa que un segundo bautismo, más bien, más que el bautismo, porque se trata de resurgir en Mi misma Vida, y debiendo la víctima vivir Conmigo y de Mí, me es necesario lavarla de toda mancha, dándole un nuevo bautismo y reafirmarla en la Gracia para poder admitirla a vivir Conmigo, así que de ahora en adelante todo lo que él haga no dirá que es cosa suya, sino Mía, así que si reza, si habla, si obra, dirá que son cosas Mías”.

                    Después de esto parecía que Jesús miraba en torno a mí, y le he dicho: “¿Qué miras, ¡oh! Jesús? ¿No estamos solos?”.

                    Y Él: “No, hay otras personas, las atraigo en torno a ti para tenerlas más estrechadas Conmigo”. 

                    Y yo: “¿Las amas mucho?”. 

                    Y Él: “Sí, pero las quisiera más desenvueltas, más confiadas, más audaces y más íntimas Conmigo, sin ningún pensamiento de ellas mismas, porque deben saber que las víctimas no son más dueñas de ellas mismas, de otra manera anulan el estado de víctima”.

                    Entonces yo, teniendo un poco de tos le he dicho: “Jesús, hazme morir de tisis, pronto, pronto, hazme ir, llévame Contigo”. 

                    Y Jesús: “No me hagas ver que quedas descontenta, pues así Yo sufro. Sí, morirás de tisis, pero falta todavía un poco, y si no mueres de tisis corporal morirás de tisis de amor. ¡Ah!, no salgas de Mi Voluntad, porque Mi Voluntad será tu paraíso, más bien el paraíso de Mi Querer; por cuantos días estés en la tierra, otros tantos paraísos más te daré en el Cielo”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 11, 8 de Marzo de 1912



viernes, 21 de noviembre de 2025

JESÚS QUIERE DELEITARSE MIRÁNDOSE EN LUISA, Y ELLA ES AUXILIADA POR LA SANTÍSIMA VIRGEN



                    Esta mañana mi amadísimo Jesús, apenas ha venido me ha dicho: 

                    “Hija Mía, todo tu deleite debe ser el contemplarte en Mí, y si esto lo haces siempre, tomarás en ti todas Mis cualidades, Mi fisonomía, Mis mismos lineamientos, y Yo en correspondencia encontraré todo Mi gusto y sumo contento en deleitarme mirándome en ti”. 

                    Dicho esto ha desaparecido, y yo estaba rumiando en mi mente esas palabras, cuando de improviso ha regresado, me ha puesto Su Santa mano en la cabeza y volviendo mi cara hacia Él agregó: 

                    “Hoy quiero deleitarme un poco mirándome en ti”. 

                    Un estremecimiento me corrió por todo el cuerpo, un espanto de sentirme morir porque veía que me miraba fijo, fijo, queriéndose deleitar en mis pensamientos, miradas, palabras y en todo lo demás, con el contemplarse en mí. “¡Oh Dios! ¿Soy causa de deleitarte o de amargarte?” iba repitiendo en mi interior. Mientras estaba en esto ha venido nuestra amada Mamá Reina en mi ayuda, trayendo una vestidura blanquísima entre las manos, y toda amabilidad me dijo: 

                    “Hija, no temas, quiero suplir Yo misma por ti vistiéndote con Mi inocencia, para que así Mi Hijo al contemplarse en ti pueda encontrar el mayor deleite que se pueda encontrar en una criatura humana”. 

                    Entonces me vistió con esa vestidura y me presentó a mi amado Bien Jesús diciéndole: “Amado Hijo, acéptala por consideración a Mí y deléitate en ella”. 

                    Así se me quitó todo temor y Jesús se ha deleitado en mí y yo en Él.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 3, 21 de Noviembre de 1899



domingo, 19 de octubre de 2025

POR CUANTOS EFECTOS Y VALORES SE CONOCEN, TANTO MÁS SE RECIBE DEL QUERER DIVINO. ESPERA DE JESÚS POR TANTOS SIGLOS PARA HACER CONOCER SU QUERER



                    Continúo estando toda abandonada en los brazos de mi dulce Jesús, me sentía toda inmersa en Su Santísimo Querer, en el cual me encontraba como en el centro. Entonces al venir Jesús me ha dicho: 

                    “Hija Mía, Mi Humanidad vivía como en el centro del Sol Eterno de Mi Voluntad Divina, y de este centro partían rayos que llevando con ellos mi inmensidad envolvían todo y a todos, y Mi obrar, partiendo de este centro se encontraba como en acto por cada acto de criatura, cada palabra como en acto por cada palabra, cada pensamiento como en acto por cada pensamiento, y así de todo lo demás, y conforme descendía, como un sólo acto volvía a subir a Su Centro, llevando Consigo todos los actos humanos para rehacerlos, para reordenarlos según como quería Mi Padre, así que sólo porque mi Humanidad vivía en el centro del Querer Eterno pudo abrazar a todos como un acto solo, para cumplir con decoro y digna de Mí la obra de la Redención, de otra manera habría sido una obra incompleta y no digna de Mí. 

                    Y así como la ruptura de la voluntad humana con la Divina fue todo el mal del hombre, así la unión estable de la voluntad de Mi Humanidad con la Divina debía formar todo su bien, y esto sucedía en Mí como connaturalmente. 

                    Mira el sol, ¿qué cosa es?. Es un globo de luz, y esta luz la difunde igualmente a derecha, a izquierda, adelante, atrás, arriba, abajo, por doquier; la luz de tantos siglos atrás es la de hoy, nada ha cambiado, ni luz, ni calor, y la luz de hoy será la del fin de los siglos; si tuviera razón podría decir todos los actos humanos, es más, los tendría en sí como propiedad suya, habiendo sido él vida, efecto y causa de cada acto, y esto como cosa connatural para él. 

                    Ahora, todo esto sucede al alma que vive en el centro de Mi Querer, ella abraza a todos y ninguno se le escapa, hace por todos y nada omite, junto Conmigo no hará otra cosa que expandirse a derecha y a izquierda, adelante y atrás, pero en modo simple y connatural, y conforme obra en Mi Querer hace el giro de todos los siglos, y a todos los actos humanos los eleva en su acto en Modo Divino, por virtud de Mi Voluntad. 

                    Escucha hija Mía, regenerada en Mi Supremo Querer, lo que quiero hacer de ti y en ti, lo que hacía Mi Humanidad en la Divina Voluntad quiero repetirlo, pero quiero tu querer unido junto, a fin de que repita junto Conmigo lo que hacía y hago aún. 

                    En mi Querer están todos los actos que hizo Mi Humanidad, tanto externos como internos; de los actos externos más o menos se sabe lo que Yo hice, y la criatura, queriendo, se puede unir junto Conmigo y tomar parte en aquel bien que hice, y Yo siento el contento porque veo Mi bien como multiplicado en medio de las criaturas en virtud de la unión que forman Conmigo; mis actos son puestos como en un banco y Yo recibo los intereses. En cambio, de los actos internos que hizo Mi Humanidad en la Divina Voluntad por amor de todos, poco o nada se sabe de ellos, y la criatura no conociendo ni la potencia de este Querer, ni cómo mi alma obraba en Él, ni lo que hice, ¿cómo podrá unirse Conmigo para tomar parte de aquel bien?. 

                    El conocimiento lleva consigo el valor, los efectos, la vida de aquel bien. Un objeto tanta utilidad produce por cuanto se conoce, y muchas veces sucede que dos objetos que contienen el mismo valor, uno que conoce el valor de más, vendiéndolo gana más; otro que no tiene aquel conocimiento lo vende en menos. Cuántas cosas hace el conocimiento, muchos se hacen ricos porque tienen cuidado de conocer las cosas; otros se encuentran en las mismas circunstancias, pero porque no conocen bien las cosas son pobres. 

                    Ahora, queriéndote junto Conmigo también en Mis actos internos que hacía Mi Humanidad en este Querer Supremo, es justo que te haga conocer los méritos, el valor, los efectos, la potencia, el modo que tiene este Mi Querer, y según te los voy manifestando, abro entre tú y Yo la participación de lo que te hago conocer, de otra manera, ¿para qué decírtelo?. ¿Tal vez para darte una simple noticia?. 

                    No, no, cuando Yo hago conocer es porque quiero dar, así que cuantos valores y efectos conoces, tanto te he dado. Por eso ve el gran bien que quiero hacer, no sólo a ti sino también a los demás, porque conforme se haga camino este conocimiento del vivir en Mi Querer, será amado de más, y el Amor absorberá en ellos todo el bien que el conocimiento, como madre fecunda les ha dado a luz. Yo no Soy el Dios aislado, no, quiero a la criatura junto Conmigo, Mi eco debe resonar en el suyo y el suyo en el Mío y hacer de los dos uno solo; y si he esperado tantos siglos para hacer conocer Mi Querer obrante en la criatura, y el suyo obrante en el Mío, casi elevándolo a Mi Mismo nivel, ha sido porque debía preparar, disponer a las criaturas a pasar de los conocimientos menores a los mayores, debía hacer como un maestro que debía enseñar las vocales, las consonantes, después pasar a las composiciones. 

                    Hasta ahora no se sabía otra cosa de Mi Voluntad que las vocales y las consonantes, era necesario que pasara a las composiciones, y esto me desarrollará la Vida de Mi Voluntad. La primera composición la quiero de ti, si eres atenta la desarrollarás bien, de modo que Me darás el honor de un tema que te ha dado tu Jesús, el tema más noble, el tema del Querer Eterno, que Me traerá la Gloria más grande, que formando la conexión con las criaturas hará conocer nuevos horizontes, nuevos cielos y nuevos excesos de Mi Amor. 

                    Mira, en mi Querer Supremo están todos Mis actos internos que hizo Mi Humanidad, como en expectativa para salir como mensajeros para ponerse en camino. Estos actos han sido hechos para las criaturas y quieren darse y hacerse conocer; y no dándose se sienten como aprisionados, y piden, suplican, que Mi Querer los haga conocer para poder dar el bien que ellos contienen. 

                    Me encuentro en las condiciones de una pobre madre, que por largo tiempo tiene su parto en su seno, y que habiendo llegado el tiempo de hacerlo salir, si no lo hace sufre espasmos, se duele, y no teniendo en cuenta su propia vida, a cualquier costo quiere hacer salir fuera su parto; las horas, los días de retraso le parecen años y siglos, todo lo ha hecho y dispuesto, no queda otra cosa que hacerlo salir. Así Soy Yo, más que madre por tantos siglos he contenido en Mí, más que parto, todos Mis actos humanos hechos en la Santidad del Querer Eterno, para darlos a la criatura, y conforme se den elevarán los actos humanos de la criatura a actos divinos, y la adornarán con las más variadas bellezas, haciéndola vivir con la Vida de Mi Voluntad, dándole el valor, los efectos, los bienes que Mi Querer posee. 

                    Por eso, más que madre sufro los espasmos, los dolores, ardo porque quiero hacer salir este parto de Mi Voluntad; el tiempo ha llegado, no queda otra cosa que encontrar a quien debe recibir el primer parto, para continuar con los otros partos en las otras criaturas. 

                    Por eso te digo, sé atenta, agranda tu corazón para poder recibir todo el valor, los efectos, el conocimiento que Mi Querer contiene, para poder poner en ti el primer parto. Cuánta alegría Me darás, serás el principio de Mi felicidad en la tierra; el querer humano, podría decir, me ha vuelto infeliz en medio a las criaturas, y Mi Voluntad obrante en la criatura Me restituirá mi felicidad”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 19 de Octubre de 1922