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lunes, 26 de octubre de 2026

EN TODOS LOS ACTOS QUE HIZO JESÚS, SU FINALIDAD ERA EL REINO DEL FIAT DIVINO. ADÁN SE SIENTE VOLVER A DAR EL HONOR PERDIDO POR ÉL



                    Continuaba uniéndome junto con los actos que Jesús hizo en la Redención, y mi siempre amable Jesús me ha dicho: 

                    “Hija Mía, mira cómo todos los actos que hice al redimir al hombre, aun Mis Mismos milagros que hice en Mi vida pública, no eran otra cosa que llamar el Reino del Fiat Supremo en medio de las criaturas, en el acto de hacerlos pedía a Mi Padre Celestial que lo hiciera conocer y lo restableciera en medio de las generaciones humanas. 

                    Si daba la vista a los ciegos, Mi primer acto era el de poner en fuga las tinieblas de la voluntad humana, causa primaria de la ceguera del alma y del cuerpo, y que la luz de la Mía iluminara las almas de tantos ciegos, a fin de que obtuvieran la vista para mirar Mi Voluntad para amarla, a fin de que también sus cuerpos estuvieran exentos de perder la vista; si daba el oído a los sordos, primero pedía a Mi Padre que adquirieran el oído para escuchar las voces, los conocimientos, los prodigios de Mi Querer Divino, a fin de que entrase en sus corazones como camino para dominarlos, a fin de que no más sordos existieran en el mundo, ni en el alma ni en el cuerpo; también cuando resucité a los muertos pedía que resucitasen las almas en Mi Eterno Querer, también aquellas putrefactas y vueltas más que cadáveres por la voluntad humana. 

                    Y cuando tomé las cuerdas para arrojar a los profanadores del templo, era a la voluntad humana que arrojaba, a fin de que entrase la Mía, reinante y dominante, para que fuesen verdaderamente ricos en el alma y no más sujetos a pobreza natural. Y hasta cuando entré triunfante en Jerusalén, en medio de la muchedumbre, rodeado de honor y de gloria, era el triunfo de Mi Voluntad que establecía en medio de los pueblos, no hubo un acto que Yo hiciera estando en la tierra en que no pusiera Mi Voluntad como acto primero para restablecerla en medio de las criaturas, porque era la cosa que más Me importaba. 

                    Y si no fuera así, que en todo lo que obré y sufrí no hubiera tenido como acto primero el Reino del Fiat Supremo para restablecerlo en medio de las criaturas, Mi Venida a la tierra hubiera traído a las generaciones humanas un bien a la mitad, no completo, y la Gloria de Mi Padre Celestial no habría sido completamente reintegrada por Mí, porque como Mi Voluntad es principio de todo bien, es finalidad única de la Creación y Redención, por lo tanto es fin de cumplimiento de todas Nuestras obras. Así que sin Ella nuestras obras más bellas quedan comenzadas y sin cumplimiento, porque es Ella sola la corona de Nuestras obras y el sello de que Nuestra Obra está cumplida. He aquí por esto, que por Honor y Gloria de la misma Obra de la Redención, debía tener como acto primero la finalidad del Reino de Mi Voluntad”.

                    Después de esto estaba comenzando mi giro en la Divina Voluntad y poniéndome en el Edén terrenal, donde Adán había hecho el primer acto de sustracción de su voluntad a la Divina, decía a mi dulce Jesús: “Amor mío, quiero aniquilar mi querer en el Tuyo, para que jamás tenga vida, para hacer que en todo y por siempre tenga vida la Tuya, para reparar el primer acto que hizo Adán, para volver a dar toda aquella gloria a Tu Supremo Querer como si Adán no se hubiera sustraído de Él. ¡Oh! cómo quisiera volver a darle el honor perdido por él, porque hizo su voluntad y rechazó la Tuya, y este acto intento hacerlo por cuantas veces todas las criaturas han hecho su voluntad, causa de todos sus males y han rechazado la Tuya, principio y fuente de todos los bienes, por eso Te ruego que venga pronto el Reino del Fiat Supremo, a fin de que todos, desde Adán hasta todas las criaturas que han hecho su voluntad, reciban el honor, la gloria perdida y Tu Querer reciba el Triunfo, la Gloria y su cumplimiento”. Ahora, mientras esto decía, mi Sumo Bien Jesús se ha conmovido todo y enternecido, y haciéndome presente a mi primer padre Adán, ha hecho que él me dijera con un énfasis de amor todo especial:

                    “Hija bendita, finalmente mi Señor Dios después de tantos siglos, ha hecho salir a la luz del día a aquella que debía pensar en volverme a dar el honor y la gloria que perdí con hacer desdichadamente mi voluntad. Cómo me siento duplicada mi felicidad, hasta ahora ninguno ha pensado en volver a darme este honor que perdí, por eso agradezco vivamente a Dios que te ha hecho salir a la luz, y te agradezco a ti, como hija a mí muy amada, que hayas tomado el empeño de volver a dar a Dios la Gloria como si jamás Su Voluntad hubiese sido ofendida por mí, y a mí el gran honor de que el Reino del Fiat Supremo sea restablecido en medio de las generaciones humanas. Es justo que te ceda el lugar que a mí me tocaba, como primera criatura salida de las manos de nuestro Creador”.

                    Después de esto mi amable Jesús estrechándome a Él me ha dicho:

                    “Hija Mía, no sólo Adán, sino todo el Cielo esperan tus actos en Mi Querer, a fin de que reciban el honor que les ha quitado su querer humano; tú debes saber que he puesto más gracia en ti que no puse en Adán, para hacer que Mi Querer te poseyera y con triunfo te dominara, y el tuyo se sintiese honrado de no tener jamás vida y cediera el puesto a Mi Voluntad. En él no puse Mi Humanidad como ayuda y fuerza suya y como cortejo de Mi Voluntad, porque no la tenía entonces, en ti la he puesto para suministrarte todas las ayudas que se necesitan para hacer que la tuya esté en su puesto y la Mía pueda reinar, y junto contigo seguir tus giros en Mi Eterno Querer para establecer Su Reino”.

                    Yo al oír esto, como sorprendida he dicho: “Jesús mío, ¿qué dices?. Me parece que quieres tentarme y burlarte de mí. ¿Será posible que has puesto más gracia en mí que en Adán?”.

                    Y Jesús: “Cierto, cierto hija Mía, debía hacer de modo que tu voluntad fuera sostenida por una Humanidad Divina para hacer que no vacilara y estuviera firme en Mi Voluntad, por eso no Me burlo, sino que te lo digo a fin de que Me correspondas y seas atenta”.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 20, 26 de Octubre de 1926



martes, 6 de octubre de 2026

CÓMO QUIEN TRABAJA EN LA DIVINA VOLUNTAD TRABAJA EN LAS PROPIEDADES DIVINAS Y CON SUS ACTOS FORMA SOLES. CÓMO QUIERE ENCONTRAR AL ALMA EN TODAS LAS COSAS CREADAS



                    Estaba continuando mis actos en el Fiat Divino, y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

                    “Hija Mía, quien obra en Mi Voluntad trabaja en Mis propiedades divinas, y ella forma en Mis interminables bienes de Luz, de Santidad, de Amor, de Felicidad sin fin, sus actos, los cuales se transforman en tantos soles, reproducidos estos soles por Mis mismas cualidades que se han prestado al acto del alma por decoro de ella y para hacer que fueran actos dignos de su Creador y para permanecer estos actos como actos perennes en Dios mismo, que Lo glorifican, Lo aman con sus mismos actos divinos. 

                    Entonces Adán antes de pecar formó tantos soles en su Creador por cuantos actos hizo; ahora, quien vive y obra en Mi Voluntad encuentra estos soles hechos por él, por eso tu empeño es de seguir los primeros actos de la Creación, de tomar tu puesto de trabajo junto al último sol, o más bien del último acto que hizo Adán cuando poseía la unidad de Voluntad con su Creador, debes suplir a lo que él no continuó haciendo porque salió de dentro de Mis propiedades divinas y sus actos ya no fueron soles, porque no tenía más en su poder Mis cualidades divinas que se prestaban para hacerle formar los soles, a lo más, sus actos se redujeron por cuan buenos eran, a pequeñas llamitas, porque la voluntad humana sin la Mía no tiene virtud de poder formar soles, le faltan las materias primas, sería como si tú quisieras formar un objeto de oro sin tener en tu poder el metal del oro, por cuanta buena voluntad tuvieras te resultaría imposible. 

                    Solamente Mi Voluntad tiene luz suficiente para hacer formar los soles a la criatura, y esta luz la da a quien vive en Ella, en sus propiedades, no a quien vive fuera de Ella. Entonces debes suplir a todas las otras criaturas que no han poseído la unidad con Mi Voluntad, tu trabajo es grande y extenso, tienes mucho que hacer en Mis interminables confines, por eso sé atenta y fiel”.

                    Después continuaba mis actos en Su Querer adorable, y girando por toda la Creación, mi Sumo Bien Jesús ha agregado:

                    “Hija Mía, así como Mi Voluntad Divina está esparcida en toda la Creación, así tú, unida con Ella, quiero encontrarte en todas las cosas creadas, como esparcida en cada una de ellas: serás el corazón de la tierra, para encontrar tu vida palpitante en ella, que con su latido continuo Me da el amor de todos sus habitantes; serás la boca del mar, que Me hará oír tu voz en sus olas altísimas y en su murmullo continuo, que Me alabas, Me adoras, Me agradeces, y en el serpenteo de los peces Me des tus besos afectuosos y puros, por ti y por aquellos que atraviesan el mar; serás los brazos del Sol, que extendiéndote y ensanchándote en su luz, dondequiera sienta tus brazos que Me abrazan, Me estrechan fuertemente para decirme que sólo a Mí buscas, sólo a Mí quieres y amas; serás los pies del viento para correr a Mi lado y hacerme sentir el dulce pisar de tus pasos, que jamás dejan de correr aunque no Me encuentres; no estoy contento si no encuentro a Mi pequeña hija en todas las cosas creadas por Mí por amor suyo. Yo pregunto a toda la Creación: ‘¿Está la pequeña hija de Mi Voluntad?. Porque quiero gozármela y entretenerme con ella’. Y si no te encuentro, Yo pierdo Mi gozo y Mi dulce entretenimiento”.

                    Después de esto seguía a mi amado Jesús en los actos que hizo en la Redención, intentaba seguirlo palabra por palabra, obra por obra, paso por paso, no quería que nada me huyera, para apresurarlo y pedirle a nombre de todos Sus actos, lágrimas, oraciones y penas, el Reino de Su Voluntad Divina en medio a las criaturas, y mi adorado Jesús me ha dicho:

                    “Hija Mía, cuando Yo estaba en la tierra, Mi Voluntad Divina que por naturaleza reinaba en Mí, y aquella misma Voluntad Divina que existía y reinaba en todas las cosas creadas, a cada encuentro se besaban mutuamente y suspirando su encuentro hacían fiesta, y las cosas creadas hacían competencia para encontrarse Conmigo y darme los homenajes que Me convenían. 

                    La tierra en cuanto sentía Mis pasos, para darme su homenaje reverdecía y florecía bajo Mis pies, quería hacer salir de su seno todas las bellezas que poseía, el encanto de las flores más bellas a Mi paso, tanto que Yo muchas veces debí ordenarle que no Me hiciera estas demostraciones, y ella para darme homenaje obedecía, al igual que por honrarme florecía. 

                    El Sol buscaba siempre encontrarse Conmigo para darme los homenajes de su luz, haciendo salir de su seno solar toda la variedad de las bellezas, de los colores, delante a Mi vista para darme los honores que merecía. Todo y todos buscaban encontrarme para hacerme su fiesta: el viento, el agua, hasta el pajarillo para darme los honores de sus trinos, gorjeos y cantos, todas las cosas creadas Me reconocían y hacían competencia para ver quien más pudiese honrarme y hacerme fiesta. 

                    Quien posee Mi Divina Voluntad tiene la vista para conocer lo que pertenece a Mi Misma Voluntad, sólo el hombre no Me conoció porque no poseía la vista y el fino olfato de Ella, debí decírselo para hacerme conocer, y muchos, con todo Mi decir, ni siquiera Me creyeron, porque quien no posee Mi Querer Divino es ciego, sordo y sin olfato para conocer lo que a Él pertenece. El no poseerlo es la infelicidad más grande de la criatura, es el pobre cretino, ciego, sordo y mudo, que no poseyendo la Luz de Mi Fiat Divino, se sirve de las mismas cosas creadas tomando los excrementos que ellas arrojan, y dejan dentro de ellas el verdadero bien que contienen. ¡Qué dolor, ver a las criaturas sin la nobleza de la Vida de Mi Voluntad Divina!”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 23, 6 de Octubre de 1927



viernes, 2 de octubre de 2026

SÓLO LA DIVINA VOLUNTAD VUELVE FELIZ A LA CRIATURA; ENTREGA MUTUA. QUIEN NO TIENE VERDADERA VOLUNTAD DE HACER UN BIEN ES UN POBRE LISIADO Y DIOS NO QUIERE SERVIRSE DE ÉL



                    Mi abandono y mi vivir en el Fiat Divino continúan, ¡oh! cómo es potente Su Fuerza creadora, cómo es deslumbrante Su Luz, que infiltrándose en las fibras más íntimas del corazón, las inviste y acariciándolas se hace lugar y en ellas erige su trono de dominio y de mando, pero con tal dulzura raptora, que la pequeñez de la criatura queda desaparecida, pero feliz de quedar sin vida y perdida en el Fiat Divino. ¡Oh Voluntad adorable, si todos Te conocieran, cómo amarían el perderse en Ti para readquirir Tu Vida y ser felices con la misma Felicidad Divina! Pero mientras mi pequeñez se perdía en el Fiat Divino, mi amable Jesús se ha movido en mi interior, y estrechándome fuertemente a Su Corazón Divino me ha dicho:

                    “Hija Mía, sólo Mi Divina Voluntad puede volver feliz a la criatura, Ella, con su luz, eclipsa o pone en fuga todos los males, y dice con Su Poder Divino: ‘Yo Soy la Felicidad perenne, huyan todos los males, quiero estar libre, porque delante a Mi Felicidad todos los males pierden la vida’. Para quien vive completamente en Mi Querer Divino, es tanto Su Amor que transforma las acciones de la criatura, y sucede un intercambio de vida entre Dios y ella, intercambio de acciones, de pasos, de latidos. Dios queda unido a la criatura y la criatura a Dios, se vuelven seres inseparables, y en este intercambio de acciones y de vida se forma el juego entre Creador y criatura, uno se da en poder del otro, y en este darse en poder mutuamente juegan con modo divino, se hacen felices, hacen fiesta, y Dios y la criatura se glorían, se sienten victoriosos porque ninguno ha perdido, pero uno ha vencido al otro, porque en Mi Divina Voluntad ninguno pierde, las pérdidas no existen en Ella. Sólo de quien vive en Mi Querer puedo decir: ‘Es Mi entretenimiento en la Creación, Me siento victorioso de abajarme para hacerme vencer por la criatura, porque estoy cierto que ella no se opondrá a dejarse vencer por Mí’. Por eso tu vuelo en Mi Querer sea siempre continuo”.

                    Después de esto estaba pensando en tantas cosas que el Bendito Jesús me había dicho sobre Su Divina Voluntad, en los tantos deseos ardientes de Él por hacerla conocer, y que a pesar de tantos deseos de Jesús no se ve nada para obtener su intento, y decía entre mí: “Qué Sabiduría de Dios, qué Misterios profundos, ¿quién puede comprenderlos?. Lo quiere, está doliente porque falta quién tome la iniciativa para hacerla conocer, muestra Su Corazón anhelante, suspira que Su Divina Voluntad se haga camino para hacerse conocer, para formar Su Reino en medio a las criaturas, y después, como si fuera un Dios impotente, se obstaculizan los caminos, se cierran las puertas, y Jesús tolera, y con paciencia invencible e indecible espera que se abran las puertas y los caminos, toca a los corazones para encontrar quiénes serán aquellos que se ocuparán en hacer conocer Su Divina Voluntad”. Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús haciéndose ver todo bondad y ternura, de romper los corazones más duros, me ha dicho:

                    “Hija Mía, si supieras cuánto sufro cuando quiero formar Mis obras y hacerlas conocer a las criaturas para darles el Bien que contienen, y no encuentro quién tenga verdadero ánimo, deseo veraz y voluntad de hacer vida suya Mi Obra para hacerla conocer, para dar a los demás la vida del bien de Mi Obra que siente en sí mismo. 

                    Yo cuando veo estas disposiciones en quien debe ocuparse, que Yo con tanto amor llamo y escojo para las obras que Me pertenecen, Me siento tan atraído hacia él, que para hacer que haga bien lo que Yo quiero Me abajo, desciendo en él y le doy Mi mente, Mi boca, Mis manos, y hasta Mis pies, a fin de que en todo sienta la vida de Mi Obra, y como vida sentida, no como cosa extraña a él, pueda sentir la necesidad de darla a los demás. 

                    Hija Mía, cuando un bien no se siente en uno mismo como vida, todo termina en palabras, no en obras, y Yo quedo fuera de ellos, no dentro, y por eso quedan como pobres lisiados, sin inteligencia, ciegos, mudos, sin manos y sin pies, y Yo en Mis obras no quiero servirme de pobres lisiados, los hago a un lado, y no poniendo atención al tiempo continúo girando para encontrar a los dispuestos que deben servir a Mi Obra. Y así como no Me cansé de girar los siglos y toda la tierra para encontrar la más pequeña, para poner en su pequeñez el gran depósito de los conocimientos de Mi Divina Voluntad, así no me cansaré de girar y volver a girar la tierra para encontrar a los realmente dispuestos, que apreciarán como vida lo que he manifestado sobre el Fiat Divino, y éstos harán cualquier sacrificio para hacerlo conocer. 

                    Por eso no Soy el Dios impotente, sino más bien aquel Dios paciente, que quiero que Mis obras se hagan con decoro y por personas que lo hagan voluntariamente, no forzadas, porque la cosa que más aborrezco en Mis obras es que la criatura lo haga forzadamente, como si Yo no mereciera sus pequeños sacrificios; y por decoro de una Obra tan grande, cual es el hacer conocer Mi Divina Voluntad, no quiero servirme de pobres lisiados, porque quien no tiene verdadera voluntad de hacer un bien, es siempre una herida que hace a su alma dejándola lisiada, sino quiero servirme de personas que suministrándoles mis miembros divinos, la hagan con decoro, como merece una obra que tanto bien debe aportar a las criaturas y gran Gloria a Mi Majestad”.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 27, 2 de Octubre de 1929


lunes, 10 de agosto de 2026

DIOS SABE EL NÚMERO, EL VALOR, EL PESO DE TODAS LAS COSAS CREADAS



                    Encontrándome fuera de mí misma, me he encontrado girando en las iglesias, haciendo el peregrinaje a Jesús Sacramentado con el Ángel Custodio, y habiendo dicho dentro de una iglesia:

                    “Prisionero de Amor, Tú estás abandonado y solo, y yo he venido a hacerte compañía, y mientras Te hago compañía intento amarte por quien Te ofende, alabarte por quien Te desprecia, agradecerte por quien derramaste gracias y no Te rinde el tributo del agradecimiento, consolarte por quien Te aflige, repararte cualquier ofensa, en una palabra, intento hacerte todo lo que están obligadas a hacerte las criaturas por haberte quedado en el Santísimo Sacramento, y tantas veces intento repetirlas por cuantas gotas de agua, cuantos peces y granos de arena hay en el mar”. 

                    Mientras esto decía, ante mi mente se han puesto todas las aguas del mar y dentro de mí decía: 

                    “Mi vista no puede abarcar toda la vastedad del mar, ni conoce la profundidad y el peso de aquellas inmensas aguas, pero el Señor conoce el número, su peso y medida”. Y me quedaba toda maravillada. Mientras estaba en esto, el Bendito Jesús me ha dicho: 

                    “Tonta, tonta que eres, ¿por qué te maravillas tanto? Lo que a la criatura le es difícil e imposible, al Creador le es fácil y posible, e incluso natural; sucede en esto como a alguien que mirando en un abrir y cerrar de ojos millones y millones de monedas, dice para sí: “Son innumerables, ¿quién las puede contar? Pero el que las ha puesto en ese lugar, en una palabra lo puede decir todo, son tantas, valen tanto, pesan tanto; hija Mía, Yo sé cuántas gotas de agua puse Yo Mismo en el mar, y ninguno puede perderme ni siquiera una sola, Yo numeré todo, pesé todo y valoré todo, y así de todas las otras cosas; entonces, qué maravilla que sepa todo”. 

                    Al oír esto he dejado de admirarme, más bien me he admirado de mi locura.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 6, 10 de Agosto de 1904



sábado, 16 de mayo de 2026

LA DIVINA VOLUNTAD ES LA QUE DA FORMA A LOS ACTOS DE LA CRIATURA. ÍMPETU DE AMOR DIVINO AL CREAR AL HOMBRE; TOQUES DE LAS CUALIDADES DIVINAS



                    Estoy siempre en mi querida heredad del Fiat Divino, me parece que me susurra al oído: “Como era en el principio, seré siempre, en los siglos de los siglos, también tú si estás en Mi Divina Voluntad serás siempre igual a ti misma, jamás cambiarás acción, harás siempre Mi Voluntad, y la variedad de tus acciones las podrás llamar efectos de aquel acto primero y único de Ella, que corre en tus actos para hacer de ellos uno sólo, que tiene virtud de producir como Sol, el bello arcoiris de la variedad de los colores como efecto de su luz, sin cambiar su acto único de dar siempre luz”. Qué felicidad se siente en el alma al poder decir: “Hago siempre la Divina Voluntad”. 

                    Ahora, mi pequeña y pobre inteligencia me la sentía absorbida en la Luz de la Voluntad Divina, sentía en mí la fuerza única y potente de Ella, y la variedad de sus innumerables efectos haciéndome corona e invistiéndome eran portadores de Alegría, de Paz, de Fortaleza, de Bondad, de Amor, de Santidad, de Belleza indescriptible; estos efectos eran como tantos besos de vida que daban a mi alma, de los cuales quedaba poseedora. Yo he quedado maravillada por esto, y mi siempre amable Jesús me ha dicho:

                    “Hija Mía, todos los actos hechos por la criatura en la Divina Voluntad son confirmados por Dios como actos divinos, y esta confirmación forma la vida de los mismos actos, y vienen sellados con el Sello Divino como actos imperecederos, siempre nuevos, frescos, y de una belleza encantadora. Los actos hechos por la criatura en Mi Voluntad, podría llamarlos nueva creación que Yo hago en la criatura; conforme ella va haciendo su acto en Mi Voluntad, Mi Fiat se impone con Su fuerza creadora, y forma ahí Su acto, y con derecho lo confirma. 

                    Sucede como sucedió en la Creación, como corría la fuerza creadora de Mi Voluntad en el crear tantas cosas, quedaron inmutables, sin cambiarse jamás; ¿acaso se ha cambiado el Cielo, las estrellas, el Sol?. En absoluto, tal como fueron creados tales son, porque donde Mi Querer pone Su fuerza creadora, queda la vida perenne de Su mismo acto, y como confirmación no se puede cambiar jamás. 

                    Ve entonces qué significa hacer y vivir en Mi Divina Voluntad: ‘Estar bajo el imperio de una fuerza creadora y confirmadora, que pone al seguro todos los actos de la criatura volviéndolos inmutables’. Así que con vivir en Mi Querer ella quedará confirmada en el bien que hace, en la Santidad que quiere, en el conocimiento que posee, en el triunfo del sacrificio. 

                    Nuestra Divinidad, de Nuestra espontánea Voluntad, está bajo el imperio de un Amor que corre irresistiblemente porque quiere dar a la criatura, tanto que al crear al hombre fue creado en nuestro ímpetu de Amor por los toques de nuestras cualidades divinas. Nuestro Ser Divino, siendo purísimo espíritu no tenía ni manos ni pies, Nuestras cualidades divinas nos sirvieron de manos para formar al hombre, y volcándose sobre él como un impetuoso torrente lo modelamos, y tocándolo le infundimos los efectos de nuestras cualidades supremas. 

                    Estos toques permanecen en el hombre, y por eso se ven en él ciertas bellas cualidades de bondad, de ingenio, de inteligencia y otras, son la virtud de Nuestros toques divinos, que continuando a modelar al hombre producen sus efectos, son nuestras prendas de Amor con las cuales lo amasamos, y que a pesar de que él no se recuerda y tal vez ni siquiera nos conoce, continúan su oficio perenne de amarlo. Y así como cuando se toca un objeto o una persona, quien toca siente la impresión de la persona tocada, por eso, así como Nuestros toques de las cualidades divinas quedaron en el hombre, así quedó en nuestras cualidades supremas la impresión de haberlo tocado. Así que lo sentimos en Nosotros mismos, ¿cómo no amarlo?. Por eso, por cuanto haga el hombre, le vamos al encuentro con nuevos encuentros de Amor, y con nuestro agradable estribillo de amarlo siempre”.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 29, 16 de Mayo de 1931




miércoles, 29 de abril de 2026

QUIEN VIVE EN EL DIVINO QUERER VIVE DE UN LATIDO ETERNO




                    Encontrándome en mi habitual estado (1), veía mi alma y todo mi interior: pensamientos, afectos, latidos, tendencias, cambiados en tantos hilos de luz, y éstos se alargaban y se ensanchaban tanto, que saliendo de mi interior armonizaban con el Sol, subían más alto y tocaban el Cielo, se difundían sobre toda la tierra, y mientras miraba esto he visto a mi dulce Jesús que tenía en Su mano todos aquellos hilos de luz, y con una maestría encantadora los dirigía, los alargaba, los multiplicaba y ensanchaba cuanto quería. Al toque de aquella Luz todas las cosas creadas se abajaban y armonizaban juntas, y hacían fiesta. Entonces mi Jesús me ha dicho:

                “Hija Mía, ¿has visto con qué amor Me divierto y dirijo los actos hechos en Mi Querer?. Es tal Mi celo que no los confío a nadie, ni siquiera a la propia alma, ni un pensamiento, ni una fibra dejo sin encerrar en ella toda la potencia de Mi Voluntad, cada acto de estos contiene una Vida Divina, por eso al toque de estos actos todas las cosas creadas sienten la Vida de su Creador, sienten de nuevo la fuerza de aquel Fiat Omnipotente del cual tuvieron la existencia y hacen fiesta, así que estos actos son para ellas nueva gloria y nueva fiesta. Ahora, esta bella armonía, estos hilos de luz que salen de tu interior, si tu corazón no corriera en Mi Querer sino en tu voluntad o en otra voluntad, en tu corazón faltarían tantos latidos de Vida Divina, quedando tantos latidos humanos por cuantos le faltan a la Divina, y así también de las fibras, de los afectos, y como lo humano no es capaz de formar Luz, sino tinieblas, por tanto se formarían tantos hilos de tinieblas, y Mi Querer quedaría entristecido, no pudiendo desenvolver en ti toda la potencia de Mi Voluntad”.

                    Mientras esto decía, yo quería ver si en mi alma había estos latidos humanos que interrumpieran la vida del latido divino, y por cuanto miraba no los encontraba. 

                    Y Jesús: “Por ahora no hay nada, te lo he dicho para hacerte estar atenta y hacerte conocer qué significa vivir en Mi Querer, significa vivir de un latido eterno y divino, vivir con Mi aliento omnipotente”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 29 de Abril de 1922


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.



sábado, 21 de marzo de 2026

EL DOBLE SELLO DEL FIAT EN TODAS LAS COSAS CREADAS



                    Continuando mi habitual estado, estaba pensando en el Santo Querer Divino, y mi siempre adorable Jesús me ha estrechado entre sus brazos, y suspirando fuerte yo sentía su aliento que me penetraba hasta en el corazón, y después me ha dicho: 

                    “Hija de Mi Querer, Mi Aliento Omnipotente te da la vida de Mi Querer, porque a quien hace Mi Voluntad Mi Querer le suministra Su aliento por vida, y conforme le da el aliento le aleja todo lo que no pertenece a Mí, y ella no respira otra cosa que el aire de Mi Voluntad, y así como el aire que se respira se recibe y se saca, así el alma es un continuo recibirme a Mí, y un darse en cada respiro a Mí. 

                    Sobre todo lo creado aletea Mi Voluntad, no hay cosa en la que Mi Querer no tenga Su sello; en cuanto pronuncié el Fiat al crear las cosas, Mi Querer tomó sobre ellas el dominio y se hizo vida y conservación de todas las cosas. Ahora, este Mi Querer quiere que todas las cosas sean encerradas en Él, para recibir la correspondencia de Sus mismos actos nobles y divinos, quiere ver aletear sobre todos los actos humanos el aire, el viento, el perfume, la Luz de Su Querer, de manera que aleteando juntos los actos Suyos con los de la criatura, se confundan y formen una sola cosa. 

                    Esto fue el único fin de la Creación, que las emanaciones de los quereres fueran continuas; lo quiero, lo pretendo, lo espero, por eso tengo tanta premura de que se conozca Mi Querer, Su valor y Sus efectos, para hacer que las almas que vivan en Mi Querer, con sus emanaciones continuas en Mi Voluntad, conforme hagan sus actos, como aire los difundirán sobre todo, se multiplicarán en todos los actos humanos, invistiendo y cubriendo todo, como actos de Mi Voluntad, y entonces tendré la finalidad de la Creación, Mi Voluntad se reposará en ellas y formará la nueva generación, y todas las cosas creadas tendrán el doble sello de Mi Querer: el Fiat de la Creación y el eco de Mi Fiat de las criaturas”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 21 de Marzo de 1922




sábado, 28 de febrero de 2026

CON VIVIR EN EL QUERER DIVINO TODOS LOS BIENES QUEDAN CONCENTRADOS EN EL ALMA. LA FINALIDAD PRIMARIA DE LA REDENCIÓN FUE EL FIAT DIVINO



                    Habiendo recibido la Santa Comunión, estaba llamando a todos, a mi Reina Mamá, a los Santos, al primer hombre Adán, con el séquito de todas las generaciones hasta el último hombre que vendrá sobre la tierra y además a todas las cosas creadas, a fin de que todos junto conmigo, postrados en torno a Jesús lo adoráramos, lo bendijéramos y lo amáramos, a fin de que a Jesús nada le faltara en torno a Él de todas las obras salidas de Sus manos, ni un solo corazón que palpita, ni un sol que refulge, ni la vastedad del cielo azul adornado de estrellas, ni el mar que murmura, ni siquiera la pequeña florecita que eleva su perfume, todo y a todos quisiera concentrar en torno a Jesús Hostia, a fin de que le rindieran los honores debidos; Su Querer me hacía todo presente como si todo fuera mío, y yo quería dar todo a Jesús. 

                    Ahora, mientras esto hacía, me parecía que Jesús era feliz al mirar a todas las generaciones y las cosas suyas en torno a Él, y estrechándome a Sí me ha dicho: 

                    “Hija Mía, cómo Estoy contento al ver en torno a Mí a todas Mis obras, me siento restituir la alegría, la felicidad que les di al crearlas, y Yo les correspondo con nueva felicidad; este es el gran bien que contiene y lleva Mi Voluntad, y en quien vive en Ella concentra los bienes de todos en Ella, porque Mi Voluntad no hay bien que no lleve y vincula el alma a todos y a todo lo que a Ella pertenece, así que si la criatura no se hubiese sustraído de Mi Querer, Yo debía encontrar a todos en una, y a cada una en todos; los Bienes, la Luz, la Fuerza, la Ciencia, el Amor, la Belleza, debían ser comunes a todos, no debía haber ni tuyo ni mío, ni en el orden natural ni en el orden espiritual, cada una de las criaturas podría tomar cuanto quisiera. 

                    Símbolo del Sol debía ser la vida humana en Mi Voluntad, que todos pueden tomar la luz por cuanto quieran, sin que a ninguno le falte; pero como se sustrajo de Mi Voluntad, los Bienes, la Luz, la Fuerza, el Amor, la Belleza, quedaron divididos y como incompletos entre las criaturas, por eso no hubo más Orden, ni Armonía, ni verdadero Amor, ni hacia Dios ni entre ellos. 

                    ¡Oh!, si el Sol se pudiera dividir en tantos rayos, separándose del centro de la Luz, estos rayos solares terminarían volviéndose tinieblas, y ¿qué sería de la tierra?. ¡Ah, ciertamente ninguno habría podido tener más una luz toda suya y toda para sí!. Así fue de Mi Voluntad, el hombre al sustraerse de Ella perdió la plenitud de los Bienes, la plenitud de la Luz, de la Fuerza, de la Belleza, etc., y por eso fue obligado a vivir con privaciones. Por eso sé atenta, tu vivir en Mi Querer sea continuo, a fin de que tú contengas todo y Yo encuentre a todos en ti”. 

                    Después estaba pensando entre mí: “Si tanto bien contiene el verdadero vivir en la Suprema Voluntad, ¿por qué mi Mamá Celestial, que era toda Voluntad de Dios, no consiguió junto al suspirado Redentor el Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra, y así hacer regresar al hombre en aquel Fiat Supremo de donde salió, para darle nuevamente todos lo bienes y el fin por el cual había sido creado?. Mucho más que Ella, siendo toda Voluntad de Dios, no tenía ningún alimento extraño a Dios, por lo tanto poseía la misma Potencia Divina y con ésta todo podía conseguir”. 

                    Y mi dulce Jesús moviéndose de nuevo en mi interior, suspirando ha agregado:

                    “Hija mía, todo lo que hizo mi Mamá y todo lo que hice Yo en la Redención, su finalidad primaria era que Mi Fiat reinase sobre la tierra; no sería ni decoroso, ni verdadero Amor, ni gran magnanimidad, ni mucho menos obrar como aquel Dios que era, si viniendo al mundo debiera y quisiera dar a las criaturas la cosa más pequeña, como eran los medios para salvarse, y no la cosa más grande, como era Mi Voluntad, que contiene no sólo los remedios sino todos los Bienes posibles que hay en el Cielo y en la tierra, y no sólo la Salvación y la Santidad, sino aquella Santidad que la eleva a la misma Santidad de su Creador. 

                    ¡Oh, si tú pudieras penetrar en cada oración, acto, palabra y pena de Mi indivisible Mamá, tú encontrarías dentro el Fiat que suspiraba e impetraba; si pudieras penetrar dentro de cada gota de Mi Sangre, en cada latido Mío, respiro, paso, obra, dolor y lágrima, encontrarías dentro el Fiat que tenía la Supremacía, que suspiraba y pedía para las criaturas, pero mientras el fin primario era el Fiat, Mi Bondad debió descender al fin secundario y casi hacer como un maestro que mientras posee las ciencias más altas, y podría dar lecciones nobles y sublimes, dignas de sí, como los escolares son todos analfabetos se debe abajar a dar lecciones de: a, b, c, para poder poco a poco llegar a su fin primario de impartir las lecciones de la ciencia que posee para hacer otros tantos maestros dignos de tal maestro; si este maestro no se quisiera abajar a dar lecciones de estudios inferiores y quisiera dar lecciones de Su alta ciencia, los escolares, siendo analfabetos, no lo habrían entendido y confundidos por tanta ciencia ignorada por ellos lo habrían dejado, y el pobre maestro por no haberse querido abajar, no ha dado ni el pequeño bien de su ciencia ni el grande. 

                    Ahora hija Mía, cuando Yo vine a la tierra las criaturas eran todas analfabetas en las cosas del Cielo, y si Yo hubiese querido hablar del Fiat y del verdadero vivir en Él, habrían sido incapaces de comprenderlo si no conocían el camino para venir a Mí, en su mayor parte eran cojos, ciegos, enfermos, debí abajarme en los vestidos de Mi Humanidad que cubrían aquel Fiat que quería dar, hermanarme con ellos, mezclarme con todos para poder enseñar las primeras nociones, el a, b, c, del Fiat Supremo, y todo lo que Yo enseñé, hice y sufrí, no fue otra cosa que preparar el Camino, el Reino y el Dominio a Mi Voluntad. 

                    Esta es la costumbre en nuestras obras, hacer las cosas menores como acto preparatorio a las cosas mayores, ¿no hice contigo otro tanto?. Al principio no te hablé del Fiat Supremo, ni de la Altura, ni de la Santidad a la que Yo quería que tú llegases en Mi Querer, ni te hice ninguna mención de la gran misión a la cual te llamaba, sino que te tuve como a una pequeña niña, con la cual Yo me deleitaba con enseñarte la Obediencia, el Amor al sufrir, el desapego de todo y de todos, la muerte a tu propio yo; y conforme tú te prestabas Yo Me alegraba, porque veía en ti preparado el puesto dónde poner Mi Fiat y las lecciones sublimes que pertenecían a Mi Voluntad. 

                    Así fue en la Redención, todo fue hecho con la finalidad de que el Fiat pudiese de nuevo reinar en la criatura, como cuando la sacamos de Nuestras manos creadoras; Nosotros no tenemos prisa en Nuestras obras, porque tenemos no solamente los siglos sino toda la Eternidad a Nuestra disposición, por eso vamos a paso lento, pero con Nuestro triunfo; primero preparamos y después hacemos. 

                    No por haberme regresado al Cielo Mi Potencia ha disminuido de como era cuando estaba en la tierra, Mi Potencia es siempre igual, tanto estando en el Cielo como en la tierra; ¿no llamé y elegí a Mi Mamá estando en Mi patria celestial?. Así te he llamado y elegido a ti con aquella misma Potencia que ninguno Me puede resistir para el suspirado Fiat, más bien te digo que para obtener esto, tú tienes a tu disposición cosas más grandes y más importantes que no las tuvo Mi amada Mamá, por eso tú eres más feliz, porque Ella no tuvo una Mamá, ni Sus obras por ayuda para conseguir al suspirado Redentor, sino sólo tuvo el cortejo de los actos de los Profetas, de los Patriarcas y de los buenos del Antiguo Testamento y de los grandes Bienes previstos del futuro Redentor. 

                    En cambio tú tienes una Mamá y todas Sus obras por ayuda, tienes las ayudas, las penas, oraciones y la misma Vida, no prevista sino efectuada, de tu Redentor; no hay bien ni plegarias que hayan sido hechas o se hacen en la Iglesia que no estén contigo para darte ayuda para obtener el suspirado Fiat; y como todo lo que fue hecho por Mí, por la Reina del Cielo y por todos los Buenos, el fin primario era el cumplimiento de Mi Voluntad, por eso todo está contigo para implorar la realización de Su finalidad. Por eso sé atenta, Yo Estaré junto contigo, también Mi Mamá, no estarás sola a suspirar el triunfo de Nuestra Voluntad”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 19, 28 de Febrero de 1926





jueves, 11 de septiembre de 2025

LA FINALIDAD PRIMARIA DE TODO LO QUE DIOS HA HECHO EN LA CREACIÓN Y REDENCIÓN, ES QUE LA CRIATURA VIVA EN EL DIVINO QUERER. SÓLO EN EL DIVINO QUERER HAY VERDADERO REPOSO



                    Continuando mi habitual estado (1), me abandonaba toda en el Santo Querer de mi dulce Jesús, y sintiendo necesidad de reposar decía entre mí: “También mi sueño en Tu Voluntad, no quiero otra cosa que tomar el verdadero reposo en los brazos de Tu Querer”. 

                    Y Jesús: “Hija, extiende sobre todas las criaturas tu reposo como manto para cubrirlas a todas, porque sólo en Mi Querer hay verdadero reposo, y como Él lo envuelve todo, reposando en Mi Voluntad te extenderás sobre todos, para conseguir a todos el verdadero reposo. Cómo es bello ver a una criatura Nuestra reposar en los brazos de Nuestra Voluntad, pero para encontrar verdadero reposo es necesario que ponga en camino todos sus actos, sus palabras, su amor, sus deseos, etc., en Nuestro Querer, a fin de que conforme tomen su lugar en Él, así reciban el reposo, y Yo Me reposo en ellos. Todas las obras, sólo dan reposo cuando están ya cumplidas, pero si no están cumplidas dan siempre una preocupación, un quehacer que vuelve inquieto el verdadero reposo. 

                    Ahora, el cumplimiento de la Obra de la Creación era que el hombre cumpliera en todo Nuestra Voluntad, Ella debía ser la vida, el alimento, la corona de la criatura, y como esto no se realiza todavía, la obra de la Creación no está cumplida aún, y ni Yo puedo reposar en ella, ni ella en Mí, Me da siempre qué hacer, y Yo anhelo este cumplimiento y reposo, por eso amo y quiero tanto que se conozca el modo de vivir en Mi Querer; jamás podré decir que la Obra de la Creación y de la Redención están cumplidas si no tengo todos los actos de la criatura, que como lecho se extiendan en Mi Querer para darme reposo. Y Yo, ¿qué bello reposo no daré a ella al verla regresar sobre las alas de Nuestra Voluntad, con el sello del cumplimiento de la Creación?. Mi Seno será su lecho, por eso no hay cosa que haya hecho que no tuviera por primera finalidad que el hombre tomara posesión de Mi Querer y Yo del suyo. En la Creación fue esta Mi finalidad primaria, en la Redención lo mismo; los Sacramentos instituidos, las tantas gracias hechas a Mis Santos, han sido semillas, medios para hacer llegar a esta posesión de Mi Querer, por eso no transgredas nada de lo que quiero sobre Mi Voluntad, sea con el escribir, sea con la palabra, sea con las obras. Sólo por los tantos preparativos que la han precedido puedes conocer que la cosa más grande, la más importante y la que más me interesa es el vivir en Mi Querer. 

                    ¿Quieres saber dónde fue sembrada esta semilla de Mi Querer?. En Mi Humanidad, en Ella germinó, nació y creció, así que en Mis Llagas, en Mi Sangre, se ve esta semilla que quiere trasplantarse en la criatura, para que ella tome posesión de Mi Voluntad y Yo de la suya, a fin de que la Obra de la Creación regrese al principio, como salió, no sólo por medio de Mi Humanidad sino también por medio de la misma criatura. Serán pocas, aunque fuera una sola, ¿y no fue uno solo aquél que sustrayéndose de Mi Querer desadornó, rompió Mis planes, destruyó la finalidad de la Creación?. Así una sola puede adornarla y realizarla en su finalidad, pero Mis obras no quedan jamás aisladas, así que tendré el ejército de las almas que vivirán en Mi Querer, y en ellas tendré la Creación reintegrada, toda bella y hermosa como salió de Mis manos, de otra manera no tendría tanto interés de hacerla conocer”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 11 de Septiembre de 1922


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.



lunes, 2 de septiembre de 2024

QUIEN VIVE DE MI VOLUNTAD DIVINA


               "Todo lo que ha sido hecho por nuestro Ser Supremo no ha sido otra cosa que un desahogo de amor, y Yo concentraba en la Virgen Reina todo nuestro desahogo de Amor que tuvimos en la Creación, porque estando en Ella Mi Divina Voluntad, era capaz de poder recibir con Mi beso este nuestro desahogo tan grande, y de podérmelo corresponder, porque sólo quien vive de Mi Voluntad Divina concentra en sí el acto continuado de toda la Creación, y la actitud de volver a verterla en Dios".


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, "Libro de Cielo", Vol. 27, 28 de Septiembre de 1929