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viernes, 18 de julio de 2025

JESÚS SACRAMENTADO EN MI CORAZÓN



                    Continúa casi siempre lo mismo. Esta vez me parecía que en mi corazón estuviese Jesús Sacramentado, y desde la Hostia Santa esparcía tantos rayos de luz en mi interior, y a mi corazón le salían tantos hilos de luz, que se entrelazaban todos esos rayos de luz, me parecía que Jesús con Su amor atraía todo mi corazón, y mi corazón con aquellos hilos atraía y ataba a Jesús a estarse conmigo.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 2, 18 de Julio de 1899



            NOTA ACLARATORIA: era el 7 de Marzo de 1898 cuando el Papa León XIII concedió el privilegio de que en la habitación dormitorio de Luisa Piccarreta, se pudiese celebrar -a diario- el Santo Sacrificio de la Misa; dicho privilegio sería confirmado en 1907 por el Papa San Pío X. Cada día, después de la Santa Misa en donde comulgaba, Luisa hacía la acción de gracias, en profunda intimidad con Jesús Sacramentado; esta oración silenciosa se prolongaba no pocas veces por espacio de dos horas.




sábado, 8 de febrero de 2025

LA SANTA MISA. QUÉ COSA ES LA MISA

 


               Ahora, mientras veía a Jesús o al Sacerdote que celebraba el Divino Sacrificio, Jesús me hacía entender que en la Misa está todo el fundamento de nuestra Sacrosanta Religión. ¡Ah! Sí, la Misa nos dice todo y nos habla de todo. La Misa nos recuerda nuestra Redención, nos habla detalladamente de las penas que Jesús sufrió por nosotros, nos manifiesta también Su Amor inmenso que no estuvo contento con morir sobre la Cruz, sino que quiso continuar el estado de Víctima en la Santísima Eucaristía. 

                La Misa nos dice también que nuestros cuerpos deshechos, reducidos a cenizas por la muerte, resurgirán en el Día del Juicio junto con Cristo a Vida inmortal y gloriosa. Jesús me hacía comprender que la cosa más consoladora para un Cristiano y los Misterios más altos y sublimes de nuestra Santa Religión son: Jesús en el Sacramento y la resurrección de nuestros cuerpos a la gloria. Son Misterios profundos que los comprenderemos sólo más allá de las estrellas. Pero Jesús en el Sacramento nos lo hace casi tocar con la mano en varios modos: en primer lugar Su Resurrección, en segundo Su estado de aniquilamiento bajo de aquellas especies, pero también es cierto que está en ellas Vivo y Verdadero, pero consumidas esas especies Su Real Presencia no existe más; después, consagradas las especies de nuevo, Jesús adquiere nuevamente Su estado Sacramental. 

               Así, Jesús en el Sacramento nos recuerda la resurrección de nuestros cuerpos a la Gloria, y así como Jesús, cesando Su estado Sacramentado reside en el seno de Dios, Su Padre, así nosotros, cesando nuestra vida, nuestras almas van a hacer Su morada en el Cielo, en el Seno de Dios, y nuestros cuerpos quedan consumidos, así que se puede decir que no existen más, pero después con un prodigio de la Omnipotencia de Dios, nuestros cuerpos adquirirán nueva vida, y uniéndose con el alma irán juntos a gozar la Bienaventuranza Eterna. ¿Se puede dar cosa más consoladora para el corazón humano, que no sólo el alma, sino también el cuerpo debe complacerse en los eternos contentos?. 

               A mí me parece que en aquel gran día sucederá como cuando el cielo está estrellado y sale el sol, ¿qué sucede?. El sol, con su inmensa luz absorbe las estrellas y las hace desaparecer, pero las estrellas existen. El sol es Dios y todas las Almas Bienaventuradas son estrellas, Dios con Su inmensa Luz nos absorberá a todos en Sí, de modo que existiremos en Dios y nadaremos en el mar inmenso de Dios. ¡Oh, cuántas cosas nos dice Jesús en el Sacramento!. ¿Pero quién puede decirlas todas?. Ciertamente me extendería demasiado, si el Señor lo permite reservaré para otra ocasión decir alguna otra cosa.


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 1



jueves, 26 de diciembre de 2024

EL ADIÓS DE LA TARDE A JESÚS SACRAMENTADO

 

Estampa devocional diseñada para ser impresa a doble cara. 
Permitida su difusión, sin fines comerciales

               ¡Oh Jesús mío! Prisionero Celestial, ya el sol está en el ocaso y las tinieblas invaden la tierra, y Tú quedas solo en el Tabernáculo de Amor. Me parece verte triste por la soledad de la noche, no teniendo en torno a Ti la corona de Tus hijos y de Tus tiernas esposas, que al menos Te hagan compañía en Tu voluntario cautiverio. 

               Oh mi Prisionero Divino, también yo siento que el corazón se me oprime por tener que alejarme de Ti, y me veo forzada a decirte adiós, pero qué digo, ¡oh Jesús!, nunca jamás adiós, no tengo ánimo de dejarte solo, adiós Te digo con los labios pero no con el corazón, más bien mi corazón lo dejo junto Contigo en el Sagrario, contaré Tus latidos y Te corresponderé, por cada uno, con un latido de amor; numeraré Tus afanosos suspiros, y para darte consuelo Te haré descansar en mis brazos; seré Tu vigilante centinela, estaré atenta para ver si alguna cosa Te aflige o Te da dolor, no sólo para no dejarte nunca solo, sino para tomar parte en todas Tus penas. 

               ¡Oh, Corazón de mi corazón! ¡Oh Amor de mi amor! Deja ese aire de tristeza y consuélate, no resisto verte afligido. Mientras con los labios Te digo adiós, Te dejo mis respiros, mis afectos, mis pensamientos, mis deseos y todos mis movimientos, que enlazando entre ellos continuos actos de amor, unidos a los Tuyos Te formarán una corona, Te amarán por todos. ¿No estás contento, ¡oh! Jesús. Parece que me dices que sí, ¿no es verdad?. 

               Adiós, ¡oh! Amante Prisionero, pero aún no he terminado, antes de irme quiero dejar también mi cuerpo ante Ti, intento hacer de mi carne, de mis huesos, tantos diminutos pedazos para formar tantas lámparas por cuantos Sagrarios existen en el mundo, y de mi sangre hacer tantas llamitas para encender estas lámparas, y en cada Sagrario quiero poner mi lámpara, que uniéndose a la lámpara del Sagrario que Te ilumina la noche, Te dirá: “Te amo, Te adoro, Te bendigo, Te ofrezco reparación y Te doy las gracias por mí y por todos”. 



               Adiós, ¡oh! Jesús, pero escucha una última cosa: “Hagamos un pacto, y el pacto sea que nos amemos más; Tú me darás más amor, me encerrarás en Tu Amor, me harás vivir de Amor y me sepultarás en Tu Amor; estrechemos más fuertemente el vínculo del Amor”. Sólo estaré contenta si me das Tu Amor para poder amarte de verdad. 

               Adiós ¡oh! Jesús, bendíceme, bendice a todos, estréchame a Tu Corazón, aprisióname en Tu Amor, y dándote un beso en el corazón Te dejo, adiós, adiós. 


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo, Vol. 11



jueves, 28 de noviembre de 2024

ROGARÉ POR LOS SACERDOTES



               ...quiero repararte por todos los sacrilegios, en particular por las Misas celebradas malamente... ¿Cuántas veces, amor mío, te ves forzado a descender del Cielo a las manos del Sacerdote, que en virtud de su potestad Te llama, y encuentras esas manos llenas de fango, que chorrean inmundicia, y Tú, aunque sientes náusea de esas manos, Te ves obligado por Tu Amor a permanecer en ellas! 

               Es más, en algunos Sacerdotes es peor, en ellos encuentras a los Sacerdotes aquellos de Tu Pasión, que con sus enormes delitos y sacrilegios renuevan el deicidio... Jesús mío, es espantoso pensarlo: otra vez Te encuentras, como en la Pasión, en esas manos indignas, como un corderito, aguardando de nuevo Tu muerte. ¡Ah Jesús, cuánto sufres! ¡Cómo quisieras una mano amorosa para librarte de esas manos sanguinarias!

               ¡Ah, cuando Te encuentres en esas manos, Te ruego que hagas que me encuentre presente también yo para darte mi reparación. Quiero cubrirte con la pureza de los Ángeles y perfumarte con sus virtudes para neutralizar el hedor de esas manos, y darte mi corazón como consuelo y refugio y mientras estés en mí, yo Te rogaré por los Sacerdotes, para que sean dignos ministros Tuyos, y así no pongan en peligro Tu Vida Sacramental. 


Extraído de la Vigésima Cuarta Hora de "Las Horas de la Pasión", 
revelaciones de Nuestro Señor a la mística Luisa Piccarreta 



lunes, 30 de septiembre de 2024

DA VIDA A LOS MISMOS SACRAMENTOS



               "¡Pobre de Mi, cómo Me tratan en el Santísimo Sacramento! Y tantas almas devotas que Me reciben, tal vez todos los días; deberían ser otras tantas santas si bastara el centro de la Eucaristía, y en cambio, cosa de llorar, están siempre en el mismo punto: vanidosas, iracundas, escrupulosas, etc., ¡pobre centro del Santísimo Sacramento, como quedo deshonrado!

               …te digo que los mismos Sacramentos producen sus frutos según las almas están sujetas a Mi Voluntad, y según la conexión que tienen con Mi Querer, así producen sus efectos. Y si conexión con Mi Querer no hay, Me comulgarán pero quedarán en ayunas, se confesarán pero quedarán siempre sucias, vendrán a Mi Presencia Sacramental, pero si nuestros quereres no se identifican estaré para ellas como muerto, porque sólo Mi Voluntad en el alma que se hace sojuzgar por Ella produce todos los bienes y da vida a los mismos Sacramentos, y quien esto no comprende, significa que es niño en la religión".


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, "Libro de Cielo", 
Vol. 11, 25 de Septiembre de 1913



jueves, 26 de septiembre de 2024

ORACIÓN DE OFRECIMIENTO PARA RECITAR DESPUÉS DE COMULGAR A JESÚS SACRAMENTADO



Estampa devocional diseñada para ser impresa a doble cara. 
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               "Habiendo recibido la Santa Comunión, estaba pensando cómo ofrecer una cosa más especial a Jesús, cómo mostrarle mi amor y darle mayor gusto; y le he dicho: "Queridísimo Jesús mío, Te ofrezco mi corazón para Tu satisfacción y Tu eterna alabanza, y Te ofrezco todo mi ser, hasta las mínimas partículas de mi cuerpo, como otros tantos muros que pongo delante de Ti, para impedir toda ofensa que Te hagan, aceptando todas sobre mí, si fuera posible y como a Ti Te guste, hasta el día del Juicio; y ya que quiero que mi ofrecimiento sea completo y Te satisfaga por todos, quiero que todas las penas que tenga que soportar, recibiendo yo las ofensas que Te hagan, Te compensen por toda la Gloria que habrían debido darte los Santos que están en el Cielo cuando estaban en la tierra, la que Te debían dar las Almas del Purgatorio y la Gloria que Te deben todos los hombres pasados, presentes y futuros; Te las ofrezco por todos en general y por cada uno en particular". 


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, "Libro de Cielo", Vol. 4, 3 de Octubre de 1901



jueves, 5 de septiembre de 2024

EL SALUDO DE BUENOS DÍAS A JESÚS SACRAMENTADO


              Recuerda que hoy es Primer Jueves de Mes, día que la Piedad Católica dedica a rezar de forma especial por los Sacerdotes y las vocaciones a la Vida Religiosa; centremos nuestras súplicas y sacrificios personales buscando la amorosa mirada de Jesús Sacramentado, oculto en el Sagrario, donde la Fe nos enseña que se encuentra con Su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad y en donde el amor nos empuja a ir en busca de ayuda y consuelo... si no puedes acercarte a una iglesia o a una capilla donde esté el Señor, vuela con tu espíritu al Sagrario de tus amores, represéntate ante aquel Tabernáculo que una vez te llenara de felicidad el alma, o bien visita espiritualmente a aquel otro que sabes que tiene pocas visitas y menos afectos. 



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               ¡Oh Jesús mío! Dulce Prisionero de Amor, heme aquí Contigo de nuevo, Te dejé con decirte “adiós”, y ahora vuelvo a Ti diciéndote: “Buenos días”. Me consumía el ansia de volverte a ver en esta Prisión de Amor para darte mis amorosos saludos, mis latidos afectuosos, mis respiros encendidos, mis deseos ardientes, y toda yo misma para infundirme toda en Ti y dejarme toda en Ti en perpetuo recuerdo y prenda de mi amor constante hacia Ti.

               ¡Oh, mi siempre adorable amor Sacramentado!, ¿Sabes? Mientras he venido para entregarme toda yo misma a Ti, he venido también para recibir de Ti todo Tú mismo, yo no puedo estar sin una vida para vivir, y por eso quiero la Tuya, pues a quien todo da todo se le da, ¿no es cierto, ¡oh! Jesús? 

               Así pues, hoy amaré con Tu latido de amante apasionado, respiraré con Tu respiro afanoso en busca de almas, desearé con Tus deseos inconmensurables Tu Gloria y el bien de las almas; en Tu latido divino correrán todos los latidos de las criaturas, las tomaremos todas, las salvaremos, no dejaremos que escape ninguna, aun a costa de cualquier sacrificio, aunque tenga que sufrir yo todas sus penas. Si Tú me echases de Tu Presencia, me arrojaré aún más adentro, gritaré más fuerte para implorar junto Contigo la salvación de Tus hijos y hermanos míos. 

               ¡Oh mi Jesús! Mi vida y mi todo, cuántas cosas me dice este voluntario cautiverio Tuyo, pero el emblema con el cual Te veo todo marcado es el emblema de las almas, y las cadenas que tan fuerte Te atan son el amor. Las palabras "Almas" y "Amor" parece que Te hacen sonreír, te debilitan y Te obligan a ceder en todo, y yo, valorando bien estos Tus excesos amorosos, estaré siempre en torno a Ti, y junto Contigo, con mi estribillo de siempre: "Almas y Amor". Por eso en este día Te quiero a Ti, siempre junto conmigo, en la oración, en el trabajo, en los gustos y en los disgustos, en el alimento, en cada paso, en el sueño, en todo, y estoy segura que no pudiendo obtener nada por mí misma, Contigo obtendré todo, y todo lo que haremos servirá para aliviarte cada dolor, endulzarte cada amargura, repararte cualquier ofensa, compensarte por todo y conseguir cualquier conversión, aunque fuese difícil y desesperada. Iremos mendigando a todos los corazones un poco de amor para hacerte más contento y más feliz, ¿no está bien así, ¡oh! Jesús?.



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              ¡Oh amado Prisionero de Amor, átame con Tus cadenas, séllame con Tu Amor! ¡Ah!, muéstrame Tu bello Rostro. ¡Oh Jesús, qué hermoso eres!, Tus cabellos rubios atan y santifican todos mis pensamientos; Tu frente calmada y serena en medio de tantas afrentas, me da la paz y me deja en la más perfecta calma, aun en medio de las más grandes tempestades, en medio de Tus mismas privaciones, y de Tus caprichos que me cuestan la vida. ¡Ah! Tú lo sabes, pero sigo adelante, esto Te lo dice el corazón que Te lo sabe decir mejor que yo. ¡Oh Amor! Tus bellos ojos azules, refulgentes de luz divina me raptan al Cielo y me hacen olvidar la tierra, pero, ¡ay de mí! con sumo dolor mío se prolonga mi destierro todavía. Pronto, pronto, ¡oh Jesús! Sí, eres bello oh Jesús, me parece verte en ese Tabernáculo de Amor, la belleza y majestad de Tu Rostro me enamora y me hace vivir en el Cielo; allá, Tu boca graciosa me da Sus besos en cada momento; Tu voz suave me llama e invita a amarte en cada momento, Tus rodillas me sostienen, Tus brazos me estrechan con vínculo indisoluble, y yo mil y mil veces pondré mis besos ardientes sobre Tu Rostro adorable. 

               Jesús, Jesús, sea uno nuestro querer, uno el Amor, único nuestro contento, no me dejes nunca sola que soy nada, y la nada no puede estar sin el Todo, ¿me lo prometes, oh, Jesús? Parece que me dices que sí. Y ahora bendíceme, bendice a todos, y en compañía de los Ángeles, de los Santos, y de la dulce Mamá y de todas las criaturas Te digo: Buenos días, ¡oh! Jesús, buenos días.


El Canónigo Aníbal María de Francia 
concedió censura eclesiástica (Nihil obstat
a una parte de las obras de la mística italiana 




jueves, 22 de agosto de 2024

REVÍSTETE DE MÍ

               

               "Hija, para hacer que la criatura pudiera tener todos los medios necesarios para recibirme, quise instituir este Sacramento al final de Mi Vida, para poder alinear en torno a cada hostia toda Mi Vida como preparativo para cada una de las criaturas que me habría de recibir. La criatura jamás podría recibirme si no tuviera a un Dios que preparara todo, que movido solamente por exceso de amor por quererse dar a la criatura, y no pudiendo ésta recibirme, ese mismo exceso me llevara a dar toda Mi Vida para prepararla, así que ponía todos Mis pasos, Mis obras, Mi Amor, delante de los suyos, y como en Mí estaba también Mi Pasión, ponía también Mis penas para prepararla. Así que revístete de Mí, cúbrete con cada uno de Mis actos y ven".


Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, "Libro de Cielo", Vol. 12, 24 de Octubre de 1918