sábado, 24 de enero de 2026
LA DIVINA VOLUNTAD ES MADRE DE TODAS LAS VOLUNTADES HUMANAS. EN LA DIVINA VOLUNTAD NO HAY MUERTES
domingo, 17 de agosto de 2025
JESÚS HABLA DE LA OBEDIENCIA
Esta mañana, habiendo recibido la Comunión, estaba diciéndole a mi amable Jesús: “¿Cómo es que esta virtud de la obediencia es tan impertinente y a veces tan fuerte, que llega a volverse caprichosa?”.
Y Él: “¿Sabes por qué esta noble señora obediencia es como tú dices?. Porque da muerte a todos los vicios, y naturalmente alguien que debe hacer sufrir la muerte a otro debe ser fuerte, valeroso, y si no lo logra con esto se sirve de las impertinencias y de los caprichos. Si esto es necesario para matar el cuerpo que es tan frágil, mucho más para dar muerte a los vicios y a las propias pasiones, que es tan difícil que muchas veces mientras parecen muertas, comienzan a revivir de nuevo. He aquí el por qué esta diligente señora está siempre en movimiento y continuamente está vigilando, y si ve que el alma pone la más mínima dificultad a lo que le es mandado, entonces temiendo que algún vicio pueda comenzar a revivir en su corazón, le hace tanta guerra y no le da paz hasta que el alma se postra a sus pies y adora en mudo silencio lo que ella quiere; he aquí por qué es tan impertinente y casi caprichosa como tú dices. ¡Ah! sí, no hay verdadera paz sin obediencia, y si parece que se goza de paz, es paz falsa, y digo parece, porque va de acuerdo con las propias pasiones, pero jamás con las virtudes y se termina con arruinarse, porque separándose de la obediencia se separan de Mí, que fui el Rey de esta noble virtud. Además, la obediencia mata la propia voluntad y a torrentes vierte la Divina, tanto, que se puede decir que el alma obediente no vive de su voluntad, sino de la Divina; ¿y se puede dar vida más bella, más santa, que el vivir de la Voluntad de Dios mismo?. Por eso, con las otras virtudes, aun con las más sublimes, puede estar junto el amor propio, pero con la obediencia jamás”.
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 2, 17 de Agosto de 1899
lunes, 30 de junio de 2025
SEÑALES PARA SABER SI EL ALMA POSEE LA GRACIA
Encontrándome en mi habitual estado, por poco tiempo mi dulcísimo Jesús se ha hecho ver todo fundido en mí, y me ha dicho: “Hija Mía, ¿quieres saber cuáles son las señales para conocer si el alma posee Mi Gracia?”. Y yo: “Señor, como le plazca a Tu Santísima Bondad”.
Entonces Él ha proseguido: “La primera señal para ver si el alma posee Mi Gracia, es que todo lo que pueda oír o ver en el exterior, que pertenece a Dios, en el interior siente una dulzura, una suavidad toda divina, no comparable a ninguna cosa humana y terrena; sucede como a una madre, que aun al respiro, a la voz, conoce al parto de sus vísceras en la persona de un hijo y se regocija de alegría; o como a dos íntimas amigas que conversando manifiestan recíprocamente los mismos sentimientos, inclinaciones, alegrías, aflicciones, y encontrando esculpidas una en la otra sus mismas cosas, sienten placer, gozo y se toman tanto amor que no saben separarse. Así la gracia interna que reside en el alma, al ver exteriormente el parto de sus mismas entrañas, o sea al hallarse en aquellas mismas cosas que forman su esencia, se acoplan y hace sentir en el alma tal alegría y dulzura, que no se sabe expresar.
La segunda señal es que el hablar del alma que posee la Gracia es pacífico y tiene virtud de arrojar en los demás la paz, tanto que las mismas cosas dichas por quien no posee la gracia, no producen ninguna impresión y ninguna paz, mientras que dichas por quien posee la gracia obran maravillosamente y restituyen la paz a las almas. Además hija Mía, la Gracia despoja al alma de todo, y de la humanidad hace un velo para estar cubierta, de modo que roto ese velo se encuentra el paraíso en el alma de quien la posee. Entonces, no es maravilla si en esa alma se encuentra la verdadera humildad, obediencia y demás, porque de ella no queda otra cosa que un simple velo y ve con claridad que dentro de ella está toda la Gracia, que obra y que le tiene en orden todas las virtudes y la hace estar en continua actitud para Dios”.
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 4, 30 de Junio de 1901
martes, 17 de junio de 2025
PONERSE EN DIOS Y NO SALIR DE LOS CONFINES DE LA PAZ, ES LO MISMO
miércoles, 9 de abril de 2025
ABANDONO EN DIOS
Habiendo recibido la Comunión esta mañana, me encontraba en un mar de amarguras porque no veía a mi sumo Bien Jesús, todo mi interior me lo sentía inquieto, cuando en un instante se ha hecho ver y me ha dicho casi reprendiéndome: "¿No sabes tú que el no abandonarse en Mí es un querer usurpar los derechos de Mi Divinidad, haciéndome una gran afrenta?. Por eso abandónate y aquieta tu interior todo en Mí y encontrarás la paz, y encontrando la paz me encontrarás a Mí mismo."
Dicho esto, como relámpago ha desaparecido sin hacerse ver más. ¡Ah Señor, tenme Tú toda abandonada y bien estrechada en Tus brazos, de modo que no pueda huir jamás, de otra manera haré siempre mis escapaditas!.
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 3, 9 de Abril de 1900






