Encontrándome en mi habitual estado (1), cuando vino el Bendito Jesús, parecía que de dentro de Su interior salía otra imagen toda igual a Él, sólo que más pequeña. Yo he quedado maravillada al ver esto y Él me ha dicho:
“Hija Mía, todo lo que puede salir de dentro de una persona se llama parto, y este parto se vuelve hijo de quien lo pare. Ahora, esta hija Mía es la Gracia, que saliendo de Mí se comunica a todas las almas que la quieren recibir, y las convierte en otros tantos hijos Míos; y no sólo eso, sino que todo lo que puede salir de bien, de virtud de estos segundos hijos, se vuelven hijos de la Gracia. Ve un poco qué larga generación de hijos se forma la Gracia sólo con que la reciban; pero cuántos la rechazan, y Mi hija se regresa a Mi seno sola y sin prole”.
Mientras esto decía, aquella imagen se ha encerrado dentro de mí, llenándome toda de sí misma.
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 6, 5 de Mayo de 1905
1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.


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