Continuando el estado de privación me sentía como un tedio y un cansancio de mi pobre situación, y mi pobre naturaleza quería liberarse de dicho estado. Mi adorable Jesús teniendo compasión de mí, ha venido y me ha dicho: “Hija Mía, en cuanto te retiras de Mi Querer, así empiezas a vivir de ti misma, en cambio si te estás fija en Mi Voluntad, vivirás siempre de Mí mismo, muriendo del todo a ti misma”.
Después ha agregado: “Hija Mía, ten paciencia, resígnate en todo a Mi Voluntad, y no por poco sino siempre, siempre, porque sólo la perseverancia en el bien es lo que hace conocer si el alma es verdaderamente virtuosa, sólo ella es la que une todas las virtudes, se puede decir que sólo la perseverancia une perpetuamente a Dios y al alma, virtudes y gracias, y como cadena se pone alrededor y atando todo junto forma el nudo segurísimo de la salvación; pero donde no hay perseverancia hay mucho que temer”. Dicho esto ha desaparecido.
Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 4, 30 de Marzo de 1901


No hay comentarios:
Publicar un comentario