miércoles, 4 de febrero de 2026

DESCONFIANZA



                    Encontrándome en un estado lleno de desaliento, especialmente por la privación de mi sumo Bien, esta mañana, apenas dejándose ver, me ha dicho: 

                    “El desaliento es un humor infeccioso que infecta las más bellas flores y los más agradables frutos y penetra hasta el fondo de la raíz, de modo que aquel humor infeccioso, invadiendo todo el árbol, lo marchita, lo vuelve escuálido, y si no se le pone remedio regándolo con el humor contrario, como aquel humor malo se ha introducido hasta la raíz, seca la raíz y hace caer por tierra al árbol. Así le sucede al alma que se embebe de este humor infeccioso del desaliento”. 

                    A pesar de todo esto yo me sentía todavía desalentada, toda encogida en mí misma y me veía tan mala que no me atrevía a arrojarme hacia mi dulce Jesús. Mi mente estaba ocupada pensando en que para mí era inútil esperar como antes las continuas visitas de Él, Sus gracias, Sus carismas, todo para mí había terminado. Y Él, casi reprendiéndome, ha agregado: 

                    “¿Qué haces?. ¿Qué haces?. ¿No sabes tú que la desconfianza deja moribunda al alma?, que pensando en que debe morir no piensa más en nada, ni en adquirir, ni en comerciar, ni en embellecerse más, ni en poner remedio a sus males, no piensa otra cosa sino que para ella todo ha terminado. Y no sólo vuelve al alma moribunda, sino que la desconfianza pone a todas las virtudes en peligro de expirar”.

                    ¡Ah Señor!, me imagino ver a este espectro de la desconfianza, triste, mustio, medroso y todo tembloroso, y toda su maestría, no con otra astucia sino sólo con el temor, conduce las almas a la tumba. Pero lo que es peor, es que este espectro no se muestra como enemigo, porque entonces el alma podría burlarse de su miedo, sino que se muestra como amigo, y se infiltra tan dulcemente en el alma, que si el alma no está atenta, pareciéndole que es un amigo fiel que agoniza junto y llega a morir junto con ella, difícilmente se sabrá liberar de su artificiosa maestría.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 3, 4 de Febrero de 1900



lunes, 2 de febrero de 2026

EL ABANDONO EN DIOS FORMA LAS ALAS PARA VOLAR EN EL ÁMBITO DE LA ETERNIDAD. QUÉ ES LA ETERNIDAD.



                    Me sentía muy oprimida por la privación de mi dulce Jesús, y por otras razones que no es necesario escribir aquí, y mi amado Jesús moviéndose en mi interior y estrechándome a Él para darme fuerza, pues me sentía sucumbir, me ha dicho:

                    “Hija Mía, Mi Voluntad es vida y movimiento de todo, ¿pero sabes tú quién sigue su movimiento y toma el vuelo en Mi Eterno Querer, de manera que gira como gira Él en el ámbito de la Eternidad y se encuentra donde Él se encuentra y hace lo que Él hace?, El alma del todo abandonada en Mi Santa Voluntad; el abandono son las alas para volar junto con Mi Querer, en cuanto cesa el abandono así pierde el vuelo y quedan destruidas las alas. Así que todos sienten el movimiento, la Vida de Mi Voluntad, pero se quedan en el punto donde están, porque no hay movimiento que no parta de Mí, pero sólo quien tiene las alas del abandono en Mí, hace el mismo camino de Mi Voluntad, sobrevuela sobre todo, sea en el Cielo o en la tierra, entra en el ámbito de la Eternidad y gira en medio de las Tres Divinas Personas, penetra en los más íntimos lugares de Ellas, está al día de Sus Secretos y de Sus Bienaventuranzas. 

                    Sucede como a una máquina, donde en medio está la primera rueda y en torno a ella otras muchas pequeñas ruedecillas que son fijas; en cuanto se mueve la primera rueda todas las demás reciben el movimiento, pero nunca llegan a tocar a la primera rueda, ni saben nada de lo que ella hace ni de los bienes que contiene; en cambio otra pequeña ruedita que no esté fija, y que por medio de un mecanismo gire siempre por todas las ruedecillas para encontrarse en cada movimiento de la primera rueda, para hacer de nuevo su giro, esta ruedecilla girante sabe lo que hay en la primera rueda y toma parte en los bienes que ella contiene. 

                    Ahora, la primera rueda es Mi Voluntad, las ruedecillas fijas son las almas abandonadas a sí mismas, lo que las vuelve inmóviles en el bien; la ruedecilla girante es el alma que vive en Mi Voluntad, el mecanismo es el abandono todo en Mí, así que cada falta de abandono en Mí es un giro que pierdes en el ámbito de la Eternidad. ¡Si supieras qué significa perder un giro eterno!”.

                    Yo al oír esto he dicho: “¿Pero dime Amor mío, qué significa Eternidad y qué cosa es este giro eterno?”.

                    Y Jesús ha agregado: “Hija Mía, la Eternidad es un círculo inmenso, donde no se puede conocer ni dónde empieza ni dónde termina; en este círculo se encuentra Dios, sin principio y sin fin, donde posee Felicidad, Bienaventuranzas, Alegrías, Riquezas, Belleza, etc., infinitas. En cada movimiento divino, que no cesa jamás, hace salir de este círculo de la Eternidad nuevas felicidades, nuevas bellezas, nuevas bienaventuranzas, etc., pero esto nuevo es un acto jamás interrumpido; pero uno no es parecido al otro, distintos entre ellos, nuestros contentos son siempre nuevos; son tales y tantas nuestras bienaventuranzas, que mientras gozamos una, otra nos sorprende, y esto siempre y jamás terminan, son eternas, inmensas como Nosotros, y lo que es eterno tiene virtud de hacer surgir cosas siempre nuevas; lo antiguo, las cosas repetidas no existen en lo que es eterno. 

                    ¿Pero sabes tú quién toma más parte en el Cielo de lo nuevo que jamás se agota?. Quien más haya practicado el bien en la tierra, este bien será como el germen que le dará el conocimiento de Nuestras Bienaventuranzas, Alegrías, Bellezas, Amor, Bondad, etc., y según el bien que el alma haya practicado en la tierra, que tenga alguna armonía con nuestras variadas Bienaventuranzas, así se acercará a Nosotros y a grandes sorbos se llenará de aquella Bienaventuranza de la cual contenga el germen, hasta desbordarse fuera. 

                    De todo lo que contiene el círculo de la Eternidad tomaran parte; en cambio de los gérmenes adquiridos en la tierra, de ellos serán colmados. Sucederá como a uno que haya aprendido música, un trabajo, una ciencia; sonando la música, muchos escuchan y gozan, pero, ¿quién entiende?. ¿Quién siente penetrarle en la inteligencia y descenderle en el corazón todas aquellas notas de gozo o de dolor?. ¿Quién se siente como lleno y ve en acto las escenas que la música expresa?. Quien ha estudiado, quien se ha fatigado por aprenderla, los demás gozan pero no entienden, su gozo está sólo en la percepción del oído, pero todo su interior queda en ayunas; así también quien ha aprendido las ciencias, ¿quién goza más, uno que ha estudiado, que ha consumido su inteligencia en los libros, en tantas cosas científicas, o bien quien sólo las ha mirado?. 

                    Cierto, quien ha estudiado puede hacer ganancias justas, puede ocupar diversos puestos, en cambio el otro puede gozar con la sola vista si ve cosas que pertenecen a las ciencias; así de todas las demás cosas. 

                    Si esto sucede en la tierra, mucho más en el Cielo, donde la Justicia pesa con la Balanza del Amor cada pequeño acto bueno hecho por la criatura, y pone sobre ese acto bueno una felicidad, una alegría, una belleza interminables. Ahora, ¿qué será del alma que habrá vivido en Mi Querer, donde todos sus actos quedan con un germen eterno y divino?. El círculo de la Eternidad se verterá de tal forma en ella, que toda la Jerusalén Celestial quedará sorprendida y harán nuevas fiestas y recibirán nueva gloria”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 16, 2 de Febrero de 1924