lunes, 30 de marzo de 2026

JESÚS LE HABLA ACERCA DE LA DIVINA VOLUNTAD Y LA PERSEVERANCIA



               Continuando el estado de privación me sentía como un tedio y un cansancio de mi pobre situación, y mi pobre naturaleza quería liberarse de dicho estado. Mi adorable Jesús teniendo compasión de mí, ha venido y me ha dicho: “Hija Mía, en cuanto te retiras de Mi Querer, así empiezas a vivir de ti misma, en cambio si te estás fija en Mi Voluntad, vivirás siempre de Mí mismo, muriendo del todo a ti misma”. 

                    Después ha agregado: “Hija Mía, ten paciencia, resígnate en todo a Mi Voluntad, y no por poco sino siempre, siempre, porque sólo la perseverancia en el bien es lo que hace conocer si el alma es verdaderamente virtuosa, sólo ella es la que une todas las virtudes, se puede decir que sólo la perseverancia une perpetuamente a Dios y al alma, virtudes y gracias, y como cadena se pone alrededor y atando todo junto forma el nudo segurísimo de la salvación; pero donde no hay perseverancia hay mucho que temer”. Dicho esto ha desaparecido.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 4, 30 de Marzo de 1901



sábado, 28 de marzo de 2026

EFECTOS DEL "TE AMO" DE JESÚS



                    Continuando mi habitual estado (1) , apenas se hacía ver mi siempre amable Jesús, pero tan afligido que daba piedad, yo le he dicho: “¿Qué tienes Jesús?”. Y Él:

                    “Hija Mía, habrán y sucederán cosas imprevistas, de improviso y estallarán revoluciones por todas partes. ¡Oh, cómo empeorarán las cosas!”. 

                    Y todo afligido ha quedado en silencio. Y yo: “Vida de mi vida, dime otra palabra”. Y Jesús, como si me infundiera Su aliento ha agregado: “Te amo”. Pero en aquel “te amo” parecía que todos, y todas las cosas recibieran nueva vida, y yo he repetido: “Jesús, dime otra palabra aún”. Y Él: 

                    “Palabra más bella no podría decirte que un "te amo", este Mi "te amo" llena Cielo y tierra, circula en los Santos, y reciben nueva Gloria; desciende en los corazones de los viadores, y quién recibe gracia de conversión, quién de santificación; penetra en el Purgatorio, y como benéfico rocío cae sobre las Almas, y sienten refrigerio; los mismos elementos se sienten investir de nueva vida en el fecundar, en el crecer, así que todos advierten el te amo de tu Jesús. ¿Y sabes cuándo el alma se atrae un te amo mío?. Cuando fundiéndose en Mí toma la actitud divina, y perdiéndose en Mí hace todo lo que hago Yo”. 

                    Y yo: “Amor mío, muchas veces resulta difícil tener siempre esta actitud divina”. Y Jesús: 

                    “Hija Mía, lo que el alma no puede hacer siempre con sus actos inmediatos en Mí, puede suplirlo con la actitud de su buena voluntad, y Yo la estimaré tanto, que me haré centinela vigilante de cada pensamiento, de cada palabra, de cada latido, etc., y me los pondré en cortejo dentro y fuera de Mí, mirándolos con tal amor, como fruto del buen querer de la criatura. Cuando después el alma fundiéndose en Mí hace sus actos inmediatos Conmigo, entonces Me siento tan atraído hacia ella que hago junto con ella lo que ella hace, y cambio en divino el obrar de la criatura; Yo llevo cuenta de todo y premio todo, aún las más pequeñas cosas y hasta un solo acto bueno de voluntad no queda defraudado en la criatura”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 12, 28 de Marzo de 1917


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.




miércoles, 25 de marzo de 2026

EL VERBO DE DIOS AL ENCARNARSE SE VUELVE LUZ DE LAS ALMAS



                    Esta mañana, mi adorable Jesús al venir me ha dicho: 

                    “Así como el Sol es la luz del mundo, así el Verbo de Dios al encarnarse se hizo Luz de las almas, y así como el Sol material da luz a todos en general y a cada uno en particular, tanto que cada uno lo puede gozar como si fuera propio, así el Verbo, mientras da luz en general, es Sol para cada uno en particular, tan es verdad, que a este Sol Divino cada uno lo puede tener consigo como si fuera para él solo”.

                    ¿Quién puede decir lo que comprendía acerca de esta luz y los benéficos efectos que produce en las almas que tienen este Sol como si fuera propio?. Me parecía que el alma poseyendo esta Luz pone en fuga las tinieblas, como el sol material al surgir sobre nuestro horizonte pone en fuga las tinieblas de la noche. Esta Luz Divina, si el alma es fría, la calienta; si está desnuda de virtudes, la hace fecunda; si está inundada por la dañina enfermedad de la tibieza, con su calor absorbe aquel humor malo; en una palabra, para no alargarme demasiado, este Sol Divino, introduciendo al alma en el centro de Su esfera, la cubre con todos Sus rayos y llega a transformarla en Su misma Luz. 

                    Después de esto, como yo me sentía toda abatida, Jesús queriéndome aliviar me ha dicho: 

                    “Esta mañana quiero deleitarme en ti”. 

                    Y ha comenzado a hacer Sus acostumbradas estratagemas amorosas.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 3, 25 de Marzo de 1900




lunes, 23 de marzo de 2026

DOLORES DE LA CELESTIAL MAMÁ, Y CÓMO EL FIAT DIVINO OBRÓ EN ELLOS



                    Estaba pensando en los Dolores de mi Mamá Celestial, y mi amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho: 

                    "Hija Mía, el primer Rey de los Dolores fui Yo, y siendo Yo Hombre y Dios, debía concentrar todo en Mí para tener el primado sobre todo, aun sobre los mismos dolores. Los dolores de Mi Mamá no eran otra cosa que los reflejos de los míos, que reflejándose en Ella le participaban todos Mis dolores, que traspasándola, la llenaron de tal amargura y pena, de sentirse morir a cada reflejo de Mis dolores, pero el Amor la sostenía y le daba de nuevo la vida. Por eso, no sólo por honor, sino con derecho de justicia fue la primera Reina del inmenso mar de Sus dolores". 

                    Mientras esto decía, me parecía ver a mi Mamá frente a Jesús, y todo lo que contenía Jesús, los dolores y los traspasos de ese Corazón Santísimo se reflejaban en el Corazón de la Dolorosa Reina, y por cada uno de los reflejos se formaban tantas espadas en el Corazón de la traspasada Mamá, y estas espadas eran selladas por un Fiat de Luz, en la cual Ella quedaba rodeada en medio a tantos Fiat de Luz fulgidísima que le daban tanta gloria, que faltan las palabras para narrarla. Entonces Jesús ha continuado diciéndome: 

                    "No fueron los dolores los que constituyeron Reina a Mi Mamá y la hicieron refulgir de tanta gloria, sino Mi Fiat Omnipotente, el cual entrelazaba cada acto y dolor Suyo y se constituía vida de cada dolor, así que Mi Fiat era el acto primero que formaba la espada, dándole la intensidad del dolor que quería; Mi Fiat podía poner en aquel corazón traspasado cuantos dolores quería, agregar heridas a heridas, penas sobre penas, sin la sombra de la mínima resistencia, es más, se sentía honrada de que Mi Fiat se constituía vida aún de un solo latido, y Mi Fiat le dio la Gloria completa y la constituyó verdadera y legítima Reina.

                    Ahora, ¿quiénes serán las almas en las cuales pueda reflejar los reflejos de Mis dolores y de Mi misma Vida?. Aquéllas que tendrán por vida Mi Fiat, este Fiat absorberá en ellas Mis reflejos, y Yo seré magnánimo en participar lo que Mi Querer obra en Mí, por eso en Mi Voluntad espero a las almas, para darles el verdadero dominio y la Gloria completa de cada acto y pena que puedan sufrir. Fuera de Mi Voluntad, el obrar y el sufrir Yo no lo reconozco, podría decir: ‘No tengo qué darte, ¿cuál es la voluntad que te ha animado en el hacer y en sufrir esto?. De ella hazte recompensar’. Muchas veces el hacer el bien, el sufrir, sin que Mi Voluntad entre en medio, pueden ser míseras esclavitudes que degeneran en pasiones, mientras que sólo Mi Querer da el verdadero dominio, las verdaderas virtudes, la verdadera Gloria de transformar lo humano en divino".


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 15, 23 de Marzo de 1923




sábado, 21 de marzo de 2026

EL DOBLE SELLO DEL FIAT EN TODAS LAS COSAS CREADAS



                    Continuando mi habitual estado, estaba pensando en el Santo Querer Divino, y mi siempre adorable Jesús me ha estrechado entre sus brazos, y suspirando fuerte yo sentía su aliento que me penetraba hasta en el corazón, y después me ha dicho: 

                    “Hija de Mi Querer, Mi Aliento Omnipotente te da la vida de Mi Querer, porque a quien hace Mi Voluntad Mi Querer le suministra Su aliento por vida, y conforme le da el aliento le aleja todo lo que no pertenece a Mí, y ella no respira otra cosa que el aire de Mi Voluntad, y así como el aire que se respira se recibe y se saca, así el alma es un continuo recibirme a Mí, y un darse en cada respiro a Mí. 

                    Sobre todo lo creado aletea Mi Voluntad, no hay cosa en la que Mi Querer no tenga Su sello; en cuanto pronuncié el Fiat al crear las cosas, Mi Querer tomó sobre ellas el dominio y se hizo vida y conservación de todas las cosas. Ahora, este Mi Querer quiere que todas las cosas sean encerradas en Él, para recibir la correspondencia de Sus mismos actos nobles y divinos, quiere ver aletear sobre todos los actos humanos el aire, el viento, el perfume, la Luz de Su Querer, de manera que aleteando juntos los actos Suyos con los de la criatura, se confundan y formen una sola cosa. 

                    Esto fue el único fin de la Creación, que las emanaciones de los quereres fueran continuas; lo quiero, lo pretendo, lo espero, por eso tengo tanta premura de que se conozca Mi Querer, Su valor y Sus efectos, para hacer que las almas que vivan en Mi Querer, con sus emanaciones continuas en Mi Voluntad, conforme hagan sus actos, como aire los difundirán sobre todo, se multiplicarán en todos los actos humanos, invistiendo y cubriendo todo, como actos de Mi Voluntad, y entonces tendré la finalidad de la Creación, Mi Voluntad se reposará en ellas y formará la nueva generación, y todas las cosas creadas tendrán el doble sello de Mi Querer: el Fiat de la Creación y el eco de Mi Fiat de las criaturas”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 14, 21 de Marzo de 1922




miércoles, 18 de marzo de 2026

JESÚS, EN SU CONCEPCIÓN CONCIBIÓ A TODAS LAS ALMAS, LAS PENAS Y LAS MUERTES DE TODAS ELLAS



                    Continuando mi habitual estado (1), mi siempre amable Jesús, haciéndose ver, me ha atraído en la inmensidad de su Santísimo Querer, en el cual me hacía ver como en acto su concepción en el seno de la Mamá Celestial. ¡Oh Dios, qué abismo de amor! Y mi dulce Jesús me ha dicho: 

                    “Hija de Mi Querer, ven a tomar parte en las primeras muertes y en las penas que sufrió Mi pequeña Humanidad por parte de Mi Divinidad en el acto de Mi Concepción. 

                    En cuanto fui concebido concebí junto Conmigo todas las almas, pasadas, presentes y futuras, como Mi propia Vida, y concebí al mismo tiempo las penas y las muertes que por cada una debía sufrir. Debía incorporar todo en Mí, almas, penas y muertes que cada una debía sufrir, para decir al Padre: “Padre Mío, no verás más a la criatura, sino sólo a Mí, y en Mí encontrarás a todos y Yo daré satisfacción por todos. Cuantas penas quieras, Te las daré; quieres que sufra cada una de las muertes de cada uno, las sufriré; todo acepto con tal de que des vida a todos”. 

                    He aquí por qué se necesitaba un Querer y un Poder Divino, para darme tantas muertes y tantas penas, y un Poder y Querer divino para hacerme sufrir; y como en Mi Querer están en acto todas las almas y todas las cosas, así que no en modo abstracto o intencional como alguno puede pensar, sino en realidad, tenía en Mí a todas fundidas Conmigo, formaban Mi misma Vida, en realidad moría por cada uno y sufría las penas de todos. 

                    Es verdad que concurría un milagro de Mi Omnipotencia, el prodigio de Mi inmenso Querer; sin Mi Voluntad Mi Humanidad no habría podido encontrar y abrazar a todas las almas, ni habría podido morir tantas veces. Por esto Mi pequeña Humanidad, en cuanto fue concebida comenzó a sufrir alternativamente las penas y las muertes, y todas las almas nadaban en Mí como dentro de un vastísimo mar, formaban miembros de Mis miembros, sangre de Mi Sangre, corazón de Mi Corazón. 

                    Cuántas veces Mi Mamá, tomando el primer puesto en Mi Humanidad, sentía Mis penas y Mis muertes y por esto moría junto Conmigo...cómo Me era dulce encontrar en el Amor de Mi Mamá el eco del Mío, son misterios profundos donde la inteligencia humana, no comprendiendo bien, parece que se pierde, por eso ven en Mi Querer y toma parte en las muertes y en las penas que sufrí no apenas fue cumplida Mi Concepción, así podrás comprender mejor lo que te digo”. 

                    No sé decir cómo me he encontrado en el seno de mi Reina Mamá, donde veía al Niño Jesús pequeño, pequeño, pero si bien pequeño contenía todo; de Su Corazón se ha desprendido un dardo de luz hacia el mío, y conforme me penetraba sentía que me daba la muerte, y conforme salía me regresaba la vida. Cada toque de aquel dardo me producía un dolor agudísimo, por el que sentía deshacerme y en realidad morir, y después con su mismo toque me sentía revivir, pero no tengo las palabras justas para expresarme y por eso aquí pongo punto.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 12, 18 de Marzo de 1919


1- Por una particular disposición de Dios, Luisa Piccarreta permanecía toda la noche sumida en un profundo éxtasis, paralizada, mientras recibía luces del Cielo; tan sólo conseguía liberarla de aquél místico trance la bendición del Sacerdote, que cada mañana celebraba la Santa Misa en su dormitorio. Este "sueño extático" era tan cotidiano para Luisa que ella lo definió en sus escritos como "mi habitual estado". Dicha fenomenología no fue exclusiva de Piccarreta, se dio con anterioridad en Santa Catalina de Siena y casi a la vez en la mística portuguesa Alexandrina Da Costa, entre otras almas privilegiadas.




domingo, 15 de marzo de 2026

LA DIVINA VOLUNTAD TIENE EL PODER DE FORMAR LA VIDA DE JESÚS EN LA CRIATURA



                    Me estaba fundiendo toda en el Santo Querer Divino, pero mientras esto hacía sentía toda la amargura de la privación de mi Dulce Jesús, y aunque casi habituada a sufrir Su ausencia, sin embargo cada vez que estoy privada de Él, es siempre nueva la pena. Me parece que cada vez que quedo privada de la Vida de mi vida, Jesús pone un grado más de dolor, y yo siento más a lo vivo la pena de su lejanía. ¡Oh, cuán cierto es que en Jesús son siempre nuevas las penas y nuevas las alegrías!. 

                    Ahora, mientras me abandonaba en Su Voluntad, mi amable Jesús ha sacado una mano de dentro de mi interior, toda llena de luz, pero en la suya tenía también la mía, pero tan fundida en la suya, que con trabajo se descubría que en lugar de una eran dos manos fundidas juntas; y Jesús teniendo compasión de mi extrema amargura me ha dicho: 

                    “Hija Mía, la luz de Mi Voluntad nos transforma juntos y forma una sola vida; la luz se hace camino y el calor que contiene la luz vacía, consume todo lo que puede impedir la transformación con Mi Vida y hacer de ellas una sola. ¿Por qué tanto te afliges?. ¿No sientes en ti ésta Mi Vida, y no fantástica sino real?. ¿Cuántas veces no sientes en ti Mi Vida obrante, otras veces sufriente, y otras veces te lleno tanto que tú te ves obligada a perder el movimiento, el respiro, las facultades mentales, y tu naturaleza misma pierde su vida para dar lugar a la Mía?. Y para hacer que puedas revivir estoy obligado a empequeñecerme en ti misma para hacerte readquirir el movimiento natural y el uso de los sentidos, pero siempre dentro de ti permanezco, ¿y no adviertes que cada vez que me ves, es de dentro de tu interior que me ves salir?. Entonces, ¿por qué temes que Yo te deje si tú sientes a ésta Mi Vida en ti?”.

                    Y Yo: “¡Ah! mi Jesús, es verdad que siento otra Vida en mí, que obra, que sufre, que se mueve, que respira, que se extiende en mí, pero tanto, que yo misma no sé decir que me sucede, muchas veces creo que estoy por morir, pero como aquella vida que siento en mí se empequeñece, retirándose de los brazos, de la cabeza, yo comienzo de nuevo a revivir, pero muchas veces no Te veo, Te siento, pero no veo Tu amable presencia, y yo temo y tengo casi pavor de aquella vida que siento en mí, pensando: ‘¿Quién podrá ser aquél que tiene tanto dominio en mí, que yo me siento un harapo bajo su poder?. ¿No podrá ser algún enemigo mío?’.Y si me quiero oponer a lo que Él quiere hacer en mí, se hace tan fuerte e imponente que no me cede ni un acto de mi voluntad, y yo de inmediato le cedo la victoria sobre de mí”. 

                    Y Jesús: “Hija Mía, sólo Mi Voluntad tiene este poder de formarse una Vida en la criatura. Se entiende que el alma me haya dado, quién sabe cuántas veces, pruebas seguras de que quiere vivir de Mi Voluntad, no de la suya, porque cada acto de voluntad humana impide que se cumpla esta Vida Mía, y este es el más grande prodigio que sabe hacer Mi Voluntad: ‘Mi Vida en la criatura’. Su luz me prepara el lugar, su Calor purifica y consume todo lo que podría ser inconveniente a Mi Vida, y Me suministra los elementos necesarios para poder desarrollar Mi Vida, por eso déjame hacer a fin de que pueda cumplir todo lo que ha establecido Mi Voluntad sobre de ti”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 17, 15 de Marzo de 1925




miércoles, 11 de marzo de 2026

ENCUENTRO CON UN ALMA DEL PURGATORIO



                    Continúa casi siempre lo mismo. Esta mañana veía al Buen Jesús más afligido que de costumbre, amenazando con una mortandad de gente, y veía en ciertos lugares que muchos morían. Después he pasado por el Purgatorio y reconociendo a una amiga difunta le preguntaba varias cosas sobre mi estado, especialmente si es Voluntad de Dios este estado, si es verdad que es Jesús el que viene, o bien el Demonio, porque le decía: “Como tú te encuentras delante de la Verdad y conoces con claridad las cosas, sin que te puedas engañar, puedes decirme la verdad acerca de mis circunstancias”.Y ella me ha dicho: “No temas, tu estado es Voluntad de Dios y Jesús te ama mucho, por eso se manifiesta a ti”. 

                    Y yo, diciéndole algunas de mis dudas, le he pedido que viera ante la luz de la Verdad si eran verdaderas o falsas y me hiciera la caridad de venírmelo a decir, y que si esto hacía, yo en recompensa le mandaría celebrar una Misa en sufragio, y ella ha agregado: 

                    “Si lo quiere el Señor, porque nosotros estamos tan inmersos en Dios, que no podemos ni siquiera mover las pestañas si no concurre Él; nosotros habitamos en Dios como una persona que habitara en otro cuerpo, que tanto puede pensar, hablar, ver, obrar, caminar, por cuanto le viene dado por aquel cuerpo que la circunda por fuera, porque en nosotros no es como en vosotros que tenéis el libre albedrío, la propia voluntad, para nosotros toda voluntad ha terminado, nuestra voluntad es sólo la Voluntad de Dios, de Ella vivimos, en Ella encontramos todo nuestro contento y Ella forma todo nuestro Bien y nuestra Gloria”. 

                    Y mostrando un contento indecible por esta Voluntad de Dios, nos hemos separado.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 3, 11 de Marzo de 1900




domingo, 8 de marzo de 2026

QUÉ SIGNIFICA VÍCTIMA



                    Esta mañana se ha ofrecido víctima el Padre G. a Nuestro Señor, y yo estaba pidiendo y ofreciéndolo para que lo aceptara, y mi amable Jesús me ha dicho: 

                    “Hija Mía, Yo lo acepto de buen grado, dile que su vida no será más la suya sino la Mía; es más, lo elijo víctima de Mi Vida oculta. Mi Vida oculta fue Víctima de todo el interior del hombre, así que dio satisfacción por los pensamientos, deseos, tendencias, afectos malos. Todo lo que el hombre hace exteriormente, no es otra cosa que el desahogo de su interior, y si tanto mal se ve en el exterior, ¿qué será del interior?. 

                    Así pues, bastante Me costó el rehacer el interior del hombre, basta decir que en eso empleé la prolijidad de treinta años; Mi pensamiento, Mi latido, el respiro, los deseos, estaban siempre dedicados a correr hacia el pensamiento, el latido, el respiro, el deseo del hombre para repararlos, para santificarlos y para dar satisfacción por ellos; es así como lo elijo a él víctima para este punto de Mi Vida oculta, así que quiero todo su interior unido Conmigo y ofrecido a Mí para darme satisfacción por el interior malvado de las demás criaturas; y muy a propósito lo elijo para esto, pues siendo él Sacerdote conoce más que los demás el interior de las almas, el fango, la podredumbre que hay dentro de ellas, y por esto puede conocer mejor cuánto Me costó este Mi estado de Víctima, en el que quiero que tome parte, y no sólo él, sino también los demás que él conoce y trata. 

                    Hija mía, dile que le hago una gracia grande aceptándolo como víctima, porque el hacerse víctima no es otra cosa que un segundo bautismo, más bien, más que el bautismo, porque se trata de resurgir en Mi misma Vida, y debiendo la víctima vivir Conmigo y de Mí, me es necesario lavarla de toda mancha, dándole un nuevo bautismo y reafirmarla en la Gracia para poder admitirla a vivir Conmigo, así que de ahora en adelante todo lo que él haga no dirá que es cosa suya, sino Mía, así que si reza, si habla, si obra, dirá que son cosas Mías”.

                    Después de esto parecía que Jesús miraba en torno a mí, y le he dicho: “¿Qué miras, ¡oh! Jesús? ¿No estamos solos?”.

                    Y Él: “No, hay otras personas, las atraigo en torno a ti para tenerlas más estrechadas Conmigo”. 

                    Y yo: “¿Las amas mucho?”. 

                    Y Él: “Sí, pero las quisiera más desenvueltas, más confiadas, más audaces y más íntimas Conmigo, sin ningún pensamiento de ellas mismas, porque deben saber que las víctimas no son más dueñas de ellas mismas, de otra manera anulan el estado de víctima”.

                    Entonces yo, teniendo un poco de tos le he dicho: “Jesús, hazme morir de tisis, pronto, pronto, hazme ir, llévame Contigo”. 

                    Y Jesús: “No me hagas ver que quedas descontenta, pues así Yo sufro. Sí, morirás de tisis, pero falta todavía un poco, y si no mueres de tisis corporal morirás de tisis de amor. ¡Ah!, no salgas de Mi Voluntad, porque Mi Voluntad será tu paraíso, más bien el paraíso de Mi Querer; por cuantos días estés en la tierra, otros tantos paraísos más te daré en el Cielo”.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 11, 8 de Marzo de 1912



jueves, 5 de marzo de 2026

EL MAL EJEMPLO DE LAS CABEZAS


                    Esta mañana me he encontrado fuera de mí misma, y después de haber ido en busca de mi adorable Jesús lo he reencontrado, pero para mi sorpresa he visto que tenía clavadas en los pies, en las plantas, muchas espinas que le daban dolor y le impedían caminar; todo afligido se ha arrojado en mis brazos como queriendo encontrar reposo y que yo le quitara aquellas espinas, yo me lo he estrechado y le he dicho: “Dulce Amor mío, si hubieras venido en los días pasados no te habrías clavado tantas espinas, a lo más, conforme se te clavara alguna te la habría sacado, he aquí lo que has hecho con no venir”. 

                    Y mientras esto le decía, le iba quitando todas aquellas espinas, y los pies del Bendito Jesús derramaban sangre, y Él sufría por el fuerte dolor. Después de esto, como si se hubiera aliviado ha querido también verter y después me ha dicho: 

                    “Hija Mía, ¡qué corrupción en los pueblos, qué torcidos senderos recorren!, pero en esto ha influido el mal ejemplo de las cabezas (1), mientras que en quien posee la mínima de cualquier autoridad, el espíritu de desinterés debería ser luz para hacerlo distinguir que es cabeza, y la justicia ejercitada por él debería ser como fulgor para herir los ojos de los presentes, de modo de no poder separarlos de él y de sus ejemplos”. 

                    Dicho esto ha desaparecido.

NOTA:

1) El Señor se refiere a los gobernantes de las naciones de este mundo.


 Nuestro Señor a Luisa Piccarreta, “Libro de Cielo”, Vol. 4, 5 de Marzo de 1902